jueves, 5 de julio de 2012

Sputnik, mi amor (Haruki Murakami)


Título original: Supūtoniku no koibito
Traductor: Junichi Matsuura y Lourdes Porta Fuentes
Páginas: 248
Publicación: 1999 (2002)
Editorial: Tusquets
Categoría: Narrativa
ISBN: 9788483102169
Sinopsis: Perdidos en la inmensa metrópoli de Tokio, tres personas se buscan desesperadamente intentando romper el eterno viaje circular de la soledad; un viaje parecido al del satélite ruso Sputnik, donde la perra Laika giraba alrededor de la Tierra y dirigía su atónita mirada hacia el espacio infinito. El narrador, un joven profesor de primaria, está enamorado de Sumire, a quien conoció en la universidad. Pero Sumire tiene una única obsesión: ser novelista; además se considera la última rebelde, viste como un muchacho, fuma como un carretero y rechaza toda convención moral. Un buen día, Sumire conoce a Myû en una boda, una mujer casada de mediana edad tan hermosa como enigmática, y se enamora apasionadamente de ella. Myû contrata a Sumire como secretaria y juntas emprenden un viaje de negocios por Europa que tendrá un enigmático final. 
 

No sé la razón, pero el caso es que poco a poco me fui comprando todos los libros de Haruka Murakami antes de leerlos y de saber si me gustaría o no. Tal vez fuese por la musicalidad de su nombre: Ha-ru-ki Mu-ra-ka-mi…

Y por ninguna razón en concreto, decidí que el primer libro en leerme de este autor sería “Sputnik, mi amor”. Sonrío mientras lo escribo, porque la lectura ha sido realmente placentera, aunque creo que la definiría mejor si dijera “sorprendentemente placentera”.

Un libro sorprendente, inesperado y asombroso. Murakami hace algo verdaderamente portentoso: te cuenta una historia realmente absurda y te la lees sin darte cuenta, pensando que es una historia más o menos racional o lógica... y de repente las situaciones se convierten en descabelladas. Pero sigues leyendo porque el texto te atrapa. Porque en realidad, la historia en sí misma no es importante, lo que importa son los personajes (hábilmente construidos para que, más allá de lo extraordinarios que puedan resultar, sientas que entiendes sus emociones, sus sentimientos, su comportamiento); personajes que te hacen reflexionar sobre "lo divino y lo humano", sobre identidades, sobre el amor, el ser, las elecciones personales, la fantasía...

No es una novela fácil, pero tiene capacidad de emocionar, casi diría que es un acto de fe: terminas por creer en orillas y en atravesarlas. Y si digo que puede no ser una novela fácil no es porque no esté escrita con habilidad, diría incluso diría con amabilidad, pero es una novela cargada de símbolos y metáforas, aunque está escrita con sencillez y maestría y sobre todo con gran capacidad para evocar emociones y sentimientos intensos.

Aunque la novela está cargada de melancolía, sin embargo no te deja ese poso de tristeza dulzona propia de la nostalgia, al contrario: es enternecedoramente esperanzadora.

Recomendado: interesante, original y sorprendente.
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4 comentarios:

  1. Murakami me desconcierta por su irregularidad; alguno de sus libros me parecen geniales (Tokyo Blues) y otros un horror (After Dark) por lo que ya no leo libros suyos si no es con referencia previa.

    Apuntamos Sputnik como positivo.

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    1. A mi me gusta arriesgar ;) De todas formas todavía no he leído lo suficiente de Murakami como para saber si me voy a decepcionar o me va a durar el entusiasmo. Creo que es un autor difícil de recomendar, porque despierta tanta pasión como lo contrario. Es algo personal, el cómo te llegue.

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  2. Coincidentemente esta también fue mi primera obra de Haruki, y, quizá la agarré con el entusiasmo de encontrar a todo un maestro de la escrita, pero no fue así. Sí es una obra placentera pero no me llegó a entusiasmar tanto como "Baila.. Baila.. Baila.." leída posteriormente. Sin embargo, tras esa última obra mencionado enganché con él. También tengo alguno otros libros de él que espero poder leerlos en un futuro no tan lejano.

    Saludos!

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    1. Creo que Murakami es un escritor "personal", quiero decir, que es un escritor de esos que en sus obras de alguna manera sutil toca teclas personales, establece una conexión invisible pero cercana. En mi caso (al menos hasta ahora) ha sido así desde este primer libro donde de alguna manera supe que Murakami era un autor al que seguiría leyendo y en el que me seguiría encontrando. He leído alguno más desde esto, pero tengo que seguir leyendo más.

      Saludos!

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