viernes, 5 de octubre de 2012

El psiquiatra (Arno Strobel)



Título original: Das Wesen
Traductora: Eva Parra Membrives
Páginas: 320
Publicación: 2010 (2012)
Editorial: Pàmies
Categoría: Misterio y Suspense
ISBN: 9788415433057
Sinopsis: El psiquiatra Joachim Lichner fue condenado a trece años de cárcel por el asesinato de una niña gracias al testimonio de su novia, que posteriormente inició una relación sentimental con Bernd Menkoff, uno de los detectives de policía encargados del caso. Todo esto hizo que Alex Seifert, compañero de Menkhoff en la investigación, siempre tuviera dudas razonables sobre la culpabilidad del psiquiatra y el papel de su colega en toda la trama. Ahora, quince años después, su recelo reaparece con fuerza cuando una llamada anónima sobre la desaparición de una niña coloca a ambos policías nuevamente ante el psiquiatra, el supuesto padre de la desaparecida, desatando los odios y rencores acumulados durante todo ese tiempo. Una historia con giros inesperados y ritmo enloquecido. Una historia de odios viscerales y venganzas postergadas. Una historia donde nada es lo que parece.
                                                      
He leído críticas muy positivas de este libro. Así que yo he dudado mucho antes de escribir la mía, porque mi discrepancia es tan grande que no sé si hemos leído el mismo libro. Estamos ante un libro muy tramposo, pero las trampas son tan burdas que lo que podría ser una buena novela de misterio y suspense termina por ser una novelucha con aires de grandeza.

Ya su anterior novela “Pasillo oculto” me dejo cierto recelo, pero quise dar una oportunidad a Arno Strobel, porque si tiene algo positivo es que tiene una forma de escribir que hace que la lectura sea ágil y ligera, además no abusa de las descripciones (mas allá de lo necesario).

La trama transcurre en dos tiempos narrativos: por un lado se describe el momento en el que el psiquiatra es detenido por el secuestro y asesinato de una niña (año 1994) y por el otro, tres años después de que el psiquiatra sea puesto en libertad, con la “desaparición” de otra niña (año 2009). Así, vamos viendo el ir y venir de los distintos protagonistas, en el pasado y en el momento actual, correspondiendo cada trama temporal a un capítulo. Los capítulos son cortos y Arno Strobel lo suficientemente hábil como para dejarte con la miel en los labios en cada capítulo para que tengas que seguir leyendo y la lectura sea agradable.

Y hasta aquí mi benevolencia con la historia y con el autor. Las críticas positivas que he leído se basaban sobre todo en dos aspectos: a) personajes bien construidos; b) la habilidad del autor para introducir giros inesperados, para llevarnos por donde quiere para finalmente sorprendernos… (De hecho, en la propia sinopsis del libro se dice: “Una historia con giros inesperados ….. donde nada es lo que parece”).

Voy con el primer punto, el de los personajes.. Quizá los personajes más redondos (pero tampoco me lo parecen) sean los dos policías. El psiquiatra en verdad apenas lo conocemos, mas allá de lo que dice, no conocemos su mundo interior ni su punto de vista, salvo por los diálogos. El interior de este personaje no va más allá de la imagen que el autor nos quiere dar a través de lo que el propio personaje revela en sus conversaciones. Es evidente que nos hace falta un malo. Venga, vamos a crear a uno: prepotente, frío y psiquiatra (para que parezca que maneja muy bien la psique de los demás). Ya tenemos el cliché. Pero claro, en esto de construir personajes con habilidad de manipular una se acuerda de El psicoanalista de John Katzenbach y no hay color (y no precisamente a favor de Strobel).

Veamos ahora otro personaje fundamental en esta trama: Nicole. La mujer por la que enloquecen (de amor) el psiquiatra Joachim Lichner y el policía Bernd Menkoff. ¿Alguien me puede explicar qué tiene de redondo este personaje, además de lo obvio por ser mujer?. ¿Alguien me puede explicar qué se supone que convierte a esta mujer en alguien irresistible?. Porque si pretende el autor presentarnos a un personaje débil y frágil, en realidad lo que consigue es presentarnos a un personaje muy inestable emocionalmente. ¿Muy?.. ¿he dicho “muy”? Quiero decir totalmente inestable. En ningún momento de la novela nos muestra nada de ese atractivo que hace caer a sus pies al psiquiatra y al policía. Y no se nos olvide que Alex Seifert, el compañero de Menkoff también queda obnubilado por esta mujer. En resumen, tenemos lo que queremos que el autor tengamos, pero no porque nos lleve a esta idea con maestría, no. Es porque no deja opción. Estos dos hombres se enamoran de esta mujer hasta limites insospechados y punto (porque le interesa para la trama que tiene el autor en la cabeza). ¿No resulta creíble? No importa, es necesario para los “giros inesperados” que tengo preparados (nos dice Arno Strobel).

Alex Seifert, el compañero del policía enamoradizo y de fuerte carácter (Menkoff). Tan lleno de dudas, tan superfluo, tan carente de carácter… Tan poco policía. Claro, esto es una novela de misterio y suspense, no es una novela policiaca. Y no lo es porque desde luego el procedimiento policial es lastimoso durante todo el libro. Pero tampoco importa, porque sigue siendo lo que le interesa el autor para contarnos “su” historia. Así que si los policías no parecen tales, sino aficionados tampoco es relevante.

Me está saliendo la crítica muy larga, así que voy a por el segundo punto, que era: b) la habilidad del autor para introducir giros inesperados, para llevarnos por donde quiere para finalmente sorprendernos… (De hecho, en la propia sinopsis del libro se dice: “Una historia con giros inesperados ….. donde nada es lo que parece”).

Veamos, si desde bastante (pero bastante) antes de la mitad del libro, ya se nos “desvela” quien ha cometido el asesinato de la niña, una piensa: una de dos: o esto es una tomadura de pelo y ya veremos de qué nos habla el autor el resto del libro; o esto no es lo que parece y el culpable es el que es y no  hay que darle más vueltas. En cualquier caso la “trampa” es tan evidente, tan claramente pasa de repente a señalarte a la persona “culpable” y “malísima” que ya sospechas que para llegar a rellenar todas las páginas que quedan el autor tendrá que dedicarse a crear más sospechas sobre quien ha cometido el crimen para luego darle la vuelta a la tortilla, porque sino no tendría sentido escribir un libro de misterio y suspense sin misterio ni suspense. Está claro que el único objetivo que hay hacia la mitad de la novela hasta casi su resolución es que nos apartemos del verdadero culpable, y para ello os sirvo en bandeja una trampa con forma de tarta para que os la comáis enterita…

Lo siento, no compro. Me parece muy poco hábil, la presunta habilidad del autor para el thriller psicológico y de suspense y de giros insospechados me parece tan burda que aún no entiendo tanta crítica positiva. Como ya he mencionado antes (por no mencionar a muchísimos más autores), John Katzenbach le da muchas vueltas a Arno Strobel en esto del thriller psicológico, los giros inesperados y los personajes “redondos”.

Y termino con un SPOILER (si no has leído el libro, hasta aquí deberías de leer): ¿Hipnosis? ¡ja!


4 comentarios:

  1. Pickwick (pickwick@movistar.es)jueves, diciembre 20, 2012

    Acabo de terminarlo y coincido contigo al 100 por 100. Subrayo un adjetivo que has utilizado: burdo. Todo es muy burdo, hasta llegar al ridículo.

    Yo tampoco compro. Literalmente. De este autor sólo he leído esto y va a ser lo último.

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  2. Pickwick, me alegra saber que coincides en la opinión, porque la verdad que hay muchas reseñas con buenas críticas para esta novela. Pero ya sabes, para gustos, colores.. Un saludo.

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  3. Pickwick (pickwick@movistar.es)viernes, diciembre 21, 2012

    Eso es por lo que me he sentido estafado al acabar el libro. Yo también había leído muy buenas críticas. Por eso compré el libro, no porque el autor hubiera desbancado en Alemania a "Millenium", otro horror.

    Y es que, dejando aparte la tramposa trama que supongo puede enganchar a mucha gente, el estilo narrativo es muy pobre. A un comentarista profesional no se le pueden pasar estas cosas. Parece como si muchos de ellos no se leyeran los libros antes de hacer las reseñas. O que no quieran que se les enfaden las editoriales.

    Saludos.

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    Respuestas
    1. En realidad los que llamas "comentaristas profesionales" no dejan de expresar su opinión personal. Pero es verdad que a veces da la sensación de que, en cuanto se trata de una reseña de un libro que ha envíado una editorial, parece que cuesta decir que el libro es malo (si es que lo es, claro). Sí pienso que se leen el libro, claro; otra cosa es que parezca haber cierto temor a hacer una crítica negativa. No es la primera vez que me pasa, un libro con unas críticas estupendas y cuando lo lees no hay por donde cogerlo. No sé, supongo que se puede encontrar un equilibrio para hacer un comentario honesto desde el respeto.

      Saludos!

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