miércoles, 29 de mayo de 2013

Las solidaridades misteriosas (Pascal Quignard)



Título original: Les solidarités mystérieuses 
Traductor: Ignacio Vidal-Folch
Páginas: 208
Publicación: 2011 (2012)
Editorial: Galaxia Gutenberg 
Categoría: Narrativa
ISBN: 9788415472476
Sinopsis: En Bretaña, una mujer de cuarenta y siete años rencuentra por casualidad a la profesora de piano de su infancia, quien le propone irse a vivir con ella. Poco a poco se reinstala en la ciudad en la que había vivido años antes, rencuentra su primer amor y establece una profunda relación con su hermano menor. De repente, un día, su hija, a la que no había visto desde hace veinte años, regresa para estar con ella. De forma polifónica, todos los personajes que se relacionan con ella evocan a esta mujer cuya historia y destino se convierte en cada vez más sorprendente, a medida que se desvelan los secretos de familia, los celos y la violencia oculta que anidan en los protagonistas de esta novela profundamente inquietante y de una belleza sobria y envolvente que rastrea sin fin el enigma que constituye el hecho de estar en el mundo.


Puedes leer las primeras páginas AQUÍ.


Hablaba en la anterior reseña sobre que las primeras páginas de un libro son muy importantes. Las solidaridades misteriosas no tiene un comienzo fácil. Y sin embargo es un libro hermoso. Y digo que no es un comienzo fácil porque resulta complicado al principio seguir el estilismo de Pascal Quignard, con frases cortas (un recurso deliberado en este libro), el ritmo que imprime a la narración con este recurso hace que al empezar a leer y durante bastantes páginas tengas la sensación de ir desacompasada.

Pascal Quignard no cuenta: narra, describe. Describe muchos paisajes y lugares, pero al final ha descrito personas. Ha tejido un libro de gran belleza, de la que al principio únicamente vemos hilos sueltos, hebras que nos parecen deshilachadas; se tarda un tiempo en alcanzar a ver la tela final, tan bella y perfecta. La narración es mayormente descriptiva, a través de la lectura vemos paisajes y, finalmente, a las personas y sus sensibilidades.

Claire Methuen es el personaje central en torno al cual gira toda la novela. Claire es lingüista y traductora, habla varios idiomas (creo recordar que quince) a la perfección. Pero el silencio, ese lenguaje universal, es el que elige para comunicarse. Pero no serán las personas con quienes decida comunicarse ("Pensaba tanto en él que nunca estaba sola"). Nos cuesta entenderla, percibimos sus emociones, pero no nos permite proximidad. Cuando el autor da voz a otros personajes, el dibujo empieza a perfilarse, a través de ellos se reconstruye la imagen final de Claire. De forma poética y conmovedora la aparente frialdad de Claire (aunque diría más bien distancia, no tanto frialdad) empieza a convertirse ante nuestros ojos en intensa sensibilidad ("Fue maravilloso verla triste, simplemente triste, después de tantos años sufriendo")

Todo es tremendamente sutil, menos los acontecimientos. Estamos ante una novela tal vez extraña, pero también poética, hermosa e íntima, de gran fuerza e intensidad. La relación del hermano, Paul, con Jean, un cura, es descrita de forma tan exquisita que sería conveniente que lo leyeran quienes se sienten dolidos porque se les reconozca sus derechos a los homosexuales (derechos que, por otro lado, no afecta a quien no sea homosexual). Y cito textualmente: "El obispo nos pidió que fuésemos más discretos. Al final del almuerzo nos bendijo". Con naturalidad.

El último capítulo, en el que se le da voz al tío Calève es para enmarcar. Únicamente por estas últimas páginas ya merecería leer el libro: son de una belleza literaria que hace tiempo no disfrutaba. Magistral. Os pongo algunos fragmentos de este último capítulo: "Era lo que se llama una mujer amiga de las olas. A mí me gustaba. Creo que perdió un poco la chaveta. Se puso a tener compasión de todo, de las marismas, de las gaviotas, de los bambús, de los árboles, de las piedras.". "Cuando el hermano y la hermana caminaban juntos, llamaba la atención la armonía que había entre ellos. Y eso que él era muy bajo, y ella muy alta, pero era algo mágico.... No hablaban mucho. Se detenían, miraban, proseguían, se mostraban cosas con el dedo. Se alejaban el uno del otro, se esperaban, era como una goma elástica. Todo era de una desenvoltura increíble, sin la menor impaciencia. Nunca se impacientaban el uno con el otro. Esto no lo he visto nunca en otros seres humanos."

Pascal Quignard es un reconocido escritor francés, que como la protagonista, Claire, también ha decidido alejarse de la vida social ("adoro esas grandes playas de silencio en las que sólo me pertenezco a mí misma"). Un magnífico narrador que he descubierto gracias a Las solidaridades misteriosas.

Alguno de los paisajes que se describen en el libro:

Capilla de Notre-Dame de La Clarté
                                                                 
Saint-Énogat

Dinard

miércoles, 22 de mayo de 2013

Aunque seamos malditas (Eugenia Rico)



Páginas: 400
Publicación: 2008
Editorial: Suma de Letras
Categoría: Misterio y Suspense
ISBN: 9788483650868
Sinopsis: Hay algunas acusaciones que marcan toda tu vida… ¿A ti de qué te han acusado? Todos en algún momento nos hemos sentido perseguidos…Ainur, que siempre se ha sentido perseguida, acaba de ganar el primer juicio por acoso laboral en España. Pero los matones de su ex jefe la buscan para matarla. Por ello se tiene que refugiar en el pueblo de sus ancestros, un extraño lugar del norte azotado por el mar. Es allí donde conocerá a los peculiares personajes de la novela: el Farero, que vive en un faro que no alumbra y que ha sido perseguido también por un acto que no cometió; la tuerta Consuelo, que se encarga de difamar a los foráneos; el Señor Oscuro, un hombre en cuya casa no entra la luz; o Satán, el perro-lobo que se le aparece y desaparece…

Es en este misterioso lugar donde Ainur se apasiona por la figura de Selena, una mujer que fue quemada por «bruja» hace 400 años. Esta búsqueda se revelará como un refugio más fuerte que el amor contra la atmósfera opresiva del pueblo. Y mientras Selena lucha por evitar a los cazadores de brujas en el pasado, lo mismo tendrá que hacer Ainur en el presente cuando los matones la encuentran… y su única salvación es desvelar el secreto de Selena. Pero ¿es de verdad una víctima inocente? ¿O más bien una maquiavélica culpable?

Puedes leer las primera páginas AQUÍ


Las primeras páginas de un libro son muy importantes. En ellas está muchas veces la decisión de seguir leyendo el libro o no, de si merece la pena insistir o no, o el espíritu con el que te vas a enfrentar la lectura. Pues “Aunque seamos malditas” no empieza bien. No engancha. No encontraba nada a lo que agarrarme para seguir. Era un aviso. Y yo obstinada.


Me empeciné en seguir con la lectura. No sé, tal vez el blog sin darme cuenta me estaba influyendo en mi insistencia en continuar con una lectura que sabía no iba a disfrutar. Porque al fin y al cabo también hay que hacer reseñas de lo que no gusta. Y para poder hacerlo con cierto criterio ¿qué menos que terminar el (dichoso) libro?


He intentado todo el tiempo despojarme de prejuicios respecto a la escritora, Eugenia Rico, olvidarme de sus polémicas, sus dimes y diretes. No había leído nada de ella, y tiene fama de ser una escritora fundamental, original, con voz propia... Al fin y al cabo es paisana, todo lo asturiano tiene un plus extra para mi. Venga, Ana, dale margen…


La ambientación: pobre. Ambas historias podrían desarrollarse en el pasado, si los saltos narrativos no estuvieran encabezados por el nombre de quien narra ese episodio seguramente muchas veces no sabríamos en qué momento nos situamos. El siglo XXI y el siglo XVI muchas veces se confunden, pero es una confusión producida por los escasos recursos narrativos (en este caso referente a la ambientación, datos históricos…) de la autora (que da la impresión de que no hizo mucho trabajo de documentación).


La estructura narrativa: desigual. Párrafos interesantes y de calidad se alternan con otros que si no fuera porque Eugenia Rico es española pensaría que es una mala traducción. A veces tenía la sensación de que era un libro mal escrito, pero sería muy torpe por mi parte decir algo así, porque también ha habido fragmentos que me han gustado: vamos a dejarlo en que no me ha gustado la forma de escribir de Eugenia Rico, tan bipolar en su escritura. Pero sí: me ha dado la sensación de que era una estructura deslavazada y sin consistencia.


La trama: irregular y pretenciosa. Hay escenas que se me han hecho innecesarias e incluso sin sentido. O tal vez yo no he sabido verlo y realmente esas escenas que a mí me han parecido inconexas están unidas por algún extraño, mágico y abstracto vínculo  que yo no he sabido captar. Y no será porque no sea yo propensa a dejarme llevar por la “piel”.


Los personajes: Sólo se salva un personaje, el más logrado: Selene. Ainur se me desdibuja y no consigo entenderla, ni sus motivaciones, ni sus actos, ni sus miedos, ni sus decisiones... O no la he entendido o no está bien perfilada. Otros personajes, la mayoría de los que rodean a Ainur, no he entendido su papel en la historia, aunque en determinados momentos tenían más fortaleza en la trama que la propia Ainur, pero al final… nada.


Me ha parecido que Eugenia Rico concebía la historia de “Aunque seamos malditas” como un puzle. Tenía las piezas y las ha encajado para obtener la imagen final que ella tenía en la cabeza. Pero tal vez le ha faltado alguna pieza, o le ha sobrado y eso ha hecho que la figura final parezca nada más que distintas piezas de un puzle. Algunas bonitas. Otras, no sé. Y muchas ni siquiera parecen pertenecer a este puzle que es “Aunque seamos malditas”.


El estilo narrativo de Eugenia Rico es arriesgado, no se lo voy a negar, aunque los saltos narrativos estén de moda. Pero utilizar recursos que están de moda no concede de por sí el don de hacerlo bien. Hay que hilar fino.


En algún sitio he leído que es un libro que mejora con la relectura y más aún con la competencia del lector. Me declaro incompetente.  Creo que la metafísica de Eugenia Rico no me va mucho. Pero voy a reconocerle que alguna reflexión sí se me ha hecho interesante. Comparto muchos pensamientos que Eugenia Rico pone en voz de Selene o Ainur, incluso en ocasiones hasta me pareció hermosa la forma de expresar esas reflexiones. Por terminar con buen sabor de boca.

Y empezar otro libro.

Os dejo un vídeo de los bufones de Pría, que podrían ser (o no) los que menciona Eugenia Rico al principio del libro:
(©AnaBlasfuemia)