jueves, 21 de mayo de 2015

La grandeza de la vida (Michael Kumpfmüller)


Título original: Die Herrlichkeit des Lebens
Traductora: Belén Santana
Páginas: 272
Publicación: 2011 (2015)
Editorial: Tusquets

ISBN: 9788490660447
Sinopsis: En el verano de 1923, durante una estancia a orillas del Báltico, Franz Kafka, enfermo de tuberculosis y conocido como escritor sólo por unos pocos iniciados, coincide con la cocinera Dora Diamant, una joven de veinticinco años. En el transcurso de pocas semanas, Kafka hará lo que jamás habría imaginado: decide irse a vivir con una mujer y compartirlo todo con ella. En un Berlín inmerso en la hiperinflación de la República de Weimar, se atreve a disfrutar de una vida en común con Dora. No importan los precios, que aumentan cada día, tampoco las sucesivas mudanzas ni el recelo de sus padres: hasta su muerte, en junio de 1924, y a excepción de unos días, Franz Kafka y Dora Diamant ya no se separarán.



Si digo Franz Kafka, es probable que inmediatamente penséis en La metamorfosis. Pero en mi cabeza se añaden, sin atropellarse pero con firmeza, Carta al padre, Cartas a Milena y Cartas a Felice. Que es una forma de decir que, una vez más, me interesa el autor casi más que la obra. Kafka fue un hombre débil, física y mentalmente. Ninguneado, tiranizado y despreciado por su padre, él mismo terminó por flagelarse considerándose… nada (La verdad es que no soy nada, lo que se dice nada). Se trató a sí mismo con gran desprecio y desdén. Se arreó duro. Fue un hombre solitario, acomplejado, angustiado, que mantuvo relación con varias mujeres (con algunas de ellas principalmente una relación epistolar): Felice Bauer, Grete Bloch, Julie Wohryzek, Milena Jesenskà… y Dora Diamant, de la que dicen fue su gran amor, la persona que le rescató de la soledad. Rescatar a alguien de la soledad son palabras mayores.

Las mujeres de Kafka: Arriba, de izquierda a derecha: Felice Bauer, Hedwig Weiler y Julie Wohryzek. Abajo, Grete Bloch, Dora Diamant y Milena Jesenská
La grandeza de la vida es una novela sobre la relación de Kafka y Dora en la que se engarza realidad y ficción. Fue eso lo que me llevó a esta lectura, mi interés por la vida atormentada de Kafka y que se centrara en el último año de su vida, justo el que compartió con Dora.

En sus sueños hay fases en las que ella no aparece. Pero  él no la pierde mientras duerme, por la mañana sabe enseguida que está en alguna parte, como si hubiese entre los dos una cuerda que les permite volver a acercarse tirando de ella lentamente.

Y la lectura la inicié con entusiasmo, encantada de ver cómo Franz y Dora se asombraban de descubrirse, saberse, amarse antes de apenas conocerse. Ese entendimiento prodigioso y casi mágico de dos almas que se reconocen. Y el milagro de encontrarse.

Esta es Dora, dice él, y a Dora le parece que suena como si dijera: Mirad, este es el milagro que me ha sucedido.
A Ottla ya le he hablado de ti, le he contado que existes y el bien que me haces.

Bien, bien. Me suena. Reconozco esa sensación. Hasta las palabras reconozco. Y me alegro, porque eso quiere decir que, en algún momento, la he vivido. Así que avanzo, ligera, encantada y pizpireta, página tras página.

Hasta que llegamos a Berlín. Ahí se me enreda la lectura, percibo un bucle que se me atasca ligeramente. Y mira que me gusta Berlín. Pero no es problema de la ciudad. Es problema del ritmo narrativo, que me lleva de una lectura de piel a una lectura con menos alma en la que se suceden traslados, preocupaciones por el dinero, toses, fiebre, visitas… Los traslados en la mayoría de los casos están provocados por el rechazo a los judios que empieza a ser visible y descarnado, pero que ellos no alcanzan a valorar adecuadamente ni mucho menos a intuir la barbarie que se estaba gestando. No deja de ser llamativo este hecho, ese no “verlas venir”. Da tanto qué pensar…

En Berlín Kafka se me desdibuja, se nos esconde en sí mismo y Dora se transmuta a enfermera, secretaria… Y sí, también amante, pero sólo hacia el final es cuando vuelve a conmover y la lectura a recuperar latido. Porque al final también la sensación es que Kumpfmüller pone más de Dora que de Kafka, no porque esté ausente, no porque esté enfermo, sino porque nos muestra menos de él que de ella. De su interior. Detalles, ráfagas, es cierto, pero como si Kumpfmüller pretendiendo ser objetivo, sutil, pretendiendo mostrar sin dirigir (al lector), se hubiera quedado corto a la hora de transmitir a partir de cierto momento.

Todo apunta a que Dora le insufló unos deseos de vivir a Franz que en el libro no se palpa con intensidad, no se respira, sólo se intuye, se apunta, se inicia y luego se difumina... Algo falló ahí. Me faltó cercanía. Quizás el tono de Kumpfmüller peque de paternalista con el lector, de exceso de amabilidad. Como si dudara entre decantarse por la historia de amor o por la de la agonía de Kafka. Dudando entre la sal y el azúcar se queda finalmente en tierra de nadie, manejando mal los contrarios, muerte y amor, vida y enfermedad, la juventud y pasión de Dora y la soledad y los fantasmas de Franz, la transparencia de ella y el enigma de él…

He podido leer un fragmento de un libro que no localizo en ningún lado: Mi vida con Franz Kafka. Recuerdos de Dora Diamant. En él Dora dice que Kafka estaba siempre de buen humor. Algo que no aparece de forma contundente en este libro, donde se asoma más bien un Kafka poco apasionado y tristón. Creo que en La grandeza de la vida hay más de Dora que de Franz, y por ahí cojea. Me ha faltado más Kafka. En el fragmento de Mi vida con Franz Kafka, hay mucho más de ambos que en todas las páginas de La grandeza de la vida.

Salvo las primeras páginas, aquellas que transcurren en Müritz, lugar donde se conocieron, y la escena en la que se describe la célebre anécdota del encuentro con la niña que perdió su muñeca (a la que Kafka dice que no está perdida sino que se ha ido de viaje y a la que, durante unos días, escribe cartas en nombre de la muñeca), la narración va de más a menos, con remontada en las últimas páginas.

Creo que es un libro que gustará a mucha gente, es una lectura sosegada, tranquila, ni siquiera hace falta conocer quiénes eran los protagonistas, pero yo me he encasillado en una sutil decepción, por aquello de lo que pudo haber sido y no fue, por no mantener el pulso durante todas las páginas. Aun así, no ha sido mala lectura ni muchísimo menos, es un libro que  merece la pena leer. Kumpfmüller consigue evitar los recursos que hubieran sido más fáciles (sentimentalismo, tremendismo, sensiblería, afectación…) y aplaudo ese tacto, que aplica de forma precisa y firme. Quizás Kumpfmüller pretendía (y consigue) mantener un equilibro entre ficción y realidad para dotar a la historia de credibilidad, y lo logra, pero soy rarita y personalmente hubiera preferido que arriesgara algo más en el juego de combinar ambas (ficción y realidad). Pasión, creo que eché en falta pasión, deseo, ardor, vibrar más… Bah, ¡soy yo, soy yo, soy yo! (que diría Silvia Plath). Es una buena lectura.

Echa de menos las noches con ella. ¿No es increíble que uno pueda elegir a alguien con quien pasar la noche en una cama y dormir, como si eso fuese una pequeñez?

83 comentarios:

  1. Ay, ahora me dejas dudosa...la verdad es que me llama muchiiiisimo la sinopsis, Kafka siempre me ha fascinado, pero bueno aunque te haya faltado ese "algo" yo me lo llevo y ya veremos qué me parece a mi. Un beso!!

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    1. Las dudas ya sabes cómo se resuelven: coges el libro (en una librería, en la biblioteca...) y le escuchas. Algo te dirá que hagas o llevartelo o dejarlo de nuevo. Seguro. Es un libro que, ya digo, gustará. Que a mí no es que me disgustara, eh, sólo que me faltó... algo.

      Un abrazo

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  2. Igual te va a parecer una barbaridad lo que voy a comentar pero... me apetece comparir opinión aunque te rias. Verás, Michael Kumpfmüller es alemán. No sé si a ti te ha sucedido pero siempre que leo un autor/a alemán me doy cuenta de que sus lazos de conexión con el lector siempre son más fríos, la prosa alemana es más fría que la mediterránea; su manera de trasmitir las emociones es menos apasionada. Creo que es una cuestión cultural y aunque seamos lectores mayoritariamente eurocentristas, todavía notamos esa falta de pasión (o de distinta forma de interpretar la pasión) de la mayoría de autores germanos. Zweig no cuenta, eh? porque pese a su próximidad germánica, era un redomando romántico :-))

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    1. Mónica, tú nunca dices barbaridades :) El día que te vea/lea alguna se me descoyunta la mandíbula. A ver, es cierto, generalizo aún más, los autores nórdicos tienen otra forma de contar, no sé si más fría o distante. Diferente. Pero hasta ahora eso nunca me había impedido que un libro me emocionara si tiene que hacerlo. Durante la primera parte de La grandeza de la vida y las últimas páginas la lectura sí era más cálida. Sutil pero más de piel. Pero no sé explicar bien la razón, cuando están en Berlin hay como más... una especie de bucle en el que se me hicieron innecesarios bastantes párrafos. Si todo el libro hubiera mantenido el listón en el mismo lado (desde la distancia o desde la cercanía, me da igual) lo hubiera disfrutado mucho más, pero fue esa sensación de bucle, de un agujero en medio, que me dejó ese resquemor al final, aunque ya digo que es una buena lectura. Interesante.

      Un abrazo

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    2. Me uno tarde al hilo de esta conversación. Pero necesito dejar por escrita también la opinión contraria. Entiendo que Mónica diga que al leer a un autor alemán no se siente esa pasión. Pero porque lo que se siente es una opresión craneal, o torácica. Es decir, yo sentir siento, lo que pasa es que un sentir más cognitivo. El alemán es un idioma muy rico en metáforas. Nietzsche por ejemplo no deja pasar más de 10 páginas sin jugar con alguna palabra. Y esas palabras con esas metáforas siempre esconden significados que pretenden más que informar: generar una sensación. Eso es lo que yo siento al leer a alemanes, al menos :)

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    3. Hola Mari Carmen. Nunca es tarde, internet es atemporal :) La verdad es que es difícil de precisar. Es evidente que el idioma genera una forma de contar, el idioma y la sociedad a la que perteneces. A mi los nórdicos me parecen grandes narradores (hay de todo, claro), de esos que siempre me pongo a leer en torno a una hoguera o una chimenea (virtual, pero recreo un poco ese ambiente). Es como si los oyera, más que leerlos. Luego está otro tema, que es el de las traducciones. Cuando un autor recurre mucho a juegos de palabras posiblemente muchos de esos juegos sean intraducibles y esa esencia se pierde.

      Un abrazo

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  3. No he leído a Kafka todavía, pero el año pasado estuve en Praga y quedé fascinada con lo que allí representa la figura del escritor. Por todas partes hay alusiones a su vida, donde vivió, donde escribió... Aunque La metamorfosis no es un libro que me tiente demasiado, creo que algo más tranquilo me gustaría más. Quizás no sea este, por los altibajos, pero estoy segura de que alguno encontraré que me haga sentirlo más, pues ganas no me faltan :)
    Besos!

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    1. No conozco Praga, pero sabía de que allí (obvio, como por aquí donde sobrevivo Cervantes...) Kafka era muy valorado. Casi toda su obra fue póstuma, así que no es que el hombre pudiera disfrutar mucho de ese reconocimiento. La metamorfosis es una lectura intranquila, cierto :) Si te gusta el género epistolar cualquiera de los tres que menciono creo que te gustara. Este no es de Kafka, es sobre Kafka.

      Un abrazo

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  4. Pues Kafka es un autor al que yo aún no he leído y este libro en principio no me llama mucho, no siento curiosidad por profundizar un poco más en este autor así que de momento no me animaré
    Besos

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    1. Ya digo que es un libro sobre Kafka, no de Kafka. Pero está claro que si no te interesa ni obra ni autor no hay porqué forzar lecturas, con tanto libro que hay diciendo "léeme" ;)

      Un abrazo

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  5. He leído lo habitual de Kafka, pero nunca me concentré en él. Tú bien rescatas su figura a partir de tus líneas, Ana. Apunto el título, aunque nunca lo he visto por aquí, al menos hasta hoy. Gracias por descubrírnoslo.
    Un abrazo grande.

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    1. Ya sabes que soy muy de conocer la vida de los autores que leo, suele complementar bien las lecturas, les da otro empaque. El libro es de este año, Tusquets tiene por allí editorial (que recuerde ahora en México), así que espero que lo puedas localizar.

      Un gran abrazo

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    2. Es interesante -como siempre- tu propuesta de completar la lectura de un autor con su biografía o parte de su historia. No se me dió nunca por allí, pero estimo que debe aportar mucho sobre sus obras. Quizás empiece algo semejante con Zweig.
      Ah!, por cierto. El libro está en las librerías -aunque no parece haber tenido mucha repercusión...-.
      Un cálido abrazo para ti.

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  6. Apenas tengo nociones sobre la obra de Kafka, así que ni te cuento de su vida. Jamás pensé que fuese alguien tan apagado, que no se valorase como persona. Una vez mas, gracias por darnos a conocer este libro y esta parte de la vida de Kafka.
    Un beso

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    1. Todos los autores tienen vida, no siempre tan tortuosa, es verdad. Pero sea una vida compleja o normalita, sufrida o feliz, me doy cuenta que saber del escritor que hay detrás del libro siempre me hace leerles mejor. La vida de Kafka es muy llamativa, la verdad. Gracias a ti por comentar.

      Un abrazo

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  7. Creo que no eres tú la responsable de que la lectura no haya acabado de llenarte del todo, sino la propia biografía. Personalmente, me dan pánico las novelas históricas y biográficas porque tratan de recuperar al (o los) personaje/s y al final no sabemos qué es lo qué ha puesto el autor y qué no, dónde acaba la realidad, dónde empieza la ficción, qué lagunas se han rellenado arbitrariamente. O sea, le tengo mucho respeto al pasado y, a no ser que se trate de una obra maestra y con documentación probada no suelo arriesgarme. Sobre todo porque salgo trasquilada cuando leo algo así por compromiso.
    Un beso

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    1. Es verdad que cuando se mezcla ficción/realidad no sabes cuánto hay de cada cosa, pero también eso tiene su encanto. Al fin y al cabo la realidad tiene mucho de ficción (y al revés). No sé si fue eso, la propia biografía de Kakfa la que pesó en esta lectura, pero sabiendo que jugaba con esos dos elementos (realidad y ficción) hubiera preferido que el juego fuera más arriesgado. Kumpfmüller en verdad respeta mucho, muchísimo, la parte de la realidad. Y quizás eso precisamente es lo que a mí me acaba por dejar ese sabor de boca agridulce.

      Un abrazo

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  8. Quedo muy intrigada, se muy poquito acerca de Kafka, lo reconozco, apenas he leído La metamorfosis y su vida personal siempre me ha resultado muy ajena; pero lo que cuentas aquí me deja más que tentada. A ver si tengo suerte y encuentro este libro por aquí.

    Besos.

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    1. La intriga de la vida de los autores. Yo es que debo ser muy cotilla, pero siempre me gusta conocerles, saber de sus vidas y cómo se reflejan en sus obras. Suerte con el libro.

      Un abrazo

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  9. Que el libro vaya de menos a más, pase, pero cuando va de más a menos siempre nos deja un poso de decepción. El cambiar de estilo narrativo, o a veces de escenario suele hacer que no gusten igual las diferentes partes del libro. Y creo trambién que cuanto más leemos nos volvemos más exigentes. Cuando hemos leído libros muy buenos y nos bajan el listón parece que nos falta algo. Aun así me da la impresión de que este libro tiene cosas que merecen la pena, vamos, que no me iría de vacío. Pero no prometo leerlo. Mi lista de pendientes se estira, se estira y tiene vida propia. Debe ser que de tanto estirarse los libros saltan y se descolocan. Igual de un salto mortal termino leyendo este. Quién sabe, al final son los libros los que nos escogen.
    Besos!!

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    1. Toma, claro. Ir de menos a más hasta tiene su enganche. Al revés, sobre todo cuando el más merece la pena, es bastante frustrante. No es tanto un cambio de estilo narrativo, es como en encallamiento de repente, no sé explicarlo, tendrías que leerlo para poder comentarlo, jajajajaj (lo mismo tú me aclaras qué es o, simplemente, no lo percibes y lo disfrutas de cabo a rabo).
      Yo intento sacar provecho de todos los libros que leo, generalmente los selecciono por algo, algo que en principio hace que ya tengan la balanza a su favor, por uno u otro motivo. Pero es verdad que soy bastante exigente, lo que no quiere decir que si no satisfacen mis exigencias sean malos libros ni mucho menos. Este en concreto merece la pena leerlo, ya te digo, así que queda en manos de tu lista de pendientes que si es lo mitad de larga y grande que la mía ya vas más que servida :) Como dices, y siempre digo, los libros tienen vida propia y ellos deciden.

      Un abrazo

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  10. Algo he leído de Kafka y me gusta pero este título no me despierta pasiones.

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    1. Es sobre Kafka, si te interesa su vida y su relación con Dora Diamant está bien, si no... a seguir leyendo (otros libros).

      Un abrazo

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  11. Te estaba viendo venir, ese entusiasmo al principio Noé ra como siempre, se nota que va como cayendo igual que la novela. Una pena porque la idea prometía. Es muy pesado cuando se enumeran hechos, pierden toda la gracia. Por mucho que al final remonte y ayude a mitigar la decepción me voy a ahorrar el disgusto.
    Besos

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    1. Si es que soy transparente :p El libro está bien, que conste. Pero cuando, por lo que sea, se encasquilla a veces acaba pesando más que todo el resto, aunque el resto sea más que apreciable. De todas formas si tienes oportunidad échale un vistazo. Yo no soy de fiar :)

      Un abrazo

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  12. Cuando he leído la sinopsis me he quedado con la boca abierta (o los ojos como platos, no me estoy segura). ¿Cómo no había oído hablar de este libro antes? Quizá porque, aunque me pasa como a ti con este autor, mi interés por él empezó hace menos tiempo. Hace pocas semanas escribía en el blog acerca de una novela gráfica-biografía de Kafka que me había dejado enamorada del "personaje" y con ganas de leer sus obras y todas las cartas que haga falta (sobre todo las del padre). Además me conmovió leer sobre la forma que tuvo de amar, un poco con miedo. Gracias por el descubrimiento. Abrazos!

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    1. Bueno, es que el libro lo han editado este año :) Va a ser por eso que no había oído hablar de él... Sí, he visto en tu blog la novela gráfica que comentas (aunque acabo de ver que no comenté cuando creía que lo había hecho), la tengo fichada desde entonces. Desde luego su vida da para indagar. Y las cartas a Milena especialmente me gustan un montón (lo tengo subrayado de cuando la primera lectura, hace mucho tiempo, me gustará contrastar mis propios subrayados), lo mismo que su carta al padre. Miedo, es verdad, el miedo jugó mucho en la vida amorosa de Kafka, miedo al compromiso, miedo al matrimonio. En principio por lo mucho que influyó su padre en él. Se me hace curioso cómo influían sus padres, siendo ya un hombre de más de 40 años y sin embargo...

      Un abrazo

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  13. He leído poco a Kafka, pero lo que he leído me ha gustado mucho, deja marca: tengo que ponerme más con él. Sin embargo, este libro que nos traes hoy creo que lo dejaré correr.
    Besos!

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    1. Pues si te interesa la figura de Kafka en verdad merece la pena leerlo, que conste, pese a mi personalísima decepción.

      Un abrazo

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  14. Kafka era digno de estudio, no hay más que leer "Cartas al padre". Sin duda alguna, los mejores obras literarias han sido fruto de esos fantasmas que los autores arrastraban. Genial reseña! La buscaré y leeré. Me gusta todo lo relacionado con Kafka.
    Besos

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    1. Desde luego que sí, además está claro que es de esos autores en los que obra y vida van de la mano. Y si alguien tenía fantasmas interiores, ese sin duda es Kafka. Espero que tengas suerte y encuentres el libro. No será difícil, Tusquets tiene mucha expansión, su sombra es alargada :)

      Un abrazo

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  15. Kafka es uno de mis pendientes, y lo es porque reconozco que me impone. Tengo varios libros suyos en la estanteria (el castillo y la metamorfosis) y por lo que dices, creo que este lo dejaré pasar. Besotes.

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    1. No tendrías que dejarte imponer por nadie :P Yo personalmente recomiendo sus cartas, pero es que también el epistolar es un género que me gusta mucho. Ya nos contarás. No descartes este (házme caso)

      Un abrazo

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  16. Kafka me parece una lectura imprescindible, para mí es de esas cosas que has de hacer. Junto con otros imprescindibles lo leí ya en mi temprana juventud y es de esos autores que te dejan huella, quizá por el momento en que abordé esa lectura. Este autor y otros han dejado su marca indeleble en mi ser, ham contribuído a moldearme, son parte de lo que soy hoy. Como no mencionar a Virginia Woolf (Las olas), Hermann Hesse (Demian), Colette (El trigo en ciernes), James Joyce... y otros tantos autores y obras fundamentales que sin duda alguna te harán mejor y te ofrecerán una visión más íntima, personal y amplia del mundo haciendo que te plantees algunas cosas. Son obras hermosas de seres singulares que se dejan su esencia en lo que escriben. Perdonadme que hable con tanta pasión de todos estos pero me resulta inevitable al recordar sus obras y también quizá porque, como he dicho, abordé su lectura en la adolescencia. No lo dudéis, leed a Kafka, leed a Colette, por favor leed a Virginia...

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    1. Imprescindible es, aunque no para todos los lectores, no nos engañemos. Pero sí creo que hay un perfil de personas que leen en los que Kafka tiene que pasar, sin duda. Los autores que mencionas, han pasado todos por mis manos (por mis ojos, por mi alma...), y han puesto su granito de arena para que mi mirada sea la que es.
      No hay nada que perdonar, Eduardo! La pasión alrededor de los libros y los autores me parece hermosa, quien lee siempre siente pasión por ese mundo que se nos ofrece.
      Un abrazo, Eduardo, y gracias por pasarte por aquí

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  17. De Kafka he leído “Carta al padre” (demoledora) y “Cartas a Milena” (intenso), no es fácil a leer a Kafka. Vi hace mucho tiempo en el CCB (Centre de Cultura Contemporània de Barcelona) una exposición sobre la relación de Kafka y Praga, que me impactó muchísimo (http://www.cccb.org/xcentric/es/exposicio-the_city_ok_k_kafka_and_prague-12877), era otro concepto de exposición muy vanguardista y muy sensorial. Estuve hace mucho en Praga (preciosa ciudad, aunque sus habitantes recien salidos del comunismo eran bellos pero muy fríos y distantes). El libro que comentas no me acaba de atraer, ni por el estilo, ni por el tema, así que le dejaré pasar. Tengo tantos que hace días que me dicen “a ver cuándo me toca a mí...”

    Besos!

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    1. No es fácil leer a Kafka, cierto, y adjetivas muy bien ambos libros epistolares. No sé si has visto que han sacado ahora las cartas a Felice, un tochito. Más Kafaka. Ahora me paso por el enlace. Me gusta, me encanta, cómo se mueven la cultura por Cataluña...
      No conozco Praga, aunque me han hablado de ella en términos muy parecidos a como tú lo haces...
      Los libros también te hablan, eh, presionan para que los leamos :)

      Un abrazo

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  18. No soy tan entusiasta de la "lectura de piel" como lo eres tú, Ana. No busco encontrarme en las lecturas y quizás es ahí donde se produce alguna diferencia entre nuestras miradas a la hora de leer. Nada importante porque cada una lee como le gusta y desea. Ahí es donde está la magia de la lectura, es polivalente, poliédrica, diferente. Cada lector es diferente y una misma obra permite muchas miradas.

    He leído muy poco de Kafka y podría ser uno de esos autores que me espera para caer rendida a sus palabras. ¿Llegara el momento?

    Abrazos!!

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    1. Es que cuando digo "lectura de piel", o lecturas en las que me encuentro no sólo me refiero a lecturas en las que me reconozco, sino también a lecturas que me inquieren, me provocan, me hacen crecer por su creatividad, porque me inspiran, me impulsan, me provocan curiosidad... Es por muchas razones. Luego está que soy visceral leyendo, eso sí, todo lo llevo a mis entrañas.
      Kafka es un autor que "te encaja", quiero decir, no sólo por su obra, sino también por su vida. No sé si caerás rendida a su obra (te recomiendo además de La metamorfosis y El proceso sus libros epistolares), pero sí que te llamará la atención su vida.

      Un abrazo

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    2. Pues confieso que yo también practico la "lectura de piel", aunque quizás no soy tan visceral como tú dices que eres.
      Leí El proceso muy joven y no recuerdo nada. Quizás deba empezar releyendo esa obra.

      Abrazos.

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  19. Hola Ana. Si Kumpfmüller ha logrado rescatar a kafka del sufrimiento que, en la medida que lo aplastaba, engrandecía su genio literario, podría decirse que quiso saldar una deuda, de escritor a escritor, y mostrarnos que Kafka, a su manera, amaba la vida y que al final de sus días, junto a su amor, Dora, fue quizás el Kafka que siempre quiso ser, solo un hombre que ama, que quiere a una mujer. Kafka fascina porque descubres en su obra el tormento y la angustia que padeció en vida. Somos así de cabrones, a un genio de la escritura le exigimos que pague su peaje para encumbrarlo al Olimpo. Dejemos a Kafka y a Dora que paseen juntos de la mano. Y si como dices, algo le faltó a Kumpfmüller… “pasión, ardor, deseo, vibrar más” ya lo has puesto tú de forma admirable. Me quedo con tus últimas palabras, “Es una buena lectura”. La tuya, el libro ya me dirá. Un abrazo.

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    1. Hola Paco, gracias por pasarte :)
      ¿Sabes? Es curioso, porque no lo comenté, pero sí tenía la sensación, cuando leí el libro, que si un autor escribe sobre otro es para, en cierta forma, no sé si homenajearle o ajustar cuentas (dependerá del caso), pero en este caso se quedó a medias en ese camino de darle a Kafka algo más de luz, de vida, de ilusión. Quiero decir, que no se atrevió a mostrarnos ese Kafka tortuoso, lleno de fantasmas, y luego darle un "premio", que la vida fuera justo con él, llenarlo de luz, de amor, de vida, de fuerza. Ya que juegas con ficción y realidad... Eso es en parte lo que me faltó.
      Muchas gracias, Paco. Un abrazo.

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  20. Para mí Kafka es "El proceso", del cual tengo incluso un ejemplar en checo, en edición samizdat de los años 70, regalo de unos amigos de Praga. Porque Kafka estaba prohibido en su tierra. Aunque yo no sé si él, de lengua alemana, sentiría como suya esta tierra ahora, sobre todo si viera su imagen grabada en tazas, camisetas y llaveros... ¡Este mundo moderno!
    un abrazo

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    1. Ya le echaría yo un vistazo a esa edición, aunque no tenga ni idea de checo... Ah! ¿Quién sabe cómo y de dónde se sentiría Kafka?. Puede que muchos autores hoy en día prefirieran ser de alguna tierra de nadie...

      Un abrazo

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  21. La verdad es que no es una novela que de entrada me llame la atención. La atormentada vida de Kafka no es algo sobre lo que haya sentido curiosidad. Aunque no la descarto, pues podría ser interesante. Sin embargo, me da un poco de miedo decepcionarme también.
    Un beso.

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    1. Hay mucho libro Seveth, me repito, pero es que es así. Y hay que priorizar. También es verdad que a veces libros que descartas luego llegan a ti, tozudos, y acaban por ser leídos. Pero eso lo decide el tiempo, los momentos y los libros. No creo que te decepcionara como a mi, que es una decepción pequeñita, y la lectura merece la pena...

      Un abrazo

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  22. Te voy a ser sincera, Kafka era un autor por el que no sentía demasiada curiosidad... Lo cierto es que de un tiempo a esta parte quiero leer algo de él, aunque hay otros autores con los que creo que podría empatizar más, así que siempre lo voy dejando. De ahí que este libo tampoco es que me llame especialmente la atención
    Besos

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    1. Carax, la sinceridad es algo que espero siempre, en los comentarios y en la vida :) (aunque luego con la excusa de la sinceridad hay quien suelta cada perlita por la boca...). Este libro interesa más si tienes curiosidad por la vida de Kafka, aunque ni siquiera es necesario, no sé si decir incluso que es un libro dentro del género romántico, más que nada porque es un género que ahora mismo está copado por libros que... bueno... (paso palabra).

      Un abrazo

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  23. Kafka no es santo de mi devoción así que no sé si me animaré con esta lectura.
    Besos y buen finde!

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    1. De todas formas tal y como está escrito no es necesario pensar que uno de los protagonistas es Kafka, podría ser cualquiera en verdad, personaje de ficción o personaje real...

      Un abrazo

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  24. ¡Hola! Siento reconocer que Kafka y yo no empezamos con buen pie. Más que nada porque "La metamorfosis" fue lectura obligatoria y creo que fue demasiado temprano y entonces a nadie nos terminó de gustar. De todos modos igual me animaría a ver su lado como persona y no tanto como autor. No sé si me explico. Y aunque este libro por lo que veo te ha decepcionado no me desanimo del todo y lo tendré en cuenta :)
    Un beso y gracias por la reseña!

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    1. Mujer, no lo sientas, que no todos los (grandes) autores nos tienen que gustar. Las lecturas obligatorias hicieron daño, eh. Y el caso es que con el tiempo te das cuenta de que no eran malos libros, pero quizás no los más oportunos para esas edades y/o momentos lectores. A ver, que me ha decepcionado porque yo soy rarita y quisquillosa y muy mía a la hora de leer, pero es una buena lectura, en serio.

      Un abrazo y gracias a ti por comentar ;)

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  25. Hola. Ya tienes otra seguidora! Cuando puedas pásate por mi blog.
    http://novelasqueapasionan.blogspot.com.es/
    Esta novela no me llama mucho la atención.
    Un beso!

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  26. Al principio de tu reseña el libro me ha llamado la atención pero viendo como se desinfla, lo dejaré pasar.

    Gracias. Un beso.

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    1. El libro merece la pena, a mí se me desinfla pero por razones muy mías. No tiene porqué pasarte a ti y es probable que disfrutes más de la totalidad de la lectura.

      Gracias a ti. Un abrazo

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  27. No pinta mal, pero que vaya de más a menos me pesa un poquito... No sé, si me cruzo con él quizás le dé una oportunidad.
    Besotes!!!

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    1. En realidad va de más a menos y luego a más. Pero las lecturas son personales, quién sabe si para tí todo el rato es más y más y más :)

      Un abrazo

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  28. A mí me encanta leer libros "sobre" autores. Algunos los disfruto más, otros menos, pero siempre me aportan algo bueno, así que me lo anoto, ¡gracias! (porque éste no lo conocía).

    bsos!

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    1. A mí también me gusta leer sobre autores, sean biografías, autobiografías o novelas ficcionadas. No todos los autores me interesan, es cierto, pero en principio es un motivo para echarle un vistazo al libro.

      Un abrazo

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  29. Pues no tenía ni idea de la existencia de este libro y me interesa mucho la vida de Kafka. Sin embargo me has dejado con unas pocas dudas sobre si apuntarlo o no. Por ahora lo dejo en interrogante y ya veremos más adelante.
    Un beso.

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    1. Pues encantada de presentarte al libro :) Sobre las dudas, la mejor manera de despejarlas es leyéndolo. A mí no hay que hacerme mucho caso, debieras de saberlo :P

      Un abrazo

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  30. Te entinedo perfectamente cuando intentas explicar que no ha sido mala lectura, que en realidad merece la pena, pero algo ha hecho que no sea perfecta, redonda. Leo muchos libros así y nunca me arrepiento de leerlos, aunque cuando los reseño en el blog irremediablemente la gente los descarta (y no lo pretendo). Yo éste no lo descarto, me atrae mucho leer algún fragmento sobre la vida de Kafka.
    Curiosamente he buscado el libro que dices que no encunetras en ningún lado en la Biblioteca Nacional y ni siquiera ahí lo tienen
    Besos

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    1. Es que me pasa con esos libros en los que percibo que he sido especialmente quisquillosa, que son cosas mías a lo mejor y no tanto del libro. El caso es que pese a que le ponga peros soy consciente de que es una buena lectura, que lo será para mucha gente que lo disfrutará más. Me da rabia porque en realidad no intento convencer (nunca) a nadie para que se lea un libro o no, sólo comentar mis sensaciones lectoras respecto a un libro.
      El libro que no encuentro es un misterio para mí, porque en teoría Acantilado lo ha editado, tengo que investigar más, pero estoy empezando a sospechar que lo mismo no es un libro en sí, sino que forma parte de un libro sobre la vida de Kafka o algo así, no sé, no he encontrado mucha información.

      Un abrazo

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  31. Carta al padre me dejó impresionada, de ahí que rebuscase y rebuscase sobre su vida. Esa búsqueda me llevo a descubrir la "verdad" escondida en esa carta y quedé un poco desencantada, descolocada. Aún así, Kafka es de los míos. Quizá en junio me una en un club de lectura, a ver si sale La metamorfosis como lectura, a su relectura. Y me apetece muuuucho. Este libro que nos acercas hoy también queda anotado, claro, bien anotado.
    Besines, Ana!

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    1. Carta al padre es una lectura que impresiona, creo que en realidad su padre nunca llegó a leerla. No sé si es a eso a lo que te refieres cuando dices que descubriste la verdad detrás de la carta... Estaré atenta a esa relectura de La metamorfosis, un libro que re(quete)leeré algún día...

      Un abrazo

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  32. Cualquiera que lea algo de Kafka debe sentir curiosidad por la persona porque no es un autor al uso. Lo anoto, para acercarme a esa historia desconocida. Besos.

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    1. Es que Kafka era un autor tan acomplejado y lleno de fantasmas que, claro, la curiosidad sale sola... Si lo lees ya nos contarás.

      Un abrazo

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  33. Jo, podías haber puesto "Compra Mientrasleo" y no me habría quedado tan claro.
    Quiero este libro, mañana voy a pasarme por la libre (a por otro) y aprovecharé
    Besos

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    1. Silvia, a ti no hay que decirte nada, sabes muy bien lo que lees, lo que hay, lo que te interesa, lo que quieres como lectora. No te voy a descubrir nada, ni siquiera a ti misma como lectora ;)

      Un abrazo

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  34. Yo de Kafka sólo conocía "La metamorfosis" pero me ha encantado tu retrato inicial del autor, me encantan los tristes y los perdedores, son figuras que me fascinan, el patetismo me despierta algún extraño instinto que está entre lo maternal y lo sexual. Cosas raras, vaya, que no aspiro a que nadie comprenda ni comparta. Así que no me importaría descubrir un poco más al autor, aunque no sé si este es el libro más adecuado para ello. Quizá empezaría por esa "Carta al padre" ¿verdad?
    Besos.

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    1. Sabes? entiendo perfectamente ese instinto materno-sexual por los perdedores. Perfectamente. Lo mismo no somos tan raras ¿o sí? :) Creo que las Cartas a Milena te gustarán, Carta al padre también. En fin, tú misma... ;)

      Un abrazo

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  35. me anoto el título, que Kafka me llama mucho la atención. Un alma muy atormentada.
    Un beso,
    Ale.

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    1. Un alma compleja. Pero ¿qué alma no lo es, en el fondo?

      Abrazo

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  36. Por supuesto, me lo llevo apuntado en la libretita =)

    Besotes

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    1. ¿libretita? ¡Libretota será lo que tú tienes! ;)

      Un abrazo

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  37. Suena tan maravillosamente bien, y me gusta tanto Kafka (no solo por la metamorfosis), que posiblemente de permiso a esta historia que esta en medio de la imaginación y la realidad.

    Me ha gustado mucho leerte, Ana,...lo bien documentado que está todo y la foto de las mujeres de Kafka, muy bonita...
    Y por lo que cuentas, la novela, parece dejar una sensación agradable.

    Un abrazo lleno de lecturas interesantes.

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    1. A mí me atrajo esta historia desde el principio, aunque luego me quedara así un poco a medias, pero es que hay libros a los que no puedes dejar pasar, e incluso aunque no te den lo que esperas únicamente por plantear una historia que te está llamando a gritos ya se lo perdonas casi todo. Casi.

      A mí me encantó esa foto de las mujeres de Kafka. Ese mérito ha tenido también el libro, que luego buscas información, te empapas. Eso es prodigioso ¿no?.

      Un abrazo lleno de lecturas y de vida ;)

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  38. Qué pena esa irreglularidad narrativa. A mí también me llama casi más el autor que la obra, me parece fascinante. Pese a ello, no conocía el título y me lo llevo, pues me puede la curiosidad. Un besote!

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    1. No sé, Meg, ya iré viendo más opiniones, que esa irregularidad a lo mejor es mía. Vamos, que lo mismo soy yo la irregular (que es más que probable). Creo que te gustará. Avisada quedas.

      Abrazo

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  39. Hola, Ana. Me llamo Belén Santana y soy la traductora del libro de Kumpfmüller. Simplemente quería agradecerte la atención que has dedicado al libro en el blog y completar un dato. El fragmento del que hablas está extraído del libro "Cuando Kafka vino hacia mí", editado por Hans-Gerd Koch y publicado en España por Acantilado en excelente traducción de Berta Vias-Mahou. El fragmento está disponible de forma legal en la página de la editorial Acantilado como fragmento de lectura.También me permito hacer una sugerencia: creo que en la ficha técnica de cada libro traducido debería constar el nombre del traductor. Con independencia de si el libro nos ha gustado más o no, es una cuestión de justicia, porque ya sabemos que -es un poner- Kumpfmüller no escribe en español. Un saludo y gracias de nuevo.

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    1. Hola Belén. Lo primero agradecerte que te hayas pasado por aquí y te hayas tomado la molestia de comentar. En cuanto al
      fragmento al final conseguí localizar que formaba parte del libro que mencionas. En la entrada está enlazado a las páginas disponibles de Acantilado. En cuanto a lo demás... Si compruebas el resto de entradas verás que en TODAS está incluido el dato del traductor o traductora. De hecho este es de los pocos blogs que incluyen siempre ese dato. Que no apareciera en est ocasión ha sido una (nefasta) casualidad, un despiste que ya he corregido.

      Un abrazo y muchísimas gracias por pasarte y comentar. Y muchas gracias por tu trabajo.

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  40. Y sin embargo, me atrae, por muchos motivos, porque me gusta el personaje más que la obra, como a ti aunque sea un genio, porque no conozco este episodio de su vida. No coincido en lo de Berlín, a mí no me gusta jajaja pero al grano, ese fallo narrativo que existe lo has salvado con la intuición lectora, no te gusta como se ha resuelto pero lo has percibido, yo ya acisado ni te digo ;)

    No sé cómo me he saltado esta entrada... Bueno, sí lo sé, han sido los turcos.... Pero qué vergüenza el presinsin venir!!! Un beso

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    1. Kafka... en la Feria del Libro pillé la edición recién salida del horno de Cartas a Felice. Tochito. A mí Berlín me encanta, toda la historia allí al alcance de la mano, una ciudad viva. Y con una cerveza que ni te cuento :) Es verdad que la última vez que fui estaba toda la ciudad en obras, como Madrid en sus tiempos cuando al Gallardón le dio la vena, pero sigue siendo una ciudad maravillosa, con unos museos en los que da gusto perderse.

      ¿Qué vamos a hacer con los turcos, presi? Tranquilo, vergüenza ninguna, aquí no se pone falta, ni hay listas negras ni cambalaches de "te comento si me comentas" ;)

      Un abrazo

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