lunes, 19 de septiembre de 2016

Me llamo Lucy Barton (Elizabeth Strout)

Título original: My Name Is Lucy Barton
Traductora: Flora Casas
Páginas: 224
Publicación: 2016
Editorial: Duomo
Sinopsis: En una habitación de hospital en pleno centro de Manhattan, delante del iluminado edificio Chrysler, cuyo perfil se recorta al otro lado de la ventana, dos mujeres hablan sin descanso durante cinco días y cinco noches. Hace muchos años que no se ven, pero el flujo de su conversación parece capaz de detener el tiempo y silenciar el ruido ensordecedor de todo lo que no se dice. En esa habitación de hospital, durante cinco días y cinco noches, las dos mujeres son en realidad algo muy antiguo, peligroso e intenso: una madre y una hija que recuerdan lo mucho que se aman.
Por favor, mamá, cuéntame algo. Cuéntame cualquier cosa.
Necesito poner cronología a esta lectura:

1) Empiezo a leer. Pasan las páginas. Estoy desconcertada. Tenía una deuda pendiente con Strout. ¿No iba a poder saldarla? Sabía que Strout quería contarme algo, y que no lo había conseguido captar en Olive Kitteridge. Me sentía frustrada. Algo se me estaba escapando.
Por otra parte, en ocasiones y sin venir a cuento, mis padres –por lo general mi madre y por lo general en presencia de mi padre- nos pegaban impulsiva  y vigorosamente.
2) Y de repente, zas. Leo una frase. No importa cuál (no la vais a ver aquí citada). Para otras personas puede ser otra frase la que provoque el mismo efecto, para mí fue una en concreto. ¿Qué hizo esa frase en mí? Entender. Atrapar. Saber qué me estaba contando y cómo. Se me encogió el alma a la altura del estómago. A partir de ahí yo era Lucy Barton. Hasta ese momento se me estaba atragantando porque me dolía y no quería más dolor. Estaba mirando a otro lado.

3) Seguí leyendo y terminé el libro en una curiosa situación. Necesitaba un lugar que me aportara paz. Tranquilidad. Alguien que me conoce y me quiere bien me lo puso fácil: una iglesia. No soy creyente. No es ese tipo de paz la que me transmiten las iglesias. Así que ahí estoy: un pueblo, una iglesia. El libro en la mochila. Busqué los rincones de esa iglesia que me transmiten cosas, empezando por el exterior y su campanario y continuando por esos rincones interiores que de repente te ponen los pelos como escarpias y la emoción a nivel del  lacrimógeno (tan susceptible él). Cuando comienza la ceremonia y aquello se llena de gente que me mira con extrañeza a mí y mis vaqueros rotos y nada emperifollados, me salgo fuera. Estoy hablando de Lucy Barton (también).
Pero no tardé mucho en darme cuenta de una cosa: que sufrir dos veces es una pérdida de tiempo. Lo digo solamente para demostrar cuántas cosas no puede hacer la mente, por mucho empeño que ponga.
4) Hace solecito. Me siento en un banco de piedra, debajo de un árbol pero dejando que el sol me abrace. Saco el libro y lo termino. Muy tocada. Le doy las gracias a Strout. A Lucy Barton. Por el qué y por el cómo.
Pero los libros me aportaban cosas. Eso es lo importante. Hacían que no me sintiera sola. Eso es lo importante para mí.
5) Termina la ceremonia en la iglesia. Nos invitan a un aperitivo que ofrece la hermandad de noséqué. Son las fiestas del pueblo. El aperitivo parece una boda. Hay que sentarse en una de las largas mesas que hay (apretujados, y para alguien que come con la zurda esto es un problema, chocando codo con codo todo el tiempo). Nos ponen unos embutidos (qué rico el queso, el jamón…). Sopa y frituras. No sé cocinar. Desde hace tiempo eso es un problema porque ya no vivo con alguien que sepa. No como sopa desde ya ni recuerdo. Y en esto soy muy poco Mafalda (en muchas cosas soy muy ella). Me encanta la sopa. Así que me la como si fuera pobre. La disfruto con ansias, emoción y como si me la fueran a robar. Como si fuera pobre, repito (no lo soy, en ese sentido). Como si fuera Lucy Barton rebuscando comida entre los contenedores con su primo…

6) Estoy en medio de dos personas en la larga mesa. A mi izquierda, quien bien me quiere y a quien quiero bien y mucho. A mi derecha, un desconocido. Hablan entre sí. Situación: cada vez que me inclino para comer mi cucharadita de sopa, ambas personas tienen que echarse hacia atrás para seguir hablando entre ellas por detrás de mi nuca. Cuando recupero posición entre cucharada y cucharada, ellos se reclinan hacia delante para seguir conversando. El señor de mi derecha hace dos comentarios que me hacen morder la cuchara. El segundo es con el que salto, aunque fue el primero el que más me cabreó. El segundo comentario tiene que ver con que este señor cree que para entender y educar a los niños tienes que ser padre/madre. Salté como un resorte. No soy madre. Trabajo con niños. Me llevo bien con los niños. En cualquier situación en la que haya niños allí estaré yo, pasando de adultos y divirtiéndome con los niños. Siendo niña. (“Me llamo Ana Blasfuemia”). Igual fui brusca. Pero es que venía quemada con su primer comentario.
Se refería a que yo no entendía que pudiera ser amada, que fuera amable.
7) Comentario que me crujió y callé porque tenía la cuchara en la boca (y porque callamos tantas veces…): El hombre comenta orgulloso que su hija se ha ido a Madrid a empezar la universidad. Hasta aquí todo bien. Es motivo de orgullo y satisfacción. A continuación: me llama 40 veces al día (también con orgullo), porque tengo que explicarle qué tren, metro, autobús, tiene que coger para ir de un sitio a otro. A mi hijo (15 años) le pasa lo mismo: tengo que llevarle todos los días al instituto, que está a cuatro calles de casa. Pero se ha creado esa costumbre. Se acostumbran (con tono sacrificado, condescendiente y sin dejar de sonreír).

No. Alto. Perdona. Tú les acostumbras. No ellos. Tú les has creado esa necesidad. A ambos. Esa dependencia. Tú les das el pescado en lugar de enseñarles a pescar. Porque así se hacen dependientes. Y además les transmites que es porque son unos inhábiles que no son capaces de hacerlo solos.

Hay micromachismos. Muchos y constantemente. Pero hay algo igualmente dañino. O más: los micromataautoestimas. Tan sibilinos. Tan invisibles y sutiles. Tan perniciosos. Tan frecuentes. Tan tremendo. Adiós autoestima.

Pues de esto (y más) habla Me llamo Lucy Barton.

Ya lo he dicho: me interesa cómo encontramos maneras de sentirnos superiores a otra persona, a otro grupo de personas. Pasa en todas partes, y todo el tiempo. Le pongamos el nombre que le pongamos, creo que es lo más rastrero que hay en nosotros, esa necesidad de encontrar a alguien a quien rebajar.
Este libro ES su título: Me llamo Lucy Barton. Lo pronuncio en voz alta con tono de “soy yo, soy yo, soy yo (I am, I am, I am)”. Ese grito de Sylvia Plath. Ese soy yo, soy yo, soy yo, (soy Lucy Barton) que somos todos. Tú también. Y yo. Muy yo. Reivindicarse.

Lo he comentado más veces. Los libros que no son nada explícitos, que se escriben entre líneas. Que el lector tiene que poner, mover, dejarse llevar, leerse a sí mismo por dentro. Amo estas lecturas. Esos escritores que saben moverse ahí como pez en el agua. Es un arte nada fácil y muy valiente. Porque muchos lectores pueden quedarse en las líneas y no entre ellas. Y entonces no verán.

Quizás se espere que se produzca una conversación melodramática entre madre e hija. Que alguna revelación nos sea contada. Y se pensará que no se hace. Pero sí. Ahí, entre líneas, en pequeños gestos, en grandes silencios, en frases (no tan) casuales… Esas cosas (conversación tremenda e impactante entre madre e hija, drama, reconciliación, revelación familiar al descubierto…) solo pasan en los libros y en las películas. En la vida, 999 de cada 1000 veces es como Strout nos lo cuenta. Me llamo Lucy Barton no es un libro. Es la vida. Tal cual.
Así debe de ser como nos manejamos la mayoría de nosotros en el mundo, medio a sabiendas, medio sin saber, asaltados por recuerdos que no pueden ser ciertos. Pero cuando veo a los demás andando con seguridad por la calle, como si estuvieran completamente libres del terror, me doy cuenta de que no sé cómo son los demás. Hay mucho en la vida que parece pura especulación.
Es muchísimo mejor libro de lo que pueda parecer, incluso de lo que nos parece a los que ya pensamos que es muy muy muy buen libro. 
(©AnaBlasfuemia)

59 comentarios:

  1. Me ha encantado la reseña, y si tanta y tan variada gente lo recomendáis con ese énfasis, habrá que pegarle una mordida. Muy buenos días!!

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    1. El libro te morderá a ti, Rebeca 😉 Merece la pena esta lectura, sin duda.

      Buenas... tardes y un abrazo

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  2. Eres la primera persona que hace que reconsidere mi resistencia a leer esta novela. No me llama demasiado y me satura ver que todo el mundo la lee y la recomienda, pero ¿quién puede resistirse a una reseña tan especial y curiosa como esta?

    Un besito.

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    1. Pues lo voy a considerar un mérito porque tiene buenas críticas. A mi desde luego me mereció la pena leerlo porque me encantó. Pero es difícil que los libros llegues por igual a todo el mundo.

      Un abrazo

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  3. Una reseña muy interesante y especial, como todas las que realizas. Si con ella no convences a los más reticentes.........Besos

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    1. Gracias Marina. No intento convencer a nadie, pero sí compartir mis impresiones de lo que leí. Es un libro magnífico, la verdad.

      Un abrazo

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  4. ¡Qué ganas tengo de leer este libro! ¡Y qué reseña más original! Espero poder conseguirlo pronto, porque creo que me podría encantar.
    ¡Un abrazo!

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    1. Espero que la lectura esté a la altura de tus ganas. Es un libro genial con un planteamiento tan inteligente como sutil y arriesgado.

      Un abrazo

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  5. Hola Ana
    Impresionante tu reseña, por cómo lo cuentas y por lo que cuentas, por haber rascado hasta astillarlo el libro; creo que se ve, incluso, gotear el zumo (la resina) por los lados de esta página. Strout me pareció una "no-típica" escritora norteamericana, y me lo confirmas con este comentario. No lo apunto, no me hace falta, sé que lo quiero.
    gracias
    un abrazo

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    1. Gracias Wineruda 😊

      Creo que Strout tiene un perfil propio, lo mismo no muy "comercial" pero sí honesto y profundo. Creo que te gustará. Y que a mí me encantará leer tus impresiones...

      Un abrazo

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  6. Pues no lo sé, porque me preocupa ese tiempo que se tarda en conectar, más aún siendo un tiempo doloroso. Por lo demás sí que me atrae, sobre todo la honestidad de la autora. Y yo tampoco pude con Kitteridge, me aburrió demasiado. Respecto a los asesinos silenciosos de autoestima disfrazados de padres amantes de sus hijos, es un terror, pero están ahí y son muchos más de lo que parece.
    Un abrazo

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    1. No es que se tarde en conectar. Es que yo estaba esquivando a Strout... En realidad solo necesitaba dejar de resistirme y aceptar lo que Strout me contaba. Sobre todo el CÓMO me lo contaba.

      Hay muchísimo matón (y matona) de autoestimas. Nos asedian Norah. Ya ni les importa que yo no tenga ni autoestima para matar ;)

      Un abrazo

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  7. No he entendido mucho tu reseña, me he perdido, quizás por ese intento de no revelar algo demasiado íntimo, me ha dado la impresión de que querías comentar el libro, la sensación que te ha producido, tu lectura pero al mismo tiempo guardándote para ti el impacto más íntimo de lo que te ha provocado el libro... Me he tenido que ir a internet a ver otras críticas menos personales para enterarme de qué iba el libro y decidir si el tema me interesa... Tus reseñas siempre son muy personales, pero ésta de hoy supera a otras tambien personalísimas. Y en ese sentido, nada puedo añadir, cuando lo lea ya te contaré la sensación que me deja a mí...
    Abrazo.

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    1. Siempre (me) cuento pero siempre guardo para mí. Pero en este caso es que, por un lado, se entienden más algunas cosas si ya lo has leído y, por otro, creo que cada lector tiene que encontrar la clave de este libro, que está más en el cómo lo cuenta que en lo que cuenta, en lo que calla que en lo que dice.

      Y sé que esta forma de contar lo que leo confunde. Pero aunque lo cuento aquí, en un espacio público, suelo escribir mis sensaciones lectoras conectada a mí y para mí...

      Ya contarás cuando lo leas...

      Un abrazo

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  8. Ana, unas impresiones sobre el libro que no tienen desperdicio, me entusiasma tu forma de comunicarlo, de una manera tan genuina.

    Sé que tu escrito no responde a lo que hay de explícito en el libro, sino a lo que te ha mostrado entre líneas, esa lectura que no se muestra aparente y en la que, sin embargo, está el alma del libro, a mí, al menos, me ha dicho mucho. Me gusta adentrarme en tus palabras, siempre te llevan algo más lejos, y eso es estimulante.
    Un abrazo

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    1. Paco, ya sabes mi forma de contar y contarme. El libro tiene muy poco de explícito, no iba a serlo yo aquí. Si te quedas con lo explícito del libro y obvias lo implícito... el libro perderá todo su valor y fuerza.

      Gracias Paco. A mí también me gusta adentrarme en tus palabras. Por lo mismo.

      Un abrazo

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  9. A mí me ha fascinado, destila sensibilidad y vida en cada página. Y pasan los días y me va gustando cada vez más.
    Besos.

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    1. Por eso digo que es mejor libro dw lo que parece, incluso de lo que nos parece a los que ya pensamos que es un libro maravilloso. Porque pasan los días y sigue creciendo dentro de ti. Y sigues admirando esa lectura que hace días terminaste.

      Un abrazo

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  10. He leído muchas reseñas de este libro en los últimos días. Tantas que me ha llegado a recordar algunos best sellers y de tener ganas de leerlo, se me fueron quitando a medida que cada día descubría una nueva crítica en los poquitos blogs que sigo. La tuya ha sido definitiva. Ahora sé que así lo lea toda España, nunca responderá a lo que muchos detestamos de los best sellers. Será de los próximo que lea.
    Gracias por tan buena reseña. Tienes una forma de hacerlas que se sale de todo lo convencional y hace que me enamore de muchos libros.
    Un beso.

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    1. Y seguirás viendo reseñas. Pero este se sale claramente de ese tono de los best-seller que vienen inflados por la mercadotecnia y que luego al leerlos se desinflan. En mi caso, y no suelo leer novedades, ha sido un acierto lector.

      SOy poco convencional, cierto. Es la marca de la casa. Mi marca ;)

      Un abrazo

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    2. He leído Lucy Barton. No recordaba con precisión tu reseña (había leído tantas...). He vuelto a ella y en ella me he encontrado también, como en el libro. Me sorprendí siendo Lucy y viendo como me contaba alguna de mis vivencias, y me incomodó hasta la angustia al recordarme cosas que procuro tener guardadas y verme en la piel de Lucy.
      Y quería darte las gracias.
      Un beso.

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  11. A mi me ha encantado tu reseña Ana, esa mezcla entre lo que te sugería el libro y esas conversaciones más o menos cotidianas con las posteriores reflexiones que te hacen pensar en todo eso que consentimos y animamos. Y sí, me molesta esa necesidad de rebajar, como si al hacerlo uno se hiciera más grande en lugar de ser mucho más pequeño, más despreciable y ruin.

    Tampoco creo que uno deba ser madre o padre (y lo soy) para entender a los niños, creo que es un tema de sensibilidad e interés por los otros como la mayor parte de todo lo importante en esta vida.

    Y coincido contigo, a pesar de que soy una entusiasta de Mafalda, adoro la sopa.

    Feliz semana

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    1. Gracias Conxita. Es mi forma de contar, entremezclarlo con mis vivencias, o al menos mi momento emocional, porque así leo los libros y así se impregnan unos de otros (los libros de mí y yo de los libros).

      Ay, la sopa...

      Un abrazo

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  12. El sábado lo tuve en la mano, lo dejé en el mostrador, me puse a hablar con la librera, a la que conozco de hace mucho, y entre ella y yo el libro se quedó en el mostrador y me di cuenta tarde que no iba en la bolsa con otros libros que había comprado.

    La librera también me lo recomendó con entusiasmo y también me fío mucho de ella, como de ti.

    La lectura, la sopa, el señor desconocido presumiendo de lo que tendría que preocuparle... Una amiga me decía el otro día que el exceso de sobreprotección sobre los hijos e hijas genera adolescentes dóciles o narcisistas, no sé qué es peor (yo sí soy madre y sé de la complejidad de la relación con los hijos).

    Volveré a por el libro, claro.

    Un abrazo.

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    1. Tu librera sabe :) Es un libro de los míos, de los que te tocan dentro y de los que te llevan de la mano a leer los silencios, las frases dejadas como por casualidad... Magnífico.

      Las relaciones familiares son siempre muy complejas. Lo son ya las que elegimos imagina las que no... El exceso de sobreprotección, y ciertos "valores" que se transmiten por todos los medios, están generando ciertamente adolescentes o con poca autoestima o con un exceso de narcisismo y falta de empatía que es realmente preocupante.

      Ya nos contarás qué tal el libro.

      Un abrazo

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  13. ¿Por qué me haces esto? Incapaz de resistirme a tu reseña, maravillosa, genuina, seductora... Envidio tu manera de jugar con las palabras a tu antojo.
    Besotes!!!

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    1. Lo sieeeeeeento :) Que conste que yo no juego con las palabras, lo hacen ellas conmigo. Yo las dejo hacer, para qué resistirse ;)

      Un abrazo

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  14. Hermosa reseña Ana. Transmite... de todo... Ya lo estoy leyendo

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    1. Ya vi que has tardado poco en leerlo. Y que lo has leído bien :)

      Un abrazo

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  15. Te veo impactada, querida Ana. Y eso esta bien. Es genial y bellísimo ese momento mágico que describes: la frase que hace saltar el resorte que te lleva a adorar un libro. Tu escena de la comida-bodorrio me ha encantado. Y cuanta razón llevas en tus reflexiones. Gracias por esta reseña. Abrazos.

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    1. Emocionada, sobre todo, de haber leído un libro que "cuenta" tan bien... Y sí, pensé mucho, cuando llegué a esa frase, en que en verdad es algo que me pasa más a menudo de lo que soy consciente, que con muchos libros llego a una frase que es como la clave que me desentraña todo el libro... La escena fue tal cual, eh :)

      Gracias a ti por comentar. Un abrazo.

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  16. Me quedo con todo lo que te ha gustado, será mi próxima lectura, así que espero que me despierte iguales sentimientos
    Besos

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    1. Ojalá que sí, porque es muy buena lectura, Carla.

      Un abrazo

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  17. No tenía muy claro si podría gustarme o no, pero tu reseña me ha convencido. Me ha encantado la explicación sobre los momentos de tu lectura.
    Abrazo!

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    1. No es un libro que deje indiferente. Y si deja indiferente sería de esos libros a los que yo volvería para intentar leerlo de nuevo bien...

      Un abrazo

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  18. Me ha encantado esa mezcla entre lo que ha sido la lectura de este libro y tu vivencia en la iglesia y comida posterior. Porque eso es realmente lo que ha de ser una lectura, que el libro te devuelva fragmentos de tu vida y que la vida te recuerde trocitos del libro. Esos libros en los que como bien dices, el lector ha de poner de su parte.
    Ni que decir tiene que si no estaba ya convencida el final de tu reseña lo ha conseguido definitivamente.
    Ah, y yo también odio las micromataautoestimas. Y encima las defienden como si fueran actos de amor... En fin...
    Un abrazo

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    1. Es que los libros los leo así, entremezclándose con lo que vivo en ese momento. Por eso este blog tiene mucho de diario personal :)

      Se podría hablar mucho sobre las micromataautoestimas. Mucho. Pero no se habla (como en el libro de Lucy Barton) :D

      Un abrazo

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  19. No ha llegado a estas costas, Ana, aún. Pero sospecho que podré hacerme de un ejemplar digital en algún tiempo.
    Gracias por descubrírnoslo y por la reseña.
    Un abrazo grande!

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    1. No sé si esta editorial anda mucho por esos lares, Marcelo, pero si tienen versión electrónica del libro... ya no habrá distancias entonces :)

      Un abrazo

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  20. Aquí algunos hombres explicando (explicándonos) cosas, en esta ocasión una crítica totalmente opuesta a la tuya sobre este libro, y además en un tono bastante despectivo y repugnante:
    http://lamedicinadetongoy.blogspot.com.es/2016/09/me-llamo-lucy-barton-de-elisabeth-strout.html

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    1. Cada uno lee como le sale de aquello que más carece. Creo.

      No tengo nada que comentar. Creo que ciertas actitudes si no se les pone el foco encima, aunque sea para discrepar, terminan por devorarse a sí mismas.

      Un abrazo

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  21. Argh, otra reseña apasionada de las tuyas que me ha dejado con la miel en la boca, ¡y eso que no has dicho nada concreto del libro! No es mi estilo, para nada, pero tiene un algo...por no hablar de tu emoción. Lo pensaré ;)

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    1. Leo con pasión, comento con pasión. Por eso no les digo reseñas, porque es que incluso desde hace tiempo mis comentarios de lo que leo tienen más de blasfuemiadas que de otra cosa.

      No suelo decir mucho del libro, no. Yo creo que se me entiende más si has leído el libro, pero destripar no destripo.

      Un abrazo

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  22. Como ya te dije,... me resisto
    Besos
    Esta vez ha sido cortito, no tenía gran cosa que aportar

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    1. Le llegará su turno... si le tiene que llegar. Como un libro te elija a ti no hay forma de eludirlo ;)

      Un abrazo

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  23. Si ya venía convencida, tú has acabado de convencerme. Tengo muchas ganas de leer este libro. Me intriga mucho. Besos

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    1. Pues ya nos contarás. No creo que sea un libro que decepcione.

      Un abrazo

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  24. Últimamente encuentro por todas partes referencias a este libro, hecho éste que me tenía desconcertado. Después de leerte tengo bien claro que es un libro que hay que leer.

    Muchas gracias por convencerme de esta forma, Ana.

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    1. Las novedades editoriales siempre "suenan" mucho. Yo no soy mucho de novedades pero, ya ves, esta cayó en mis manos y no me decepcionó.

      Un abrazo (y gracias a ti por comentar)

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  25. Este libro es breve e intenso, va más allá de lo que cuenta, mucho más...yo he sido ella en muchos momentos, muchos, y bueno, han sido momentos muy intensos y de vuelta atrás. Un beso, Ana.

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    1. Esa es una de sus virtudes, Meg. Que lo que no cuenta o apenas cuenta, termina por ser la esencia de la lectura. Es un muy buen libro.

      Un abrazo, Meg.

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  26. pues si todo esto despertó, si que es buena.
    La anoto en mi libreta.
    ¡Gracias!

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  27. Para algunos, los mejores libros son los que se hilvanan entre líneas. Ratifico punto por punto lo que has escrito. "I took a deep breath and listened to the old brag of my heart. I am, I am, I am". Gracias ;-)

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    1. Los mejores libros son los que están sugeridos, casi sin escribir, entre las líneas de lo escrito. O en frases que algunos leen en vertical :)

      I am, I am, I am...

      Gracias a ti, of course.

      Abrazo

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  28. Creo que este libro es una novela desencadenante. Veo en varios blogs que es de esas historias que de repente te abofetean, te crujen y te sorprenden así con toda la sencillez y naturalidad de su narración. Ya tenía apuntado el libro, pero una vez más, rubia, ¡gracias por tu reseña!
    Mil besos

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    1. Es una novela de esas que tienes que leer para saber cómo te llega a ti. A mucha gente nos atraviesa y a otras personas no les llega tanto. Todas las lecturas son personales pero algunas más que otras.

      Un abrazo

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  29. Hola Ana, en esta ocasión he leído el libro antes que tu reseña, no sé porqué pero algo me decía que tenía que hacerlo así. He disfrutado muchísimo y sé que he acertado en el orden. Gracias Ana, sigue encendiendo tu faro cada noche, somos muchos los que buscamos tu luz.

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