miércoles, 8 de marzo de 2017

Mi hija Marie (Nadine Trintignant)


Título original: Ma fille, Marie
Traductor: Manuel Serrat Crespo
Páginas: 160
Publicación: 2003 (2004)
Editorial: Martínez Roca
Sinopsis: Carta abierta a una víctima de la violencia de género. Durante el rodaje de una película en Vilnius, a las órdenes de su madre, la actriz francesa Marie Trintignant murió, tras una paliza propinada por su pareja, el cantante Bertrand Cantat vocalista del grupo de música Noir Désir. Su muerte desencadenó una fuerte polémica en los medios de comunicación internacionales. Su madre, la realizadora de cine Nadine Trintignant, ha volcado en esta estremecedora narración sus vivencias y sus últimos días junto a su hija, en un texto que es, tanto una terapia personal, como un documento de denuncia contra la violencia doméstica.


Pero somos lo que hacemos. Ni más ni menos.

Hechos: La noche del 26 al 27 de Julio de 2003 Bertrand Cantat propinaba una brutal paliza a Marie Trintignant. Hasta 17 golpes le descargó Bertrand a Marie, provocándole un derrame y un edema cerebral que la dejarían en coma.
Un bofetón nunca es anodino, un bofetón nunca es un accidente.
Hechos: Después de apalearla salvajemente, Bertrand tumbó a Marie en la cama, tapó su rostro con una manta y dejó pasar horas, hasta siete, antes de que se avisara a una ambulancia. Esas horas sin recibir atención médica le costaron la vida a Marie. Miento: lo que le costó la vida fue todos y cada uno de los 17 golpes bestiales que le atizó Bertrand.
Creíste que tu asesino te amaba. Quería poseerte. Que fueras suya y sólo suya. Eso no es amor, eso no es pasión: es posesión.
Hechos: Días más tarde, el 1 de agosto de 2003, Marie fallecía después de varias operaciones. Bertrand, que alegó que fue un “accidente y no un crimen”, fue condenado a 8 años de prisión. Apenas cumplió tres.
La trampa en la que caen, en la que tú caíste, es creer que ibas a cambiar a tu asesino. No se cambia a nadie.
Hechos: Bertrand retomó su carrera musical. Marie… ah… Marie no pudo retomar nada.
No me atrevía a ir más allá de los límites de la discreción que una madre debe a su hija. ¡Qué error, amor mío!
Hechos: Nadine, madre de Marie, escribe una carta en la que relata lo sucedido y vivido durante esos días, a la vez que recuerda a su hija y llena cada página de un repetitivo e intenso “no vi”, “no comprendí”. Al poco del fallecimiento de Marie, se publica la carta, que es este libro, cuyo testimonio pretende crear una conciencia de denuncia de estas situaciones de violencia de género, así como cambiar una ley que condena con penas irrisorias a los asesinos. Nadine es acusada de exhibicionista, impúdica, vengativa y de alimentar el sensacionalismo por publicar esta carta. 

La madre de la mujer asesinada es acusada por la sociedad. 

Bertrand pasa menos de tres años en la cárcel.
No vi. No comprendí.
¿Estamos locos? Locos no sé. Ciegos lo estamos en muchas ocasiones. Insensibles. Luchar contra la violencia de género no es algo puntual. No es un 8 de marzo. Es un compromiso constante, cada minuto, cada hora, cada día, cada mes, cada año y cada vida. La lucha contra las personas manipuladoras, mentirosas, dañinas, tóxicas… cada minuto, cada hora… constantemente.
Están los egoístas y los que dan.
Mi hija Marie es un libro estremecedor. No por su estilo literario (inexistente, pese a ser Nadine guionista y directora de cine), sino por su testimonio. No hay un esfuerzo por escribir bien ni bonito. Hay un esfuerzo por retener a una hija que ya no está, por comprender lo sucedido, por purgar la culpa (No vi. No comprendí). Hay muchas víctimas alrededor de una víctima de violencia de género. Ninguna de ellas es el verdugo, por muchas condenas que este cumpla. La justicia es injusta. Quizá la vida también lo sea, si un asesino puede seguir con su vida después de quitarle la vida a su pareja porque… ¿por qué? ¿por qué? No hay ningún por qué. Nunca lo habrá.
No hay título de amor para los que golpean. El amor transciende y conmueve la vida. El amor puede romper los corazones. No los cuerpos. El amor sigue siendo lo mejor que podemos ofrecer. No lo peor.
Ni una menos. Ni una. Vivas, así nos queremos. Así te quiero. Así me quiero.

36 comentarios:

  1. Una entrada poderosa, emotiva y necesaria, lamentablemente. Que se extienda tu mensaje y el mensaje de esa madre. Para que no se vuelvan a repetir los "No vi. No comprendí."

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    1. Cierto, es lamentable que se tenga que seguir hablando de algo que debiera estar superado. Y además, al menos yo, con la sensación de que a veces se dan muchos pasos atrás y que avanzar cuesta, cuesta mucho.

      Un abrazo.

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  2. Con cada noticia del asesinato de una mujer, de sus hijos por venganza de ese padre que descubre el valor d ela maternidad cuando la mujer decide separarse, muero yo también, algo en mí se resiente como si me hubieran golpeado. Y me indigno cuando se dan los nombres de la víctima asesinada pero no de los hombres (porque son hombres los que matan, y matan a mujeres por ser mujeres) que las matan. Ni siquiera ellas los dan, cuando se hacen reportajes de las supervivientes a este terrorismo.
    Cómo puede ocurrir esto delante de nuestras narices y no hacemos nada, absolutamente nada, lamentarnos si acaso, indignarnos, dolernos puntualmente.

    Leí hace tiempo "La mujer que tropezaba con las puertas", de Roddy Doyle. No he leído este libro pero puedo entender el desgarro de esta madre que "no vio" "no comprendió".
    Abrazo.

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    1. Sigue siendo estremecedor cada fallecimiento, cada asesinato, cada violación, cada ataque... Y a mí me sigue atormentando ver cómo se transmiten mensajes hipócritas, por un lado condenando pero por otro favoreciendo (a veces de forma descarada y otras de forma más sibilina) un pensamiento y una actitud machista. Esta sociedad está cosificada, quebrada entre un discurrir sin empatía y otro que siente y es acorralado...

      Un abrazo.

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  3. Lo sucedido a la actriz Marie Trintignant nos demuestra que ninguna de nosotras se salva por se quien es, que son cosas que les pasan a las inmigrantes, madres solteras, chicas con baja autoestima...enterémosnos de una vez, que este proble,a esta lacra, nos atañe a todas y a todos, que no podemos seguir consintiendo que nos maten y mirando hacia otro lado como si no fuera con nosotros.
    No he leído el libro, pero hace poco he leído uno sobre la violencia de género y me llegó al alma, no es un caso real pero desgraciadamente lo parece por lo exacto y truculento que resulta en ocasiones.
    Lo anoto,

    Gracias por compartir el libro y tu opinión.
    Un beso ❤ ❤ ❤

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    1. Nadie está a salvo. Pero no hay conciencia de que todas y cada una de nosotras podemos ser una victima. También verdugos, porque lo somos cada vez que dejamos pasar por alto el más mínimo micromachismo. O incluso macromachismos descarados. Es todo complicado, porque más allá de la lacra del machismo, hay también una sociedad en la que cada vez prima más el egoísmo, y en la que la indiferencia se extiende con una facilidad pasmosa.

      Gracias por comentar. Un abrazo.

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  4. Este pasará por delante de muchos en mi lista. Tal y como lo reseñas y conociéndote, estoy segura de que me va a gustar mucho, un gusto amargo y muy triste, pero gusto e interés.
    Muy certera tu reseña a basa de hechos que deberían ser como latigazos en la conciencia social. Esperemos que lleguen a serlo realmente.
    Un beso.

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    1. Las listas tienen vida propia, Rosa, yo me hago propósitos, adelanto unos libros, como si los hiciera subir o bajar por una escalera imaginaria. Pero luego alguno se coge un ascensor y, zas, llega directamente a mis manos :)

      Un abrazo

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  5. No me imagino leyendo este libro. Lo más importante es eso de "no cambia", es que no puede haber error mayor que ese, el de pensar que la mujer lo va a cambiar y convertir un bestia de estos en un hombre. Por otra parte, me imagino que tiene que ser un libro duro, con demasiado dolor real. Y que el otro esté en la calle...
    Abrazos

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    1. Es así, Norah. Yo he caído varias veces en ese error de creer que se puede cambiar, no a las personas, pero sí alguna parte (más o menos esencial) de ellas. El libro es duro porque, siendo una historia tan repetida, tan constante en el tiempo y en el espacio... todo parece seguir igual.

      Un abrazo

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  6. Uff tiene que ser tremendo pero no puede venir más al pelo. La verdad es que debe ser duro vivir una situación así. Es un libro ue me resulta interesante pero no para estos momentos. Besos

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    1. Tremendo porque historias así suceden cada día. Solo cuando la mujer muere parece llegar a nuestras conciencias. Pero todo lo previo al asesinato está sucediendo ahora, quizás no muy lejos.

      Un abrazo

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  7. Estremecedor. Y lo más triste es que así seguimos y así seguiremos. Mientras sigamos malentendiendo el amor. Mientras sigamos repitiendo roles de sumisión-dominación. Mientras sigamos dando por bueno que el amor tiene que doler y ser sinónimo de sufrimiento. Mientras sigamos justificando los celos y el control como preocupación y muestra de amor. Mientras sigamos creyendo en las peticiones de perdón y los propósitos de enmienda. La maté porque era mía... Y así seguimos. O incluso a veces pienso que vamos a peor.
    El relato de la madre debe de ser absolutamente desolador. En parte porque me he quedado con la impresión al leerte de que hay un sentimiento de culpa (No vi. No comprendí.) Pero, ¿cómo ayudar a quien no se deja ayudar, a quien con su silencio y negación tristemente es cómplice de su verdugo? Y una sociedad que sólo levanta la voz tras la vista de los golpes o el cadáver, pero que no es lo suficiente sincera y valiente como para ir al fondo del problema. Así seguimos.
    Un abrazo

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    1. Se malentiende el amor y se malentiendo el respeto a las personas, Lorena. Esta sociedad genera autoestimas muy débiles. A partir de ahí... caldo de cultivo para la violencia y el maltrato. Siempre digo que el amor tiene que ser fácil, que todo tiene que serlo, peeeero...

      Claro que hay sentimiento de culpa. Por eso digo que hay muchas víctimas alrededor de una víctima de violencia de género. Como cuando alguien se suicida ¿sabes? y te tortura pensar en si no podrías haber hecho algo para evitarlo, para verlo, para comprenderlo... No quiero pensar que las víctimas son cómplices del verdugo, hay detrás muchas historias dentro de cada mujer que la pueden llevar a ese silencio, a esa negación.

      Un abrazo

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  8. Ana,
    Impresionante y lo peor, muy real y habitual.

    Me han estremecido esas anotaciones que haces y que me permito reescribir:
    Pero somos lo que hacemos. Ni más ni menos. Creíste que tu asesino te amaba. Quería poseerte. Que fueras suya y sólo suya. Eso no es amor, eso no es pasión: es posesión.La trampa en la que caen, en la que tú caíste, es creer que ibas a cambiar a tu asesino. No se cambia a nadie..
    Escalofríos, porque hay tantas víctimas que creían que eso era amor, que después de la primera humillación, la primera bofetada, el primer golpe, no volvería a pasar y que su amor los cambiaría.
    Es un tema que me indigna porque se sigue sin poner remedio, tres años por asesinar a una mujer, tres miserables años por pegar y golpear y abandonar siete horas a una mujer malherida, sin palabras.

    Lo cierto es que me emocionan estas madres que no permiten que se olvide, se puede notar el inmenso dolor, la impotencia ante la impunidad y lo poco que vale la vida de su hija, espero que escribir le haya permitido expresar ese dolor y las cosas dichas siguen doliendo pero un poco menos.

    Gracias por compartirlo.
    Besos

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    1. Demasiado habitual. Demasiado real. Amor es lo que cada persona sentimos, eso es real, cuando intentamos llamar amor a aquello que te minusvalora y desprecia creo que en realidad lo que se intenta es desear un imposible, cambiar a alguien, creer que alguien que no tiene la mínima capacidad empática esconde dentro de sí a un ser con sentimientos. Error.

      Y luego, claro, está la maquinaria de la justicia. Tan injusta en ocasiones. Tan lenta. Tan carente de capacidad de reacción...

      Un abrazo

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  9. Una entrada muy pertinente para un día como hoy. Estoy totalmente de acuerdo en que el 8 de marzo no es solo hoy, sino que debe ser todos los días, que esta es una lucha que no tiene fecha en el calendario. Que está muy bien celebrar una efeméride, pero manteniendo su valor los 364 días restantes.
    Y de violencia de género qué te puedo decir, es un aspecto de nuestra sociedad que me horroriza, me perturba y me produce una profunda rabia e indignación, todo a un tiempo. Aún queda mucho por hacer y debemos continuar gritando más alto, más fuerte.
    El libro debe ser muy crudo, pero no me cabe duda que también es muy necesario.
    Besos

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    1. Todos los días son 8 de marzo. Y tendrán que seguir siéndolo durante mucho tiempo, me temo. Detrás de la violencia de género hay una sociedad que está encaminando muy mal ciertos valores, una ética. Mira ahora ese bus transfóbico... reclamando libertad de expresión... Qué asco me da todo, de verdad.

      Un abrazo

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  10. Hola Ana

    Es un tema que me causa tanta desazón, como encono; me da rabia, tanta que ha habido casos, que me ido a pasear aun de noche rumiando venganzas infinitas y salvaciones imposibles.
    Y cuando vuelvo, invariablemente leo esto de Benedetti
    Torturador y espejo
    Mírate
    así
    qué cangrejo monstruoso atenazó tu infancia
    qué paliza paterna te generó cobarde
    qué tristes sumisiones te hicieron despiadado
    no escapes a tus ojos
    mírate
    así
    Dónde están las walkirias que no pudiste
    la primera marmita de tus sañas
    te metiste en crueldades de once varas
    y ahora el odio te sigue como un buitre
    no escapes a tus ojos
    mírate
    así
    Aunque nadie te mate
    sos cadáver
    aunque nadie te pudra
    estás podrido
    dios te ampare
    o mejor
    dios te reviente.

    Cuídate

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    1. Benedetti al rescate...

      A mí también me desazona este tema, porque lo que hay detrás es tan podrido. Y tengo tanta desesperanza con que las cosas vayan a cambiar... :(

      Un abrazo

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  11. ¿Locos? Pues no sé pero tontos algunos parece que sí.
    Tiene que ser una carta estremecedora. Gracias por la entrada.
    Besos.

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    1. Locos, tontos, ciegos... Hay demasiados ingredientes en esta pócima venenosa :/

      Un abrazo

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  12. Ana, no creo que me encuentre con fuerzas para leer este libro. Cirulik, un escritor maravilloso que habla de la resiliencia, cuenta que un boli y un cuaderno son los mejores psiquiatras del mundo. Tuve la suerte de conocerle...él fue niño del Holocausto nazi, y cuenta que de los traumas se puede salir, aunque parezca horrible.
    En mi vida veo a muchas mujeres escondidas y lo que es peor, a sus hij@s...quienes además, sufren muchas perdidas a la vez. Una de las reivindicaciones de las mujeres del Puerta del Sol, era la prohibición del régimen de visitas cuando hay indicios de maltrato...¡¡cuántos menores víctimas, no reconocid@s que tendrán que vivir con esa historia a sus espaldas!!
    Estoy convencida de que es un libro que conmueve y no puedo imaginar el dolor de una madre o de unos hij@s ante la perdida con violencia...Por eso, quizá, en otro momento, me acerque tímidamente a él. Gracias por la recomendación...por su puesto...ni una menos.
    Abrazos grandes.

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    1. La escritura como terapia... No falla.

      Lo que decía... muchas victimas alrededor de las víctimas de género. La familia, los hijos, amistades... La estadística dice que muchos maltratadores han sido ellos mismos hijos de maltratadores. Que rueda más perversa ¿verdad?

      Un abrazo

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  13. Un tema brutal que creo que desde el punto de vista de una madre siempre ha de ser leido.
    Mil gracias por tu reseña.
    Por cierto soy Pérfida
    Un saludo coleguita

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    1. Un tema que nunca debe de ser callado, Pérfida.

      Bienvenida y un abrazo

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  14. Debe ser muy interesante (y necesaria), pero ahora mismo no me apetece leer algo tan crudo (quizás más adelante sí). Lo más triste de todo es que se le acusara a la madre de haber publicado esto ¿?. Creo que era necesario, creo que incluso era una literatura de urgencia, algo que tenía que sacar de dentro.
    Un abrazo.

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    1. Ya ves, acusada ella por hablar de lo que le sucedió a su hija. Y él en un pispás en la calle. Crudo, sí.

      Un abrazo

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  15. Una entrada en la que nos adentras en la novela...en el asesinato y en el horror.En la terapia para la madre Lo leeré.
    Mil gracias

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    1. A veces es necesario escribir sobre lo que duele, sobre lo que no comprendes. Nadine necesitaba sacar lo que le quemaba por dentro, purgar esa sensación de culpa por "no ver, no comprender"...

      Un abrazo y gracias a ti por comentar.

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  16. ¡Hola!
    Soy nueva por tu blog^^
    Este libro tengo que leerlo si o si, estoy estudiando un ciclo superior de género y estoy muy metida y concienciada contra la violencia de género, un problema gravísimo que hay que erradicar. Apuntado queda.
    Un besico

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    1. Hola Sandry, bienvenida... Pues por lo que dices que estás estudiando entonces este libro creo que sí, que tendrás que leerlo. A mí me costó dos euros en una librería de segunda mano...

      Un abrazo

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  17. Lo más difícil no es concientizar a la sociedad de la existencia de la violencia de género y del liso femicidio -en aras de atenuar la cantidad de casos emergentes-, sino luchar contra la desidia y la indiferencia del resto a comprometerse mediante denuncias, testimonios, etc. Debe ser que la sociedad descuenta que, por más que efectúes la denuncia, lo que alcanzas en un juzgado es un remedo de justicia. Si a Bertrand le redujeron la pena a 3 años, lo que está mal es el poder judicial y las leyes que amparan a los culpables.
    No se si leeré el libro, pero lo apunto igual.
    Un abrazo.

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    1. Claro Marcelo, de acuerdo cien por cien contigo... la desidia, ese mirar hacia otro lado, la superficialidad de todo, el egoísmo, tantas cosas... es una lucha continua y, sinceramente, yo no le veo fin, tal y como se mueve la sociedad, así en general.

      Un abrazo

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  18. Escalofriante, no conocía estos hechos, lo pensaré ;)

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    1. Escalofriante siempre. No hay mucha gente que conozca esta historia, y eso que son personajes famosos...

      Un abrazo

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