sábado, 25 de agosto de 2012

La tienda de los paraguas (Elin Hilderbrand)


Título original: The Love Season
Traductor: Victoria Gordo del Rey
Páginas: 352
Publicación: 2006 (2011)
Editorial: Martinez Roca
Categoría: Narrativa
ISBN: 9788427038042
Sinopsis: Marguerite, antigua y afamada chef de cocina propietaria del restaurante Les Parapluies, ha vivido apartada y retirada del mundo durante más de una década. Sin embargo, todo cambiará cuando reciba la inesperada llamada de Renata, su ahijada. Han pasado catorce años desde que la vio por última vez; catorce años desde el accidente que costó la vida a la madre de Renata y mejor amiga de Marguerite, Candace. Renata quiere saberlo todo sobre la vida y la muerte de su madre para aprender a conocerla mejor, ya que solo tenía cuatro años cuando fue atropellada por un conductor borracho. Pero los acontecimientos del día escaparán al control de ambas mujeres y nada terminará como estaba previsto. En el transcurso de veinticuatro horas la vida de ambas cambiará para siempre..

Me ha encantado este libro. Una de esas joyas que te encuentras inesperadamente, simplemente porque me llamó la atención la portada (detalle que tendrían que tener más en cuenta muchas editoriales). Entrañable, tierna, dulce, emotiva...

Muy bien contada y descrita la trama, que se desarrolla en 24 horas, pero alternando con numerosos episodios sucedidos en el pasado, todo ello  hilvanado con exquisita sencillez. El único "pero" que le puedo poner es que la historia es previsible. Pero es una historia tan encantadora que no importa, porque disfrutas con los ojos puestos en lo que vas leyendo y no en el desenlace, al que llegas comprendiendo perfectamente a todos los personajes.

Una novela intimista, no sé si decir que dirigida a mujeres, o que las mujeres empatizaremos más con la emotividad de la historia (no sé si decirlo por no caer en estereotipos). Al menos sí es una novela de mujeres, que son las protagonistas de la historia. No obstante, todos los personajes están bien descritos y perfilados (incluidos los hombres) y precisamente esa, la construcción de los personajes, es uno de los puntos fuertes de la novela, pues están muy bien desarrollados (quizás Renata sea el personaje más flojo) y acabas por conocerlos y entenderlos bien.

La protagonista, Marguerite, tiene mucha fuerza y quizá se le podría haber sacado más partido. Cocina y literatura son también dos ingredientes importantes en la novela, puesto que son dos de las aficiones de la protagonista (una excelente chef que además es amante de la lectura).

La historia se desarrolla en Nantucket, una isla situada a unos 50 km. al sur de Massachusetts (EEUU).  La autora, Elin Hilderbrand, vive allí y allí es donde ambienta sus novelas. En La tienda de los paraguas, Nantucket forma parte de la historia, no sólo como referencia geográfica, sino también como un lugar que influye en los protagonistas, interviniendo de una forma u otra en su ánimo.

La recomiendo como una lectura pausada y de sentimientos.

martes, 21 de agosto de 2012

El secreto del fuego (Henning Mankell)


Serie: Trilogía de Mozambique 01
Título original: Eldens hemlighet
Traductor: Mayte Giménez | Pontus Sánchez
Páginas: 192
Publicación: 2007 (2011)
Editorial: Siruela
Categoría: Narrativa
ISBN: 9788498415742
Cubierta de: Gloria Gauger
Sinopsis: Este libro trata de Sofia, quien un día pisó una mina antipersona que estaba enterrada en las afueras de su poblado en Mozambique. Sofia existe realmente. Es una persona invencible. Sobrevivió y no se deja pisar. Henning Mankell ha conocido a Sofia y son amigos cercanos. Sofía corre a través de la noche. Está oscuro y tiene mucho miedo. Corre por un camino que pasa entre arbustos y zarzales. No ve el camino, pero lo recuerda, sus pies saben dónde gira y dónde sigue recto. ¿Qué es lo que la persigue en la oscuridad? ¿Un animal que ni siquiera tiene ojos? Debe esconderse, salir del camino y encogerse, hacerse pequeña entre la maleza. Da un salto como ha visto hacer a los antílopes, y abandona el suelo. Y entonces ya lo sabe..


Lo que conocía hasta ahora de Henning Mankell, no me hacía sospechar que pudiera ser autor de esta joya. No porque Henning no escriba buenos libros, sino por la temática. Conocía al autor por su serie sobre el inspector Kurt Wallander, pero desconocía su faceta fuera del género policíaco. El secreto del fuego es una muy buena historia que probable (y lamentablemente) pase desapercibida, incluso para lectores habituales de Mankell.

Se trata de una historia impactante y estremecedora, a lo que contribuye no sólo el hecho de ser una historia real y su protagonista una persona real, sino también la decisión de Henning Mankell de contar la historia sin novelarla, sin adornarla para hacer literatura. Simplemente nos describe los hechos con sencillez, no juzga, sólo expone y nos muestra a Sofia, su entorno, su realidad, su vida. Suficiente para que el estómago sienta un puñetazo según vas leyendo. No dejará indiferente a nadie, salvo a quien acostumbre a mirar para otro lado (que posiblemente ni se molestará en leerlo).

Henning Mankell es un buen narrador, en el sentido más clásico de la palabra, Compruebo ahora que además es una persona comprometida. La combinación de ambas cosas hacen recomendable (por no decir obligatoria) la lectura de este libro y (aunque aún no he leído los dos libros restantes) de la trilogía completa.

He encontrado estas fotos de Sofía (en la actualidad), si no me equivoco pertenecen todas ellas a Gervasio Sánchez fotógrafo español que nos muestra (como dice el título de su blog) los desastres de las guerras.

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jueves, 16 de agosto de 2012

Una vez, Entonces y Ahora (Morris Gleitzman)




Título: Una vez | Entonces | Ahora
Título original: Once | Then | Now
Páginas: 168 | 200 | 180
Traducción: Cora Tiedra
Publicación: 2008 | 2009 | 2010
Editorial: Kailas
Categoría: Narrativa
ISBN: 9788489624504 | 9788489624580 | 9788489624726
Sinopsis: En Una vez, conocemos a Félix que tiene diez años, es judío, y vive en un orfanato esperando el día en el que sus padres vuelvan a buscarle. Es el único niño que no es huérfano, o eso es lo que tendrá que descubrir, porque los nazis irrumpen en Polonia, y persiguen y matan a los judíos. Inconsciente del riesgo, Félix se escapa para buscar a sus padres. Quizá consiga sobrevivir y encontrarles, quizá le ocurra algo bueno en su vida, al menos una vez. En Entonces, Félix y Zelda vuelven a ser los protagonistas de esta historia, en la que dos niños intentan escapar de la persecución nazi y se enfrentan al odio de sus enemigos pero también encuentran la amistad y la generosidad más desinteresadas. Y, finalmente, en Ahora nos volvemos a sumergir en los sueños tan anhelados de Félix. Con un inesperado punto de vista nuestro héroe recupera la sonrisa de la mano de su nieta, Zelda, con la que compartirá nuevas y emocionantes aventuras invadidas de ternura y humor.



Una vez es un libro muy emotivo y tierno. Posiblemente la trilogía tendría que haber empezado y terminado aquí, o como mucho en el segundo libro. Lo que es seguro es que se lee con facilidad y sentimiento. Hay ternura e ingenuidad casi en cada página. Posiblemente la comparación con El niño con el pijama de rayas es inevitable y, en mi opinión, Una vez es mejor. No cae en lo empalagoso (aunque está al límite).


La segunda parte de esta trilogía mantiene la fortaleza del primer libro y todas sus virtudes. Entonces supone una entrañable y divertida lectura. Hay mucha sensibilidad en las pocas páginas de Una vez y Entonces. Aquí se tendría que haber terminado la historia de Félix y Zelda.


En mi opinión el más prescindible de los tres relatos que componen la trilogía. Los personajes no resultan tan creíbles ni tiernos como en los dos anteriores. Se lee con facilidad, pero no te alcanza la piel, ni siquiera la roza, se queda en la superficie a una distancia que te hace contemplar los personajes con más frialdad, mientras que en los dos anteriores te "tocaban" y eran mucho más cercanos. Aunque me parece interesante conocer la vida del protagonista, ya adulto, creo que no tiene la misma solidez, ni el mismo nivel de ternura que los anteriores. Mientras que recomiendo los dos primeros libros de la trilogía, éste último me parece prescindible.

Aunque el autor dice que los libros se pueden leer de forma independiente, la verdad es que es mejor leerlos en orden.

viernes, 3 de agosto de 2012

Un tranvía en SP (Unai Elorriaga)


Título original: SPrako tranbia
Traductor: Unai Elorriaga
Páginas: 160
Publicación: 2001 (2003)
Editorial: Alfaguara
Categoría: Narrativa
ISBN: 9788466319140
Sinopsis: Lucas, el anciano viajero que sueña con alcanzar las cumbres más altas del Himalaya a pesar de la fragilidad de su mente. Marcos, un músico que busca su lugar en el mundo y encuentra el amor de Roma. Y María, la hermana de Lucas, escritora anónima en busca del instante feliz que da sentido a la vida.

Tengo emociones encontradas con este libro. Hay cosas que me han despertado una gran ternura, y he sonreído y reído más con su lectura que con la de “El abuelo que  saltó por la ventana y se largó”. Pero por otra parte me ha parecido una novela irregular y extraña, y no tanto por la sintaxis y estructura narrativa como por el contraste en la intensidad de los distintos pasajes de la novela.

Un estilo muy directo, plagado de frases cortas e incluso inacabadas (quizá como una forma de contagiarnos de la poderosa fortaleza de lo imperfecto), pero a la vez muy visuales e impactantes hacen que haya párrafos de gran fuerza (emocional, más que literaria). Los personajes de Lucas y María son absolutamente entrañables y la forma de describir sus pensamientos y recuerdos hacen que, pese a su dramática situación, acabes por querer adoptarles. De hecho es lo que acaba haciendo Marcos (el okupa al que Lucas y María acaban aceptando en su casa), pese a que inicialmente sean los hermanos quienes parecen adoptar a Marcos. Los personajes de los “jóvenes” Marcos y Roma no tienen la misma fuerza y esa es una de las razones por las que la historia pierde peso y la convierte en irregular.

Una hermosa, casi poética, forma de acercarse a la vejez, la enfermedad, la muerte.. todo ello mucho más llevadero por la compañía que se hacen unos a otros, por la capacidad de escucha, por la empatía entre las personas.

Una novela desigual, pero que merece la pena leer por los ratos de ternura y humor que te hace pasar. E incluso conviene releer para volver a saborear aquellas partes del relato cargadas de emoción, ternura, intensidad y verdad.

Nota: las iniciales SP hacen referencia la montaña Shisha Pangma. La versión cinematográfica tiene el título de “Un poco de chocolate” (con Héctor Alterio en el papel de Lucas, lo cual siempre es una garantía)

jueves, 2 de agosto de 2012

El violonchelista de Sarajevo (Steven Galloway)


Titulo original: The Cellist of Sarajevo
Traductor: Nuria Salinas Villar
Páginas: 242
Publicación: 2009
Editorial: El Aleph
Categoría: Narrativa
ISBN: 9788476698839
Cubierta: Luz de la Mora
Sinopsis: Un día, un obús cae sobre la cola que hay formada frente a una panadería y mata a veintidós personas, mientras el violonchelista lo ve todo desde su piso. Se hace la promesa de sentarse en el cráter que ha dejado el mortero y tocar el Adagio de Albinoni una vez al día, y un día por cada una de las víctimas. Mientras tanto, Kenan se arma de valor para emprender su caminata semanal por las peligrosas calles en busca de agua para su familia, que vive en el otro extremo de la ciudad. Y Dragan, un hombre al que Kenan no conoce, intenta llegar al lugar donde trafica con comida y sabe que conseguirá protección. Ambos están prácticamente paralizados por el miedo, sin saber a qué punto de los puentes y las calles que deben cruzar irá a parar la próxima bala, sin querer hablar con sus antiguos amigos de cómo era la vida antes de que las divisiones se multiplicasen en su ciudad. También está Flecha, el pseudónimo de una diestra francotiradora a quien se le pide proteger al violonchelista de otro francotirador oculto que tiene intención de matarle mientras toca su homenaje a las víctimas.


Basada en un hecho real, hay que decir que, pese al título, el violonchelista no es el protagonista del relato, si bien sirve de hilo conductor para contar la historia de los tres protagonistas. Cada protagonista tiene su historia, y cada historia es intensa, humana y está hermosamente contada por el autor. Aunque es una novela corta, caben en ella muchas cosas, porque así lo permite la pericia de Galloway, con un estilo narrativo tan maduro como sensible.

Galloway hace una muy buena (y claustrofóbica) descripción del cerco que sufrió Sarajevo y de la vida de las personas allí atrapadas. Brillantemente escrita, es muy emotiva y no deja indiferente. Es un libro para leer con el corazón y con la piel y percibir cómo para transmitir la realidad de una guerra no es necesario desplegar escenas de acción. Basta con describirnos la realidad de las personas que la padecen día a día. Los personajes descritos por Steven Galloway son tan absolutamente cercanos y reales, sus miedos, sus dudas, su lucha, su coraje, su impotencia.. tan reconocibles que no puedes dejar de reconocer y sentir la crudeza del asedio. Steven Galloway no necesita describirnos tanto a los personajes, sin embargo llegamos a conocerlos y entenderlos bien.

Es una novela triste, sí. Pero que hay que leer porque mirar a otro lado nos convierte en los que mantienen el asedio y no en los que lo sufren. Un libro fantástico y muy recomendable. Hasta ahora es la primera y única novela traducida al español. Espero leer más cosas de Steven Galloway.

El violonchelista a partir del cual Galloway narra su historia se llama Vedran Smajlović, y tal como cuenta el autor, el 27 de mayo de 1992 pudo ver cómo un obús cae sobre una larga cola de personas delante de una panadería. Fallecieron 22 de esas personas. Al día siguiente Vedran coge su violonchelo y decide tocar el bolero de Albinoni en el mismo lugar donde ha caído el obús en homenaje a las víctimas, y tocó durante varios días por la paz y la dignidad humana. Durante el asedio, también tocó gratuitamente en varios funerales, a pesar de que este tipo de actos eran frecuentemente objetivos del fuego enemigo. Dejo una foto.


domingo, 29 de julio de 2012

Tr3s (Ted Dekker)


Título original: Thr3e
Traductor: Ricardo y Mirtha Acosta
Páginas: 400
Publicación: 2003 (2007)
Editorial: Grupo Nelson
Categoría: Policíaca y espionaje
ISBN: 9788497638791
Sinopsis: Kevin Parson va conduciendo a altas horas de una noche de verano, cuando de repente suena el móvil. Alguien que se identifica como Slater le dice con voz entrecortada: Vamos a jugar a un jueguecito, Kevin. Tienes exactamente tres minutos para confesar tu pecado al mundo. Si te niegas, el coche que llevas saltará por los aires. Fin de la llamada. A Kevin le entra el pánico. ¿Quién haría una llamada así? ¿De qué pecado habla? Se baja del vehículo. Justo tres minutos después, una enorme explosión mete a todos en una guerra contra la locura. Que empiece el juego. Justo después, Kevin recibe otra llamada. Otro acertijo, otro ultimátum, otra bomba -una más grande- si no confiesa su pecado. En compañía de la agente del FBI, Jennifer Peters, y de Samantha Sheer, del CBI, Kevin corre todo lo que puede para ganarle a Slater en su propio juego, pero Slater siempre le lleva la delantera. Las amenazas son cada vez más fuertes y el país exige respuestas.

Un descubrimiento de libro. Es trepidante y engancha desde el principio. Valoro especialmente que su final sea sorprendente, asombroso y bien solventado, porque hay muchas novelas que, siendo muy buenas, resuelven fatal el final, de forma apresurada, poco creíble o previsible. Sin embargo en este caso no sólo no decepciona, sino que es uno de los puntos fuertes del relato.

Dentro de su género, cumple sobradamente: el desarrollo de la acción, los giros argumentales... te tienen leyendo de principio a fin. Los detalles son importantes y eso obliga a una lectura atenta.

No carece de transfondo filosófico, con una reflexión implícita de la maldad que todos llevamos (o no) dentro y que supone una elección ética y personal (ignorar nuestra propia “dosis” de maldad, o enfrentarnos a ella). Es verdad que las primeras páginas del libro desconciertan un poco y puede que para algún lector impaciente se le haga cuesta arriba avanzar para superar las primeras reflexiones entre el protagonista, Kevin, y el decano de la facultad en la que estudia, en la que se enzarzan en una conversación sobre el mal y las personas (“¿escoge el hombre simplemente el mal, o lo crea?”). Parece ser que es característico de este autor (desconocido para mi hasta ahora) que sus personajes se enfrenten a dilemas morales y espirituales, sus padres eran misioneros y Dekker en sus novelas siempre refleja esa batalla ancestral entre el bien y el mal.

Pese a que a algunas personas se les pueda atragantar ese debate filosófico inicial, no dificulta la lectura, por original y creativa, porque atrapa, contiene mucha acción, intriga, misterios, enigmas, acertijos, sorpresas y cumple lo que promete: “nada es lo que parece”. Una lectura ágil, con pocas descripciones y mucha acción. Es una lectura entretenida, que te mantiene en la trama y sin grandes pretensiones.

martes, 24 de julio de 2012

Una lectora nada común (Alan Bennett)


 

Título original: The uncommon reader
Traductor: Jaime Zulaica
Páginas: 128
Publicación: 2007 (2008)
Editorial: Anagrama
Categoría: Narrativa
ISBN: 9788433974754
Sinopsis: Si sus perros hubieran respondido a su llamada, la reina no habría descubierto el vehículo de la biblioteca móvil del ayuntamiento aparcado junto a las puertas de las cocinas del palacio. Y no habría conocido a Norman, el joven pinche de cocina que estaba leyendo un libro de Cecil Beaton e iba a constituirse en su peculiar asesor literario. Pero ya que estaba allí, la reina decide llevarse un libro. ¿Y qué puede interesar a alguien cuyo único oficio es mostrarse interesada? Isabel II de Inglaterra descubre en los estantes de la biblioteca el nombre de una escritora que conoce, Ivy Compton-Burnett. Y de ella a Proust. Y de Proust a Genet, cuya sola mención hará temblar al presidente de Francia, sólo median algunos libros. Así, azarosamente, ella, que hasta entonces sólo había sido un lugar vacío ocupado por una fuerte idea del «deber», descubrirá el vértigo de la lectura, del ser, del placer.


Un libro fabuloso. Muy cortito y de lectura tan rápida como refrescante (es más un relato que una novela). Un humor muy inglés a lo largo de todo el relato, como es característico del autor. La protagonista es nada menos que la reina de Inglaterra, pero Bennett dibuja a la protagonista con mucho respeto y casi que con ternura.

No es una historia exactamente, con introducción, nudo y desenlace; nos cuenta cómo la reina accede al mundo de la lectura y este hecho la cambia totalmente. De ser una persona inasequible, lejana, fría, opaca… pasa a ser una persona cercana, próxima, con dudas, contradicciones, curiosidades y mucha impaciencia por seguir leyendo.. El descubrimiento del mundo de los libros la humaniza.

Con un estilo impecable y una ironía elegante, Bennett hace una crítica velada a una sociedad que vive a espaldas de la literatura y por tanto vive ignorante de la riqueza que nos ofrecen los libros, así como del aprendizaje que tenemos al alcance. Hay otra reflexión implícita y no menos demoledora: hay muchos tipos de lectores (y muchos tipos de literatura y de libros) y no necesariamente leer implica aprender ni aprehender (en el sentido de asimilar, casi de forma empática, lo que se lee)

Se trata, pues, de una reflexión sobre la magia de la lectura, de la capacidad para aprender, ponerte en el lugar de los otros y vivir experiencias de forma indirecta que tiene la lectura. Una novela divertida, curiosa, ligeramente irreverente, simpática. Recomendable.

sábado, 21 de julio de 2012

El abuelo que saltó por la ventana y se largó (Jonas Jonasson)


Título original: Hundraåringen som klev ut genom fönstret och försvann är författaren
Traductor: Sofía Pascual Pape
Páginas: 416
Publicación: 2010 (2012)
Editorial: Salamandra
Categoría: Narrativa
ISBN: 9788498384161
Sinopsis: Momentos antes de que empiece la pomposa celebración de su centésimo cumpleaños, Allan Karlsson decide que nada de eso va con él. Vestido con su mejor traje y unas pantuflas, se encarama a una ventana y se fuga de la residencia de ancianos en la que vive, dejando plantados al alcalde y a la prensa local. Sin saber adónde ir, se encamina a la estación de autobuses, el único sitio donde es posible pasar desapercibido. Allí, mientras espera la llegada del primer autobús, un joven le pide que vigile su maleta, con la mala fortuna de que el autobús llega antes de que el joven regrese y Allan, sin pensarlo dos veces, se sube con la maleta, ignorante de que en el interior de ésta se apilan, ¡santo cielo!, millones de coronas de dudosa procedencia. Pero Allan Karlsson no es un abuelo fácil de amilanar. A lo largo de su centenaria vida ha tenido un montón de experiencias de lo más singulares: desde inverosímiles encuentros con personajes como Franco, Stalin o Churchill, hasta amistades comprometedoras como la esposa de Mao, pasando por actividades de alto riesgo como ser agente de la CIA o ayudar a Oppenheimer a crear la bomba atómica. Sin embargo, esta vez, en su enésima aventura, cuando creía que con su jubilación había llegado la tranquilidad, está a punto de poner todo el país patas arriba.

Un titulo muy atractivo y una portada que echa para atrás. Y la misma contradicción que me producía título y portada se mantuvo en la lectura: el pasado de Allan Karlsson en ocasiones me echaba para atrás, por repetitivo en el nudo y desenlace de las distintas aventuras que vive, mientras que la historia que se desarrollaba en el presente me seducía bastante más al principio, pero también el interés duró poco.

La estructura del libro, alternando episodios de la (larga) vida del protagonista con la aventura que vive en el presente se me hizo molesta a ratos. Las historias situadas en el pasado me parecieron muy iguales unas a otras, aunque (excepto el protagonista principal y, ocasionalmente, algún protagonista secundario) cambiaran los personajes, el momento histórico y la localización. La historia situada en el presente es predecible y pretende ser tan rocambolesca que el propio autor acaba teniendo apuros para desenredar todo lo que ha montado para llevar a los protagonistas al final que quiere llevarles. No daba para tantas páginas y algunos de los compañeros de viaje del protagonista, una vez integrados en la “pandilla” y conocida su historia, son prácticamente prescindibles.

Al principio el libro es más interesante, pero cuando la reiteración estructural en las tramas del pasado se me hacen evidentes y los recursos son una y otra vez los mismos, la lectura dejó de ser fluida y los cambios del presente al pasado y del pasado al presente me suponían más una interrupción que un recurso positivo.

¿Es creíble la historia? Respondo con otra pregunta ¿es creíble El Quijote o La biblia?. Los datos históricos no concuerdan (ni otros: ¡¡¡paella andaluza!!). No, no es creíble y la documentación es inexistente, pero carece de importancia porque es un libro que intenta ser absurdo y surrealista. Pretende ser una comedia de ficción y no un libro de historia.

¿Es divertido el libro? Tiene momentos divertidos, pero otras veces parece estar contando el mismo chiste una y otra vez. Y claro, acaba por no tener gracia. Hablamos de un humor sencillo y construido con recursos muy básicos. La crítica a determinados personajes y acontecimientos históricos y a la sociedad sueca no es especialmente mordaz ni inteligente y se queda en superficial.

También he tenido problemas con los personajes, no acabo de conocerlos bien ni de sentirme próxima a ellos. Me parecen simpáticos por lo que dicen, pero no por lo que son (porque tampoco llego a saber cómo son). En definitiva: una novela original, simpática, pero que se hace reiterativa y pesada de leer según transcurre el libro. Claramente va de mas a menos, pierde originalidad y atractivo. Le sobran páginas y al autor le faltan recursos literarios y técnica para sostener las más de cuatrocientas páginas de la novela. Pueden hacer una divertida película, pero el libro no pasará a la historia.

Una curiosidad: “Al fin y al cabo” es una expresión que se repite en 46 páginas. Pero es que la expresión “Sin embargo” se repite nada menos que ¡¡¡172 veces!!!. Esto explica en parte porque mi lectura iba a trancas y barrancas. No sé si habrá más expresiones repetidas hasta aproximarse a lo literariamente abusivo, únicamente me fijé en estas dos porque no me pasó desapercibido. Pero el hecho de que me fijara en este detalle dice bastante del libro en sí (es lo que tiene el libro electrónico, que te facilita contabilizar estos datos que en papel no me hubiera parado a contar aunque hubiera observado que se repiten..)

miércoles, 18 de julio de 2012

La dama de la furgoneta (Alan Bennett)


Título original: The lady in the van
Traductor: Jaime Zulaika
Páginas: 96
Publicación:1989 (2009)
Editorial: Anagrama
Categoría: Narrativa (Memorias y Autobiografía)
ISBN: 9788433974938
Sinopsis: En 1974, cuando Miss Shepherd y su furgoneta se instalaron definitivamente en el jardín de la casa de Alan Bennett, ya hacía varios años que ambas eran conocidas en el barrio. Tras algunos extraños encuentros, y después de que algunos gamberros comenzaran a atacarla, Alan Bennett le sugirió que pasara las noches en un cobertizo de su jardín. Aunque, afirma el escritor, él jamás se engañó pensando que su impulso obedecía a razones puramente caritativas; aquel sadismo le había perturbado demasiado, se pasaba el día vigilando a Miss Shepherd, y así no podía escribir. Y éste fue el comienzo de una convivencia que duraría quince años, hasta la muerte de la excéntrica, reservada y digna Miss Shepherd, una persona y una presencia muy reales, y con más de una identidad y una vida, como descubrió Bennett después de su muerte.

Una novela (como el propio autor) muy inglesa. Bennett describe a la perfección la extraña y, en principio forzosa, convivencia con esta mujer indomable y extravagante que aparca su furgoneta en el jardín del autor y ya no hubo forma de que se fuera. Una mujer gruñona y anticomunista a la que acabas queriendo, de la misma forma que Bennett termina por tolerarla, porque al fin y al cabo es una víctima de sí misma que vivió como quiso vivir.

De forma irónica y con ese humor tan inglés, nos describe la convivencia con esta mujer de una conciencia política férrea. A pesar de los años que pasa con su furgoneta en su jardín (porque estamos hablando de una historia real, de hecho la novela son los extractos del diario del autor), sólo cuando la excéntrica mujer fallece Bennett descubre muchos pasajes de la vida de su "Inquilina" que ella se había negado a compartir (esta parte fue escrita años después, en 1994, después de la investigación de Alan Bennett). Una novela original, tierna, simpática y con cierta dosis de crudeza.

Una novela breve que revela mucho del gran autor que la escribe. Recomendable. 

sábado, 14 de julio de 2012

Castillos de cartón (Almudena Grandes)


Páginas: 202
Publicación: 2004
Editorial: Tusquets
Categoría: Narrativa
ISBN: 9788483102596
Sinopsis: María José Sánchez trabaja de tasadora de arte en una casa madrileña de subastas. Un día recibe la llamada de un antiguo compañero y amante, Jaime González, anunciándole que su común amigo, Marcos Molina Schulz, se ha suicidado. La noticia no sólo devuelve a la narradora a su época de estudiante de Bellas Artes, cuando todavía soñaba con ser pintora, sino que le hace revivir la torrencial historia de amor que vivieron los tres cuando ella apenas tenía veinte años. Con la amarga emoción de lo que se siente irrecuperable, María José reconstruye los detalles de aquella pasión triangular, imposible y excesiva, la alegría desbordante con que exploraron el sexo, la intimidad sin tapujos recién estrenada, la entrega cómplice y excluyente a la pintura. Fueron destellos de una felicidad intensa, verdadera, que sólo acabaron ensombreciendo los celos de los amantes y la injusta negociación con el talento de los tres aprendices de artista.

Vaya por delante que no soy una lectora imparcial de Almudena Grandes. Ni quiero.

He leído “Castillos de cartón” como hago siempre: independientemente de otras novelas de Almudena. No las comparo. Hacía tiempo que no leía nada suyo, ni siquiera me he leído aún ninguno de sus dos libros de los “Episodios de una guerra interminable”, porque Almudena Grandes me agota, no me permite saltarme ni una coma, no la puedo leer del tirón, tengo que tomar aire para seguir leyendo. Y al leer “Castillos de cartón” he comprendido porqué.

“Castillos de cartón” se desarrolla en Madrid en los años 80 (concretamente 1984-1985), la época de la movida. Pero la referencia a la movida es sólo eso: una referencia, porque no nos habla de la movida, pero sí nos sitúa en el pensamiento de esos años: años de liberación, pero con el lastre de la moralidad de los años anteriores:

“Estábamos en 1984, teníamos veinte años, el mundo todavía caminaba hacia delante, Madrid era el mundo y yo estaba en el medio, dispuesta a tragármelo sin tomare la molestia de masticar antes de cada bocado. Diez años antes, aquella escena no habría podido suceder. Diez años después, habría sido igual de imposible. Pero estábamos en 1984 y teníamos veinte años, Madrid tenía veinte años, España tenía veinte años y todo estaba en su sitio, un pasado oscuro, un presente luminoso, y la flecha que señalaba en la dirección correcta hacia lo que entonces creíamos que sería el futuro. Aquél fue nuestro riesgo, y nuestro privilegio”

Así nos sitúa Almudena, nos da el contexto espacio-temporal para contarnos la historia de un triángulo amoroso. Aunque en realidad, hablar de “pasión triangular” es faltar a la verdad: no se trata de una relación triangular, los dos chicos (Marcos y Jaime) no mantienen relación entre sí, la relación es entre José (no confundirse: es una chica) y los dos chicos, y los dos chicos con José. En ningún momento es un triángulo, quizá sea otra figura geométrica, pero no un triángulo, los tres protagonistas no están unidos entre sí por la misma pasión sexual y amorosa.

No es el triángulo la clave de esta novela, sino el número: el tres. El libro está dividido en cuatro partes:

1)     El arte (donde el tres es un número impar)
2)     El sexo (donde el tres es un número aparte, un número diferente y especial)
3)     El amor (donde el tres es un número par y se produce el desequilibrio, la balanza y el fluir de las emociones ya no son iguales ni bidireccionales)
4)     La muerte (el tres ya no es ni siquiera un número)

Toda la historia está centrada en los tres protagonistas y su relación, por lo que, pese a ser (atípicamente) una novela corta, la intensidad hace que parezca más larga de lo que realmente es.

Una de las cosas que más me gusta de Almudena Grandes es su capacidad para transmitir lo especial que es la normalidad. La sensibilidad y lo especial que hay en cada uno de los seres más normales (y por tanto identificables, nos reconocemos en ellos) es algo que transmite de una forma tan fácil que me fascina. Por eso sus personajes tienen nombres tan comunes (no necesitan destacar con nombres llamativos): María José Sánchez, Jaime González, Marcos Molina..

En esa recreación de lo cotidiano, Almudena no hace trampas, y serán precisamente los aspectos más cotidianos y mundanos lo que lleve a los protagonistas al desenlace. Porque en el día a día, lo cotidiano nos aleja de lo sublime, de lo emocional, de lo intuitivo; los códigos morales no escritos, las ataduras de la educación familiar suponen muchas veces un lastre, las obligaciones que nos impone la sociedad y que asumimos como propias nos hace cuestionar cada paso que damos por alejarnos de lo material. Y ahí, insisto, Almudena no hace trampas y esos elementos tienen su papel en la historia.

En esta novela aparecen muchas de las constantes de su autora: los contrastes y  contradicciones personales, la memoria (como algo que perdemos, más que como algo que recuperamos), las dudas, las inseguridades, la culpa (¡ese lastre que nos ponemos!). El lenguaje de Almudena siempre es muy descriptivo, apenas deja resquicio para que el lector improvise. Tiene una capacidad tremenda, inmensa y poderosa para describir sensaciones, emociones, lo invisible, el espacio íntimo de los personajes, su mundo interior. Todo ello en un contexto tan cotidiano que, insisto, siempre te reconoces en alguna parcela del mundo que nos crea Almudena Grandes.

Tengo que hacer alguna crítica al libro y la voy a hacer precisamente respecto a la caracterización de los personajes: aunque la novela está centrada en ellos, son protagonistas absolutos, y pese a que sí, los entiendes, los comprendes, los identificas y te identificas en algún momento con ellos…; pese a eso, creo que Almudena podría haber profundizado más en la caracterización de los personajes.

Marcos, quizá el más atractivo (como personaje) de los tres queda a veces algo desdibujado y borroso. Y es una lástima porque es, probablemente, el que ofrece más matices: tímido, introvertido, observador, inseguro. Jaime responde más a un patrón más conocido y reconocible: joven no muy agraciado físicamente pero que lo compensa con inteligencia, capacidad de liderazgo y simpatía. José es a la que mejor conocemos (probablemente tenga un ligero perfil autobiográfico, al fin y al cabo Almudena Grandes empezó a escribir porque no sabía dibujar), no le gusta pensar, no quiere complicarse la vida cuestionándose cosas. Sabe, porque es inteligente, pero prefiere vivir el momento sin más.

Hay un momento de la historia en la que todo se precipita, el cambio que se produce en los tres sucede de una forma tan rápida que me he quedado con la sensación de que realmente Almudena necesitaba más páginas y no sé si por falta de tiempo, necesidad o compromiso de publicar en una fecha concreta, o lo que sea, pero Almudena nos “roba” una parte de la historia. O más bien, nos la ofrece con cierta precipitación.

Aunque la novela empieza narrando las ambiciones artísticas de los tres jóvenes (es la parte en donde la calidad literaria de Almudena es más evidente), luego se centra en la relación entre los tres. Personalmente pienso que es un pequeño error, porque si bien la peculiar relación que mantienen es muy atractiva y está muy bien construida por la mano de Almudena Grandes, sin embargo nos desdibuja a los personajes porque se quedan incompletos al parecer que únicamente viven durante meses y meses esa relación, como si de repente sus proyectos artísticos apenas existieran. Y sin embargo, las ambiciones personales de cada uno en ese aspecto serán importantes para el transcurrir de la relación entre los tres.

Decía al principio que Almudena Grandes me agotaba y que nunca había comprendido porqué. Pero ahora me he dado cuenta que no es únicamente por la intensidad de lo que me transmite. Ya sé (ahora lo sé) que es algo que muchos críticos le reprochan, pero yo no me había dado cuenta hasta ahora (tengo mi propio ritmo). Y es que abusa mucho, muchísimo, de los adjetivos, y tiene ese ritmo siempre (curioso): de tres en tres (parece que es el número de Almudena, habrá que investigarlo). Unos pocos ejemplos (pero hay muchísimos más, incluso varios en la misma página):

“.. el desafío de pintar el lado bueno de las cosas injustas, desgraciadas o tristes.”
“Un gris casi blanco, amable, plateado, resplandecía en su enorme frente”
“Le pinté dormido y despierto, alegre y llorando, quieto y en movimiento, entero y por piezas.
“Tal vez no fuera brillante, pero era profundo, violento, conmovedor
“..no podría reprochárselo jamás porque le quería, porque le entendía, porque le envidiaba.”

Pero es capaz de hacerlo dos veces en una misma frase: “Cada uno de nuestros movimientos, de nuestras palabras, de nuestros gestos, parecía sincronizado, calculado, integrado en una secuencia perfecta que no había llegado a tener un principio y jamás podría alcanzar un final”

“.. porque él lo absorbía todo, lo masticaba todo, se lo bebía todo, y nos dejaba limpios, secos, exhaustos..”

Y más de dos veces tres: “Qué bien, pensé, qué bien, mientras nos besábamos, y nos acariciábamos, y nos desnudábamos de la manera torpe, ineficaz y confusa que resultaba del colocón que ambos compartíamos, tardamos mucho tiempo en progresar, flotábamos, teníamos la cabeza llena de humo y nos hacíamos un lío con las mangas, con los botones, con las cremalleras, pero todo daba igual, qué bien, pensaba yo, pero qué bien, me gustaba tanto besar a Marcos, acariciarle, desnudarle, sentir sus labios, sus manos, sus dedos, todo su cuerpo contra el mío, qué bien..”

Podría seguir poniendo ejemplos, he subrayado muchos y me he dejado muchos más sin subrayar. El caso es que este lenguaje tan sumamente descriptivo, repetitivo, si bien nos habla mucho de la riqueza del lenguaje de Almudena también me provoca agotamiento porque además no me deja un hueco para que mi imaginación aporte. Almudena no insinúa, le pone palabras a todo. Y a veces, al menos yo, necesito formar parte de la historia que leo intuyendo, leyendo entre líneas. Almudena no me deja, tiene palabras y no sólo una, tiene varias y las utiliza todas.

¿Es un libro que recomiendo? Pues sí. Yo siempre recomiendo a Almudena Grandes. Tal vez no sea el mejor libro de esta escritora, pero “mejor o peor” son términos relativos y subjetivos. Almudena Grandes siempre ofrece algo en sus  novelas, nunca “te vas” de vacío. Así que ¡¡claro que lo recomiendo!!.

Hace tiempo vi una película llamada “Un hombre enamorado”, de Diane Kurys y anoté esta conversación que se me quedó grabada:

Ella: “Si amas a dos personas a la vez, traicionas a las dos”.
Él: “Si piensas que sólo puedes amar a una persona, te traicionas a ti mismo”.