jueves, 19 de septiembre de 2013

El último mundo burgues (Nadine Gordimer)



Título original: The late bourgeois world
Traductor: Jordi Fibla
Páginas: 136
Publicación: 1966 (1987)
Editorial: Versal
Categoría: Narrativa
ISBN: 9788486311742
Sinopsis: Elizabeth, la protagonista y narradora del libro en primera persona, es una mujer responsable y apática al mismo tiempo. Su único hijo, llamado Bobo, vivió internado desde pequeño en un colegio para hijos de familias distinguidas, colegio con un gran jardín pero en el fondo sórdido. El marido de Elizabeth terminó suicidándose y al recibir el telegrama que le comunica su muerte, Elizabeth empieza a analizar sus relaciones con Max, su esposo, como suele ocurrir siempre ante la muerte de alguien que ha ocupado cierto lugar en nuestra vida propia. Ella recorre en su memoria las escenas de su vida con su ex esposo difunto. Gracias a esta rememoración, el lector se hace una idea de quién era Max, cuyo suicidio no carece de motivos. Entre otros, la indiferencia con la que siempre fue tratado por sus padres y, luego, por su mujer. Este abandono y el conflicto racial de su país, le causaron una gran depresión.


¡Cuánta buena literatura en tan pocas páginas!. Una lectura amena, pero tremendamente reflexiva, gracias al buen hacer de Nadine Gordimer y a su personal prosa que, con una gran cercanía, nos describe y da voz tanto a la naturaleza humana como a la situación social y política de los años 60 en Johannesburgo (pero que aún colean por aquí, allá y acullá), cuando “la libertad era un sueño más”.

Nadine Gordimer es una mujer comprometida, valiente y decidida, que en su momento decidió no recurrir al exilio (ni al geográfico ni al emocional) y optó por mostrarnos lo que considera la verdad (al menos su verdad). Pero es que además escribe deliciosamente.

Luchadora incansable contra el apartheid, siempre ha utilizado sus personajes para mostrarnos, como en un espejo, la sociedad hipócrita e injusta con la que todos convivimos. Y cuando más dura ha estado la situación, más beligerante se ha mostrado, sin ocultarse en ningún momento.

Una gran escritora, y además una escritora honesta. Y en este relato de corta extensión, Gordimer, a través de la protagonista condensa tanto la situación sociopolítica en Sudáfrica como la historia personal de Liz y también de Max (que, aunque en la primera página ya sabemos que se ha suicidado, estará omnipresente en todo el relato y también le iremos conociendo a través de los recuerdos de la propia Liz).

He disfrutado leyendo esta pequeña joya, tanto por cómo está escrito como por la forma en que Gordimer desnuda las emociones, las motivaciones, la intimidad, las razones.. con una facilidad y naturalidad asombrosas. Nadine Gordimer es una persona extraordinaria (necesaria en los tiempos que corren), y “El último mundo burgués” un libro extraordinario.
(©AnaBlasfuemia)

miércoles, 18 de septiembre de 2013

In memoriam (Juan Luís Panero)

 Juan Luís Panero (Madrid, 9 de septiembre de 1942-Torroella de Montgrí, Gerona, 16 de septiembre de 2013)

No hay palabras

Tocas un cuerpo, sientes su repetido temblor
bajo tus dedos, el cálido transcurrir de la sangre.
Recorres la estremecida tibieza,
sus corporales sombras, su desvelado resplandor.
No hay palabras. Tocas un cuerpo; un mundo
llena ahora tus manos, empuja su destino.
A través de tu pecho el tiempo pasa,
golpea como un látigo junto a tus labios.
Las horas, un instante se detienen
y arrancas tu pequeña porción de eternidad.
Fueron antes los nombres y las fechas,
la historia clara, lúcida, de dos rostros distantes.
Después, lo que llamas amor, quizá se torne forzada promesa,
levantado muro pretendiendo encerrar,
aquello que únicamente en libertad puede ganarse.
No importa, ahora no importa.
Tocas un cuerpo, en él te hundes,
palpas la vida, real, común. No estás ya solo.

("A través del tiempo", 1968)
 

viernes, 13 de septiembre de 2013

Después del terremoto (Haruki Murakami)



Título original: Kami no kodomo-tachi wa mina odoru
Traductor: Lourdes Porta
Páginas: 192
Publicación: 2000 (2013)
Editorial: Tusquets
Categoría: Relatos
ISBN: 9788483834497
Sinopsis: La magnitud del terremoto que en 1995 asoló la ciudad japonesa de Kobe, y que se cobró más de cinco mil vidas, movió a Haruki Murakami a dedicar a este terrible suceso seis impactantes historias que transcurren poco después de la tragedia. El protagonista omnisciente, y también el más conmovedor, es el propio seísmo, que, unas veces de manera sutil, otras de modo muy significativo, irrumpe en las vidas de aquellos que sobrevivieron al apocalipsis. Del dolor inconsolable de una nación aterrada Murakami ha sabido extraer muchas verdades sobre la naturaleza del sufrimiento humano.

El mundo está lleno de palabras difíciles de entender (Haruki Murakami, Después del terremoto)

Si no es fácil reseñar libros de relatos, no os cuento ya un libro de relatos de Haruki Murakami, un autor tan personal que sobrecoge, pero que también despierta incomprensiones.

Estamos ante seis historias, en cada una de ellas un protagonista que nos llevará a distintos perfiles introspectivos. Todos ellos transmiten soledad, dudas, indecisión y sobre todo, mucha melancolía. Los seis relatos que componen este libro son:


  • Un ovni aterriza en Kushiro
  • Paisaje con plancha
  • Todos los hijos de Dios bailan
  • Tailandia
  • Rana salva a Tokio
  • La torta de miel

En verdad el título de las historias no nos da muchas pistas de su contenido. Tampoco lo hace el título del libro (Después del terremoto) porque aunque el terremoto de Kobe aparece en cada uno de los relatos, lo hace de forma secundaria, como hilo conductor. Sin embargo pienso que sí hay un terremoto más protagonista que el de Kobe en estas seis historias: me refiero a esos terremotos personales, esos seísmos interiores que tenemos a veces donde se produce una sacudida invisible para quienes nos rodean pero totalmente perceptible para nosotros mismos y que a veces tiene unos efectos devastadores, pero que siempre supone un cambio, una lucidez, un nuevo paisaje interior.  

Y de esos terremotos, y no del de Kobe es de lo que nos habla Murakami. Y como es un autor poco sospechoso de traicionarse a sí mismo, nos encontramos sus tics más reconocibles, sus metáforas y juegos de palabras, con su peculiar estilismo, con sus mundos extraños y extravagantes pero con los que, de forma casi mágica, te reconoces, con su acertada descripción de los perfiles psicológicos de los personajes, con su capacidad de meterte en la historia desde el primer párrafo. Esto último para mi es prestidigitación, porque a veces el primer párrafo puede ser raro, raro. Y para muestra un botón:


 Al regresar a su apartamento, Katagiri se encontró con una enorme rana que lo estaba esperando. Alzada sobre las dos patas traseras, mediría más de dos metros. Y, encima, era robusta. El flacucho Katagiri, con su escaso metro sesenta de estatura, se sintió abrumado ante un corpachón tan imponente. (Rana salva a Tokio).

Pues, oigan, que yo me creo que es lo más normal del mundo encontrarte a una rana de ese calibre en tu casa. Y que además me creo que su misión sea convencer a Katagiri para que le ayude a salvar a Tokio de un gran terremoto luchando contra un gran gusano en el subsuelo de la ciudad. Lo mismo que le pasa a Katagiri con la rana, me pasa a mi con Murakami: le doy crédito. Me lo creo. ¿No es magia eso?. Pues no sólo me lo creo, es que encima soy capaz de empatizar terriblemente con los personajes que Murakami crea, esos personajes perdidos en sus propios mundos emocionales. ¿Cómo es eso? No lo sé. Alguna fibra toca en mi. Una tecla que toca una y otra vez y que aún no he conseguido identificar. O no quiero.

Las personas a las que Murakami no termina de convencer le reprochan su surrealismo, su fantasía, sus mundos extraños. Es curioso, porque a mi me parece tan reconocible, tan cercano, tan identificable. Tal vez sea rara y no me he dado cuenta. Y es en esa rareza donde Murakami y yo nos reconocemos. Pero la verdad es que me tengo por una persona muy normal, hasta con exceso de sentido común a veces. En cualquier caso creo que la maestría de Murakami reside precisamente en, desde la fantasía, diseccionar la realidad más íntima y humana de las personas.

Nos vamos a encontrar con un extra: las frecuentes referencias literarias y musicales que Murakami nos va dejando son siempre una delicia a tener en cuenta. Las referencia musicales son fácilmente accesibles por internet, las literarias no son tan inmediatas, pero hay que tenerlas en cuenta. Que es que tiene buen gusto, paladar exquisito.

Te puede gustar Murakami o no. Pero su calidad literaria creo que es indiscutible. Tal vez no sea imparcial con Murakami, pero es que no soy lectora imparcial de ningún libro, porque aunque empecemos a leer un libro desde la objetividad, al final la lectura se convierte en algo personal, para bien o para mal.

Si me preguntáis si recomiendo este libro, vaya por delante que siempre recomiendo a este autor, a pesar de los reparos que despierta en mucha gente. Quienes ya lo conocéis ya sabéis qué os vais a encontrar. Quienes no habéis leído nada de Murakami… puede ser una buena opción para acercarse a él, por aquello de ser un libro corto y además con historias que se leen de una sentada. Aunque también es verdad que el Murakami puro y duro puede ser difícil para algunas personas, y mucha gente suele recomendar “Tokio Blues” como buen libro para acercarse a este autor por aquello de que es un libro menos “fantasioso” y más realista. Yo no lo he leído, pero ahí dejo la información.

Y dejo también una de las canciones que menciona en el libro, concretamente en el relato Tailandia: