domingo, 10 de noviembre de 2013

Se busca un otoño



Algo raro me está pasando. Me cuelgo figuras de chocolate en las orejas. O me pongo a bailar a las doce de la noche en el salón de mi casa. Sonrío todo el tiempo. Ayer me asomé al armario de la cocina y dije “¡hay que comprar lentejas pardinas!!”, “¡¡Paladine!!”… Nada del otro mundo, si no fuera porque lo dije como quien dice ¡¡Nos ha tocado la Bonoloto, el Euromillón y La primitiva!!. Lo dije con optimismo, con alegría, con regocijo… “¡¡Hay que comprar lentejas pardinas!!” (“¡¡aleluya!!”). Y la gente me mira raro, como diciendo ¿pero qué le pasa a esta que anda tan dicharachera?



Es verdad, tengo un estado de ánimo inusual para esta época del año. Y ya sé lo que me pasa: que no llega el otoño. Que casi todos los días luce el sol, y entra por las ventanas, y la luz enciende mi ánimo, y estoy contenta. Pero mi cuerpo quiere otoño. Mi cuerpo pide miradas lánguidas por la ventana, nostalgias reconocibles y familiares, lágrimas de entretiempo, desánimos reciclados… Y aunque intente desesperanzarme un poquito para sentirme otoñada, pues como que no, no hay forma de convocar el otoño.

 

Miro por la venta y luce el sol, insultantemente lúcido. Así no se puede. Paseo por el parque, por el campo, busco resquicios del otoño, unos colores, una luz, unas sombras… Nada. Miro al cielo inquiriendo por una lluvia cabal y sensata. Nada. Camino despierta y atenta intentando ver vientos quiméricos. Nada. Amanece y miro alrededor buscando huellas indelebles del otoño… Nothing. No hay forma de que me asalte la morriña otoñal. No hay señales de vida del otoño. Y así estoy, inusitadamente eufórica. Camino bailando, trabajo sonriendo, cocino cantando, limpio soñando y hasta plancho dando saltitos… 



Que me devuelvan el otoño ¡¡ya!!. Quiero mi nostalgia de otoño, mi luz de otoño, mi lluvia y mis colores otoñales, mi melancolía otoñal, mis suspiros de otoño, esa languidez al caminar sobre las hojas caídas… Quiero mi tiempo de otoño ¿quién me lo ha robado?.


Necesito descansar de tanta euforia. Y un poquito de melancolía impostada con sabor a otoño también da equilibro a mi alma. Se recompensará a quien nos devuelva el otoño de toda la vida.


(©AnaBlasfuemia)

martes, 5 de noviembre de 2013

Las mil bocas de nuestra sed (Guido Conti)



Título original: Le mille bocche della nostra sete
Traductor: Patricia Orts García
Páginas: 368
Publicación: 2010 (2012)
Editorial: Suma de Letras
Categoría: Narrativa Contemporánea
ISBN: 9788483652787
Sinopsis: En 1946, en una Italia marcada por los terrores de la guerra recién terminada, las jóvenes Emma y Marzia entablan una amistad que se acabará transformando en un amor absoluto, pero prohibido por los prejuicios y las convenciones sociales del entorno burgués en el que viven. Juntas descubren el placer del sexo y la ternura de la confidencia. Son conscientes de la inconveniencia de sus sentimientos y tratan de llevar su relación en secreto, al margen de sus familias. Pero cuando todo se descubre, sus padres se oponen, castigándolas con severidad y alejándolas definitivamente. Marzia se va a vivir a Argentina, mientras Emma es enviada a Londres; veinte años después, un giro del destino hará que se reencuentren.

Puedes leer las primera páginas AQUÍ 

Mi madre siempre dice que tengo muy buena mala suerte. Y tiene razón (tener razón es un don que los años van concediendo a las madres). Ahora me doy cuenta que además de tener “muy buena mala suerte”, tengo también “desaciertos muy acertados”. Me explico: hace tiempo que vengo diciendo que necesito un cambio de registro lector: una lectura ligera, incluso superficial. Pero no acierto, no encuentro ese libro frívolo, intranscendente, que me distraiga sin más y que olvide después de una lectura rapidísima y adictiva. Y sin embargo buscando “ligereza lectora”, me he encontrado con, por ejemplo, El ruletista, cuya intensa literatura hizo que luego necesitara urgentemente algo más “volátil”. Y elegí Las mil bocas de nuestra sed, y de nuevo no acerté (no es una lectura frívola ni fácilmente olvidable), pero en el desacierto descubro una lectura que me deja buen sabor de boca.

Y quién me iba a decir a mí además que iba a leerme una novela romántica. Sí, romántica, porque lo que hay dentro de este libro es una historia de amor de tomo y lomo. Una historia exquisita, eso sí. Delicada y diferente.  Diferente porque se trata del amor entre dos personas del mismo sexo (una manzana y una pera, que como bien se sabe, no pueden dar dos manzanas…).

En realidad que se trate de dos mujeres (dos adolescentes) sólo es una excusa para luego poder provocar el drama (que las separen cuando las familias se enteren), porque por lo demás lo que Guido Conti quiere contarnos es un primer amor. Y además en la fase del enamoramiento, que es la fase más perfecta del amor. Y sí, que se trate de dos mujeres da lugar a que en determinados pasajes haya extrañeza, desconcierto… Pero es muy breve y no es el eje central de esta hermosa historia.

La columna vertebral, lo que sostiene este libro es una descripción preciosa, idílica, pura, con la dosis justa de azúcar, de lo que es el primer amor. Ese despertar tan lleno de color, mariposas, piel. Y sexo, claro. Todo pura emoción, todo tan volátil, inocente, puro, intenso, intenso, intenso… Todo ello descrito con una narrativa poética, placentera y amena que nos lleva a recordar nuestra primera vez y nos hace suspirar añorando esa inocencia de la primera vez. Y sobre todo esa intensidad emocional.

La narrativa tan metafórica, poética y descriptiva hace que a veces tengas la sensación de que la historia está al servicio del estilo narrativo y no al revés. Pero no importa, como no importa tampoco que el resto de personajes (aquellos que no son Marzia y Emma, nuestras protagonistas) queden desdibujados y también al servicio de lo que se quiere contar. No importa, porque lo que importa son Marzia y Emma, los únicos personajes cuyo perfil psicológico está más desarrollado y construido. Marzia y Emma, la única historia que importa. Porque todos la hemos vivido. Todos hemos amado una primera vez. Y como no nos importa que nos lo recuerden, pues nos da igual todo, leemos y leemos disfrutando de la forma tan encantadora que tiene Guido Conti de contarnos esta atractiva historia de amor.

¿Cómo no recordar esas frases tan del primer amor?: “Tengo miedo de perderte”, “Nunca he querido a nadie como a ti”, “Me gustaría ser como tú. Me gustaría ser tú”, “¿Nunca has querido a nadie? -¡No como a ti!”, “Creo que no voy a poder vivir sin ti”… Un clásico, vaya.

Las descripciones del momento en que Emma y Marzia descubren no sólo su amor, sino también su cuerpo están llenas de una exquisita ternura, de una delicadeza elegante y una fuerza adecuada: “…abrazada a ella con la misma intensidad con la que Ulises se aferró al escollo de la playa de Calipso”.

Algo que me llamó también la atención (y me gustó) es cómo se refleja otro clásico del primer amor (y casi que de cualquier amor posterior): nuestro empeño en ponerlo a prueba, como intentando saber dónde está el truco porque no puede ser real. Y provocamos celos, enfrentamientos y discusiones varias para constatar que, ves, ya lo decía yo que esto no puede ser de verdad… Qué torpes somos. ¡Qué torpes!.

Guido Conti está al borde de muchas cosas, pero no se llega a producir el temido desbordamiento, con lo que finalmente conseguimos una lectura más que agradable, bastantes frases para subrayar, una dulce melancolía, unas cuantas imágenes revoloteando por la memoria, una mirada nostálgica y una sonrisa bobalicona en la cara. Tampoco está tan mal ¿no?. Una lectura para días tiernos.

“El destino es un círculo que acaba cerrándose siempre... No existen días inútiles en nuestra vida.”

PD: Ya no me voy a "equivocar" con el próximo libro. Hay trucos para ir a lo seguro: lectura sin carga literaria, intranscendente, adictiva, lectura rápida, que engancha y fácilmente olvidable. He recurrido al truco definitivo y ya estoy en ese tipo de lectura…
(©AnaBlasfuemia)

miércoles, 30 de octubre de 2013

Reseñas express (4)







Viejos amores (Juan Madrid)
Páginas: 232
Publicación: 1993 (2011)
Editorial: Flamma
Categoría: Policíaca y espionaje
ISBN: 9788492872053
Sinopsis: Sus padres se negaron a tenerlo bajo su techo por su presunta crueldad y lo mandaron con la abuela. La mujer, siendo una Hermana de la Luz (¿bruja o santa?), predijo que José Fernando acabaría mal, pero no que violaría y mataría a más de dieciséis ancianas. Una vez en la cárcel, el hombre invita a un periodista para que relate su biografía, dejándole para el final una malvada sorpresa. La novela, inspirada en una historia real y sobrecogedora que hace tiempo estuvo en los titulares de prensa española, no deja de sorprendernos por su profundidad y perverso erotismo.




Una novela bastante sórdida que me costó lo suyo terminar de leer, pero Juan Madrid es lo suficientemente hábil para mantenerte en la lectura a pesar de la tentación de abandonar. Bien detallados los procesos policiales, alterna la primera y la tercera persona, de forma que conocemos distintos puntos de vista y Juan Madrid consigue que tan pronto pienses que el protagonista es inocente como que es culpable, algo que tiene su mérito. El final no me convenció y eso hizo que perdiera puntos. Está basada en hechos reales.



El monje y el venerable (Christian Jacq)
Título original: Le Moine et le Vénérable
Traductora: Beatriz Iglesias
Páginas: 248
Publicación: 2004 (2006)
Editorial: Styria
Categoría: Policíaca y espionaje
ISBN: 9788496626201
Sinopsis: A principios de 1944 dos hombres excepcionales son arrestados por la Gestapo y confinados en una misteriosa fortaleza alemana. Uno es François Branier, miembro de la resistencia, médico y venerable maestro de una logia masónica heredera de los constructores de catedrales. El otro fray Benoit, monje Benedictino y radiestesista, miembro también de la Resistencia. Frente a frente, como dos gladiadores en la arena de las crueldades, se juegan la supervivencia al horror nazi sometidos a un cuerpo especial creado por Himmler, cuya misión es sonsacar información confidencial de las órdenes religiosas, de los videntes, de los astrólogos y de las sociedades secretas con el fin de arrancarles sus poderes, sus ritos y sus técnicas y verificar su eficacia. El monje y el venerable, dos personajes que existieron en la realidad, se enfrentan entre sí porque su fe parece irreconciliable. Ante la barbarie, ¿no deberían escucharse primero y, después, entenderse? Para sojuzgarlos y obtener sus confesiones, los torturadores están dispuestos a emplear los métodos más bárbaros y acabar con la esperanza de ambos hombres. Una intriga a puerta cerrada… bajo la atenta mirada de Dios y del Gran Arquitecto del Universo.


Qué sinopsis más larga… Mi comentario va a ser más breve: Basada en hechos reales parece que es una novela que decepciona a los seguidores de Christian Jacq. Como yo no soy seguidora de este autor tal vez por eso no me decepcionó. Más bien al contrario, porque esperaba un truño de libro, y sin embargo sin ser un novelón me enganchó. El venerable maestro masón y el monje benedictino están bastante bien retratados psicológicamente. Es una novela irregular, con tramos muy buenos y otros de los que desconectas de la historia con facilidad. Parece que contiene alguna imprecisión sobre el tema masón, pero no es algo que me preocupara especialmente. Se deja leer y de hecho aún tengo un recuerdo bastante vívido de bastantes tramos de la lectura.




Sé que estás allí (Laura Brodie)
Título original: The widow's season
Traductora: Magdalena Palmer
Páginas: 336
Publicación: 2009 (2011)
Editorial: Ediciones B
Categoría: Misterio y suspense
ISBN: 9788466647595
Sinopsis: Ésta es la historia de Sarah, una mujer de treinta y nueve años que pierde a su marido en las aguas de un río cercano a la ciudad, en Estados Unidos. Unas semanas después de su desaparición, empieza a verlo en todas partes: en el supermercado, en el jardín de su casa, en la calle… Y, desde luego, piensa que se ha vuelto loca. Sus amigas le dicen que es normal, que forma parte del duelo… pero ¿y si hubiera otra explicación? Al fin y al cabo, no encontraron su cadáver… ¿Y si no es un fantasma y sigue vivo? ¿Y si ha planeado volver a su vida?




Leí esta novela porque la sinopsis despertaba mi curiosidad, como un libro fácil de leer para momentos que quieres una lectura ligera, superficial, pero de cierta calidad o al menos que enganche. No cumplió las expectativas, mantiene una ligera curiosidad durante un tiempo pero acaba haciéndose aburrida, aunque al final vuelva a coger un poco de ritmo. El argumento está bien, la idea también, pero transmitirla ya es otra cosa y ahí creo que falla la autora. Un libro prescindible.




Dame tus ojos (Torsten Pettersson)
Serie: Harald Lindmark 01
Título original: Ge mig dina ögon
Traductora: Justina Sánchez Prieto
Páginas: 352
Publicación: 2008 (2011)
Editorial: Grijalbo
Categoría: Policíaca y espionaje
ISBN: 9788425345746
Sinopsis: El comisario Harald se enfrenta al caso más difícil de su carrera: en un apacible paraje de la ciudad de Forshälla, en Finlandia, ha sido hallado el cadáver de una mujer joven, sin ojos y con una «A» grabada en el estómago. A este cadáver le siguen otros dos que presentan mutilaciones similares.El veterano policía, famoso por meterse en la piel del asesino más allá de los límites de lo razonable, solo cuenta con una pista: unas cartas halladas en casa de las víctimas donde estasconfiesan sus secretos más íntimos, sus culpas y sus pecados. Cuando él también recibe una carta, la trama da un giro inesperado que conducirá al desconcertado lector a descubrir al asesino, antes que el propio comisario Harald, en un sorprendente final.


La novela policíaca nórdica está de moda, e invaden las secciones de novedades de nuestras librerías... Es difícil que todas mantengan un nivel alto. Leí esta novela hace no mucho y sin embargo tuve que leer la reseña para acordarme de qué iba. Creo que eso lo dice todo: es fácilmente olvidable. Me entretuvo, la forma de narrar la historia es original, pero todo lo demás es superficial. Un argumento lioso, extraño y con el que cuesta conectar. Hay situaciones que terminé por no saber a cuento de qué venían. Entretiene sin pretensiones pero con superficialidad, te saltas bastantes trozos de la lectura para avanzar.