martes, 26 de agosto de 2014

El telescopio de Schopenhauer (Gerard Donovan)


Título original: Schopenhauer's Telescope
Traductor: José Luis López Muñoz
Páginas: 328
Publicación: 2003 (2005)
Editorial: Tusquets
ISBN: 9788483102961
Sinopsis: Una gélida mañana, en un pueblo de un país de Europa donde siempre parece ser invierno, un hombre cava un hoyo en la tierra helada mientras otro le contempla. El escenario es ominoso: ventisca, nieve, un campo aislado, soldados, camiones que traen a civiles ateridos, ecos sordos de una guerra cercana... El panadero –que cava y narra– y el maestro –que fuma y mira– hablan, recuerdan, y sus palabras desvelan poco a poco quiénes son, cómo han llegado hasta ahí, qué aciaga sucesión de acontecimientos ha sumido a su pueblo olvidado de la historia en una guerra fratricida. La conversación, entrecortada y tensa, se desliza entre la confesión personal y la reflexión histórica, entre la búsqueda de certidumbres y la renuncia a toda certeza.
Podéis leer las primeras páginas AQUÍ

Hace más o menos un año comentaba El Sunset Limited, de Cormac McCarthy, como una lectura que me había sorprendido y que leí prácticamente del tirón en pleno mes de Julio, cuando el calor suele achicharrar mi concentración lectora. Un año después, la historia se repite. Casi como un calco.

Calor, calor, calor… Las lecturas se suceden como las gotas de sudor por el cogote: se deslizan y no consigo atraparlas. Busco libros que se adapten a mi resbaladiza atención y, no sé muy bien cómo ni porqué, este libro llega a mis manos. No sé, tal vez buscara la sensación de frío y la sinopsis habla de ventisca, nieve…
Una cosa que se aprende acerca del frío muy intenso es que tiene un primo llamado silencio que lo acompaña cuando viene de visita. Incluso el golpe de una pala contra las piedras no sobrevive al frío mucho tiempo. Nada lo consigue. El aliento se detiene y se congela en el aire, la voz se desintegra un segundo después de abandonar la garganta, las palabras se rompen en el envoltorio de las frases.
Además de frío, mucho, tenemos al panadero y al profesor. El panadero cava y el maestro mira. Hablan. Quieres saber porqué están ahí. Y lees. Y no paras de leer (¿pero de qué va este libro?) Y sigues leyendo.
Siempre que me encuentro en una crisis acudo a mis libros. He aprendido mucho de ellos, siempre en secreto y encima gratis: es la experiencia que uno adquiere sin necesidad de vivirla. Alguien tuvo que pasar por ello y a ti te dan las lecciones sin pagar un céntimo. ¿Quién rechazaría semejante ganga?
Un panadero que lee y que, leyendo, comprende cómo funciona el poder. Leyendo, busca su personalidad, escoge su máscara. Y también llega a la indiferencia: no le interesan los porqués, sino lo que sucede. Lee mucho sobre estrategia. El capítulo en el que aplica El arte de la guerra de Sun Tzu en la panadería con una clienta es… formidable.

El profesor, obvio, también lee. Pero a él sí le interesan los porqués. Habemus enfrentamiento. Y nosotros, lectores, vamos a asistir a este combate épico entre el maestro y el panadero. Dos hombres tremendamente inteligentes. Dos inteligencias enfrentadas. Nuevamente el Bien y el Mal…
A mí la nieve nunca me ha quitado nada. Camino sobre las huellas de otros y de esa manera no dejo las mías. Ésta es mi teoría de la nieve.
Hablaba antes de El Sunset Limited (2006), y quiero volver a él. Porque al igual que en el libro de Cormac McCarthy, en El telescopio de Schopenhahuer (2003) nos encontramos también ante un duelo dialéctico. El paralelismo no termina aquí. Si allí había dos personas encerradas en una habitación, aquí tenemos a dos personas en torno a un hoyo: uno dentro, el otro fuera. Tampoco sabemos el nombre de los protagonistas. Ni el lugar. Ni en qué época transcurre la historia. Sabemos que hay una guerra (hay soldados). Podría ser la antigua Yugoslavia. O Ucrania ahora mismo. Quién sabe. Y qué más da. Lo que transcurre en ese agujero que se cava, lo que allí se habla, es atemporal. Filosofía. Historia. Gengis Khan, la conquista de los mongoles, el reinado de Leopoldo en el Congo, la masacre de Wounded Knee, el bombardeo de Dresde, Schopenhauer, John Locke, David Hume… Un repaso por la filosofía y la historia de la humanidad. Moral. Pautas. Guerras. Amor. El Bien. El Mal. ¿Y qué hacen allí el panadero y el maestro?. Y sigues leyendo.
El gran filósofo del siglo XIX dijo que, para ver cualquier problema con perspectiva, debíamos viajar unos cincuenta años en el futuro e invertir un telescopio, mirar por el extremo equivocado, desde esa época en el futuro, para vernos tal como somos ahora, y tomar decisiones con la ventaja de las cosas vistas a posteriori.
El telescopio de Schopenhauer es la primera novela de Gerard Donovan (anteriormente escribía poesías). Y yo aún estoy sorprendida de no haber oído hablar de este libro antes, ni de su autor. Termino de leerlo y según van pasando las horas me doy cuenta de lo asombroso que es este libro. Sorprendentemente maravilloso, no me encuentro en él y sin embargo sé que, al igual que dije del libro de Cormac, debo de decir: señores y señoras, esto es LITERATURA. Con mayúsculas. Porque hay muchas formas de contar las historias, pero sólo dos de escribir un libro: con valentía o haciendo concesiones. Gerard Donovan es valeroso, no ha escrito un libro del (ni para el) montón, ni fácil, ni cuenta algo como se espera que se cuente. Es impredecible y arriesga, no busca masas lectoras, sino lectores que quieran mirar por el telescopio de Schopenhahuer.

Un libro inteligente y de gran profundidad, que gustará a quienes les interese la literatura, la historia y la filosofía. Y a quienes ha gustado El Sunset Limited. Si no os gusta algo de lo anterior es probable que se te atraganten muchos fragmentos del libro y que te resulte bastante opaco. Está muy bien escrito y facilita mucho la lectura, pero también está lleno de alegorías, envuelto de una narrativa absurda que no permite una lectura pasiva por parte del lector, aunque a veces Gerard Donovan echa un capote para que el telescopio no se te caiga de las manos. No me he encontrado en él pero me ha hecho reflexionar, pensar, conocer… No es un libro “de entretenimiento”, pero es un libro que te desafía y que tiene mucho que decir.

Va para mi sección de prefes, por la agradable sorpresa que ha supuesto su lectura. Por ser un libro diferente y arriesgado. Porque cuando terminas de leerlo te das cuenta de que has subrayado mucho, muchísimo. Y vuelves hacia atrás y compruebas que nada es casual, y adviertes entonces el significado exacto de lo que dicen uno y otro, panadero y maestro. Enorme. Fascinante.

Ah, no os leáis la sinopsis entera de la editorial. Quienes las escriben deberían de tener un manual de cuánto no desvelar o decir en una sinopsis. A mí me hizo un poco la puñeta.
El perro negro, panadero, es la depresión. Como si a uno le chuparan el espíritu. El perro roba a la gente su fuerza vital, como un ladrón roba un bolso en una calle concurrida. Miras a tu alrededor y dices: “¿Dónde se ha ido?". Te encuentras en medio de la niebla y no tocas el mundo real. Tienes prácticamente el mismo aspecto que antes, la misma voz. Pero te has convertido en un fantasma. Te has ausentado de tu propia vida. A unos centímetros de distancia, a un paso de la felicidad.
(©AnaBlasfuemia)

martes, 19 de agosto de 2014

Reseñas Express (8)

La resurrección de los muertos (Wolf Haas)
Título original: Auferstehung der Toten
Traductora: María Esperanza Romero Pérez
Páginas: 176
Publicación: 996 (2011)
Editorial: Siruela
ISBN: 9788498415643
Serie: Brenner 01
Sinopsis: En la apacible localidad alpina de Zell am See, en Austria, la vida transcurre más lenta que en el resto del mundo. Allí no se mata a tiros, sino congelando a las víctimas. Ésta es la suerte que corre una pareja de acaudalados norteamericanos que, en una gélida mañana de invierno, es encontrada muerta en un telesilla. La policía pronto se estrella contra el muro de silencio de los lugareños. Sólo una persona podrá arrojar luz sobre este caso: el ex policía Brenner, a quien su desquiciante lentitud le ha valido perder su puesto. Ahora, como detective privado y sabiendo muy bien cómo las gastan en esta provincia austríaca, deberá resolver este caso.


Lo insólito de este libro está en desmarcarse de la habitual novela negra nórdica, especialmente en el estilo narrativo. El narrador, en tercera persona, cuenta al lector directamente la historia, en plan “coleguita”, usando un estilo muy coloquial. Al principio me pareció sorprendente, divertido y original, pero poco a poco se me fue haciendo pesado, sobre todo porque Wolf Haas en realidad no nos plantea una novela negra al uso, ni tampoco el procedimiento policial ni los fallecidos en el telesilla son en verdad lo más relevante del libro. Y además el abuso de lo coloquial, la dispersión del narrador, la falta de concreción, el escamoteo de información por parte del autor para sorprender con el final... ha hecho que el libro, no muy largo, pasara de parecerme interesante y entretenido a bastante tedioso.



Tom, pequeño Tom, hombrecito Tom (Barbara Constantine)
Título original: Tom, petit Tom, tout petit homme, Tom
Traductor: Braulio García Jaén
Páginas: 224
Publicación: 2009 (2011)
Editorial: Seix Barral
ISBN: 9788432209383
Sinopsis: Esta es la conmovedora historia de un niño que parece un adulto y de una madre que parece una adolescente. Tom tiene once años, y Joss, su madre, veinticuatro. Joss sale a menudo, y Tom se queda solo en la viaje caravana en la que viven. Entonces debe valerse por sí mismo. Para comer, se cuela en los huertos de sus vecinos, donde recoge tomates, zanahorias, patatas... Una noche, buscando un nuevo huerto en el que «hacer la compra», Tom encuentra a Madeleine, una anciana de noventa y tres años, tirada en el suelo entre sus coles, llorando, incapaz de levantarse. Sin duda, Madeleine habría muerto, si Tom, el pequeño Tom, no hubiera estado allí...


Niño y abuela. El pequeño Tom y la anciana Madeleine. El niño es majete. La anciana está muy mayor. La madre, pues una madre adolescente. El libro muy flower power y muy happy. El abuso de frases cortas supone un recurso excesivo que no aporta. Se carga la película “La vida es bella”. Imperdonable. Personajes desaprovechados sin una historia compacta detrás. Buenos ingredientes, los junta, pero están mal mezclados, no hay cohesión suficientemente sólida que sostenga la historia. Búsqueda deliberada de la ternura. Se lee bien, fácil. Gustará a muchos, pero a mí me dejó fría. Nunca el tiempo es perdido, pero a veces…


 
El que espera (Andrés Neuman)
Páginas: 152
Publicación: 2000
Editorial: Anagrama
ISBN: 9788433924612
Sinopsis: Una ventana misteriosa, un hospital que enferma, un buscador de escarabajos, un violinista histérico, un galán telefónico, un taxista que cede el volante al pasajero, un intelectual de playa, un vampiro melómano. Las situaciones desconcertantes y los personajes disparatados son el germen de esta gozosa sucesión de juguetones cuentos mínimos, de microcuentos escritos en la tradición de maestros como Virgilio Piñera, Juan José Arreola o Augusto Monterroso.



Si me gusta leer relatos y cuentos es porque me agrada encontrar profundidad sin necesidad de que sea de forma explícita, porque me parece que sugieren más mostrando menos. Un buen relato trata al lector con inteligencia, y le ofrece una herramienta, una excusa para desarrollar imaginación y sensibilidad. Por eso escogí este libro de Andrés Neuman para estrenarme con el autor. Y porque esperar es observar, una actividad que se me da muy bien. Y en este libro de esperas algunas han cumplido su objetivo, pero en el balance final tengo que reconocer que quizás no ha sido la mejor aproximación a Neuman, aunque sí he encontrado lo suficiente como para seguir buscando a este autor.

El plantador de tabaco (John Barth)
Título original: The sot-weed factor
Traductor: Eduardo Lago
Páginas: 1176
Publicación: 1960 (2013)
Editorial: Sexto Piso
ISBN: 9788415601302
Sinopsis: Transcurren los últimos años del siglo XVII, y el desafortunado y torpe Ebenezer Cooke es enviado al Nuevo Mundo desde Londres para hacerse cargo de la plantación de tabaco de su padre y escribir La Marylandíada, un poema épico sobre la vida en la colonia de Maryland.  Durante su odisea, Cooke es capturado por piratas e indios, pierde la herencia de su padre a manos de unos impostores sin escrúpulos, se enamora de una prostituta campesina, es víctima de conspiraciones secretas, tanto por parte de hombres como de mujeres que quieren robarle su virginidad, y tropieza con una extraordinaria galería de personajes traicioneros que cambian constantemente de identidad.


Esta lectura inició su recorrido hace (bastantes) meses. La empecé del tirón, enganchada a las aventuras de Ebenezer Cooke y el increíble y desconcertante Henry Burlingame. Luego decidí ir leyéndolo tal y como unas cuantas personas están leyendo ahora mismo El Quijote: por capítulos, uno ahora, otro capítulo otro día, otro mes… Y no hace mucho lo terminé. Es una lectura titánica, sin duda, pero diría que tan necesaria como el propio Quijote. No en vano son fácilmente comparables. El plantador de tabaco es un compendio de literatura, un homenaje a la misma y al propio Quijote. Es un libro en el que John Barth disfruta contando y que el lector disfruta leyendo. Divertido, aventurero, folletinesco, satírico, épico… Barth sí que engarza bien todos los ingredientes, y además los utiliza todos (y son muy numerosos). Puedo decir sin temor a equivocarme que es una obra maestra cuyo pilar básico es lo bien narrada que está: narrar por narrar y hacerlo bien. Ingeniería literaria. Hay muchas y muy buenas reseñas sobre este libro y a ellas os remito, sólo tenéis que buscar para que os cuenten más y mejor porqué este libro es necesario en la estantería de cualquier amante de la literatura. Hay una edición de 1991 de la editorial Cátedra que te puede costar la vista, recomiendo sin duda esta edición de Sexto Piso, maravillosa.

Los combates cotidianos. Edición integral (Manu Larcenet)
Título original: Le combat ordinaire
Traductor:
Enrique Sánchez Abulí
Páginas: 264
Publicación: 2003 (2009)
Editorial: Norma
ISBN:
9788467902464
Sinopsis: Esta es la historia de Marco, un ya no tan joven fotógrafo que intenta encajar las piezas de la vida: su trabajo, mujer, su hija, su pasado... Esta es la historia de Marco, un recién estrenado padre que intenta descubrir cómo hacerle ver a su hija que la vida es un regalo, sin perder los nervios. Esta es la historia de Marco, que aún no sabe adónde va.


Con los libros ilustrados y los cómics estoy teniendo suerte. Con este me ha pasado una cosa curiosa. Los dibujos no me llamaban mucho, son como de TBO. Y no es que no me gusten los tebeos, tuve la suerte de vivir (literalmente) entre ellos y fueron mi primera aproximación a la literatura. El caso es que por los dibujos no hubiera sido pero el título, de alguna forma, me dejó un montón de sugerencias en la cabeza y por eso lo cogí de la biblioteca. Y fue un acierto. Me gustan las lecturas en las que me reconozco o me hacen pensar. Esta tiene más de lo segundo que de lo primero, pero tenía de ambas: me vi en algunos momentos y me hizo reflexionar muy mucho sobre bastantes cosas: la relación entre el artista y su obra, cómo puede cambiar nuestra opinión sobre alguien a quien apreciamos cuando conocemos su pasado (y si eso es justo o no)… Pequeñas cargas de profundidad que me estallaban en las manos como fuegos artificiales, que no artificiosos. Recorrido personal y crítica socio-política, uno y otra despertaron mi interés y mi agrado. Muchas frases son pequeñas joyas que te guardas para luego contemplar y reconocer y registrar de nuevo su reflejo. Un protagonista vehemente y contradictorio con el que me he identificado. Un encuentro agradable este cómic. Un RRR: Reconocible, Remueve, Real (y eso, para mi perfil lector, es una virtud).

(©AnaBlasfuemia)

lunes, 11 de agosto de 2014

Me voy con vosotros para siempre (Fred Chappell)

Título original: I am one of you forever
Traductor: Eduardo Jordá
Páginas: 240
Publicación: 1985 (2008)
ISBN: 9788493659745
Sinopsis: La infancia de Jess, el protagonista de la novela, transcurre apaciblemente junto a sus padres y su abuela en una granja de las montañas de Carolina del Norte. De vez en cuando su vida se ve alegremente alterada con las visitas de excéntricos parientes como su mujeriego tío Luden que buscó fortuna en California; su tío Zeno y sus cuentos interminables; su volátil tío Gurton y su impresionante barba; la cantante de country Samantha Barefoot; o su tío Runkin, que viajaba con su ataúd buscando la frase perfecta para su epitafio; y también con la llegada de Johnson Gibbs, un adolescente huérfano que contratan como bracero, a quien secundará de inmediato en sus travesuras. Estos pintorescos personajes acompañarán a Jess en su atípica infancia, dejando en él una huella tan indeleble que con el andar del tiempo comprenderá que, en realidad, le han acompañado siempre.

Hay libros que tratan bien al lector, son como un oasis en el desierto, una sombra en la que descansar del implacable sol antes de seguir la ruta. Aunque no siento que esté caminando por un desierto, sino más bien trepando por alguna montaña interminable, sin ninguna cima a la vista, y lo cierto es que este libro ha sido un acogedor alto en medio del camino, un espacio de comodidad lectora sin compromiso pero ampliamente disfrutado.

Fred Chappell es un escritor nacido en un pueblo de Carolina del Norte que tiene en su haber varias novelas, relatos cortos, poemarios, cuentos y ensayos. Su obra más conocida es Mindquest, una tetralogía que contiene cuatro historias en verso y que ganó el Premio Bollingen en 1985. Mindquest fue concebida por Chappell como una autobiografía poética. Y sería precisamente a partir de Mindquest, de todo aquello que no consiguió encajar en esa autobiografía, que escribiría Me voy con vosotros para siempre.

No estamos exactamente ante una autobiografía, sino más bien ante una ficción creada a partir de esos recuerdos. Una ficción que consigue encontrar un seductor equilibrio entre imaginación y realidad, paisajes de la infancia tamizados por un realismo mágico que probablemente reflejen milimétricamente lo que serían muchos de esos recuerdos de nuestra infancia si mantuviéramos sin adulterar en nuestra madurez la creativa (y activa) imaginación que de niños hemos tenido.

Chappell da un paso más allá de contarnos sus recuerdos: llena algunos de ellos de fantasía, y así una tormenta se transforma en una voz o una larga barba en la caja de Pandora. El oficio de poeta de Chappell trasluce también en muchos pasajes del libro, con bellas y sugestivas descripciones. No está exento de humor tampoco esta lectura, que ha conseguido arrancarme tanto sonrisas como risas, con expresiones y situaciones ciertamente desternillantes.

Los distintos capítulos que componen el libro podrían leerse de forma independiente, pues cada uno cuenta una historia con principio y final. Ni siquiera siguen un orden cronológico, aunque sí un orden emocional y de madurez en la vida de Jess. El hilo conductor son, principalmente, Jess y su familia, concretamente Jess y su padre. El resto de personajes que aparecen, la mayoría de ellos parientes de la familia, son tan atractivos por sí mismo como peculiares y asombrosos. Quizás se echa en falta que mayormente son historias de hombres, y las mujeres presentan un perfil bajo y lo suficientemente amable como para permitir a los hombres hacer "sus cosas" de forma cómoda.

Todos estos ingredientes (realismo mágico, fantasía, lenguaje poético, párrafos evocadores, humor, estructura narrativa, personajes…) consiguen mezclar bien, todos los elementos se imbrican armoniosamente, sin que nada nos parezca fuera de lugar ni extraño, haciendo de la lectura un espacio tan confortable y agradable como satisfactorio. Me voy con vosotros para siempre es un libro tranquilo, no hace ruido, no altera el ritmo cardiaco, los ojos no aletean, pero está muy bien escrito y envuelto con una dulzura que consigue dejar un sabor de boca tan atractivo como entrañable.
Bueno, Jess, ¿te vienes o no te vienes con nosotros?
(©AnaBlasfuemia)

miércoles, 6 de agosto de 2014

Kallocaína (Karin Boye)

 
Título original: Kallokain

Traductora: Carmen Montes Cano

Páginas: 219

Publicación: 1940 (2012)

Editorial: Gallo Nero

ISBN: 9788493856885

Sinopsis: Kallocaína es el nombre del suero de la verdad que el científico Leo Kall ha inventado para garantizar al Estado seguridad y estabilidad, pero la verdad se escapa a la instrumentalización y sus efectos son demoledores: el protagonista asiste horrorizado al surgir gradual de una conciencia individual y autónoma con la que intenta luchar.

A este libro llegué por su fantástica portada. Como además tampoco frecuento mucho ni ciencia ficción ni distopías, me pareció una buena opción para acercarme a un tipo de lectura diferente. Hace tiempo que tenía el libro, y hace unos días lo cogí para contemplar de nuevo la portada y quise saber más de Karin Boye (Suecia, 1900-1941). Karin Boye era, fundamentalmente, poetisa. Sólo escribió cinco novelas. Pacifista y comprometida social y políticamente, se suicidó tomando unos somníferos. La encontraron recostada sobre una roca (la que podéis ver en la foto) orientada a la ciudad y el valle de Alingsàs


¿Qué nos vamos a encontrar en esta distopía? Lo habitual en el género: una mirada pesimista de una sociedad dominada por el totalitarismo y el pensamiento único. ¿Qué hace diferente a Kallocaína?. Pues que fue escrita por una mujer en 1940, es decir, antes al célebre 1984 de George Orwell, o Fahrenheit 451 de Ray Bradbury y sólo 8 años después que Un mundo feliz de Aldous Huxley. Pero si bien seguro que conocéis estos libros que acabo de mencionar ¿cuántos conocíais Kallocaína? ¿Tiene menos calidad que cualquiera de ellos?. No, rotundamente no.

Algo que me gustó especialmente, además de estar bien escrito y ser un libro muy sólido, es que no nos vamos a encontrar con la típica lucha entre un individuo y un sistema totalitario, sino que más bien vamos a asistir a cómo un individuo totalmente absorbido por el sistema, entregado a él y su deshumanización, empieza a cuestionarse los principios dominantes y absolutamente dictatoriales de los que era un fiel seguidor y defensor.

Un libro que ha envejecido muy bien y en el que podemos encontrar temas que nos dejan un poso inquietante: ese ojo que todo lo ve, vigilancia absoluta de la vida de los individuos, la ausencia total de afectos y sentimientos (y todo aquello que nos humaniza), el control de la información, todo por y para el Estado (y nada para el individuo), el riesgo de que los líderes adquieran demasiado poder...

Que está escrito por una mujer es algo que termina por reflejarse, cuando Karin Boye da voz, a través del suero de la verdad de su marido Kall, a Linda. Y es que no hay dictadura ni sociedad represiva que pueda manipular ni desnaturalizar la maternidad de las mujeres

Quizás le falta a este libro un pelín de intensidad emocional, de proximidad con los personajes, pero lo cierto es que la evolución de Kall está descrita con coherencia y bastante firmeza.

Como he comentado, no es una lectura que sorprenda, salvo si recordamos que está escrita en 1940 y que lo escribió una mujer, que además era fundamentalmente poetisa. Sus reflexiones prenden de una manera especial en el lector, al igual que la esperanza que se palpa en la lectura, esa fe inamovible en las personas, en las individualidades que nunca se dejarán arrasar por manipulaciones mediáticas. Jamás se conseguirá aniquilar el afán de libertad. Se podrá aborregar a mayorías, pero siempre habrá minorías que sigan soñando y luchando por la libertad de poder escuchar susurrar al viento. Y esas minorías, a veces, crecen en número, se van haciendo fuertes. ¿A qué me suena esto?

Sin duda una lectura recomendable y curiosa, que resiste muy bien el paso del tiempo. Si no a la altura de 1984, Un mundo feliz, Fahrenheit 451…, sí que está muy cerca. Una lectura ligera que deja un poso profundo. Por cierto, magnífica traducción de Carmen Montes, no en vano se llevó el Premio a la Mejor Traducción 2013 por este trabajo.

miércoles, 30 de julio de 2014

Reto de Escritoras Únicas: Carmen Martín Gaite



Carmen Martín Gaite necesita poca presentación, siendo como es una de las escritoras más conocidas, reconocidas y leídas de nuestra literatura española.

Monumento a Carmen Martín Gaite en la Plaza de los Bandos, Salamanca

Nació en Salamanca en diciembre de 1925. Hija de un notario liberal, su educación inicial fue a cargo de profesores particulares, puesto que su padre no se fiaba mucho de la educación impartida por curas y monjas. Y en Salamanca, y en aquella época más aún, era difícil encontrar colegios laicos. Mientras que su hermana pudo ir a estudiar el bachillerato a Madrid, la guerra impidió que Carmen pudiera hacer lo propio, por lo que hizo el bachillerato en un instituto femenino de Salamanca. Este “encierro” involuntario en una ciudad de provincias como Salamanca le serviría de base para su novela Entre visillos. Salamanca le dio a Carmen Martín Gaite el amor a la literatura y también el escenario de sus primeras obras.

Aunque es de justicia decir que mucho de ese amor a la literatura se lo debía a su padre, gran amante también de la literatura y que tenía entre sus clientes a nada menos que Unamuno. Y también es de justicia decir que la ambientación de Galicia que aparece en muchas obras de Carmen Martín Gaite venía de la procedencia de su madre y de la aldea de Orense en la que pasó muchos veranos: San Lorenzo de Piñor.

Carmen Martín Gaite y Rafael Sánchez Ferlosio (Barcelona, 1957)

Se licenció en Filosofía y Letras y posteriormente hizo el doctorado ya en Madrid, donde conocería (entre otros) a Rafael Sánchez Ferlosio, con quien se casaría en 1953. Es curioso, porque he visto varias fechas del año en el que estos dos autores contrajeron matrimonio: 1953, 1954, 1958. La más fiable parece 1953. Donde hay acuerdo es en el año en el que se separaron: 1970. Aunque la separación fue amistosa, Carmen (que admiraba profundamente a Sánchez Ferlosio) sufrió mucho con la ruptura, nunca volvió a casarse ni a tener una relación larga. Tuvieron dos hijos en común. Un niño que nació en 1954 y falleció al año de meningitis. En 1956 tendrían una hija, Marta.

Quisiera ser delicada en este punto. Pero creo necesario entender que tal vez la vida de Carmen Martín Gaite no fue tan fácil como muchos puedan pensar. Acabo de comentar que la separación de Carmen con Rafael fue amistosa, pero tremendamente dolorosa para ella. Cuando se separaron, Carmen se quedó viviendo con su hija, con la que tenía una estrecha y especial relación. Marta, falleció en 1985. Sobre su muerte hay poca información. Digamos que un caballo cabrón y cuatro putas letras dieron un golpe brutal a Carmen Martín Gaite, arrebatándole a su hija.

Carmen Martín Gaite era única no sólo por ser una gran escritora, sino porque fue también una persona que tenía dudas, miedos, inseguridades, pero también una gran fortaleza, por ello siempre luchó y siempre quiso vivir, en el sentido pleno de la palabra: V-I-V-I-R. Después del fallecimiento de su hija siguió trabajando, más intensamente aún. Y Carmen no sólo fue escritora de novelas: traductora, guionista, ensayista, poeta, investigadora… Mujer inquieta e inteligente, viajar, escribir, aprender, buscar…, y luego contar, ese era su oficio.

La personalidad de Carmen era arrolladora: vital, desenfadada, divertida, simpática, apasionada. Quizá esa imagen ha escondido para muchos una búsqueda continua de sí misma y una mente inquieta, proclive a la intimidad y tremendamente independiente. Tanto, que renunció a ingresar en la Real Academia para no renunciar a su libertad a la hora de escribir, contar y narrar. Con la misma independencia y renuncia a ataduras que decidió dejar de ir a la peluquería, dijo no a la Real Academia de la Lengua…

La literatura para ella fue el filtro a través del cual veía (y creaba) la vida y los recuerdos. Y así concibe Carmen la literatura: no sólo ficción, sino también memoria.. Buscadora infatigable, lúcida y entusiasta, la realidad para ella no tenía límites: estaban los sueños y la fantasía para mirarse en el interior y enriquecer la vida y la escritura.

Carmen Martín Gaite falleció el 23 de Julio de 2000 de un cáncer que se la llevó con 74 años, dejándonos a los lectores, como lo ha hecho también la reciente muerte de Ana María Matute, un poco más huérfanos. Quizás nunca consiguió la felicidad del todo, pero sí nos ha hecho (nos hace) un poco más felices a sus lectores. En su libro Lo raro es vivir, el mensaje es claro: vivir es duro, pero la vida siempre merece la pena (vivir la vida, como contrapunto a vivirla dejándola pasar)

De los Cuadernos de todo (Carmen Martín Gaite)

En mi recuerdo muchas de sus obras (Entre visillos, Retahílas, El cuarto de atrás, Fragmentos del interior, Nubosidad variable, Caperucita en Manhattan, Lo raro es vivir…) están asociadas a su lectura en la misma ciudad en la que ella nació: Salamanca. Una ciudad que me conectó de forma especial e imperecedera a esta autora, no siendo este el único punto de conexión que ha hecho que Carmen Martín Gaite tenga un hueco muy importante en mi bagaje lector y también personal. Llegó a mi adolescencia casi como una revelación, y me ayudó a leer más, a leer mejor y a leer más lejos. En cierta forma, ha puesto su granito de arena en mi “autoconstrucción”. Incluso ha hecho la definición de “lector” con la que más identificada me siento: “Es una mezcla de drogadicto y de excursionista”. Sin duda, es la autora del Reto de Escritoras Únicas con la que me siento más en deuda. Gracias, Carmen Martín Gaite por ser la interlocutora de mi voz interior.
(©AnaBlasfuemia)

lunes, 28 de julio de 2014

El capote (Nikolái Gógol)

Título original: Shinel
Traductor: Víctor Gallego
Páginas: 80
Publicación: 1842 (2008)
Editorial: Nórdica
ISBN: 9788493669577
Sinopsis: Gélido invierno en Rusia. Sopla un viento helado. Un funcionario busca desesperadamente su capote para combatir las bajas temperaturas. Akaki Akákievich, un personaje que no es nadie y que podría ser cualquier persona que deambulara por la calle, intenta resguardarse del frío. Cuando consigue su ansiado abrigo sigue sintiendo frío: el invierno que lleva dentro es mucho más gélido que el mundo que le rodea.
Ilustraciones de Noemí Villamuza
Podéis ver las primeras páginas AQUÍ
En los tiempos que corren, cada particular considera que si se toca a su persona, se ofende al conjunto de la sociedad
Esta pequeña historia, publicada en 1842, tiene la virtud de las buenas novelas: que por ella no pasan los años. El capote refleja muy bien las características que fueron santo y seña de Nikolái Gógol: realismo (realismo crítico, para ser más exacta), sentido del humor, sátira y un toque de elementos fantásticos, posiblemente por eso es uno de los cuentos más conocidos del autor. Y como a mí hay cuentos que sí me gusta que me cuenten (otros, no), pues me dejé.

Nikoláis Gógol, para contarnos El capote, tira de familiaridad: te pone la mano en el hombro y se dirige a ti, lector, para presentarnos a Akaki Akákievich y su historia. Lo primero que engancha a esta lectura, además de esa familiaridad con la que te trata Gógol es el humor burlón y socarrón.
Bautizaron al niño, que se pasó la ceremonia llorando y haciendo muecas, como si presintiera que un día sería consejero titular.
¿Y quién es nuestro protagonista? Akaki Akákievich, un don nadie, uno de esos seres invisibles que, por serlo, son tratados como inferiores y son carne de cañón para ser objeto de burla y desprecios. Una de esas personas que se calla, no se defiende ni replica. El silencio es su respuesta. Es copista y ama su trabajo. Pero no tiene ambiciones, porque no tiene espíritu de trepa, sólo de hacer aquello que ama, que en este caso es su trabajo. No necesita dejar cadáveres en el camino porque su ambición es ser feliz con aquello que le gusta, y lo que le gusta son cosas sencillas. Mirad a vuestro alrededor ¿quién no conoce a alguien así? Eso si no hemos sido nosotros alguna vez un don nadie, en algún momento. O nos han hecho sentir así: nadie.

Vive en San Petersburgo, una ciudad muy dura: hace un frío que te pelas, y para alguien que tiene un sueldo mísero eso es un problema terrible: necesitas de un buen capote para sobrevivir al frío de las heladas septentrionales. Así que Akaki no tiene dinero pero necesita un capote. Y conseguir ese capote dará color a su vida gris. ¿Por qué? Porque ahora Akaki tiene un objetivo, una ilusión. Y esa es una buena razón para vivir: tener ilusiones. Una forma de ser (por fin) alguien.

En este cuento podemos ver cómo a veces un pequeño relato puede contener muchas cualidades y ofrecernos muchas cosas, como por ejemplo ese duelo al que vamos a asistir entre la humildad y la soberbia. Injusticia social, alineación, aislamiento, invisibilidad, burocracia, materialismo… Son muchos los temas e interpretaciones que se pueden hacer de esta lectura y, ahí está lo grande, posiblemente todas sean válidas.

A algunas personas el infortunio les persigue, quizás no saben luchar, quizás consideren que no debiera de ser necesaria la disputa para que te respeten (y tendrían razón, no debiera de ser necesario, pero…). Pero el caso es que a estas personas, como nuestro Akaki, hasta los golpes de buena suerte les duran poco. Pero también podemos pensar que hay cosas por las que merece la pena levantarte y luchar. Y tal vez, Akaki se levante y se rebele. Tal vez.

Casi al finalizar, Gógol introduce un elemento fantástico. Y como es así de campechano, nos lo dice:
En definitiva, nuestro modesto relato, ya en su tramo final, adquiere de pronto, de manera inesperada, tintes fantásticos.
Hay que decir que estos toques fantásticos fueron una manera (en este y otros relatos de la época) de eludir la censura. Pero había que hacer justicia, así que si hay que recurrir a la fantasía para ello, se recurre. Antes fantástica y fantasiosa que injusta, faltaría más.

Me ha gustado mucho la familiaridad y el humor irónico de Gógol. No le digamos novela, digamos cuento o relato, pero tan completo, entrañable y bien escrito… Dostoievski dijo que “Todos crecimos bajo El capote”, con lo que ya os podéis suponer la influencia que ha tenido este cuento en la literatura rusa (Gógol ya no hablaba de una Rusia imperial, sino de una Rusia con personas reales: simples funcionarios que no conocían otra cosa que trabajar y sobrevivir al día a día). Se lee en poco tiempo, con una mezcla de congoja por Akaki y de sonrisa en los labios. Este cuento es una genialidad de Gógol de gran calidad literaria.

Recomendable la edición de la Colección Ilustrados de la editorial Nórdica, si bien he de decir… un pelín cara. Yo lo leí gracias a la biblioteca de mi ciudad, esa que está enfrente de mi casa y a la que le voy a poner un monumento. O un algo.
(©AnaBlasfuemia)

miércoles, 23 de julio de 2014

Mi alma en China (Anna Kavan)



Título original: My Soul in China
Traductora: Laura Freixás
Páginas: 128
Publicación: 1975 (2004)
Editorial: El Nadir
ISBN: 9788493176181
Sinopsis: Kay, Martin y el australiano bien pudieran formar parte de un triángulo amoroso convencional. Kay abandona el hospital tras una grave crisis para enfrentarse a la ruptura con Martin, su marido, del que sigue prendida. Cuenta para ello con la ayuda del australiano que ha conocido casualmente a la salida de la clínica. Ante el desvalimiento y desequilibrio de Kay para afrontar las consecuencias de esta ruptura, el australiano promete prestar ayuda a la joven: ésta le acompañará a California, donde alquilarán una casa junto a la playa hasta que ella se reponga, momento en el que él volverá junto a su esposa e hijos en Nueva Zelanda. Pero tanto el cinismo del ex marido como la ingenuidad del australiano propician el caos. Anna Kavan traza una novela de amor que se transforma en lo contrario, la radiografía de un tormento incruento que lleva a la soledad más absoluta.

Este libro lo descubrí en una de esas catas sabrosonas de Zazou. No contaba mucho, pero lo transmitía todo, así que lo puse en “búsqueda y captura”. No parecía un libro fácil de encontrar, indagué un poco y al final miré en la biblioteca… y no lo tenían. Hice una desiderata, por si acaso, y cuál no será mi sorpresa cuando me dicen que la rechazan porque el libro está en el catálogo de la biblioteca. Con las cejas en alto y los ojos muy abiertos hago una búsqueda y, oye, ahí está, salido de la nada. En la sección de “Romántica” para más inri, algo que no me cuadraba mucho, pero como confío en Zazou, allá que voy a visitar esas estanterías de la biblioteca a las que no les limpio el polvo precisamente (y eso que hay mucho, entiéndase la ironía). He de decir que después de leerlo he sugerido a la biblioteca que lo cambien de sección…

Vale, tengo el libro y tengo las ganas y aunque tiempo tengo menos se saca de donde haga falta. Pero como seguía sin saber muy bien qué era lo que tenía entre manos y que tanto había agitado a Zazou acudí a San Google y puse Anna Kavan. Y ahí estaba. Un perfil de Escritora Única. Una vida marcada por la adicción a la heroína, haciendo de Anna Kavan una persona errática y mentirosa pero también una escritora de gran productividad y profundidad. Una vez más, escribir para escapar e intentar entender un mundo que se percibe como hostil. Estás (te sientes) fuera y escribir te adentra.

Lo primero que pensé es que al conocer la historia de Anna Kavan seguro que mucha gente ya de entrada iba a rechazar esta lectura. Pero lo cierto es se me antoja casi imprescindible conocer algo de la vida de la autora para valorar la esencia de este libro, porque vas a encontrar a Anna Kavan entre sus páginas, vas a encontrar sus demonios, sus fantasmas, su visión de lo que le rodea, de lo que hace que su alma esté en China mientras la mía se queda con la boca abierta, reconociendo el paisaje desde fuera.
En un extremo, la seguridad, lo familiar, la anestesia de la rutina, de los días consagrados a tareas aprobadas; una vida protegida y vegetal, sin riesgos ni emociones, que bien mirado no es vida en absoluto; mientras que el otro extremo se desvanece en lo peligroso y desconocido: nubes amenazadoras se acumulan ahí, fríamente. Presa del pánico, intento conservar el equilibrio, sin moverme; pero si es inevitable resbalar, por lo menos que sea hacia el infierno conocido: una vida vegetal, sin excitación ni emociones, no quiero ningún cambio, el aburrimiento es lo más seguro, lo mejor. No puedo soportar ningún nuevo peligro.
Por si fuera poco estamos ante seis relatos, así que, venga, otro grupo de potenciales lectores que descartarán la lectura. ¿He dicho relatos? No lo tengo yo tan claro, más bien diría que son distintas miradas al alma de Anna Kavan. El relato principal y más extenso (los otros cinco son muy muy cortos) es el que da título al libro, y cuya lectura provocó que resonara constantemente en mi cabeza otra que todavía tengo muy presente: Hace cuarenta años de Maria Van Rysselberghe (y no es un truco para retener a potenciales lectores: sé que quienes disfrutaron del libro de Van Rysselberghe no se asustan de vidas erráticas ni de lecturas de relatos)
Serás feliz si eres razonable: los infelices, además de no tener felicidad, no tienen razón.
Eso es lo que le dice su amante australiano a la protagonista (y alter ego de Anna Kavan) de Mi alma en China, un hombre aparentemente tan equilibrado, razonable y sensible como egoísta y dañino. Un vampiro emocional que deja sin sangre el alma de quien le desestabilice mínimamente. Aleja el sufrimiento infligiéndolo a los demás con demagogias y soterrados chantajes emocionales y huye del sentimiento de culpa depositándolo en el otro. La culpa siempre es de los demás. Y la razón suya, claro.

En realidad este libro es un prisma. En el sentido óptico de la palabra un prisma es un objeto capaz de refractar, reflejar y descomponer la luz en los colores del arco iris. Y yo fui la luz que al leer cambié de dirección, desperdigándome en múltiples cajas de resonancia, percibí reflejos de mi alma y algo se descompuso en mi interior. Descomponer en sentido positivo, como si la luz se multiplicara en racimos de destellos brillantes. Y no porque sea una lectura alegre, para qué nos vamos a engañar, sino porque es una lectura que enriquece y extiende la mirada, la intensifica.

Las personas estamos llenas de contrastes y contradicciones que a veces nos cuesta reconocer y aceptar, y Anna Kavan nos muestra su alma confusa con una mezcla de fina lucidez y pesadilla fantasmagórica, que refleja tanto su inseguridad como su inteligente y a la vez exigente percepción de ella misma y lo que le rodea.

Una lectura impactante, extraña e inquietante, demoledora especialmente en el último relato, Julia y el bazooka. La soledad de fondo, el rechazo y la marginación, la sensibilidad excesiva, la droga como herramienta para hacer el mundo habitable, el reinventarse de forma constante una y otra vez, vida reclamando vida, los detalles (o ausencia de ellos) capaces de salvar o hundir, los silencios llenos de emociones calladas, gestos que se interpretan o malinterpretan, gritos mudos… Eso y más nos vamos a encontrar en este libro, un espejo aparentemente distorsionado, pero muy agudo, del alma de Anna Kavan.

Intuyo, ya digo, que este libro va a ser descartado por mucha gente: un libro de ¿relatos? y una vida tortuosa reflejada entre sus páginas. Pero no es mi pretensión que cuando comento una lectura sintáis la obligación de leerlo, sólo pretendo compartir las sensaciones que me ha provocado. Cuando se abre un libro estamos haciendo un gesto absolutamente personal e íntimo. Se abre un espacio en el que esas páginas te van a contar algo a ti y a nadie más, porque a otra persona le contarán otra cosa, parecida, distinta… ¿quién sabe?. Leer siempre es algo personal. Decidir qué leer, también.

Gracias Zazou.
(©AnaBlasfuemia)

lunes, 21 de julio de 2014

Reseñas Express (7)

Terapia (Sebastian Fitzek)

Título original: Die therapie
Traductora: Irene Saslavsky Niedermann
Páginas: 271
Publicación: 2006 (2008)
Editorial: Ediciones B
ISBN: 9788466638692
Sinopsis: Josy, la hija de doce años del conocido psiquiatra Viktor Larenz, desaparece en misteriosas circunstancias de la consulta del médico que la trata de una extraña enfermedad. Cuatro años después, Viktor, sumido en una profunda tristeza, se ha retirado a una remota casa en una isla del Mar del Norte. Allí lo localiza una hermosa desconocida que padece alucinaciones: ve constantemente a una niña pequeña, una niña que padece una extraña enfermedad y que desaparece de la consulta del médico sin dejar rastro. Viktor inicia entonces un tratamiento con la desconocida, pero la terapia se convierte paulatinamente en un dramático interrogatorio… ¿Es posible lo inconcebible?

Fitzek me parecía un valor seguro para mi pretensión de leer “libros de verano”, lecturas un poco de “usar y tirar”, tramas que me atrapen pero que no permanecen especialmente en el recuerdo. Y en cierta manera así fue, Fitzek maneja bien los hilos necesarios para construir un thriller psicológico que enganche al lector. El problema es que esta vez lo vi venir y eso hizo que el interés único fuera llegar al final para confirmar si me había equivocado o no con mi hipótesis de cómo se resolvería el planteamiento de Fitzek; y no, no me equivoqué. Esta fue la primera novela que publicó Fitzek, puede que por ahí le faltara más maña para despistar al lector. Aun así, cumplió con su función: vuelo Madrid-Estocolmo distraída con la lectura y no dejando que me comiera el tarro con los baches que hay en el cielo, puesto que mi “tarro” estaba dilucidando una apuesta conmigo misma sobre si la trama se resolvería tal y como pensaba. Pillarle el truco a este tipo de libros siempre resta interés, pero tal y como está escrita y desarrollada, con capítulos cortos que siempre terminan con una vuelta de tuerca que te lleva al siguiente capítulo, hace que la lectura sea bastante ágil. Cumplió, sin más.

No confíes en Peter Pan (John Verdon)

Título original: Peter Pan must die
Traductores: Santiago del Rey | Javier Guerrero
Páginas: 480
Publicación: 2013
Editorial: Roca
ISBN: 9788499186252
Serie: Dave Gurney 04
Sinopsis: Han pasado cuatro meses desde que David Gurney resolvió el caso del Buen Pastor y las consecuencias han sido terribles: se perdieron vidas y hubo carreras profesionales afectadas. Uno de los que más ha sufrido ha sido Jack Hardwick, que violó la normativa por ayudar a Gurney. Los superiores de Hardwick pensaron que despidiéndole arreglaban todos sus problemas. En realidad, se buscaron un enemigo acérrimo. Ahora, Hardwick se propone demostrar la ineptitud de sus antiguos empleadores presentando pruebas que sirvan para revisar algunas condenas muy sonadas. Empieza con el caso Spalter, un rico empresario y promotor asesinado en el funeral de su madre. Su infiel esposa Kay fue condenada a cadena perpetua pero Hardwick está seguro de que a la mujer le hizo la cama un detective corrupto y quiere que Gurney le ayude a probarlo.

Un libro más a la saca de mi objetivo de tener un verano de lecturas que no me comprometan. Este en concreto amenizó el vuelo Estocolmo-Bergen y no consiguió del todo que no fuera consciente de esos insistentes baches que el avión se empeñó en coger sí o sí. Y la confirmación de mis sensaciones con este autor: buen narrador, pero empeñado en enmarañar las tramas y añadir cabos y más cabos que luego no termina de recoger y ahí se quedan: sueltos e innecesarios. Me gustó el que se centre más en los personajes, aunque siga desarrollando los mismos (Gurney, su mujer y Hardwick), lo que hace que en cierta forma parezcan más complejos pero por otro lado no se perciba una evolución porque es más de lo mismo. Creo que leo a este autor porque me gusta cómo escribe este tipo de tramas, pero tal vez debiera de arriesgar con algo diferente para no dar la sensación de que los ingredientes del menú son poco variados. Entretenido, pero predecible y bastante mejorable. Sensación de estancamiento de los personajes y las tramas.


El brillo de las luciérnagas (Paul Pen)

Páginas: 284
Publicación: 2013
Editorial: Plaza & Janés
ISBN: 9788401354571
Sinopsis: El protagonista de esta historia sería un niño como cualquier otro si no llevara toda su vida encerrado en un sótano impenetrable junto a sus padres, sus dos hermanos y su abuela. Todos están horriblemente desfigurados por un misterioso incendio del que nadie habla. Pero la vida oculta de la familia va a cambiar: su hermana acaba de dar a luz, el Hombre Grillo acecha peligrosamente en las sombras y él recibe la visita de unas misteriosas luciérnagas, cuyo potente brillo le animará a intentar escapar del sótano en busca de la verdad.

La alegría de la huerta en mi decisión de lecturas veraniegas. Hizo conmigo el vuelo Oslo-Madrid, y me ayudó muy mucho a sobrellevar ese largo descenso que tienen que hacer los aviones en el aeropuerto de Madrid, en este caso además con viento de cola. El piloto lo hizo muy bien y al final se llevó los aplausos del respetable, mientras yo seguía agarrada como una posesa al brillo de las luciérnagas que impidieron que entrara en pánico. Me gusta cómo escribe Paul Pen, el ritmo atrapante que imprime a sus historias, las historias en sí y cómo transmite el punto de vista de los niños protagonistas de sus dos libros. Me gustó muy mucho este niño de las luciérnagas, cómo se desenvuelve en el día a día en su inexplicable encierro. En menor medida también me gustaron la madre y la abuela. Pero el resto de personajes me dejó un regusto extraño, no llegué a comprenderlos del todo, algo me faltó o algo me sobró. Paul Pen es un escritor arriesgado y valiente, innovador y original en sus planteamientos y tramas. Sabe mantener la tensión y se nota el oficio que tiene de guionista. El “pero” en mi caso viene porque no tengo claro las decisiones que toman los personajes y cómo se nos plantean, pero me parece un libro recomendable, sorprendente y muy adictivo. Seguiré muy de cerca a Paul Pen.

Y hasta aquí llegaron mis buenas intenciones sobre lecturas veraniegas. Una lee lo que lee y lee como lee y hay lecturas que me gustan pero espaciadas; así como del tirón y seguido va a ser que no. Como diría una buena amiga, tengo que encontrarme en los libros, así que me fui a la búsqueda de mí misma.

El día que Nina Simone dejó de cantar (Darina-al-Joundi y Mohamed Kacimi)

Título original: Le jour où Nina Simone a cessé de chanter
Traductora: Isabel Murillo
Páginas: 168
Publicación: 2008 (2010)
Editorial: Alfaguara
ISBN: 9788420405421
Sinopsis: Toda la historia del Líbano contemporáneo se concentra en la historia de una mujer fiel al sueño perenne de un padre periodista y escritor para quien la libertad no es negociable. Pero este sueño se estrella contra la violencia y el odio de la guerra civil, donde todo es posible, donde el sexo desafía al miedo, la droga desafía la vida, y el rechazo de todas las reglas sociales y costumbres religiosas desafía a una sociedad que se vengará duramente. Este libro es una confesión, es la historia de una redención, del reencuentro con la vida de una chica que se convierte en mujer conviviendo de cerca con la locura y la muerte.

Entre Beirut y la ciudad en la que vivo hay 3.520 Km. Entre la ciudad en la que (sobre)vivo y el lugar en el que nací hay 647 Km. Tardaría en llegar a Beirut lo que tardaría en ir y volver a mi lugar de nacimiento un total de tres veces (digamos que unas 36 horas de viaje en coche). No parece una distancia insalvable. Y sin embargo, el Líbano parece tan lejano… Pero lejanía no es indiferencia. Nunca he dejado que la distancia kilométrica y cultural me volviera indiferente a lo que ocurre en otros lugares de esta nuestra casa llamada Planeta Tierra. Es por eso que a veces, entre otras cosas, busco lecturas que me acerquen a mis vecinos, a mis iguales, para que mi mirada no se cubra de fría indiferencia. Si además aparece Nina Simone por ahí entonces ya está hecho. Así llegué a este libro, para que esta extraterrestre siga siendo humana con sus hermanos, las personas que habitan en la Tierra y me habitan en el alma.

La mujer a la que hace referencia la sinopsis es la propia Darina-al-Joundi. Darina entregó un texto a Mohamed Kacimi, y a partir de ahí, además de una amistad, surgió una obra de teatro y, posteriormente, este libro. Darina le contó su vida a Kacimi y este la fue escribiendo. Así que este libro no es ficción, aunque pueda leerse como tal, como una biografía novelada. El problema que tuve con este libro lo resumo rápidamente: no me gusta como está contado. No me llegó. Lo terminé por cabezonería, pero no encontré lo que esperaba. Elección errónea. Me quedo con Nina Simone.


Qué hacer cuando en la pantalla aparece THE END (Paula Bonet)
Páginas: 200
Publicación: 2014
Editorial: Lunwerg
ISBN: 9788415888505
Sinopsis: Un libro sobre finales que llegan, sin avisar, que nos parten en dos mitades, que se arrastran durante años y que nunca se acaban porque confunden orgullo con recuerdo. Y entonces cogemos trenes, reservamos habitaciones de hotel en pueblos olvidados, vivimos enganchados a pantallas esperando que alguien decida hablarnos para informarnos del siguiente movimiento, el que nos acercará conscientemente a un final que hace años que buscamos. Pero ese final no llega. Y de repente un día nos despertamos y sentimos el vacío: en la pantalla aparece THE END y decidimos empezar otra historia. Una en la que nunca tengamos que fingir que no nos conocemos. Esta historia.

A lo seguro, Ana. Este libro llevaba conmigo mucho tiempo. Se merece una entrada para él solito (posiblemente se la haga, pero hoy... no), pero en la secuencia de lecturas, sí que era un valor seguro y tenía, por fin, que ponerle el THE END a esta lectura que había empezado hace bastantes semanas prolongándose hasta hoy. La razón por la que ha estado tanto tiempo conmigo y su lectura se ha dilatado tiene mucho que ver con la estructura y el contenido de esta joyita que tanto me ha gustado. No sé si es un libro ilustrado propiamente. Son un conjunto de historias, un conjunto de finales, y sí, tiene ilustraciones. Maravillosas, delicadas y muy sugerentes. Tanto que por sí mismas nos cuentan historias. Podría ser perfectamente un libro sólo con las ilustraciones. Pero luego además está el texto, esas pequeñas historias, pequeñas en extensión pero con un contenido muy inspirador y también (como las ilustraciones) muy sugerente. 40 historias y 40 ilustraciones. Me hice con este libro por casualidad, porque buscaba otra cosa, pero lo vi… y lo abrí. Lo cerré inmediatamente, miré a todos los lados como si lo fuera a robar, lo estreché en mis brazos y me lo compré. Cuando volvía a casa me detuve en un banco que el ayuntamiento parecía haber puesto ahí expresamente para que yo hiciera un alto en el camino y pudiera abrir el libro de nuevo y comprobar si me había equivocado. No, no lo había hecho. Desde entonces, cada día leía una historia, o volvía atrás y releía otra. O miraba las ilustraciones y me dejaba llevar. Hasta que ahora, por fin, he decidido terminarlo, aunque ahí sigue y volveré a él, a las canciones y libros que sugiere, a esas ilustraciones tan vívidas, a esos textos desconcertantes que me dicen e insinúan tanto. Inspirador y recomendable.
(©AnaBlasfuemia)