lunes, 29 de abril de 2019
Ojos azules (Toni Morrison)
Lo que leo lo cuento y me cuento en lo que leo. Si vas a copiar, recuerda: el estilo no se roba, se cultiva. blasfuemia@gmail.com
viernes, 26 de abril de 2019
Cuánto azul (Percival Everett)
Lo que leo lo cuento y me cuento en lo que leo. Si vas a copiar, recuerda: el estilo no se roba, se cultiva. blasfuemia@gmail.com
miércoles, 24 de abril de 2019
La compasión difícil (Chantal Maillard)
Lo que leo lo cuento y me cuento en lo que leo. Si vas a copiar, recuerda: el estilo no se roba, se cultiva. blasfuemia@gmail.com
lunes, 22 de abril de 2019
Indigno de ser humano (Osamu Dazai)
Lo que leo lo cuento y me cuento en lo que leo. Si vas a copiar, recuerda: el estilo no se roba, se cultiva. blasfuemia@gmail.com
miércoles, 17 de abril de 2019
El amor dura tres días (Frédéric Beigbeder)
Lo que leo lo cuento y me cuento en lo que leo. Si vas a copiar, recuerda: el estilo no se roba, se cultiva. blasfuemia@gmail.com
lunes, 15 de abril de 2019
El presentimiento (Emmanuel Bove)
Lo que leo lo cuento y me cuento en lo que leo. Si vas a copiar, recuerda: el estilo no se roba, se cultiva. blasfuemia@gmail.com
domingo, 14 de abril de 2019
El pensamiento del afuera (Michel Foucault)
Lo que leo lo cuento y me cuento en lo que leo. Si vas a copiar, recuerda: el estilo no se roba, se cultiva. blasfuemia@gmail.com
viernes, 12 de abril de 2019
Punto Omega (Don DeLillo)
“Cada momento perdido es la vida”
Una vez alcanzado el punto más alto de la evolución de la consciencia, nada queda material y todo es espíritu. El Punto Omega es el final o tal vez un principio, pero todo principio (salvo uno, tal vez) viene precedido de un final. ¿Dónde queda lo espiritual, en un mundo cada vez más material y diligente, apresurado? Corre, corre, no vayas a pararte y te dé por pensar y, sobre todo, por mirar.
Si bien la historia es aparentemente sencilla, la estructura de “Punto Omega” es compleja y profunda. Lo que DeLillo narra está por encima de la trama. Reflexivo en lo que dice pero también en lo que omite. El extrañamiento, lo cotidiano (lo devorador de la rutina), la soledad, el silencio, la mirada, las raíces. La vida, eso que pasa mientras creemos que vivimos.
Una lucidez inquietante la de DeLillo. No os preocupéis por la resolución de la trama (la resolución siempre será el Punto Omega) sino por la ansiedad y la inseguridad provocada. Terminaremos exhaustos, derrotados y quién sabe si a partir de ahí podremos regenerarnos si forzamos la mirada, si nos fijamos mucho y bien, porque las respuestas pueden estar en “la profundidad de las cosas tan fácil de no ser percibida en la costumbre superficial de ver”
Ver/mirar
La vida no se puede reducir a palabras, nunca, porque la verdad transcurre en soledad (“las demás personas son un conflicto”) y la vida transcurre buscándonos a nosotros mismos mientras miramos de reojo a la muerte. Si lo difícil lo es porque lo estamos haciendo mal, tal vez lo fácil sea como un haiku: breve, sencillo, poético. E introspectivo.
Don Don DeLillo, a sus pies.
Lo que leo lo cuento y me cuento en lo que leo. Si vas a copiar, recuerda: el estilo no se roba, se cultiva. blasfuemia@gmail.com
miércoles, 10 de abril de 2019
Mujeres en la cama (Gina Berriault)
Lo que leo lo cuento y me cuento en lo que leo. Si vas a copiar, recuerda: el estilo no se roba, se cultiva. blasfuemia@gmail.com
domingo, 7 de abril de 2019
Esta salvaje oscuridad (Harold Brookey)

Lo que leo lo cuento y me cuento en lo que leo. Si vas a copiar, recuerda: el estilo no se roba, se cultiva. blasfuemia@gmail.com
viernes, 5 de abril de 2019
Rondó para Beverly (John e Yves Berger)
Lo que leo lo cuento y me cuento en lo que leo. Si vas a copiar, recuerda: el estilo no se roba, se cultiva. blasfuemia@gmail.com
jueves, 25 de octubre de 2018
Nostalgia (Mircea Cărtărescu)
La última vez me dijiste que tú no vives, sino que existes; sé que, cuando avanzas de espaldas por el pasillo de tu memoria, te tropiezas, te arañas, te golpeas, pero no puedes evitar encontrar algunos sitios transparentes en los que tú eres verdaderamente tú y no una pobre mujer madura, una funcionaria solitaria sin futuro alguno que vive bajo la tierra, a millones de kilómetros de profundidad bajo los cimientos de la ciudad, en este cubo luminoso de tu apartamento.
Verle, escucharle, darle la mano, empaparme del universo Cărtărescu directamente, a escasos metros de distancia. En un espacio atiborrado de personas, sentí que no había nadie a mí alrededor y que sólo estábamos Cărtărescu y yo, rodeados ambos de un radiante nimbo que nos mantenía aislados del resto del mundo, pero conectados con el universo.
Los hombres no son todos del mismo tipo. Los hay de cuatro tipos: los que no han nacido, los que viven, los que no han muerto y los que ni han nacido, ni viven, ni han muerto.
En mi cabeza, bajo la bóveda craneal, vive un hombrecillo idéntico a mí […] Porque él es mi marionetista. Pero la bóveda celeste no es sino el cráneo de un niño gigante, que también es idéntico a mí […] Porque yo soy su marionetista.
Sueño muchísimo, en colores dementes, tengo en los sueños sensaciones que no busco nunca en la realidad.
Me despertaba muchas veces llorando de soledad.
Que el yo, puesto que existe, debe encontrar una forma de asegurar su permanencia. Que me convertiré en otra cosa infinitamente más compleja. De lo contrario es absurdo, y no encuentro espacio para lo absurdo en el proyecto del mundo. Miles de millones de galaxias, campos imperceptibles, en fin, este universo que rodea mi cabeza como un aura no podría existir si yo no tuviera que conocerlo en su totalidad, poseerlo, ser él.
Nos vemos en los libros. O no.
Lo que leo lo cuento y me cuento en lo que leo. Si vas a copiar, recuerda: el estilo no se roba, se cultiva. blasfuemia@gmail.com
miércoles, 24 de octubre de 2018
Sylvie (Gérard de Nerval)
Si escribiera una novela, jamás lograría que la historia de un corazón dominado por dos amores simultáneos resultara verídica.
¿Advierten realmente las mujeres qué palabras salen de los labios sin pasar por el corazón?
Usted no me ama […] Persigue un drama, eso es todo, y no encuentra el final adecuado.
Caen las ilusiones, una tras otra, como las cortezas de un fruto, y el fruto es la experiencia. Su sabor es amargo, pero tiene algo acre que fortifica.
Lo que leo lo cuento y me cuento en lo que leo. Si vas a copiar, recuerda: el estilo no se roba, se cultiva. blasfuemia@gmail.com
lunes, 22 de octubre de 2018
Llega el rey cuando quiere (Pierre Michon)
¿Qué es la literatura sino eso que convierte el cuerpo vacío en corpus de palabras, en cuerpo glorioso?
Me gusta que el sentido tiemble y temblar yo por temor a perderlo. El titubeo es mucho más evocador que la afirmación.
Escribimos sin saber del todo de qué estamos hablando, pero sabedores de que decirlo así nos causa una grandísima emoción. Y que quien lo lea, ya que usa la misma lengua, vibrará de la misma forma y sin saber tampoco por qué. Todos los grandes textos que leo me causan esa impresión.
De lo que se trata al nombrar a Rimbaud no es de poesía, sino de la complicidad y del conflicto entre lo que somos en la cumbre de nuestro ser y de lo que no podríamos ser sin aborrecernos.
Pero ¿qué significa la idea de resurrección? En lo que pienso […] no es en el paraíso […] Eso es la resurrección, algo así como un postulado: que no hay nada más allá del hecho de vivir, ni escapatoria, y que, por lo tanto, somos inmortales […] Esa es la eternidad. No busquemos en ella un enigma. Es energía en estado puro.
El milagro era sencillamente […] que mi desastre íntimo se resolviera convertido en proeza; mi incapacidad, en competencia; mi melancolía, en júbilo; en resumen, todo en su contrario.
Lo que leo lo cuento y me cuento en lo que leo. Si vas a copiar, recuerda: el estilo no se roba, se cultiva. blasfuemia@gmail.com
jueves, 18 de octubre de 2018
Yonqui (William Burroughs)
Nadie decide ser un adicto. Una mañana uno se despierta enfermo y ya es un adicto.
La droga, la droga, la puta de la droga… Años ha, mi primer acercamiento a Burroughs fue con este libro, que ahora quise releer y saber si las sensaciones de aquella primera lectura seguían vigentes. Y si bien es verdad que con los años, las experiencias y el conocimiento demasiado cercano del mundo de la droga, pierde parte de su impacto y se queda incluso corto, aun así y tomando la perspectiva de los años en que fue escrito sigue siendo igualmente impresionante y brutal. Porque la droga lo es. Lo sigue siendo y lo seguirá siendo.
Cuando uno deja de crecer empieza a morir. Un adicto nunca deja de crecer.
Todos creemos al principio que podremos controlarlo. Luego ya dejamos de querer controlarlo.
He aprendido la ecuación de la droga. La droga no es, como el alcohol o la yerba, un medio para incrementar el disfrute de la vida. La droga no es un estimulante. Es un modo de vivir.
Lo que leo lo cuento y me cuento en lo que leo. Si vas a copiar, recuerda: el estilo no se roba, se cultiva. blasfuemia@gmail.com













