viernes, 15 de junio de 2018

De corazón y alma (Carmen Laforet y Elena Fortún)

Páginas: 138
Publicación: 2017
Sinopsis: Estamos ante un libro revelador como pocos, trenzado de cartas que rebosan hondura y verdad por sus cuatro costados, y que nos llevan como el viento a las hojas de la vida a la muerte, de la duda a la certeza, de la alegría a la tristeza, y de la literatura a la vida. "Verdaderamente la quiero y me quedo asombrada de ello. Su divina humildad diciendo (¡usted que es en estos momentos la primera escritora española!) que aprendió a escribir de mí... me conmueve hasta los huesos." Elena Fortún da comienzo así en 1947 a este epistolario con la joven escritora Carmen Laforet, reciente ganadora del Premio Nadal, que muestra su admiración amorosa y devota a la creadora de Celia que tanto le había inspirado.
Querida Carmen Laforet: Verdaderamente la quiero y me quedo asombrada de ello.
Previamente:

* Había leído Nada y La insolación de Carmen Laforet
* Había leído alguna de las aventuras de Celia, personaje creado por Elena Fortún.
* Me gustaba Celia, que cuestionaba a los adultos. Pero fui más de Enid Blyton. Y muy de Pippi Calzaslargas.
* Carmen Laforet escribió tan joven la inmensa Nada que siempre he tenido la sensación de que tenía una obra más extensa de la que realmente tiene.
* Elena Fortún era una desconocida para mí, más allá de saber que era la autora de los libros de Celia.
* Aunque conocía algo sobre la vida de la misteriosa Laforet, también era bastante desconocida para mí.
Creo que nosotras las mujeres escribimos mejor lo que es un poco autobiográfico. (De Elena Fortún a Carmen Laforet)
Con estos mimbres y con mi necesidad de recuperar la fe en las personas y en las relaciones humanas (las especiales, las intensas, las que se salen de lo establecido, la conmoción de dos almas al impactar entre sí), me dispuse a leer este libro que recoge el intercambio epistolar entre estas dos grandes escritoras, a las que les separaba 35 años de edad pero les unía una admiración mutua. De corazón y alma recoge las cartas que se intercambiaron desde 1947 hasta el año en el que falleció Fortún, en 1952.

No me encontré con esa relación colosal y titánica en la que cada vez me cuesta más creer, pero sí una relación de respeto y admiración, de apoyo mutuo.
La edad no importa nada. Si te pones buena pronto y podemos estar juntas tú verás qué poco importa que tengamos algunos años de diferencia, si vamos a compás en lo que importa… En el interés de las cosas y de las ideas y de los sentimientos. (De Carmen Laforet a Elena Fortún)
Me ha desconcertado muchísimo esta lectura. La causa ha sido Carmen Laforet y algunas cosas que no he comprendido bien. He tenido en cuenta la enorme juventud de Laforet. Que ya había escrito Nada, había sido premiada y seguramente empezaba a sufrir las consecuencias de ello. Que en el período que escribió estas cartas estaba en plena crisis mística. La época que le tocó vivir. Las contradicciones con las que tenía que vivir, en esa época, con su intensidad, con las normas, escritas y no escritas, que constreñían a la mujer a ser esposa y madre. Mujeres en la mazmorra de la sociedad franquista.
Primero hay que vivir y luego añorar lo vivido. (De Elena Fortún a Carmen Laforet)
Aunque en aquella época no existía el vocabulario feminista que manejamos hoy en día (deconstruir, androcentrismo, empoderar, heteronormatividad, micromachismo…) es cierto que en sus cartas transmiten esa sensación de que, sólo por el hecho de ser mujer, el esfuerzo ha de ser superior. No porque buscaran reconocimiento. Si algo compartían ambas, Carmen y Elena, era una humildad formidable. No era reconocimiento lo que querían, sino la oportunidad de hacer aquello que deseaban. Y no solo de escribir estoy hablando. Hablo de deseos.
… me libera de otras muchas cosas. Me sirve de huida de mis malos fondos revueltos…, y ya está; por eso escribo, aunque me angustie escribir también. (De Carmen Laforet a Elena Fortún)
Carmen Laforet ha supuesto un problema para mí en esta lectura. No la he entendido. Y eso me ha dolido. Quizás por su juventud, pero creo que sobre todo por esa vena mística que le latía en ese período de su vida. Quizás por algo más personal: yo misma. Para mí leer, como vivir y como todo en esta vida, es algo personal. Depende de cómo me siento en ese momento, de lo que estoy viviendo, de lo que me duele o me inocula felicidad, de mis creencias, de mis valores, de mis luchas, de mis pasiones, de mis deseos, mis frustraciones, mis ilusiones…

Admiro que con apenas 23 años Laforet escribiera Nada. Un libro universal y atemporal que da muchas claves sobre la complejidad de la propia Laforet (y esa complejidad siempre la convirtió en alguien muy atractivo para mí). Intento situar todas sus inquietudes en la época en la que vivió. Pero lo que sé y lo que leo en esta correspondencia con Elena Fortún, me desconcertó.
Sabes que a veces creemos desear una cosa, y la deseamos en realidad con una de esas capas superpuestas de nuestro yo, pero con otra quisiéramos seguir quietas en la cama dejándose ir la vida suavemente sin complicaciones… (De Elena Fortún a Carmen Laforet)
Sin embargo, la figura de Fortún ha crecido enormemente después de leer De corazón y alma. Sabia, lúcida, inteligente, fuerte en los momentos terribles que estaba viviendo, mientras un cáncer de pulmón la devoraba. Una Elena Fortún preparada para irse de la vida y que lo único que deseaba era dejar de padecer dolor. Y, aun así, terriblemente generosa con las mujeres que la rodeaban. Generosa, cariñosa, protectora, consciente de la necesidad de ser piña, ser grupo y visibilizarse. Ya era tarde para ella, pero quizás no lo sea para Laforet, y eso es lo que intenta transmitirle.
Te quiero mucho más de lo que tú supones, querida mía. Toda la vida, aun cuando ni soñaba en conocerte, me has hecho mucha falta. (De Carmen Laforet a Elena Fortún)
Las muestras de cariño, y sobre todo de admiración, salpican constantemente las cartas que se enviaban la una a la otra. Especialmente por parte de Laforet, que no deja de repetir una y otra vez lo mucho que quiere a Fortún. Por eso no alcanzo a entender que se vieran tan pocas veces, que Carmen no acudiera a ver a Elena cuando estaba internada en un sanatorio e inmovilizada por la enfermedad que finalmente acabaría con su vida. Que Laforet era madre joven de varios hijos, lo sé, que reclama un espacio, un cuarto propio para escribir y ser, que menciona constantemente las apreturas económicas (pero sin embargo tiene varias sirvientes en casa). Vale. Pues yo, tozuda, no lo entiendo.

Cosas mías. Pero sin duda salgo de esta lectura conociendo más, pero todavía poco, y a la vez sabiendo que nunca se comprende lo suficiente.
Despertarse cada día en un nuevo lugar, no saber lo que hay detrás de cada casa, o de cada cuesta de la carretera, me parece la más perfecta manera de vivir. (De Elena Fortún a Carmen Laforet)

18 comentarios:

  1. Soy seguidora y admiradora de Laforet, desde bien jovencita, y tengo aún en casa ejemplares de Celia de mis primas mayores y hasta uno que fue de mi madre, imagina si son viejos.
    Me encanta el libro, sobre todo me gusta su originalidad.

    Besitos cielo.

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    1. "Nada" es un libro impresionante. No sé si le hizo bien que se lo premiaran. Demasiada presión. Yo leía menos a Celia, era muy de Pippi :)

      Un abrazo

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  2. Hola Ana, leí su "insolación" cuando era adolescente, estaba allí el libro, y yo leía todo lo que había, luego todo siguió todo...
    No sé si te servirá para comprender mejor a Laforet, pero, si no es así , al menos, espero que lo disfrutes, si no lo has visto..

    http://www.rtve.es/alacarta/videos/imprescindibles/imprescindibles-carmen-laforet-chica-rara/3593312/


    cuídate

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    1. Perdona Ana, pero ya que he puesto esta dirección, cuando tengas tiempo mira este video de la misma "colección", que estoy tan enamorado de él, que procuro que lo conozcan, espero que te guste, creo que sí, (si no lo has visto) :)

      http://www.rtve.es/alacarta/videos/imprescindibles/imprescindibles-antonio-machado-mundos-sutiles/1597035/

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    2. Gracias por los enlaces, ayer vi el de Laforet. Me han faltado cosas, pero encaja con todo lo que conozco de ella, con lo que se puede conocer.

      Un abrazo

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  3. Nada es mi libro favorito de todos los tiempos, el que me hizo lectora, el que he leído más veces.
    Y siempre he echado de menos saber más de su autora pero está claro que no se deja conocer. Tenía esperanzas con este libro que no conocía pero veo que sigue en su línea y quizás por eso no acabaras de entenderla. De Celia no he leído ningún libro, y solo he visto algún capítulo suelto. También era más de otros personajes. Aunque lo que cuentas de su autora, Elena Fortún sí que suena interesante.
    No sé si lo leeré pero ahora me apetece leer otra vez Nada.
    Un abrazo

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    1. "Nada" es ciertamente de los que hace lectores. Es verdad que no se dejaba conocer, supongo que porque sus propias contradicciones, sus deseos, no encajaban en una época como la que vivió. Y que ese misticismo por el que pasó no ayudaba a hacernosla más transparente.

      Un abrazo

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  4. Tal vez amara a Elena Fortún imaginariamente, como una idealización, es decir, que amara a lo que Elena Fortún representaba para ella más que a Elena Fortún persona. La verdad que no tengo ni idea y se me ocurre esto porque me acuerdo de Marina Tsvietáieva (que también era 'rarita' aunque la adore), que muchas veces amaba más a través de las cartas que personalmente. Y me acuerdo de ella porque leí la maravillosa correspondencia que mantuvo con Rilke y Pasternak que es lo que hace que me fije en el género epistolar especialmente si se mantiene entre escritores.
    Estoy de acuerdo con Elena Fortún en eso de que las mujeres suelen escribir mejor lo autobiográfico, por eso pienso que será una delicia leer este libro al que ya le tenía echado el ojo. De Laforet solo he leído 'Nada' y a raíz de él indagué un poquito sobre la biografía de su autora. De Fortún solo sé que es la creadora de Celia, pero me encantará conocerla a través de las cartas que le escribió a Carmen Laforet.
    Un abrazo

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    1. Sí, Laforet amaba más, era más intensa a través de la carta que de la vida real. Tal vez hubiera ahí algo de miedo a sus propios sentimientos, no lo sé, o de desconcierto. Yo tampoco conocía mucho de Fortún, y desde luego leeré más (hay por ahí un libro suyo autobiográfico).

      Un abrazo

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  5. Leí "Insolación" de adolescente (casi niña) y me fascinó. "Nada" y sobre todo teniendo en cuenta la edad de la autora, es una obra maestra. Después leí otras dos novelas "La llamada" y "La mujer nueva". Hace de ello muchos años (más de treinta), pero la sensación que recuerdo es la de que me habían cambiado a la autora. Ese misticismo del que hablas lo impregna todo y son novelas tirando a ñoñas.
    Carmen Laforet es un personaje fascinante en sus contradicciones. Leí hace unos años una biografía suya escrita por Benjamín Prado y Teresa Rosenvinge que me gustó muchísimo. Ahora, a ver si saco tiempo para ver el documental que recomienda Wineruda.
    Un beso.

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    1. "Nada" es un libro fascinante. Y lo escribió tan joven. Quizás si no se lo hubieran premiado y alabado tanto hubiera podido escribir con más libertad. No era fácil por aquella época. Tuvo que luchar contra mcuhas cosas.

      Un abrazo

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  6. Entiendo que las relaciones pueden ser muchos tipos y que no todas tienen que ser in person. No conozco mucho de la vida de las dos escritoras de las que nos hablas, pero no sabemos si ese no encuentro en lo personal fue un acuerdo tácito entre ambas, que ninguna lo necesitaba para quererse y apreciarse en lo afectivo y en lo intelectual.

    Entiendo que a veces la comunión espiritual entre dos personas es de una fuerza que no puede llevarse al encuentro personal o incluso que es mejor que no se produzca ese encuentro para preservar esa comunión espiritual. Esto no todo el mundo lo entiende, porque cada persona es un mundo y lo que en uno es necesidad de contacto en lo personal, en otras no existe esa necesidad y prefiere una distancia física, pero no por ello menos sentimental e intelectual.

    Me lo anoto, me interesa ese universo femenino creado entre ambas.
    Abrazo.

    PD Voy a ver tambien el documental. Gracias.

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    1. Estando de acuerdo con que las relaciones pueden ser muy variadas, tantas como personas las compongan, y que en la distancia hay muchas formas de mantener esos lazos vivos, sigue habiendo algo en Laforet que me desconcierta. No parece que fuera un acuerdo tácito entre ambas. Se conocieron, se vieron un par de veces o tres, pero cuando Fortún enfermó, gravemente... No sé, son cosas mías...

      En cualquier caso, hay mucha sororidad en su intercambio epistolar.

      Un abrazo.

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  7. Precisamente esta misma semana he leído "La insolación" y me ha parecido una gran novela, no se si a la altura de "Nada" (la leí hace años) pero se le acerca. También he estado indagando sobre la vida de Carmen Laforet. He visto el documental Imprescindibles de TVE y un documental sonoro de Documentos RNE. Ambos están muy bien. Respecto a ese misticismo religioso que la llevó a escribir "La mujer nueva", se comenta que defraudó a muchos de sus seguidores porque era una novela que complacía al régimen (se llevó el Premio Nacional de Literatura), sin embargo ese fervor desapareció enseguida, en cuanto se marchó a Tánger con su marido. Allí fue donde conoció a Capote o a los Bowles, entre otros, y allí se le ocurrió "La insolación", novela que vuelve a recuperar la esencia de "Nada". Sería interesante leer ese intercambio epistolar con Elena Fortún (veo que Laforet no sale bien parada). Y también el que tuvo con Ramón J. Sénder a quien conoció en un viaje que hizo por Estados Unidos.
    Me ha gustado tu reseña.
    Un saludo.

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    1. Creo que el problema de Laforet es que no pudo escribir otro libro a la altura de la inmensa "Nada". Demasiada presión y autopresión. He buscado también mucha información sobre Laforet, y sigo pensando que fue una mujer tremendamente compleja y encriptada que le costó mucho sacar sus demonios. Si es que los sacó. Le tengo el ojo echado a la correspondencia con Sender.

      Gracias ;)

      Un abrazo.

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  8. No se deja querer Laforet por lo que cuentas. Me conquistó, como a tantos, con Nada. Pero creo que no le hizo mucho favor ese premio tan temprano. De Elena Fortún no he leído nada, ni su Celia. Quizás sea un buen libro para empezar a conocerla. Su personalidad, por lo que cuentas, es mucho más atractivo. Me anoto bien este libro, que no lo conocía.
    Besotes!!!

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    1. Lo has dicho bien, no se deja querer. "Nada" es un libro increíble, estoy de acuerdo con que ese premio, tan temprano y en esa época pudo con ella. La personalidad de Fortún, de la que apenas conocía nada, me ha hecho interesarme por saber más de ella.

      Un abrazo

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  9. Leí Nada, un libro impresionante que espero releer algún día. Me dejas con curiosidad por los cuestionamientos que te haces acerca de este otro libro que por lo visto tiene una trama algo contradictoria.
    Me ha encantado este blog, ¡un saludo!

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