martes, 25 de junio de 2013
Nunca volverás (Hans Koppel)
De Ana Blasfuemia
Título original: Kommer aldrig mer igen
Traductor: Mayte Giménez | Pontus Sánchez
Páginas: 336
Publicación: 2011 (2012)
Editorial: Planeta
Categoría: Novela Negra
ISBN: 9788408013945
Sinopsis: Mike,
su esposa Ylva y su hija Sanna viven en una casa en Helsingborg, en el sur de
Suecia. Una tarde, tras el trabajo, Ylva no vuelve a casa. A medida que pasan
las horas su preocupación va en aumento. Pasados unos días, al darla por
desaparecida, la policía comienza a investigar. Ylva está secuestrada a pocos
metros de allí, en la casa de sus vecinos; esa pareja mayor que se mudó hace
unos meses al barrio y que parece tan normal. La máxima crueldad es que la pareja
ha instalado una cámara en la casa de Ylva, y esta puede ver todo lo que
acontece allí en la pantalla que corona su precaria habitación. Impotente,
grita ante una pantalla que le muestra en directo la que hasta ahora era su
vida cotidiana, una vida de la que ha dejado de ser protagonista.
No se puede decir que no tenga “ritmo” a la hora de elegir lecturas
este mes: una de cal, una de arena, una de cal, una de arena. Tocaba arena y me
he encontrado con toda una playa. Y el caso es que alguna de las personas que
visito asiduamente su blogs, y que visitan este, han reseñado últimamente Nunca volverás de Hans Hoppel y parece
que (estas cosas pasan) con muy distinta impresión de esta lectura.
No me ha gustado. Lo dejo claro ya desde el principio, e intentaré
ahora explicar las razones.
Es un libro muy poco narrativo,
en él no aparecen apenas descripciones ni del entorno (evidentemente no me
refiero a la precaria habitación en la que permanece encerrada la protagonista)
ni de los personajes. Es difícil hacerte una imagen mental del lugar donde
transcurre la historia (Helsingborg). Y lo que es más curioso aún: apenas hay
descripciones del físico de los personajes, con lo que también cuesta recrearlos
mentalmente. No es que sea importante a efectos de la narración, pero sí lo es
a efecto de la “atmosfera” que el autor crea (supongo que sin querer): no hay
relación lector-personajes. No estableces vínculos con ellos. No llega a haber
ningún tipo de “afecto” por ellos, ni sientes lástima por Ylva y su familia, ni
desprecio por los secuestradores. Ni frio ni calor.
Es cierto que hay escenas en las que sientes repulsión. Justo en
aquellas en las que el autor pone la carne en el asador, relacionadas con
escenas de violencia sexual y verbal bastante explícitas a las que someten los
secuestradores con Ylva. Salvo en esos momentos puntuales, que resultan más
chocantes y desagradables precisamente por la ausencia de escenas que de una
forma u otra consigan “mover” algo en el lector, el resto de la lectura se me
ha hecho bastante plana y diría que hasta aburrida. Porque no pasa nada.
Sabemos lo que va pasando porque el narrador nos lo dice, y así sabemos el
tiempo que va pasando o cómo se sienten los personajes o lo que va sucediendo.
Como si fuera un apuntador que nos ayuda a situarnos porque probablemente de
otra forma no entenderíamos nada.
Doy mucha importancia a los personajes, da igual cómo sea el narrador
(protagonista, secundario, observador, omnisciente…). Y en este caso la
construcción (o no construcción) de los personajes es uno de los puntos más
débiles del libro.
Bastante avanzado el libro,
casi en su última parte, de repente todo se precipita y cobra vida, todo lo que
no pasaba durante casi 300 páginas de repente, zas, ¡¡acción!!. Es lo que se
diría un final precipitado, pero en mi caso, que me estaba pareciendo una
lectura plana me vino hasta bien porque me espabiló ligeramente y eso hizo que
al final consiguiera terminar el libro.
Hay algo que chirría sobremanera. Y es que si yo fuera policía sueco
probablemente dejaría de leer a Hans Koppel de por vida. Hay policías, sí,
incluso un comisario. Pero de investigación policial nada de nada. Está claro
que el autor no quería contarnos esa parte de la historia. Son otros aspectos
los que quería hacernos llegar: cómo se sienten las víctimas. Porque en este
libro (y eso me ha llamado la atención) todos son víctimas. No me han llegado
mucho las emociones de todos estos personajes, porque el autor (según mi
criterio) no ha sabido transmitirlos. Pero sí tengo claro que era el mensaje
sobre el que quería poner nuestra atención, y por eso no le interesaba
transmitirnos todo el procedimiento policial. No era ese el objetivo. Pero de
ahí a que su papel en la narración es que aparezcan como unos ineptos
absolutos, con una dejadez y una inmadurez que les hace parecer absolutamente
tontos, pues dista mucho. Y dice poco de recursos narrativos.
Que, por otro lado ¿qué sabré yo de recursos narrativos?. Pues nada
en verdad. Pero estas son mis sensaciones y las comparto. Y de mis sensaciones
sí sé.
No obstante, cuando un libro no me gusta y lo comento, también me
gusta valorar los aspectos positivos. Porque todo libro lo tiene, aunque sólo sea
por el esfuerzo del autor en escribirlo. Y en este caso también hay aspectos
positivos.
Por ejemplo, el ritmo de lectura es muy ágil. Aunque los primeros
capítulos está dedicado cada uno a la presentación de los distintos personajes
y en principio esto podría desconcertar, sin embargo aquí Koppel maneja el
tempo estupendamente, imprimiendo a
cada capítulo la extensión justa para que sigas avanzando y te sitúes en lo que
quiere contarte hasta que la relación de los distintos personajes queda
establecida.
La temática: el secuestro prolongado de una mujer, a la que se
esclaviza sexualmente y se denigra constantemente, es un tema que (por
desgracia) está muy de actualidad y no hay más que ver en los últimos años
todos los casos que se han ido descubriendo, el último de ellos además de un
secuestro múltiple. Que Hans Koppel haya querido poner la mirada sobre cómo se
sienten las víctimas me parece loable. Aunque otra cosa es que lo haya
conseguido y al final el libro ni llegue a ser una novela negra ni una novela
denuncia.
Quiero comentar también que Hans Hoppel es el seudónimo utilizado por
el autor de novela infantil Petter Lidbeck. Y lo comento no por casualidad ni
por curiosidad o como anécdota, sino porque el estilo de este libro me ha
parecido en ocasiones muy próximo a la literatura juvenil. Y al hacer esta
entrada y buscar información del autor fue cuando he visto tanto lo del
seudónimo como lo del tipo de novelas que escribe (además de novela negra).
Ahora lo entiendo mejor.
Título original: Kommer aldrig mer igen Traductor: Mayte Giménez | Pontus Sánchez Páginas: 336 Publicación: 2011 (2012) Editorial: Planeta Categoría: Novela Negra ISBN: 9788408013945 Sinopsis: Mike, su esposa Ylva y su hija Sanna viven en una casa en Helsingborg, en el sur de Suecia. Una tarde, tras el trabajo, Ylva no vuelve a casa. A medida que pasan las horas su preocupación va en aumento. Pasados unos días, al darla por …
martes, 18 de junio de 2013
El pico del diablo (Deon Meyer)
De Ana Blasfuemia
Serie: Thobela
Mpayipheli 02
Título original: The devil's peak
Traductor: Alberto Coscarelli
Páginas: 464
Publicación: 2004 (2010)
Editorial: RBA
Categoría: Novela Negra
ISBN: 9788498677713
Sinopsis: Acabado el Apartheid, Thobela
Mpayipheli por fin se ha podido refugiar en el anonimato. Vive junto al hijo
que ha adoptado, una vez que desde el Gobierno y la Policía le han dejado en
paz. Hasta que en una gasolinera su vida se tuerce de nuevo. Hace frente a dos
atracadores, pero matan al niño. Detenidos y encarcelados, los dos delincuentes
lograrán sin embargo escapar. Thobela, el cazador, el poderoso guerrero xhosa y
temido ex agente de la KGB y la Stasi, no se quedará con los brazos cruzados.
Huele la sangre y quiere justicia, pero esa otra justicia que poco tiene que
ver con la legalidad: la justicia moral, la venganza infinita. Benny Griessel,
un inspector al borde del más vergonzante de los castigos: ser expulsado por su
mujer a patadas de su propia casa por borracho, deberá impedir que Thobela siga
ejecutando a pedófilos y asesinos de niños. Pero el secuestro del hijo de Benny
dará un giro a su destino. ¿Y si en vez de entregar a Thobela a cambio, como le
piden, se alía con él? La aparición de Christine le dará la respuesta que
necesita. A veces la única esperanza posible está teñida de sangre. ¿Pero es
necesario?
La novela negra nórdica nos invade con calidad dispar:
sorpresas muy agradables, propuestas originales (o diferentes al menos), pero
también mucho escritor al rebufo de la moda nórdica que aportan poco o nada a
la novela negra en particular y a la literatura en general. La novela negra que
llegó del frío a veces nos da la calidez de una historia bien contada a la luz
de una chimenea o el misterio de una aurora bolear, y otras nos deja… fríos,
incluso helados. Así que de vez en cuando conviene mirar hacia lugares más
cálidos: Sudáfrica por ejemplo. ¡Anda! también allí hay escritores de novela
negra ¡¡y de calidad!!.
Deon Meyer es un notable escritor de novela negra que refleja con eficacia y precisión
la situación social y política de su país. El pico del diablo es un cruel,
trepidante e impactante retrato de la Sudáfrica posterior al apartheid, en el
que la violencia infantil, pedofilia, malos tratos, prostitución, corrupción...
salpican la sociedad sudafricana. La narración gira en torno a tres personajes
cuyas historias convergerán a lo largo de la trama: Thobela Mpayipheli (guerrero xhosa y ex agente del KGB), Christine (una prostituta de lujo) y Benny Griessel (un policía alcohólico).
Mencionar
que Nelson Mandela (¡resiste!) pertenece a una tribu de la etnia xhosa, y que la palabra
UBUNTU en la cultura xhosa significa “Yo soy porque nosotros somos” (quiero
reflejar el concepto, más que la palabra). Ahí queda eso. Sigo con el
comentario.
El
punto fuerte de este libro está para mí en el personaje de Benny Griessel, un
personaje fantásticamente construido al igual que el de (aunque en menor
medida) Christine, un personaje también de gran fuerza (Deon Meyer se
entrevistó con varias prostitutas para poder hacer el perfil de su
protagonista). El personaje de Benny Griessel me llamó la atención porque, pese
a ser muy prototípico (policía con problemas de alcohol) las motivaciones psicológicas
y emocionales que le llevan al alcohol, así como su lucha contra la adicción
están magistralmente reflejadas. Seguir los procesos mentales de Benny, sus
pensamientos y sus reflexiones ha sido una delicia por lo bien transmitidos que
están por parte de Deon Meyer. Un descubrimiento y uno de los valores de este libro,
sin duda.
El
papel de los tres protagonistas es desigual, así como su peso en la narración,
pero no tengo claro que sea tanto un fallo narrativo del autor como una acción
deliberada para aportar un ritmo a la novela que provoca que no seas capaz de
dejarlo y tal vez un reflejo de la propia empatía del autor por los distintos personajes.
El
principio puede parecer un poco confuso. Pero darle tiempo a que el ritmo
narrativo os atrape: disfrutaréis de una gran novela negra. No es necesario
leer el libro anterior en el que aparece Thobela Mpayipheli (El corazón del
cazador) para leer El pico del diablo (Thobela es el personaje más
secundario de los tres sobre los que gira el libro).
Recomendable,
claro que sí.
El pico del diablo (Devil's Peak - Cape Town)
Lanza assegai, utilizadas por Thobela en el libro
Un guerrero shoxa con una asselai
Serie: Thobela Mpayipheli 02 Título original : The devil's peak Traductor: Alberto Coscarelli Páginas: 464 Publicación: 2004 (2010) Editorial: RBA Categoría: Novela Negra ISBN: 9788498677713 Sinopsis: Acabado el Apartheid, Thobela Mpayipheli por fin se ha podido refugiar en el anonimato. Vive junto al hijo que ha adoptado, una vez que desde el Gobierno y la Policía le han dejado en paz. Hasta que en una gasolinera su vi…
domingo, 9 de junio de 2013
Ahora y siempre (Diane Keaton)
De Ana Blasfuemia
Traductor: Fernando Garí Puig |
Esther Roig Giménez
Páginas: 288
Publicación: 2011 (2011)
Editorial: Lumen
Categoría: Biografías y Memorias
ISBN: 9788426419491
Sinopsis: “A
mi madre le encantaban los dichos, las citas y los refranes. Siempre había
papelitos con advertencias pegados en la pared de la cocina. Por ejemplo la
palabra 'pensar'.
La encontré pinchada con una chincheta tablón de corcho de su
cuarto oscuro. La vi pegada con cinta adhesiva en un plumier... Incluso me topé
con un panfleto titulado 'pensar' en su
medilla de noche. A mi madre le gustaba pensar.” Así empieza Diane Keaton estas espléndidas
memorias, en que la actriz revela el lado más íntimo de su personalidad. Por
estas páginas discurre la vida de la mujer que todos conocemos por unas
inolvidables interpretaciones, pero la mejor manera de llegar a ella es
acercarnos también a Dorothy Hall, su madre, un ser adorable, que se empeñaba
en pensar y transmitió a sus hijos las ganas de seguir adelante y no rendirse
ante cualquier tropiezo.
A lo largo de su
vida, Dorothy escribió ochenta y cinco diarios, más de mil folios llenos de
anotaciones acerca de su familia, de su matrimonio, de sus hijos, y es así como
Diane descubrió detalles insólitos de la vida de sus abuelos y de sus padres.
Tras leer estas notas y celebrar la vitalidad de una mujer que supo sacarle
jugo a la vida hasta el fin de sus días, la gran actriz ha escrito unas
memorias donde la emoción va de la mano del humor: los hombres que la han
acompañado, sus ansias de tener un público fiel, su manera tan descarada y
seductora de actuar, que la convirtió en un mito de los años setenta, están
aquí, en este Ahora y siempre, un libro que vamos a leer con una sonrisa en los
labios mientras la niebla envuelve los rascacielos de Manhattan.
Ahora
y siempre
es la biografía de Diane Keaton. Bueno, no exactamente: es una biografía a
cuatro manos, o dos biografías que van de la mano: la de la propia Diane Keaton
y la de su madre Dorothy Deanne Keaton Hall, que falleció en el año 2005
después de una larga y dura lucha contra el Alzheimer. 30 años antes, Diane
encontró uno de los 85 diarios que su madre escribió a lo largo de su vida.
Después de una breve lectura se negó a leer ninguno de los diarios que,
provocadores, su madre escribía y no ocultaba. Pero ya con 60 años de edad,
Diane Keaton quiso comprender más y mejor a su madre, buscando saber por qué a
su madre se le olvidaba lo maravillosa que era, queriendo comprender a su madre
y queriendo comprender el Alzheimer...
Los recuerdos de la madre de
Diane llegan a ser opresivos, aunque inteligentes e intuitivos, pero las
carencias afectivas de Dorothy hacen que sus memorias lleguen a ser
asfixiantes. Con 63 años dice: “Paso
demasiado tiempo sola”. Una realidad de muchas madres cuando sus hijos viven
su propia vida, su marido tiene sus propias claves para seguir adelante, y
todas las inquietudes y aspiraciones han quedado atrás mientras sacabas los
hijos y la familia para adelante. Y ya es tarde. Y además, el Alzheimer te
golpea.
Las memorias de Diane Keaton
son pura Diane Keaton: divertida, insegura, bulímica, adorable, frívola,
comprometida, independiente, dependiente, humilde, extravagante, ingenua,
curiosa, comprometida, sensible… Y, sobre todo, honesta.
A través de los recuerdos de
Diane conoceremos su relación con Warren Beatty, Al Pacino, los besos de
Jack Nicholson y, sobre todo, su relación con Woody Allen, con quien mantiene
una magnífica relación y al que reconoce echar de menos: "Echo de menos a Woody. Se estremecería si supiera cuánto le
aprecio. Soy lo bastante lista para no sacar el tema. Sé que casi le repugnaría
lo grotesco de mi afecto por él. ¿Qué le voy a hacer? Todavía le quiero".
El cariño de Diane Keaton por Woody es entrañable y nos hace (más) entrañable a
Woody.
Pero aunque vamos conociendo la
carrera de Diane, y a través de esos recuerdos su relación con muchos
personajes que nos son conocidos, en realidad este libro trata de la propia
Diane y de su madre, de la relación de ambas, trata de sentimientos. Y como las
madres son el punto débil de la mayoría de las personas, pues nos toca la
fibra, claro. Y lo hace sin trampas, sin recursos, sin adornos ni fanfarrias ni
trucos: lo hace con sinceridad, con honestidad, con transparencia, con
sencillez.
Y eso ha hecho para mí que este
libro sea impagable, en el sentido de que hay tanta normalidad, tanta sencillez
en lo que nos cuenta (y cómo lo cuenta) Diane Keaton, nos resulta tan familiar,
tan reconocible y cercano que no puedes menos que emocionarte, que empatizar y
hasta reconocerte en muchas cosas. Es verdad que Diane Keaton siempre me ha
parecido un personaje cercano con el que simpatizaba, aunque no sabía muy bien
la razón. Hasta que en la página 51 un fragmento del diario de la madre de
Diane me da la clave: “La mejor forma de
tener una discusión con Diane es decirle cómo tiene que pensar o comportarse”.
Mi propia madre firmaría esto. ¡¡Qué diablos: lo firmo yo misma!!.
El Alzheimer de la madre de
Diane Keaton coincide con la adopción de Dexter, posteriormente adoptaría a
Duke. Quitando el hecho de que la adopción en EEUU no tiene nada que ver con la
adopción en España (tal parece que Diane adopta a sus hijos encargándolos en
eBay y que luego se los llevan por Seur..), la relación de Diane con sus hijos
refleja cien por cien la honestidad de esta mujer, no los adopta frívolamente
ni para no estar sola. Los hará seres libres. Pero una cosa es cierta: “Mi madre sabía una cosa: que todo se reduce
a la familia. Un día nos damos cuenta de que hemos pasado la vida con unas
pocas personas. Es mi caso. Tengo una familia: dos en realidad, o tres,
pensándolo bien. Están mis hermanos, y están mis hijos, pero también tengo una
familia extendida. Las personas que han permanecido a mi lado. Las personas que
han acabado siendo más que mis amigos; las personas que me abren cuando llamo a
su puerta. A esto se reduce todo. “
Ah, sí, por supuesto que
recomiendo este libro, y NO tengo dudas: gustará. Porque todos sabemos que el
cordón umbilical con una madre no se rompe nunca. Y lo recomiendo porque, como
ya he dicho, Diane Keaton es tremendamente cercana y honesta. Y la honestidad
es un valor que, personalmente, admiro por encima de todo. Termino con una
última cita, del diario de la madre de Diane Keaton: “Los recuerdos son solo momentos que se niegan a ser ordinarios”
Diane Keaton de pequeña
Diane Keaton con su hermana Dorrie Hall
Título original: Then Again Traductor: Fernando Garí Puig | Esther Roig Giménez Páginas: 288 Publicación: 2011 (2011) Editorial: Lumen Categoría: Biografías y Memorias ISBN: 9788426419491 Sinopsis: “ A mi madre le encantaban los dichos, las citas y los refranes. Siempre había papelitos con advertencias pegados en la pared de la cocina. Por ejemplo la palabra 'pensar' . La encontré pinchada con una chincheta tabló…
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