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jueves, 13 de julio de 2023

El sendero de los nidos de araña (Italo Calvino)


Yo creo que nuestro trabajo político es éste, utilizar incluso nuestra miseria humana, utilizarla contra sí misma, para nuestra redención, así como los fascistas utilizan la miseria para perpetuar la miseria, y utilizan al hombre contra el hombre

Hay autores por los que siento un afecto especial, una lealtad inquebrantable, que me formaron como lectora. Están en los inicios de mi trayectoria con los libros, en esas lecturas por las que deambulaba muy verde y virgen de todo, con libros que posiblemente me quedaban grandes pero que, a su vez, me hacían crecer. Hay muchos autores y autoras en esos inicios. Italo Calvino es uno de ellos.

Tocaba volver a él y quise hacerlo con una relectura de la que es considerada una de sus obras menores, la primera novela que escribió. Pero claro, hablar de obra menor de un autor de la talla de Italo Calvino es hablar de un muy buen libro. Además ahora he apreciado muchísimo mejor el prefacio que el propio Calvino hizo en 1964, 17 años después de la primera edición. Y es que el prefacio me parece una genialidad exquisita, llena de giros generosos, un regalo de esos que nos hacen algunos escritores sobre su propia obra.

Escrita al finalizar la II Guerra Mundial y con un estilo neorrealista (inhabitual posteriormente en Calvino), a través de la voz de un niño, Pin, nos adentramos en la resistencia italiana, el mundo partisano que Calvino conocía bien puesto que perteneció a las Brigadas Partisanas Garibaldi. Pin es un niño huérfano, un niño viejo que vive con su hermana y al que todos le dan la espalda. Un niño que se comporta como los hombres de la taberna, por su boca salen obscenidades, insultos, chistes, bromas pesadas. Y canciones.

Los otros niños no lo entienden y los grandes se ríen de él. Pin es un rufián que, al igual que aquellos que se burlan de él o le ignoran, sólo intenta diluir la soledad, deshacer sus carencias. Porque más allá de consideraciones sociales y políticas, “El sendero de los nidos de araña” es también una reflexión sobre las carencias y sobre cómo éstas conforman nuestra identidad.

Llegar a no tener miedo, ésta es la meta última del hombre"

¿Y yo que cada vez tengo más (miedo)?

jueves, 13 de junio de 2019

Trampa 22 (Joseph Heller)


No me gustaría vivir sin dudas

Porque dudar es cuestionar, poner en tela de juicio, encontrar argumentos para una cosa y la contraria, pero sobre todo ayuda a no dejarse aborregar ni adoctrinar y porque además es necesario que el individuo sobreviva por encima de intereses más que dudosos, por muy disfrazados que vengan de patriotismo o de personas a las que se les presupone una experiencia y unos conocimientos superiores.
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Es un derecho, incluso un deber, dudar del poder y sus ideologías cuando, además, exigen fe a ciegas y hechos que son inaceptables. La posibilidad de la anarquía y el caos, la posibilidad de la tragedia. A veces el cobarde puede ser el más cuerdo, el más lúcido, rehuyendo de la manipulación y la contagiosa corrupción del poder.

No, no estoy hablando de los tiempos que corren (¿o sí?). Estoy hablando de “Trampa 22”, un libro de Joseph Heller en el que a través del humor absurdo se nos invita a esa actitud tan sana y tan poco promocionada de reflexionar (y dudar). No se trata únicamente de la insensatez de las guerras, sino también del absurdo de una burocracia (principalmente militar) cuya rigidez y ausencia de sentido común termina provocando una curiosa paradoja: la locura de la cordura (y/o viceversa)
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La guerra NO es una fuerza de la naturaleza (un “pequeño” detalle que dice mucho del ser humano): se puede evitar (y esto es aplicable a muchos otros temas).
Podría decirse que "Trampa 22" es una novela antibélica con gran profundidad emocional, y también que es una sátira mordaz y disparatada con la contundencia de lo atemporal. Sí, podría decirse que es un libro tenazmente actual, de esos que encontrareis en muchas listas de los cien mejores libros de todos los tiempos… y descatalogado, lo que no deja de ser otra paradoja similar a la planteada por este libro pacifista y antimilitarista.

lunes, 18 de mayo de 2015

La granja (John Updike)





Título original: Of the farm
Traductor: Carlos Mellizo
Páginas: 192
Publicación: 1965 (2013)
Editorial: RBA
ISBN: 9788490065020
Sinopsis: Durante unos días Joey Robinson, un consultor de empresas neoyorquino, hace un paréntesis en su vida cotidiana para regresar a la granja donde creció y donde aún vive su madre, viuda y ya demasiado mayor para realizar ella sola algunas tareas domésticas. En su viaje lo acompañan su segunda y sensual esposa, con la que se acaba de casar, y el hijo de ella, de once años. Los asuntos pendientes, las diferencias, la tensión, los fantasmas del pasado y las confesiones van emergiendo a lo largo de una visita que difícilmente podrán olvidar.



Todo escritor es un observador. Del exterior y también del interior. Pero observar no es suficiente. Hay que saber mirar. Y luego hay que contarlo. Y hacerlo bien. John Updike lo hacía bien.

Tenemos un exterior: la granja y el paisaje que la rodea. Y varios interiores: el de Joey, el de su madre, el de Peggy (su segunda esposa) y el de Richard, el hijo de Peggy. También, aunque no presenciales, la primera mujer y los hijos de Joey. Tenemos también el tiempo en el que transcurre: un fin de semana. Ya tenemos todos los ingredientes necesarios. ¿Sucede algo? No. Es una mirada. Updike nos cuenta un momento, unos días, y un encuentro entre varias personas. Relaciones interpersonales, familia, de nuevo el binomio mundo urbanita/mundo rural… Suficiente para contar una historia, escribir un libro y hacerlo bien. Porque todas las vidas tienen elementos más que de sobra para que se escriba sobre ellos. Pero, insisto, hay que hacerlo bien.

Hace unos días, en una charla con Enrique Redel y Pilar Adón, hablábamos de que preferimos los libros que no nos lo dan todo masticado, que permiten que el lector sea parte activa de la historia. Pilar Adón decía que no hace falta escribir “es una chica sexy”, sino que hay que inducir al lector a que perciba esa sensualidad sin necesidad de ser explícito. Supongo que le encantaría algo así:

Tiene una amplitud pelviana que me afecta como si fuera un destello cegador y que da a sus pasos una amplitud alentadora, un sentido espacial de muslo a muslo.

Y si lo cuento es porque creo que hay libros que no es lo que cuentan, es el cómo. Una idea que ya he comentado en más ocasiones. Y en ese cómo, Updike no admite réplica ni seré yo quien le cuestione. Sus descripciones, el uso de adjetivos, las imágenes que crea en la mente del lector, su lírica para describir gestos, emociones y sensaciones, son de un calibre considerable.

Que de cualquier cosa se puede escribir es un hecho, pero luego hay que escribirlo… así (por ejemplo):

Desde mi tractor adiviné una vez más lo dramáticas que podían ser las nubes en este pequeño montículo: dardos diagonales de sol y sombra y corrientes de vapor deslizándose hacia la tierra provenientes de los cúmulos, que, como fortalezas incandescentes, se distribuían estratégicamente en el espacio; el espectáculo tenía semejanzas con el de los grandes acontecimientos de la historia. La transformación, la combinación y la desaparición de las nubes sugerían situaciones políticas: el cirro aristocrático, el nubarrón demagógico al ataque de un parlamento de cielo aborregado.

Hecha una aproximación al cómo, quedaría hablar del qué. Pues de gente corriente en situaciones corrientes. Un hombre recién casado en segundas nupcias con una mujer a su vez separada y con hijo incorporado. Los tres acuden a la granja donde vive la quisquillosa madre de Joey, nuestro protagonista, que desea que suegra y nuera se lleven bien. Sencillo. Corriente. Pequeños proyectiles que estallan todos los días en cualquier familia.

En los intervalos entre aquellos garfios que se me lanzaban sin aviso (que se me clavaban en la cabeza dolorosamente y que arrancaban de mí palabras de reconciliación, de autodefensa o de impaciencia) fui consciente de una conversación de voluminoso caudal en cuyo fondo oscuro se debatían dos espíritus torpes, tratando de buscarse el uno al otro, cada vez a mayor profundidad.

La tensión que se producirá durante ese encuentro es igual de implícita que todo lo que nos cuenta Updike. Pero se palpa afilada como una cuchilla porque la reconocemos, la sentimos y la hacemos nuestra gracias a la capacidad narrativa tan poderosa de Updike.

No busquéis una trama con final cerrado. La vida es una trama constante, enrevesada, profunda, compleja. Y sin fin. No se detiene ante nada, y pocas veces da respiro. Siempre suceden cosas. Por eso a veces cerramos los ojos creyendo que así se para. Pero no. El deleite de la lectura está, entonces, además de en el estilo poético y visual de Updike, en su habilidad para diseccionar las relaciones interpersonales y las emociones humanas, siempre tan complejas como sugerentes. Como si de una cebolla se tratara, Updike nos va mostrando las diversas capas de las relaciones entre los personajes. A veces, es cierto, las situaciones son algo forzadas y eso las desnaturaliza ligeramente.

Si tuviera que hablar de este libro recurriendo a una descripción visual del mismo diría que es una pequeña obra de teatro que transcurre en una pintura, en un lienzo. Y eso es arte ¿no? Hasta le perdono cierto tufillo teológico y misógino. Era 1965. El final es algo abrupto (me pareció la parte menos elaborada) y el niño a veces es poco creíble en sus conversaciones. Pero ¿a quién le importa cuando saboreas la lectura?

Ya siento que Norman Mailer pensara que John Updike es el autor preferido de los que no saben nada de literatura. Y, es cierto, no sé de literatura, sólo de libros que me gustan o no me gustan. Y este me ha gustado. No es el mejor libro de Updike, pero su estilo está ahí. Y el menos bueno de sus libros sigue siendo un libro bueno. También es verdad que no sé si pondría a Updike entre mis autores favoritos, probablemente no, pero sí entre los autores que disfruto leyendo.

martes, 18 de junio de 2013

El pico del diablo (Deon Meyer)



Serie: Thobela Mpayipheli 02
Título original: The devil's peak
Traductor: Alberto Coscarelli
Páginas: 464
Publicación: 2004 (2010)
Editorial: RBA
Categoría: Novela Negra
ISBN: 9788498677713
Sinopsis: Acabado el Apartheid, Thobela Mpayipheli por fin se ha podido refugiar en el anonimato. Vive junto al hijo que ha adoptado, una vez que desde el Gobierno y la Policía le han dejado en paz. Hasta que en una gasolinera su vida se tuerce de nuevo. Hace frente a dos atracadores, pero matan al niño. Detenidos y encarcelados, los dos delincuentes lograrán sin embargo escapar. Thobela, el cazador, el poderoso guerrero xhosa y temido ex agente de la KGB y la Stasi, no se quedará con los brazos cruzados. Huele la sangre y quiere justicia, pero esa otra justicia que poco tiene que ver con la legalidad: la justicia moral, la venganza infinita. Benny Griessel, un inspector al borde del más vergonzante de los castigos: ser expulsado por su mujer a patadas de su propia casa por borracho, deberá impedir que Thobela siga ejecutando a pedófilos y asesinos de niños. Pero el secuestro del hijo de Benny dará un giro a su destino. ¿Y si en vez de entregar a Thobela a cambio, como le piden, se alía con él? La aparición de Christine le dará la respuesta que necesita. A veces la única esperanza posible está teñida de sangre. ¿Pero es necesario?

La novela negra nórdica nos invade con calidad dispar: sorpresas muy agradables, propuestas originales (o diferentes al menos), pero también mucho escritor al rebufo de la moda nórdica que aportan poco o nada a la novela negra en particular y a la literatura en general. La novela negra que llegó del frío a veces nos da la calidez de una historia bien contada a la luz de una chimenea o el misterio de una aurora bolear, y otras nos deja… fríos, incluso helados. Así que de vez en cuando conviene mirar hacia lugares más cálidos: Sudáfrica por ejemplo. ¡Anda! también allí hay escritores de novela negra ¡¡y de calidad!!.

Deon Meyer es un notable escritor de novela negra que refleja con eficacia y precisión la situación social y política de su país. El pico del diablo es un cruel, trepidante e impactante retrato de la Sudáfrica posterior al apartheid, en el que la violencia infantil, pedofilia, malos tratos, prostitución, corrupción... salpican la sociedad sudafricana. La narración gira en torno a tres personajes cuyas historias convergerán a lo largo de la trama: Thobela Mpayipheli (guerrero xhosa  y ex agente del KGB), Christine (una prostituta de lujo) y Benny Griessel (un policía alcohólico).

Mencionar que Nelson Mandela (¡resiste!) pertenece a una tribu de la etnia xhosa, y que la palabra UBUNTU en la cultura xhosa significa “Yo soy porque nosotros somos” (quiero reflejar el concepto, más que la palabra). Ahí queda eso. Sigo con el comentario.

El punto fuerte de este libro está para mí en el personaje de Benny Griessel, un personaje fantásticamente construido al igual que el de (aunque en menor medida) Christine, un personaje también de gran fuerza (Deon Meyer se entrevistó con varias prostitutas para poder hacer el perfil de su protagonista). El personaje de Benny Griessel me llamó la atención porque, pese a ser muy prototípico (policía con problemas de alcohol) las motivaciones psicológicas y emocionales que le llevan al alcohol, así como su lucha contra la adicción están magistralmente reflejadas. Seguir los procesos mentales de Benny, sus pensamientos y sus reflexiones ha sido una delicia por lo bien transmitidos que están por parte de Deon Meyer. Un descubrimiento y uno de los valores de este libro, sin duda.

El papel de los tres protagonistas es desigual, así como su peso en la narración, pero no tengo claro que sea tanto un fallo narrativo del autor como una acción deliberada para aportar un ritmo a la novela que provoca que no seas capaz de dejarlo y tal vez un reflejo de la propia empatía del autor por los distintos personajes.

El principio puede parecer un poco confuso. Pero darle tiempo a que el ritmo narrativo os atrape: disfrutaréis de una gran novela negra. No es necesario leer el libro anterior en el que aparece Thobela Mpayipheli (El corazón del cazador) para leer El pico del diablo (Thobela es el personaje más secundario de los tres sobre los que gira el libro).

Recomendable, claro que sí.

 El pico del diablo (Devil's Peak - Cape Town)


Lanza assegai, utilizadas por Thobela en el libro

Un guerrero shoxa con una asselai







jueves, 21 de marzo de 2013

Paradero desconocido (Kressmann Taylor)



Título original: Address Unknown
Traductor: Carmen Aguilar
Páginas: 80
Idioma: Español
Publicación: 1939 (2000)
Editorial: RBA Libros
Categoría: Narrativa
ISBN: 9788479016845
Sinopsis: 1932. El alemán Martin Schulse y el judío norteamericano Max Eisenstein se quieren como hermanos, y juntos han abierto una galería de arte en California. Pero Martin decide regresar a casa, así que Max se quedará a ocuparse del negocio. Desde el primer día se escriben cartas, como habían prometido, pero cuando Hitler ascienda al poder en 1933, la tierna complicidad de la primera correspondencia empezará a bascular hacia el horror. Con admirable economía de medios, este epistolario retrata el horror ideológico de la Alemania nazi y, al mismo tiempo, la mecánica intemporal que separa a víctimas y verdugos. Aunque se trata de un relato relacionado con el Holocausto, Paradero desconocido es, entre otras cosas, un thriller impredecible.


Hace unos días Meg dejó en su blog, Cazando estrellas, la reseña de este libro. Después de leer su magnífica reseña inevitablemente Paradero desconocido pasó en un santiamén al primer puesto de mi larga lista de librosparaleerinmediatamente

En menos de una hora ya me lo había leído. Tamaña rapidez no tiene ningún mérito:

a)   Es una novela corta, de apenas 80 páginas. 
b) Pertenece al género epistolar, con lo cual la estructura narrativa facilita la rápida lectura, además de la habilidad de su autora, evidentemente.

Como digo, la novela es corta, incluso muy corta, pero el impacto de su lectura, así como la intensidad de la misma dura bastante más del tiempo que tardas en leerlo. Pocas veces he visto condensado en un texto tan breve el impacto que Hitler y el nazismo causó en los propios alemanes, la forma en como los propios alemanes ceden al fanatismo de Hitler, un “personaje” que al principio les desconcierta, luego les fascina y finalmente lo convierten en su líder, en la persona que les sacará del sufrimiento y la pobreza para llevarles al destino fastuoso que Alemania (creen) se merece. El discurso de Hitler se convierte en el discurso de millones de alemanes que no sólo creen en sus palabras, sino que las hacen suyas.

En la breve lectura acabas pasando por muchos sentimientos, habituales en las lecturas relacionadas con el Holocausto. Lo que hace grande a este libro es que lo hace en muy pocas páginas y plasma perfectamente cómo se inicia el nazismo y cómo esos ideales terminan por calar en los propios alemanes, en un momento de gran pobreza y crisis (y esto, en los tiempos que corren, aún pone más los pelos de punta: en los momentos de crisis somos caldo de cultivo para manipuladores natos que pueden acabar liderando auténticas tropas borreguiles hacia el exterminio de una sociedad).

Por otro lado los libros sobre esta temática suelen girar sobre los nazis, los judíos, los campos de exterminio… pero pocas veces se encuentran lecturas sobre los alemanes de “a pie”, no los que pasaron a formar parte del ejército alemán, sino el ciudadano que de una forma u otra tuvo que asimilar o rechazar a Hitler y sus ideas.

Y esa precisamente es una de las razones por las que me ha cautivado este libro (además de las mencionadas): que explora ese aspecto de los inicios de Hitler, cómo los alemanes se dejaron subyugar, como le creyeron y cómo se produce ese atroz lavado de cerebro. Porque siempre cabe preguntarse cómo los propios alemanes consintieron, cómo no se rebelaron a las atrocidades que se produjeron… Pues en este libro encontramos respuestas a esas preguntas.

Bien es verdad que hay otra parte poco explotada igualmente: la de los alemanes que le dijeron NO a Hitler, al nazismo, al holocausto… Hay poca literatura sobre este tema (o al menos yo he leído poca, y aquí he reseñado una de ellas: Déjame ir, madre de Helga Schneider) y eso que hay que reconocerles a los alemanes que no se esconden de sí mismos y de su propia historia: no sólo no ocultan esta vergonzante parte de su historia, sino que nos la muestran (a nosotros y a ellos mismos) para no volver a repetir tanto horror.

Al final del libro nos encontramos con unas notas de Charles Douglas Taylor, hijo de la autora, Katherine Kressmann, que adoptó el seudónimo de Kressmann Taylor porque el editor consideró que la historia que relataba era demasiado dura para ser escrita por una mujer. El libro se publicó por primera vez como libro en 1939 (un año antes se publicó en la revista Story) y aunque inicialmente en ese mismo año se llegó a publicar en Inglaterra y se tradujo a diversos idiomas, pronto la traducción holandesa desapareció y Alemania prohibió su publicación. Pese al éxito obtenido en Estados Unidos e Inglaterra, no se volvió a saber de este relato hasta que en 1995 Story Press vuelve a reeditar el libro con motivo del 50 aniversario de la liberación de los campos de concentración.

Por si no lo he dejado claro: recomiendo este libro, no os llevará mucho tiempo leerlo y es una auténtica joya. En el año y medio que dura el intercambio epistolar aparece reflejado el dramático germen del nazismo.
Kathrine Kressmann Taylor