lunes, 12 de mayo de 2014

Al envejecer, los hombres lloran (Jean-Luc Seigle)


Título original: En vieillissant les hommes pleurent
Traductor: Adolfo García Ortega
Páginas: 240
Publicación: 2012 (2013)
Editorial: Seix Barral
Categoría: Narrativa Contemporánea
ISBN: 9788432220340
Sinopsis: El 9 de julio de 1961 es un gran día para la familia Chassaing y los habitantes del pequeño pueblo en el que viven: hoy llegará el primer televisor al lugar, y el novedoso aparato les traerá las imágenes del hijo mayor, Henri, destinado a la guerra de Argelia. Todo el mundo está invitado al gran acontecimiento que marcará las vidas de estos recién nacidos telespectadores.
Podéis empezar a leer AQUÍ

Desde el principio este libro tiene un gran valor para mí: me lo he leído en uno de los peores momentos lectores que recuerdo en mi vida, concretamente en su momento álgido, porque en verdad el bloqueo lector lo venía arrastrando hacía tiempo. Coger un libro, leer unas páginas y dejarlo era todo uno. Intentar leer y perderme en divagaciones. Y pasaban días y días y venga a pasar días y, con ellos, libros que empezaba y dejaba. Tenía claro que no era un problema de los libros, que además escogía con mimo. Era un problema mío. Enredada en nadar contracorriente hasta quedarme sin aire, no conseguía encontrar libros que me desatascaran y me hicieran respirar. Y cogí este, y me obligué. Las primeras páginas las he leído al menos tres o cuatro veces. Leía sin ver, tonta de mí, con la mirada perdida y la mente en blanco. No por el libro, no, que empieza sin pausa y situándote rápidamente. Por mí, por mi culpa, por mi grandísima culpa. Como además de una idiota tengo una obstinada, insistí. Adoro a la idiota, pero valoro mucho también a la obstinada. Qué pedazo de libro. Qué maravilla. Pasen y vean, dejen que Albert se meta hasta el tuétano de vuestra médula. Qué grande, Albert.

Contiene tantas cosas esta historia, que se desarrolla en un solo día, que no sé ni por dónde empezar. Una novela enorme, detrás de una apariencia sencilla, un protagonista épico (Albert), y digo épico tanto en su significado heroico como en el poético. Albert, que se despierta una mañana y llora. Y a mí al principio me da pereza, no entiendo la tristeza. Tonta de mí. Tonta y tonta. Qué admirable Albert, cuánta generosidad, qué visión, qué renuncia, qué hermosura.

¡Hay momentos tan bellos en este libro! por ejemplo cuando Albert lava a su madre. Únicamente por ese capítulo esta lectura ya merecería la pena (pero merece la pena por todo el libro, no confundirse), en esa escena como lectora me sentí como la madre de Albert: desnuda e indefensa. Rendida. Una escena tan delicada y tierna, emotiva, intensa, plena. Maravillosa.
Desnuda, seca, de pie, plantada delante de él, ella hizo un gesto inesperado para autorizarlo a esa indecencia: abrió las palmas de sus manos en el vacío, haciendo, mediante ese signo, una ofrenda de su pobre cuerpo. Albert empezó a vivir ese momento de tremenda intimidad como un privilegio. Se arrodilló de nuevo a sus pies, para no dominarla, metió su mano en la manopla después de haberla escurrido, la enjabonó ampliamente y luego la fue subiendo con suavidad por entre los muslos de su madre.
Voy a intentar poner orden. Tiremos de contexto, que así me centro y os centro. 1961 es el año en el que transcurre el día que nos cuenta Jean-Luc Seigle. Parece un año más, pero no lo es. Es un año, una época bisagra. Europa se recompone de guerras y más guerras, surgen las economías colectivas, se restañan heridas, algunas en falso. Dejen paso a la modernidad, a la sociedad happy y consumista (y de aquellos polvos, estos lodos), las concentraciones parcelarias y otros males. La modernidad arrasando con el pasado, construir destruyendo los restos, no a partir de ellos, sino sobre ellos como si no existieran. Y hay quien abre los brazos al futuro, al moderno y simpático consumismo (como Suzanne), pero hay quien resiste, visionario y lúcido, como Albert.

Albert es un hombre con una bala imaginaria alojada cerca del corazón. Así nos lo dice desde las primeras páginas, y así sabemos hacia qué lado quiere que se mueva la bala. Y este libro es el recorrido del movimiento de esa bala, hasta que nos impacta directamente, como si la bala terminara por apuntarnos e impactar en nosotros.

Albert vive con su mujer, a la que no ama, ni es amado por ella, Suzanne, un personaje con el que no empatizas pero que comprendes (a ratos). Tienen un hijo, Henri, en ese momento combatiendo en la guerra de Argelia, al que Albert no pudo conocer hasta los  cinco años, al estar el propio Albert combatiendo en otra guerra, allá en la Línea Maginot, que le llevaría a estar cinco años preso de los nazis, una experiencia de la que nunca habló ni nadie le preguntó. Henri es un hijo al que apenas siente como tal (Nunca volvió a encontrar el camino hacia ese primer hijo) pero que luego será totalmente decisivo a la hora de mover esa bala imaginaria. Sin embargo, el único hijo para quien Suzanne tiene ojos..
Esos últimos días, Albert había buscado a alguien que pudiera acompañar a su hijo. No buscaba a nadie muy intelectual, sólo a alguien que pudiera ayudarlo mejor que él a sostenerse en la vida con un libro en la mano.
Y está Gilles, el hijo pequeño, diez años. Gilles, el lector, y a través del cual leemos sin leer Eugénie Grandet, de Balzac. Gilles nos aportará su mirada, limpia e intacta, de la familia y su paso a la madurez. También está Madeleine, la madre de Albert, perdida en la memoria, regresada a la fuerza e involuntariamente a la infancia. Y Liliane, la hermana de Albert, quizá el personaje que más me ha desconcertado y que sin embargo también es clave en esta historia. Todos los personajes lo son, absolutamente todos los que aparecen, incluso los más aparentemente secundarios, como Antoine, el maestro jubilado con su casa llena de libros, o la tía Morvandieux, la última de la tribu de las viudas del 14, otro engranaje necesario en la ingeniería narrativa maravillosa que supone esta lectura. ¡Ah, y el cartero!, que como bien sabe todo el mundo, siempre llama dos veces.

Hablo de personajes porque intento posar emociones y conmociones producidas por la lectura. Y en ese intento rescato otro elemento necesario en esta historia: la televisión. Estamos en 1961, la televisión llega por primera vez a la casa de los Chassaing y su pequeño pueblo de apenas setenta habitantes. Hoy en día la televisión se ha convertido en una herramienta adormecedora de conciencias, pensamientos y rebeldías, un instrumento manipulador que nos aleja de la realidad en lugar de acercárnosla. Pero en 1961 era justamente lo contrario: te acercaba a la realidad, a esa que la distancia kilométrica no te permite acercarte. La televisión, otra pieza clave más en el recorrido de esa bala imaginaria.

Por si fuera poco lo que da al lector este libro, resulta que también es un libro reivindicativo, la literatura no puede estar al margen de la historia ni de la verdad. Y Seigle no es ajeno a las mentiras históricas que sustentan la sociedad actual, y desmonta alguna de ellas haciendo literatura, buena literatura, e incluso dejando un capítulo final, un poco al margen de la trama desarrollada, pero dándole también continuidad, para contarnos la verdad sobre la Línea Maginot, esa parte de la historia que está ahí pero muchos desconocen.

Jean-Luc Seigle construye imágenes y emociones con las palabras, narra con sutileza y ternura y nos lleva hasta el desgarro, traza un recorrido, el de la bala imaginaria, y no nos deja fuera. Todo ello lo hace con honestidad, a veces con premura, otras con previsibilidad, incluso con algún cliché (pequeñito). Pero lo hace tan bien, lo construye tan bonito, hace visible cosas tan profundas y verdaderas que hasta esos pequeñitos, insignificantes detalles, inapreciables incluso, se escurren hasta convertirse en irrelevantes.

Una lectura emotiva, muy digna, conmovedora y profunda, con la mirada del noble, íntegro y justo Albert sobre lo que le rodea y sobre lo que lleva a sus espaldas, que nos va iluminando su encrucijada, sus intuiciones, valores y decisiones. Albert, su familia y sus antepasados, las redes familiares, enmarañadas, sutiles, imprevisibles, invisibles pero sin embargo poderosas. Las personas, esos seres complejos (me excluyo, porque yo soy extraterrestre)…

No recomendar este libro sería un sacrilegio. Renunciar a su lectura sería un error. Advertidos estáis. Yo lo meto en la saca de libros que dejarán huella en mí.

Gilles comprendió entonces que cada novela que leyera lo ayudaría a entender la vida, a sí mismo, a los suyos, a los demás, el mundo, el pasado y el presente, una experiencia similar a la de la piel; y cada acontecimiento de su vida le permitiría, asimismo, iluminar cada una de sus lecturas. Al descubrir esta circulación continua entre la vida y los libros, encontró la clave que daba un sentido a la literatura; pero, al mismo tiempo, después de la vivacidad de la conversación, de la avalancha de reproches, del vaivén de situaciones que jamás habría imaginado unos minutos antes, tuvo el presentimiento de que la vida, como los libros, era una fuente infinita de rebotes, de imprevistos, de secretos enterrados bajo las palabras, de que nada era inmutable y de que todo se transformaba sin cesar.
 (©AnaBlasfuemia)

Banda sonora de la lectura:

80 comentarios:

  1. Tomo nota de la advertencia ;) y me apunto el título del libro y al autor.
    Desde luego tiene pinta de ser una lectura que no deja para nada indiferente.
    Besotes!

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    1. Advertencia no es lo mismo que amenaza, eh ;) No te dejará indiferente, es imposible.

      besos

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  2. Ya le tenía echado el ojo a este desde hace tiempo. Con tu reseña me reafirmo en leerlo lo antes que pueda. Yo hace también tiempo que estoy buscando EL LIBRO en mayúsculas, no me puedo quejar, he tenido buenas lecturas, pero ese que se te queda clavado en el alma... cuesta encontrarlo.
    Besos y gracias por la recomendación!

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    1. Es un buen libro, mejor no hacerlo esperar. Lo de encontrar EL LIBRO, así en mayúsculas es difícil pero no imposible. Yo he encontrado unos cuantos, y alguna buena lectura que sin ser magníficos me han dejado muy buen sabor de boca. Son rachas, de hecho después de leer este he estado algo desnortada ;)

      Las gracias, cuando lo leas ;) Besos

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  3. Pues te haré caso y lo leeré, pero que conste que el título no me gusta, eh. jajjajajjaja
    Besos.

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    1. Jaja, bueno, el título tampoco es muy real, porque tampoco Albert es viejo. Quédate con que el título es lo único "malo" ;)

      Besos

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  4. Nada nada, yo errores prefiero no cometer, más si me avisan!!
    Besos

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    1. Eso, los errores, a evitarlos. Este no lo cometas, ya verás que no te arrepientes.

      Besos

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  5. Habrá que tenerlo muy en cuenta y le pondré una marquita. Así cuando tenga una mala racha lectora lo despertaré para que me enacarrile por el buen camino. La verda tiene una pintaza tremenda.
    Un beso.

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    1. A mi me salvo del bloqueo lector, no conseguía centrarme en un libro, luego vinieron libros más regulares, pero este me devolvió mi ritmo lector. Te gustará.

      Beso

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  6. Me has dado unas ganas tremendas de leerlo!
    Apunto y a ver si lo consigo pronto!!!
    Besos!!!

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    1. No es un libro difícil de conseguir, espero que lo disfrutes ;)

      Besos

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  7. Cuanto pasión, Ana. Imposible pasar de tu recomendación. Casi es una medicina para el alma. Bien, pues ya está anotado, entre los primeros títulos de los "imprescindibles". Abrazos.

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    1. Libros que apasionan... Benditas lecturas. Medicina para el alma, sin duda, al menos, bálsamo. Espero que lo leas pronto y nos cuentes.

      Abrazos!

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  8. Después de esta reseña no se puede no leer la novela.

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    1. El libro merece ser leído. Bueno, todos los libros merecen ser leídos por alguien. Pero este apetece compartirlo.

      Besos

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  9. Pues sí con la reseña de Meg ya me había convencido la tuya no se queda corta, me ha encantado y queda claro que es un libro que hay que leer
    Besos

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    1. Es que es una lectura que convence, y mucho, ya lo verás.

      Besos

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  10. Estaba en espera, pasa al primer puesto!

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    1. Entonces no tardará en caer. Ya me contarás ;)

      Besos

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  11. No conocía el libro y me atrae, pero quizá en este momento se me antoja demasiado emotivo, o denso, para mi estado emocional, que no es de bloqueo lector, pero sí de incapacidad para adentrarme en lecturas muy exigentes. Anotado queda.
    Besos.

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    1. No es un libro denso ni exigente para nada, se lee muy bien. Emotivo, pues sí. Pero benditas las lecturas que emocionan. No le tengas "miedo".

      Besos

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  12. ¡lo voy a proponer en mi club de lectura! ¡gracias! y si me preguntan por qué los mando acá después de decirles "por qué si" ;)
    un beso,
    Ale.

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    1. ¡Fantástico! Es un libro que quieres comentar cuando lo lees, así que es ideal para un club de lectura. "Porque sí" es un argumento muy convicente ;)

      Besos

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  13. Lo tenia apuntado desde la reseña de Meg, y tu emocionadisima entrada nohace sino po erme los ddientes aún más largos. Me alegro muchisimo de que hayas disfrutado tanto con su lectura, guapetona.
    Un sonoro besote

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    1. ¿Qué te pasa en los dedos? :P Se habrán tropezado con los dientes largos ;) La he disfrutado, sí, un buen libro siempre anima el espíritu lector.

      Beso con caja acústica!

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    2. Jajajaja! Es que el ordenador estaba ocupado por el inquilino de la numismática (léase mi maridín), y lo he escrito desde el móvil, que tiene una facilidad pasmosa para jugar al escondite con las letras y los espacios.
      Besicos risueños.

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    3. :D Te entiendo, yo parece que tengo morcillas en vez de dedos a la hora de escribir en el móvil, eso y la autocorrección, que es como un duende burlón ;)

      Besos (risueños también)

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  14. Meg me convenció totalmente con su reseña y me hice rápidamente con este libro. Ahora tú me has rematado y dado el empujón final. Tengo que leerlo ya !
    Besos

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    1. Pues si ya lo tienes entonces ya estás tardando ;) Te va a gustar, y a mi leer tu comentario.

      Besos

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  15. El título da un poco de miedo, menos mal que luego viene la reseña que quita el miedo y amplifica las ganas de leer esta novela.
    Un beso.

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    1. Enzo, sin miedo, que tú eres joven, aún te falta para llorar :P Es un libro que merece la pena, no lo dejes escapar.

      Beso

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  16. Ays, cómo tientas... Ya Meg me convenció, así que el camino estaba ya preparadito... Por ahora tendrá qeu esperar, que el presupuesto anda justito. Pero en cuantito pueda darme un caprichito... O si consigo encontrarlo en la biblio...
    Besotes!!!

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    1. Es que es una lectura tentadora, No le hagas esperar mucho, aunque el presupuesto obliga, claro. Que tengas suerte en la biblio si eso

      Besos

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  17. El último fragmento es genial. Bueno, comprendo que todo es genial y percibo contención emocional ¿estamos con fiebre?. Es una ineludible y que caerá, este mes a no más tardar (espero).
    Hay mucho elemento que me ha gustado, como el período bisagra, las imágenes que prometes y las teclas que toca aunque no las quieras tocar.
    Empieza llorando e intuyo que por ahí debe ir el título que me llama muchísimo. Menos mal que lo tengo en casa, a ver ese peregrinaje de bala que parece certero en la diana.
    Besos con puntería

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    1. El libro es genial. Fiebre... sí, la verdad, la contención impera a sus anchas. Me alegra saber que no tardarás en leerlo, me gustará saber qué te parece y comentarlo. Que conste que Albert no es viejo, pero bueno, supongo que desde el primer día empezamos a envejecer.

      Besos certeros! (lo sé, lo sé, hasta los comentarios están contenidos)

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  18. Este lo tenía apuntado ya!! =)

    Besotes

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  19. Sabía que lo disfrutarías, ya te lo comenté,, sin duda me quedo con Albert y su hijo pequeño , como se vuelca en el con las carencias, y bueno, coincido en que el fragmento de cuando lava a la madre es único e inolvidable.... son tantos los momentos intensos y emocionantes, hay tanto que sentir a lo largo de estas páginas, agradecí también el último capítulo, pues desconocía esa versión de la historia...Gracias a ti, siempre :-) Besos de lunes mediocre.

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    1. Y sabías bien Meg, además me rescató del bloqueo lector, de los otros bloqueos de momento no, pero al menos estoy leyendo como si no hubiera un mañana, aunque con suerte dispar. Albert es entrañable y magnífico. Creo que un día voy a hacer una entrada con personajes que he descubierto ultimamente y me han conquistado. El último capítulo es como un poco al margen, aunque cierra la historia, y es necesario de conocer, sin duda.

      besos de martes que no es viernes

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  20. No se puede pasar por aquí sin llevarse una recomendación con una frecuencia más alta de la deseable. Me gusta... me he quedado con la imagen de un hombre que se despierta y llora.
    Besos!!

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    1. Relajate, ahora viene una racha menos tentadora, aunque también los hay que merecen la pena. Así es. Despertar y llorar. Qué tristeza.

      Besos

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  21. Tienes toda la razón, Albert es un personaje especial que te acompaña mucho tiempo después de cerrar el libro
    Besos

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    1. Personajes que hacen grandes libros y lecturas entrañables. A veces siento envidia de esos personajes. Bah, qué día más tonto ... ;)

      Besos

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  22. Le tenía mas que echado el ojo y ahora me has tentado aún más.

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    1. Pues de la tentación a la lectura y a disfrutarlo ;)

      Saludos

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  23. Creo que si un libro es lo suficientemente poderoso como para rescatar de un letargo lector y que la obstinada gane a la idiota, es que vale mucho la pena. Qué maldición la mía esta de pasar por aquí y no salir sin una nueva recomendación bajo el brazo! 1beso!

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    1. Lo fue, eso ya tiene mucho mérito. Me devolvió, no el ánimo, pero sí al camino de la lectura, ya sólo por eso cuenta y mucho. Qué conste que la obstinada no le ganó a la idiota, yo más bien diría que esta última se alió con ella para darme un poco de tregua. Sabe mucho la idiota. Mujer, no me digas lo de la maldición :( (las próximas serán un poco de tregua, pero se avecina una megarecomendación, te lo anticipo así entre tú y yo) ;)

      Besos

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  24. Bueno, iba a dejarlo pasar de buenas a primeras pero si te pones en ese plan... ;p no me quedará más remedio que tomar nota. Muacks!

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    1. Es que de buenas a primeras mejor no dejar pasar nada, que luego se pierden cosas por el camino. Así que me tengo que poner en plan con algunas lecturas, no vayáis a pasar de largo ;)

      Besos

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  25. Me alegro que este libro te haya rescatado de ese mal momento lector (no imagino que puedo llegar a sentir si me ocurre algún día), necesito de tu entusiasmo lector aunque mi lista se incremente hasta lo imposible.

    Qué bonito lo que contáis tú y Meg: esa relación entre Albert y su hijo pequeño, el desamor, las experiencias de la guerra, etc.
    Ya está apuntado y llegará.

    Un abrazo!!

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    1. Más me he alegrado yo, no creas. Ahora leo como si no hubiera mañana, aunque otra cosa es que acierte. Con la lectura que estoy ahora mismo sí he acertado y mucho, me ha sorprendido no encontrar referencias por ahí. Ya contaré (no sé cuándo, eso es otro cantar). Me agrada leer que necesitas de mi entusiasmo lector, pero que conste que últimamente me lo cuestiono mucho (mi entusiasmada forma de leer). La relación de Albert y su hijo pequeño es preciosa, en ambas direcciones. Y Albert es un personaje de los que se quedan contigo. Formidable. Cuando te llegue me gustará leerte y comentarlo ;)

      Abrazo!

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  26. No conocía el libro, pero si te hizo 'salir' un poco de esa racha no-lectora que nos ha afectado a todos en algún momento de nuestras vidas, es que tiene que ser digno de tener en cuenta.

    Besos.

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    1. Me hizo salir un mucho de esa racha, ahora no paro de leer. Espero que no vuelva la racha, nunca me había pasado (y llevo toda la vida leyendo, ha habido huecos sin leer pero porque era mi decisión, y este no era el caso). El libro merece la pena, harás bien en tenerlo en cuenta ;)

      Besos

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  27. Me alegro que la recomendación de Meg te sacara del bache lector. Yo me la apunto por si me pasa.
    Un beso!

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    1. Los baches son muy feos, no me gustaba ir con la mochila vacia. Qué sensación más fea. Espero que no te pase, pero sí te deseo que lo leas :)

      Besos

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  28. No conocía ni el libro ni el autor pero me lo apunto "Porque si" bueno también por la estupenda reseña que has hecho de el, un besote.

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    1. Pues acabas de descubrir un buen libro. Y en principio un buen autor, pero habrá que seguirlo. Gracias Rocío ;)

      Besos

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  29. Difícil dejarle pasar con el entusiasmo y emoción que pones en tu reseña. Lo apunto
    Besos

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    1. Entusiasmo y emoción siempre lo pongo, aunque no me gusten ;) Pero haces bien en apuntar este.

      Besos

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  30. ¡Bendita tozudez! te ha sacado del atasco y nos deja una nueva recomendación que hace temblar mi lista de pendientes pero regocija mis instintos lectores.
    Si no hubieras estado atascada no se que hubiera sido de mi si con él cada vez que me asomo por aquí me llevo un título imprescindible :)))

    Besos

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    1. Sí, la tozudez a veces se convierte en virtud (otras, en una pérdida de tiempo...) y en este caso ha caído del lado "bueno". Siento agitar así tu lista de pendientes, pero en el fondo da gusto tener ahí revoltosillos tantos pendientes ¿no?. Ahora tengo ansia lectora, voracidad diría yo, lo cual no quiere decir que luego lo leído me convenza, pero volver a leer, a recuperar las ganas ha sido maravilloso.

      Besos (asilvestrados)

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  31. Lo apunté cuando leí la reseña de Meg, y ahora estoy más convencida aún de que debo hacerme pronto con él. Un beso

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    1. Es un buen convencimiento :) Te gustará, ya sabes que si luego no te gusta, vuelves y me das pescozón ;)

      beso

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  32. Albert es un hombre atormentado. Y esa bala imaginaria, aún que no sangre, tiene que doler y mucho. Como a cualquier chica estúpida, me gustan los perdedores. Y Albert, definitivamente, es uno de ellos. De hecho, tiene sobradas razones para llorar ¿verdad? Un beso.

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    1. Albert es un hombre que sabe que hay tiempos nuevos que no deberían de venir. Y atormentado, pero a la vez sabiendo irse en paz. Los perdedores... qué atracción tiene, y en mi caso si son de culo pequeño, más todavía :) Tiene razones para llorar, sí.

      Besos

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  33. La imagen del baño a la madre me hace evocar sentimientos hondos. No sé si pueda leer sin llorar :o

    Será que estoy envejeciendo!

    Gracias por la reseña, tendré el libro en cuenta pero tendrá que ser en el momento adecuado.

    Un beso.

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    1. Esa escena es ... especial. Se puede leer sin llorar, pero no sin emocionarse. No envejeces, creces :P

      Gracias a ti por comentar. Es un buen libro, no le hagas esperar ;)

      Beso

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  34. Leer tu reseña me ha removido algo por dentro. Sospecho que acabaré sucumbiendo a esta lectura porque creo que es de estos libros que te ponen los pelos de punta en más de una ocasión.
    Un besin

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    1. Leerlo te removerá, es un libro especial, Albert es un personaje que se quedará contigo. Su hijo pequeño también.

      Besines!

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  35. Mi lista de pendientes respira tranquila. Esta vez no crece porque ya lo tenía apuntado desde que Meg lo recomendó en su blog jeje Eso sí, me llevo apuntado a Frankie para escucharlo mientras lo leo ;)

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    1. Cómo estaremos con nuestros pendientes que nos da más alegría descartar un libro o saber que ya estaba en la lista que apuntar uno nuevo... ;) A la Voz, hay que escucharlo en cualquier momento, que se deja muy bien ;)

      Besos

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  36. La tenía apuntada desde la reseña de Meg, todavía no ha caído porque tengo la sensación de que va a ser un poco triste. No tardará en caer. Besos

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    1. La alegría de la huerta no es, desde luego, para eso ya estoy yo... Pero el libro merece la pena Norah, lo que es, es.

      Besos

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  37. Bueno lo que has escrito.
    Novela a la lista para que también me deje huella.
    Un abrazo

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    1. Bueeeenooooo... Te la dejará, Blanca, hay libros que inevitablemente te la dejan. Y te agrada ir guardando y acumulando esas huellas.

      Abrazo!

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  38. Me ha emocionado este relato profundo, complejo, poético, muy bien escrito, que se desarrolla en un día en la vida de esta familia, pero en el que se hacen continuas referencias al pasado. De hecho, el gran protagonista es el pasado; todos los personajes se definen por su actitud hacia el pasado. Albert siente el pasado de manera romántica, ve que el mundo progresa pero él no puede seguirle en ese avance, Suzanne se empeña en borrar cualquier vestigio de ese pasado que, considera, le impide acceder al futuro, Lilianne se conforma con congelarlo, Madeleine ha olvidado el pasado y vive en un eterno presente.

    Albert defenderá el futuro de sus hijos, rompiendo con el pasado secular: traerá de vuelta a Henri y dejará a Gilles en el camino de la literatura. Ahí está la paradoja: un hombre del pasado se inmola para salvar el futuro de sus hijos.

    Tu última cita de la novela es uno de los párrafos más bien escritos, más conmovedores que he leido, esa simbiosis entre vida y literatura, cómo la vida ilumina la literatura, le quita el artificio y cómo la literatura nos ayuda a entender el mundo y a nosotros en él. La conclusión es que nada es inmutable, nada es para siempre.


    Uff, my way, canción de canciones, es una declaración de intenciones.
    Me repito como el ajo: muchas, muchas gracias.

    Besos.

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    1. Creo que una de las cosas que más me gusta del blog, además de permitirme compartir algo que me apasiona y comentarlo con otros apasionados lectores, es precisamente esto: cuando un libro que te emociona, lo hace también con otra persona que decide leerlo después de contar mis sensaciones. Creo que incluso la agradecida soy yo, porque es como si leer tuviera ese valor añadido de compartirlo.
      El libro tiene algunos clichés que son perdonados, sobre todo porque el personaje de Albert es especial, aunque también su mujer (a su manera), su hermana, Gilles... Vida y literatura. Decía Almudena Grandes (yo también lo digo) que leer es vivir más. Pues eso :)
      Cierto, My way es toda una declaración de intenciones.
      Gracias a ti.
      Abrazo!

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