viernes, 10 de junio de 2016

Apuntes sobre el suicidio (Simon Critchley)


Título original: Notes on Suicide
Traductor: Albert Fuentes Sánchez
Páginas: 112
Publicación: 2015 (2016)
Editorial: Alpha Decay
ISBN: 9788494489624
Sinopsis: “Este libro no es una nota de suicidio.” Así arranca Apuntes sobre el suicidio, un ensayo inteligente, provocador y a su vez de una sensibilidad extraordinaria. Simon Critchley repasa en estas reflexiones sobre el suicidio diferentes fuentes -desde el recuento histórico de suicidas célebres al análisis textual de numerosas notas de suicidio- para llegar al fondo del asunto que le interesa: qué significa estar en posesión del regalo de la vida y en qué consiste la maldición de poder elegir libremente entre vivirla o, por el contrario, optar por la muerte.


Alguien a quien quiero mucho y que me quiere bien me pide insistentemente alegría. Positividad. Soy consciente de lo difícil que es bregar conmigo desde hace mucho (demasiado) tiempo. No hay nadie que pueda desear más que yo misma el poder dar júbilo continuo. Hay personas a las que se lo debo (vale, no es un deber… es un querer). No quiero sentirme culpable de mi momento, ni justificarme ni explicarlo. Hasta hace no mucho tenía una necesidad imperiosa de contarme, de exponer mi vida de arriba abajo. Ya no. Todo para dentro. Las lecturas para fuera. Así que espero que nadie se me enfade por ir a comentar justo ahora un libro como este…

¿Por qué este libro? Quizás una de las palabras más repetidas en este blog sea: VIDA. Pienso mucho en la vida, tengo tantas ganas de vivir… y eso hace inevitable pensar también en la muerte. Un tema del que no gusta hablar ni pensar. Menos aún del suicidio. Pocas situaciones hay más inquietantes que un suicidio. Pero ¿quién no ha pensado alguna vez en este tema? Bien porque lo ha vivido/sufrido de cerca, bien porque de alguna manera más o menos profunda, superficial, meditada o solo atisbada, ha pensado/fantaseado no tal vez en suicidarse pero sí en el suicidio como algo abstracto, posibilidad o descarte, como tanteándonos si seríamos capaces de…

No me asusta decirlo, menos aún en este cuarto propio sin red, igual hasta debo escribirlo: he pensado seriamente en suicidarme. Una posibilidad real. No me lo planteé como una decisión, sino como un intento muy reflexionado de averiguar si yo sería, en este tema, capaz o incapaz. La respuesta la tengo ya muy clara: incapaz. Enfrentarme a este fantasma mirándole a la cara me devuelve al punto de partida: vida. Toca lucharla. Acepto vértigo, mar, búsqueda, faros, montaña, libros, sensación, raíz, ideales, arte, ventanas, intensidad, jugar, mariposas, vorágine, mirada, selva, fuente, deseos, campanas, utopías, delfínes, puertas, jeroglíficos, música, escribir, viento, soñar, creer, laberintos, confiar… Sé lo que necesito. Pero no sé dónde estás, cómo te llamas, quién eres, ni si nos vamos a encontrar (y quiéreme si te atreves).

La imposibilidad de hablar de este tema tan personal con alguien me llevó, justo mientras certificaba mi incapacidad, a leer este libro. También una conversación con dos bellas personas en la que se planteó la necesidad de desmitificar el suicidio, de no estigmatizar a las personas que se suicidan, lo intentan o piensan en ello. No dejarlas fuera. No soslayarlas. No juzgarlas. No esquivarlas. En definitiva, ayudarlas y poner sobre la mesa un tema tabú por el que todo el mundo se desliza y pasa de puntillas, pese a que todos inquieta. Acabo de decir que “la imposibilidad de hablar de este tema tan personal con alguien”… ding-dong… esto ya es sintomático: para alguien que tenga esos pensamientos el mero hecho de plantearse compartirlos ya es un problema: es un tema molesto, como para que encima venga alguien que aprecias queriendo compartir su “preocupación” sobre el tema o a decirte que está en un momento en el que lo contempla como posibilidad… A mí esto, esta dificultad para hablarlo sin que te caigan encima tópicos y sonidos de sirenas y alarmas, ya me parece muy significativo. Y hasta aquí puedo leer…

Comencé a leer este libro en Mallorca, al lado de un faro, sentada en un acantilado con los pies colgando, el mar abajo, el vértigo circulando por mis venas. Decidí no seguir leyendo. Poco después salté un muro y me lesioné la rodilla. Pensé que todo lo que sucede, sucede por algo, nos dice algo. Quizás fue una señal. O dos.

¿Cómo ha sido la lectura? Ligeramente decepcionante. Un inicio prometedor, tratando de comprender, de romper con todo aquello que convierte el suicidio en un tema tabú y polémico, sin tratarlo como un pecado o un trastorno mental, sin juicios morales, sin condenarlo ni prejuzgar… Pero debería de haber tenido más en cuenta el título: Apuntes sobre el suicidio. Pues eso, apuntes, ideas que quedan sin desarrollar. Apunta pero no dispara. No profundiza. Esperaba una confrontación mayor, más arriesgada, más valiente. Y si bien es cierto que es de valorar el intento de poner el punto de mira en un tema sobre el que se pasa de puntillas, la brevedad del texto y cierta mesura del autor terminan por deshacer un inicio espectacular y muy interesante.

Quisiera abrir un espacio para pensar acerca del suicidio como un acto libre que no debería ser objeto de repulsa moral o condenado en voz baja. Es preciso comprender el suicidio y es imperativo entablar una discusión más madura, compasiva y reflexiva acerca del mismo. Con demasiada frecuencia, la rabia domina todo el debate acerca del suicidio. Los deudos de alguien que se ha quitado la vida, ya sean cónyuges, familiares o amigos, reciben cualquier intento de hablar sobre el suicidio con comprensible indignación. Pero debemos atrevernos. Tenemos que hablar.
El libro no es un debate en sí, sino más bien una invitación al debate. Como ensayo se queda en las primeras capas. Un punto de partida en el que se aportan datos, información, alguna reflexión, pero tan solo rasca la superficie y no termina de meter el dedo en el núcleo. Y aunque su conclusión final me parece curiosa, no deja de resultarme “buenrollista”: Critchley plantea que si se elige el suicidio, una vez tomada la decisión, ¿por qué no esperar?, ¿para qué las prisas? Que disfrutemos mientras de los pequeños milagros cotidianos, de la belleza efímera, y tendamos la mano en busca de otra persona en un gesto de amor…

Lo siento, pero no, no compro. Cuando llegas a plantearte el suicidio ya antes has pasado por todo eso. En una sociedad en la que parece que todo tiene que ser buen rollo y alegría, vidas maravillosas, muy Mr. Wonderful todo y que viva las puestas de sol y los viernes, y en la que proliferan el coaching y los libros de autoayuda con eslóganes y frasecitas que son verdadera cizaña, no debiéramos meter en un gueto a quien no se niega a mirarse al espejo de tú a tú y asume las contradicciones con las que convivimos, eligiendo el canto de la moneda para poder visualizar cara y cruz al mismo tiempo. No hay más que una respuesta si la idea del suicidio planea en lontananza: Vida. Y pasión.

Y una promesa: no dejar de buscar.


Incapaz (del suicidio) y, por tanto, muy capaz (de jugar a VIVIR).

(©AnaBlasfuemia)

56 comentarios:

  1. Nunca me atrevería a juzgar a un suicida. Vamos, no me atrevo a juzgar las decisiones de nadie. No obstante, creo que el suicidio en sí es un acto egoísta si uno deja tras sí a sus seres queridos. O sea, estoy juzgando. Pero no lo quiero.
    besos

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    1. Esa es la trampa, Agnieszka: inevitablemente se juzga. Incluso antes de..., ya se juzga.

      Un abrazo

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  2. Hola Ana.

    Empiezo por aquí; me parece de una generosidad extraordinaria el que nos compartas estas reflexiones tan personales, y si a ti te hace bien exponerlo así, me consta que quienes te leemos extraemos algo muy valioso de ello, cada uno en la medida de su ser. No sé si te resulta paradójico leer esto, pero veo una mujer muy valiente detrás de estas líneas.

    Si el libro te ha decepcionado algo, tus reflexiones nunca lo hacen, siempre abren ventanas para asomarnos a la VIDA (cierto, una palabra muy presente en tu blog), desde otros ángulos, y te lo agradezco enormemente.

    Y tampoco te voy a negar que estando, a veces, en algún deslumbrante acantilado cantábrico, he pensado: qué bellísimo lugar para abandonar la vida… y eso considerando que me tengo por una persona que ve el vaso medio lleno.

    Vivir es transitar todas las sendas del pensamiento, las oscuras y las plenas de claridad, barruntar todas las posibilidades, no hay más que mirarse dentro, a pesar del pánico que nos da.

    Nuestra admirada Clarice Lispector ha definido esta sensación de una manera insuperable:

    “Vivir es una especie de locura que la muerte comete.”

    A pesar de todo lo dicho, venir aquí siempre es… PURA VIDA.
    Un abrazo.

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    1. Hola Paco:

      mmmmm... no sé si hay valentía aquí. A veces me preocupa que se vea como cierto exhibicionismo, y sin embargo este espacio es para mí muy íntimo, aunque esté así de expuesto. Me resulta muy difícil a mí misma desvincularse de este espacio que se ha ido creando solo, y aunque he intentado alejarlo un poco, que tenga más distancia, lo cierto es que no puedo. Y, a estas alturas, tampoco quiero. Me hace bien. Punto. No le doy más vueltas. Si además es cierto que hay quien saque algo valioso de todo esto... pues entonces es un motivo y una motivación más para no cambiar nada. Yo no necesito hacerlo. No quiero hacerlo.

      Luces y sombras, Paco. Pero se necesita estar en un canto para ver ambas, aunque sea un canto afilado como una guillotina. Son opciones. Y la mía ha sido, es, esa.

      Justo estoy leyendo a Lispector ("Un soplo de vida"). A cada frase necesito un tiempo de reflexión. Es brutal. Brutal, certera... afilada. Profunda. Cómo envidio esa capacidad de introspección, de análisis, y de ponerla en palabras.

      Mira... una de mis canciones favoritas se llama así, Pura vida: https://www.youtube.com/watch?v=QuCMOrClams

      Esa es la búsqueda: vida. Pura vida. Vida pura.

      Un abrazo

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    2. ¡Qué maravilla de paisajes al son de música tan bella! Gracias Ana por el regalo :)

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    3. Me alegro que te haya gustado. Hay sitios a los que voy, o vuelvo, que cuando llego, lo hago poniéndome esta canción ;)

      Un abrazo

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  3. Lee los "Diarios" de Pizarni. Ese libro sí que es un pozo.

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    1. Una sima... Los estoy leyendo. Pero despacito. A trocitos. Leerla del tirón es despeñarse.

      Un abrazo.

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  4. No le veo sentido al suicidio: la vida se acabará en algún momento, la muerte la tendremos seguro, sin embargo, la vida es algo pasajero, ¿por qué no probarla hasta el final?
    No le veo sentido al suicidio AHORA, pero quién me dice que en algún momento no se lo vea...
    El suicidio, desde luego, debería poder ser un tema de conversación como cualquier otro. Es algo sano hablar de lo que nos preocupa, sea lo que sea, compartir y contrastar pensamientos y formas de ver.
    Un abrazo.

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    1. Hay quien no le ve el sentido a la vida, supongo. A mí mismamente me cuesta a veces verle un sentido :) (sonriendo te lo digo). Nadie vivve la vida como algo pasajero, Caminante. Ese es el problema para quien la vive así. Y aunque sea sano hablar sobre lo que nos preocupa, también sabes que no siempre es posible. No siempre. A veces encuentras a alguien con quien sí puedes hablarlo todo.

      Un abrazo.

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  5. El suicidio es un tema que evidentemente impacta. No da miedo el hecho de manifestar una intención de morir, sino que parece interpelar al receptor de la manifestación: ante un "deseo" de morir del otro, puedo hacer yo algo para evitarlo? El único que lo puede evitar es la persona que sufre, porque detrás de esa intención hay un gran sufrimiento, a veces tambien hay una gran manipulación. Creo que en la vida hay que esforzarse, hay que sacar cabeza, hay que vivir. La muerte siempre estará ahí, pero la vida es lo que tenemos ahora y un día ya no estará.

    Como en la peli "El rio de la vida", nada es para siempre, tampoco el sufrimiento. Todo pasa, y mientras tanto vivimos.
    Un fuerte abrazo.

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    1. La muerte en general es un tema complicado de gestionar. Los duelos lo son. El suicidio, tienes razón, parece como señalarnos con el dedo, como interrogarnos. Me pregunto mucho por las causas, ciertamente muchas veces hay sufrimiento (del alma, de la salud...), supongo que siempre, incluso en los casos de manipulación, también hay sufrimiento. Me pregunto cómo evitarlo. Como conseguir que la vida no fatigue tanto.

      Un abrazo.

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    2. En la Vanguardia se habla de un libro sobre este tema.
      Contra el tabú del suicidio: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/06/15/catalunya/1466018590_737511.html.

      Creo que quien tiene pensamientos suicidas, vive una dostorsión de la realidad, vive (y sufre) un eterno dolor, y la única salida para acabar con el dolor es la muerte, como quien se toma una pastilla. Hay una especie de falta de perspectiva temporal, ha abandonado toda esperanza de que su situacion cambie. Pero eso sólo se puede saber si se vive, con la muerte todas las potencialidades mueren también, todo lo que sería queda incompleto. Sólo digo: nada es para siempre. El dolor tampoco.
      Abrazo más fuerte.

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    3. La realidad siempre está distorsionada. No la realidad, sino nuestra visión de ella, de lo que vivimos. Creo que me lo que más me aterra es precisamente esa idea de que todo termina, todo. No sólo el sufrimiento que pueda haber, sino también las posibilidades. Y no sé... los términos absoltuos (nada, siempre, todo, jamás...) hay que usarlos con mucho tiento, desde luego.

      Abrazo

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    4. Mira, he visto hoy este artículo. Me ha encantado: http://verne.elpais.com/verne/2016/06/07/articulo/1465315526_363329.html

      Abrazo

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  6. Varias cosas que quiero comentarte (y seguro que alguna se me olvida >.<):
    - Opino como Paco Castillo: Eres muy generosa por compartir contigo ciertas experiencias personales. Y aunque el libro te haya decepcionado, lo que importa son tus reflexiones sobre él. Por eso me gusta leerte.
    - Yo también estoy cansado del rollo positivista. Mucho. Evidentemente, creo que hay que buscar cosas positivas en la vida, saber quedarse con las cosas buenas. Si un amigo quisiera suicidarse intentaría hacerle cambiar de opinión. Nunca le juzgaría mal y me mostraría siempre a su lado. Pero los rollos "sonríe" y "todo está en tu mente" creo que son estúpidos y contraproducentes. Yo no es que no valore el optimismo (creo que una pizca siempre hace falta), pero por favor, que éste sea realista y no idiota, que no niegue las penurias de la realidad.
    - Aunque quizás este ensayo no sea demasiado brillante (por lo que cuentas), creo que nunca superará Contra la imaginación, de Christophe Donner. Me dejó en shock de lo vaporoso e inconcreto que era.
    Un abrazo.

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    1. Es egoísmo, Letraherido, no generosidad :) Lo hago por mí, principalmente, porque lo necesito. No sé si compartirlas, pero sí hacerlo así, aquí. El libro indistintamente de que esperara más o no, es cierto que genera debate, y eso ya es un mérito.

      A ver, que tanto Mr. Wonderful y positivismo me haga regurgitar no significa que, evidentemente, busque... no sé si positivismo, pero sí alegría, alegría de vivir. Pero pienso como tú, que hay que hacerlo desde la realidad, no desde el meter la cabeza en un agujero o mirar hacia otro lado.

      Un abrazo

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  7. Hola, Anna. Hacia mucho tiempo que no venia a saludarte. Lo hago hoy porque tenia ganas de hacerlo, y he aprovechado que he leido este libro. Lo que más me impusó hacerlo fue el porque nadie quiere saber de él (sobretodo los Medios de Comunicación) Esto recuerda tiempos pasados cuando las personas fallecian de cáncer y la gente le llamaba de todo menos cáncer. Yo también estoy de acuerdo con Paco Castillo y por supuesto de ninguna manera soy capaz de juzgarlos. Ni a ellos ni a nadie, quien soy yo... Aun recuerdo hace unos años a un joven casi recien casado. Esposa y familia buenisima gente. Se suicidó al dia sigüiente de encontrase sin trabajo, (era discapacitado)

    Se que me permitirás que te diga que ultimamente he leido dos libros que quizás conozcas. Son de Blanca Busquests, están traducidos al castellano. Se que te gustarán y te encantará comentarlos, sobretodo uno de ellos. "Palabras a medias" Descubrirás que nadie es lo que parece. Te hace sentir parte de su Obra. Quien no ha escondido cosas a sus padres y hermanos?
    Muchas gracias , Anna.
    Un abrazo

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    1. Hola Josep.

      El suicidio no es un tema de conversación. Esa es la realidad. No normalmente. Sin embargo en algún momento, sí que es un tema en el que pensamos. Esa invisibilidad impuesta sobre este tema es algo a lo que le doy vueltas. Y me he callado muchas cosas, porque me sonaban a mí misma incluso agresivas...

      Blanca Busquets... pendiente. No me da la vida para tanto libro, Josep :)

      Gracias a tí, Paco (me encanta siempre que alguien dice mi nombre -y/o su diminutivo-) en catalán...

      Un abrazo

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  8. Pues yo tengo claro lo que pienso del tema. Y como lo he vivido muy de cerca no es algo que me perturbe, no voy a cambiar de opinión sobre él por muchas alternativas que me traigan. Y del buenrollismo de postureo tan de moda no va a salir nada bueno, como tampoco saldrá de las vidas perfectas de Instagram o YouTube que solo traerán sensación de fracaso a los que no tengan en cuenta que no son más que falsedades y deformaciones de la realidad. Nadie puede estar tan contento y feliz todo el día y todos los días a menos que sea un luni.
    Un abrazo

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    1. No, ciertamente ese postureo del buenrollismo no va a traer nada bueno. Es muy frustrante. Y sobre las vidas perfectas de Instagram (no me muevo tanto, más bien nada, en Youtube) casi mejor que no comento, que me pillas calentita, jajaja...

      La felicidad es muchas cosas. Y apenas tiene que ver con lo que nos tratan de vender.

      Un abrazo

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  9. No creo que el suicidio sea una opción egoísta. Ninguna opción que afecte a la propia vida puede serlo. Tal vez sea egoísta la opción de familiares y amigos que, sabiendo que esa es tu decisión, intentan convencerte de lo contrario. Convencerte de que te enfrentes a una vida que no deseas para que ellos no sufran.
    Tampoco creo que sea cobarde. No sé para qué se necesita más valor si para suicidarse o para seguir viviendo en según qué circunstancias.
    No sé si yo tendría el valor de suicidarme, pero saber que es una opción que está ahí, me resulta muy consolador y gratificante; saber que por mal que vayan las cosas, siempre nos quedará el suicidio.
    Como parte de la vida que es la muerte, el suicidio es una opción de vida. La muerte no es lo contrario de la vida. Lo contrario de la vida es el aburrimiento. Una gran razón para suicidarse es estar aburrido de la vida.
    Interesante post, Ana. Y se agradece la sinceridad desde la que está escrito.
    Un beso.

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    1. Supongo que el hecho de que nunca se es suficientemente solo como para que la propia vida no afecte a nadie más que a una misma es lo que puede hacer parecer egoista el suicido. Pero esa forma de pensar convierte en egoista cualquier cosa que hagamos o no hagamos. Está claro que previamente al suicidio hay un sufrimiento, un sufrimiento que afecta no solo a una persona, sino a todas las que están alrededor. La depresión es un ejemplo de eso. Inquieta.

      A mí me parece valiente cualquier opción: morir o vivir. Ambas requieren de valentía, de mucha. Creo que lo has expresado muy bien. La vida lo es porque existe la muerte. Preguntarse sobre ambas entra dentro de nuestra naturaleza, y no puedo estar más de acuerdo contigo sobre que lo contrario de la vida es el aburrimiento. Y hay mucho aburrimiento. Mucho.

      Yo te agradezco a ti tu sinceridad.

      Un abrazo.

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  10. Qué entrada tan valiente!

    Pienso que en una sociedad orientada a preservar la vida de cada ser humano y desarrollar su potencial la muerte se interpreta como derrota y el suicidio en parte como derrota (poque no se supieron crear ni las condiciones mīnimas para preservar, desarrollar, expandir esa vida) y en parte como inmoralidad (porque no se hizo todo lo posible para conseguirlo, podia seguir vivo, orientado a desarrollarse, expandirse, pero decidio matarse). Y asī lo vivimos, como fracaso y como inmoralidad tanto de quien se suicida como de quienes le rodean y del conjunto social.

    Dirīa que suicidarse es quizás nuestra ūnoca prohibicíön absoluta: no debe haber suicidio en ninguna circunstancia. Matar, por ejemplo, no es una prohibiciön absoluta, hay circunstancias en que estå permitido, incluso obligado: en defensa propia, en defensa de la naciön, siempre y cuando no exista un modo de preservar las vidas amenazadas preservando también las vidas de quienes las amenazan.

    Y, bueno, parece que comienza a abrise una brecha en esa prohibiciön absoluta del suicidio. ¿Por qué una persona no podrīa escoger la muerte en casos de enfermedad terminal o de incapacidad grave? Esta pregunta anda rondandonos, la escuchamos ya por las esquinas de nuestra sociedad. ¿Por qué no? Al fin y al cabo en nuestra sociedad se preservan y desarrollan vidas para sacarles utilidad, provecho económico, y los enfermos terminales, las personas con discapacidades graves, quizås incluso los ancianos, en fin, toda esa gente cuyo suicidio comienza a verse posible, comprensible, aceptable, es gente costosa. ¿Quizås en esas condiciones el suicidio podría vivirse como un bien, la opciön correcta..la que nos libera de la mala hierba para que el resto del jardin crezca esplendoroso?

    Creo que por ahī va nuestra lögica o nuestras vivencias, con sus cosas buenas y con sus cosas malas. Creo que por ello no es posible sentarse a hablar contigo sobre tu suicidio como posibilidad. No es una posibilidad (aceptada) en nuestra sociedad, osease, para nosotros. Existe esa prohibicion de suicidarse y esa obligacion de vivir yvdesarrollarse: vive, cuida de tu salud, hazte una transfusiön de sangre si vivir lo requiere, desarrolla tus talentos, crece, produce, disfruta, se feliz. En otras sociedades la muerte (natural, inducida, violenta) se vive e interpreta de otros modos.

    Paula

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    1. Hola Paula: Me volví loca porque no veía tu comentario, pero lo había visto en el mail... Al fin lo he localizado. Blogger se lo había llevado a spam!!

      Apuntas algo que considero muy interesante y a lo que le doy muchas vueltas: La parte de fracaso que conlleva un suicidio, pero pienso sobre todo en el conjunto social. Creo que cada suicidio (incluída la eutanasia) es un fracaso de la sociedad. Y eso es algo que ya impide el primer paso: que alguien que quiera hablar sobre el tema pueda hacerlo libremente. Que poder, puede. Pero las reacciones quizás no son las adecuadas.

      De entrada la muerte ya es tema tabú. Vade retro. Los duelos acaban convirtiéndose en una necesidad imperiosa de superarlos rápidamente. Hay todo un enorme diccionario de frases hechas para la ocasión. Creo que no gestionamos bien ese tema y, por tanto, no afrontamos adecuadamente la vida.

      Piensa en esas sociedades en las que la muerte tiene otros matices, donde no hay tantos miedos alrededor. Y piensa en sus vidas. Y en las nuestras.

      Un abrazo.

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  11. Interesante reflexión Ana, gracias por compartirla.
    Desde la vida, resulta difícil imaginar los sentimientos que llevan a alguien a quitársela, pero a veces se pierde la esperanza, todo se hace muy cuesta arriba y cuando seguir caminando no es una opción.
    De los suicidas se opina como en muchas cosas sin saber de cierto que hay detrás de esa decisión, se dice que son unos cobardes, ¿qué sabremos de sus motivos? Alguna vez he pensado que quitarse la vida no es precisamente de cobardes aunque si de personas que no encuentran salidas.
    Hay muchas razones, entendidas y sin entender, detrás de un suicidio. La tristeza, la incertidumbre, el no saber, la frustración por no haber sido capaces de ayudar a alguien a llevar un momento así...cada caso es un mundo, muy triste y doloroso.
    Un saludo
    A m

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    1. Creo que tanto vivir como morir es de valientes.

      Muchas veces de los suicidas se dice como de los asesinos, maltratadores, violadores... "parecía normal". Parecía "normal". Vaya tela. Yo pienso que todos somos responsables, en cierta manera, de aquello que suponga un fracaso para alguien. Pero están de moda los egos exaltados y la felicidad impostada. Y la política del avestruz. Me da un poco de pavor qué rápido va todo, la indiferencia, la falta de empatia, los mundos de yupi... Sinceramente, me dan ganas de cambiar de planeta...

      Un abrazo.

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    2. Totalmente de acuerdo, está de moda la impostura, el mirar hacía otro lado y regalar frases positivas que el que las lanza nunca las aplica cuando le toca. Sí, es muy frustrante pero de tanto en tanto, hay gente que sorprende para bien.
      Y sobre la normalidad, ¿qué es ser normal? A mi me dan miedo esas etiquetas.
      Un saludo

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    3. A mi me dan miedo las etiquetas en general :) Y es un problema, porque las palabras son etiquetas...

      Un abrazo

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  12. Añadir que cuando hoy comenzamos a ver factible el suicidio en determinadas condiciones no lo hacemos pensando que esa gente es costosa sino que se trata de personas que no pueden expandirse, desarrollarse, crecer..quė sentido tienen ya sus vidas? Cömo podrían ser felices en tales condiciones? Esas son nuestras preguntas, acordes con cómo nos vivimos y organizamos.

    Paula

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    1. El concepto de "costosa" puede incluir muchos matices. Aunque sé que te refieres a los económicos, hay otro coste, anímico e incluso de "imagen", que es mucho más complejo. Y más peligroso.

      Un abrazo.

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  13. No me voy a extender demasiado con el comentario, por no repetir lo que ha dicho por ejemplo Paco Castillo. Expones cuestiones tan personales que a veces no se me ocurre que decir, me dejas descolocado, pero quiero dejar constancia de que te he leído.

    El suicidio no debería ser un tema tabú y silenciarse, al contrario, porque es la primera causa de muerte externa en España y la segunda en el mundo precisamente entre los jóvenes (http://www.20minutos.es/noticia/2229928/0/suicidios/datos-oms-2012/jovenes/). Apuntabas esa obsesión insana de nuestras sociedad por la felicidad, como si fuera un estado lógico y natural, al alcance de la mano. Una idea que tiene (malas) consecuencias, porque nos convierte en seres permanentemente frustrados. Estoy contigo, hay que vivir, y ello lleva incluido el pensamiento de la propia muerte, incluso de forma voluntaria.

    Es una pena que este ensayo se quede en el camino, o no, porque al menos es un primer paso.

    Un abrazo.

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    1. jajaja... no sé muy bien cómo tomarme eso de que te descoloco... ¿es para bien o para mal?...

      No debiera serlo, no. Pero todo lo que implique cuestionarse ciertos valores que son de "curriculum oculto" y pilares de nuestra sociedad... son temas prohibidos. No explícitamente. Pero sí de forma "pactada". Esos pactos ocultos, pero sobreentendidos y aceptados, me dan terror. Se asumen sin cuestionarse.

      Este ensayo podría haberse mojado más. Pero ciertamente a mí me generó muchas cosas en qué pensar, luego no ha estado tan mal ¿no?

      Un abrazo.

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  14. Ha cambiado tanto mi opinión sobre el suicidio (y los suicidas) a lo largo de los años... Del total rechazo e incomprensión, al respeto e incluso a veces comprensión. No necesito un libro como este para no juzgar a quien se suicida o se lo plantea, pero no me importaría leerlo, porque creo que es un tema sobre el que hay que hablar sin tapujos, con coraje y honestidad. Por eso lamento tu decepción con esta lectura, porque a tenor de lo que comentas sobre su final, pienso que para mí también sería decepcionante.
    Un abrazo

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    1. Las opiniones siempre se van modulando con el tiempo y la experiencia. Lo que nunca he hecho es juzgar, he podido ir cambiando mi opinión sobre el suicidio, pero siempre me he planteado qué hay ahí. Yo creo también que hay que hablar sin tapujos, que quien se ve en esa tesitura debería de poder hablar, de que no debiera asustarnos escuchar.

      La decepción es relativa. Apuntaba más y fue menos, pero sin duda como "excusa" para debatir y reflexionar es más que buena.

      Un abrazo

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  15. El suicidio es un tema que da para el debate. No es una decisión fácil ni repentina. En general, es fruto de una reflexión profunda; las personas que toman ese camino habitualmente no encuentran motivo valedero para seguir adelante y no sirven los buenos consejos ni la empatía de los demás para disuadirlos. No siempre obedece a un sentimiento de frustración, aunque un fracaso pueda ser el desencadenante. Depende del momento de la vida en que uno se encuentre y también de la valoración de la propia vida y del propio dolor o incapacidad, por que esos son los verdaderos vehículos que conducen a tamaño paso. A veces, apostar por la vida es más fatigoso -para sí y para el núcleo familiar- que quitarse de en medio.
    Por otro lado, los avatares de la vida moderna, con su pulsión sobre el éxito y la realización personal, orienta a muchos hacia el suicidio al no alcanzar la inclusión. Porque de eso se trata, del sentido de pertenencia.
    En fin, podremos escribir mucho sobre ello.
    Gracias por traernos un tema tan poco presente en la blogosfera.
    Un beso, Ana.

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    1. Cualquier tema que ande sumergido por silencios incómodos suelen ser propicios para el debate, necesarios seguramente. No sé cuántos suicidos son largamente reflexionados y cuantos sin pensar, en un impulso dentro de una situación dolorosa. Nunca sabremos cuántos se hubieran arrepentido. Y cuántos no. Lo que si creo es que muchas veces los consejos (no la empatía) son como de manual, que se recurre a clichés. Y eso no ayuda.

      Son balanzas, supongo, y cansancio. Un día dices "ya no más", y paras. Pero hasta entonces ¿cuánto se podría hacer para no llegar ahí? Es ese camino el que me inquieta. Estoy de acuerdo contigo sobre la pertenencia, un tema que menciono mucho por aquí. Porque es como contradictorio, o así lo vivo yo: no quiero pertenecer, pero quiero pertenecer. No quiero pertenecer a lo que hay. Pero quiero pertenecer a "algo".

      Gracias a ti por comentar, Marcelo.

      Un abrazo.

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  16. ¡Hola!

    Interesante entrada...
    Yo también le he dado muchas vueltas a la vida, a la muerte y al suicidio. Y los dos últimos me da que todavía son bastante tabú porque casi todos se ponen nerviosos y no quieren hablar del tema, ni siquiera de forma abstracta. Pero con las pocas personas que me he tropezado y podido hablar sin problemas, ha sido un alivio... poder razonarlo sin pensamientos manchados por la moralidad.

    Es una pena que sea un libro decepcionante, la verdad es que llamaba mucho mi atención pero después de leerte, creo que paso muy mucho de él. Paso de filosofías baratas y Mr. Wonderful varios jajaja.

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    1. Hola Naialma.

      Si reflexionas sobre la vida, su sentido, su devenir... es como inevitable pensar también en la muerte ¿no? Además, si nos olvidamos de la finitud de la vida yo creo que se pierde una pieza necesaria para vivirla bien. No es un tema cómodo. No te cuento ya si lo planteas como algo que te ronda... Saltan las alarmas, los nervios, los clichés, los psiquiatras... En fin...


      Un abrazo

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  17. Jesús, yo ni me atrevo a planteármelo tan solo por saber sobre mi capacidad pero siempre he pensado en lo que deben sentir los que al final lo ponen en práctica. Es un tema que siemore me ha inquietado e interesado a partes iguales. Qué libro Ana! Besos

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    1. Yo me lo he planteado. Y ya sé mi capacidad. O mi incapacidad. No es un trago fácil, eso también te lo digo. En general es un tema que creo que inquieta e interesa más de lo que se manifiesta. En ese sentido este libro es una buena forma de aproximarse y reflexionar.

      Un abrazo.

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  18. Yo lo siento mucho, pero solo con el título es que siquiera me plantearía leerlo. Creo que la vida es demasiadoro valiosa como para dejardín de luchar por ella. Pero yo no soy quien para juzgar los actos de nade.

    Por cierto te hd nominado al reto 3 días 3 citas por si te apetece hacerlo.

    http://chispiletras.blogspot.com.es/2016/06/reto-3-dias-3-citas-1.html?m=1

    Chispibesitos

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    1. Es de esos temas que, según en qué momento, o en qué interés, pues te planteas abordarlo, informarte. La vida es muy valiosa. Lo que más, qué duda cabe. Pero no siempre se siente que se puede con ella...

      Gracias por la nominación, no suelo publicar retos, pero en el lateral siempre pongo citas ;)

      Un abrazo.

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  19. Qué lectura más interesante, me gusta, no lo conocía ni de oídas... lo apunto a ver si lo encuentro =)

    Besotes

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  20. Soy partidaria de que cada persona decida libremente sobre su vida, si quiere continuar viviendo o quiere dejar de hacerlo. Me preocupa que esa decisión esté mediada por una enfermedad, por ejemplo una depresión. Pero pese a esa preocupación, sigo pensando que cada cual es libre de vivir o morir. Yo sé en que condiciones no quiero vivir y voy a procurar que así sea llegado el caso.

    Por lo demás adoro la vida. Es posible que acabe leyendo el libro, trata un tema vital.

    Abrazos!!

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    1. La libertad suele chocar frontalmente con una realidad: lo que hacemos (incluso lo que no hacemos) suele tener repercusiones en los demás. Y esto es un tema espinoso, porque ser libre implica ser generoso y egoista a la vez...

      Es cierto, la muerte es un tema vital.

      Un abrazo

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  21. Supongo que es un tema que en algún momento pasa por nuestras cabezas... Pero no me resulta agradable leer sobre ello. No sé; no creo que me anime con esta lectura.
    Abrazo!

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    1. Creo que nadie se libra de que en algún momento se piense en este tema. De forma más fugaz o duradera, trivial o profunda, pero es un tema que ahí esta. No es agradable pero en realidad la vida también es eso...

      Un abrazo

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  22. Muy bien desarrollado Ana. No leeré el libro, lo tengo claro, si encima de que ya es un tema complicado de afrontar el autor se queda a medias y aporta más bien poco, pues me quedo con mi forma de pensar que es parecida a la tuya.

    Al final, el que pierde de verdad en un suicidio es el suicida.

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    1. No es que se quede a medias, es que... no sé... como que empezó fuerte, con una declaración de intenciones pero luego se diluyera un poco. Creo que a nivel personal para el autor fue suficiente. Con eso ya basta.

      No tengo claro que al final quien pierda de verdad en un suicidio sea el suicida. No pierde si no hay arrepentimiento (y no lo sabemos). Pero pierden su familia, sus amigos, quienes le querían...

      Un abrazo

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  23. Ana me ha gustado mucho tu reflexión. Precisamente escucho muchas veces esas ganas de irse de este mundo o no encontrar sentido a su vida...Sin embargo, como amante de la VIDA, no puedo evitar sentir una punzada y tratar de mostrar caminos diferentes a esa angustia. No obstante, hay quienes deciden acabar con todo, tristemente...Virginia Woolf, lo trata mucho en sus libros y su propia vida tuvo ese final. A veces me pregunto si fue realmente elegido...creo que no, que ella también quería vivir, sentir, abrazar lo que le rodeaba y quienes vivían a su alrededor...Pero hay mares interiores imposibles de surcar, y en eso, merecen todo mi respeto. Sin ese estigma del que hablas.
    Por otro lado, me alegra que abandonaras el libro en ese momento... cerca del faro en Mallorca. En mi caso, libros así, me pasan desapercibidos...ya tengo bastante con lo que escucho...y quiero pensar en el mundo como un lugar donde poder dejar lo mejor de mí...a pesar de lo que reciba. Es el único modo de ir contra corriente.
    Un abrazo de domingo y que seas muy feliz.

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    1. Es la paradoja que mencioné en la entrada de "La campana de cristal", de Plath: querer morir por querer vivir. Tremendo, pero algo muy presente en muchos pensamientos suicidas: el tremendo deseo de vivir les arrastra al punto contrario.

      No era momento para leerlo, no. Preferí disfrutar del paisaje, del lugar, del momento.

      Me gusta tu forma de ir a contracorriente ;)

      Un abrazo

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  24. Creo que somos propietarios de nuestra vida, y tenemos la capacidad de ser dueños de nuestra muerte si así lo decidimos. Somos libres. Y entender las causas por las que alguien decide poner fin a su vida me parece de una ingenuidad afilada.

    Abrazos!

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    1. Ser propietarios de nuestra vida implica que no le pertenece a nadie más. Pero la vida son lazos, los quieras o no. "Perteneces" a otros, quieras o no. La libertad es egoísta, debe de serto, y eso es muy difícil de entender. Y de vivir.

      ¿En qué sentido lo de "ingenuidad afilada"?

      Un abrazo.

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  25. Menudo tema, querida Ana. Cuánto me alegro de que tu pasión por la vida ganara. Algunos dicen que no han tenido valor para suicidarse; yo creo que hay que tener mucho valor para seguir viviendo. Y no puedo estar más de acuerdo contigo en lo del "flowerpower" de canuto de maría: dejemos espacio para los bajones, por Dios, que también eso nos ayuda a valorar lo bueno que nos pasa. Ahora a por otro libro que te llene más. Abrazos.

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