miércoles, 28 de octubre de 2015

Lo que aprendemos de los gatos (Paloma Díaz-Mas)

Páginas: 128
Publicación: 2014
Editorial: Anagrama
ISBN: 9788433997807
Sinopsis: Los seres humanos –piensa el gato– tienen una irremediable tendencia a entender las cosas al revés. Por ejemplo, si ven un libro que se titula Lo que aprendemos de los gatos, probablemente creerán que trata de lo que los humanos pueden aprender acerca de los gatos, para conocerlos mejor (cosa que, dicho sea de paso, tampoco estaría de más); sin embargo, para cualquiera que sea capaz de pensar con claridad, resulta evidente que Lo que aprendemos de los gatos significa otra cosa: lo que los humanos pueden aprender a partir de los gatos, es decir, lo que los gatos pueden enseñarles. Este tipo de errores se producen porque los humanos parten de la absurda creencia de que son animales superiores, cuando todo el mundo sabe que los animales superiores son los gatos. Los gatos –piensa la autora de este libro– tienen mucho que enseñarnos, pero para ello hace falta que estemos atentos y dispuestos a aprender.


Cuando mi gata Candela enfermó, se acurrucaba en rincones de la casa poco habituales para ella. Algo escondida. Apenas entraba al salón y sólo por las noches (y ya no en los últimos días) iba a mi cama, puntual a nuestro ritual nocturno de mimos. Y cada noche que pasaba era más impuntual, tardaba más en ir. Lo primeros días pensaba que era debido al calor, excesivo e irritante, y que buscaba lugares frescos, aunque no fueran los acostumbrados. Tardé en darme cuenta de lo que estaba pasando, hasta que lo evidente se hizo urgencia y todo se precipitó. Eso es algo que aún me pellizca el corazón, no haber detectado las señales, aunque sé que nada hubiera cambiado. Culparme a mí misma es algo que se me da de lujo.

Una vez que se confirmó que el corazón de Candela era tan grande que ya no podía más con él, y que se negaba a entrar al salón y a la habitación (generosa Candela: no quería dejar rastro de su despedida en aquellos sitios en los que tanto hemos compartido), empecé a ir donde ella se encontrara (despacho o cocina, los dos sitios donde menos solía estar), me sentaba en el suelo, ni demasiado cerca ni demasiado lejos, respetando la distancia sin distanciarme ni distanciarla. Y le iba leyendo en voz alta Las mejores historias sobre gatos, un libro que me regalaron por mi cumpleaños hace tiempo. Cuántas vueltas da la vida… Cuando me sentaba con el libro en la mano, Candela empezaba a ronronear y no dejaba de hacerlo hasta que terminaba, la abrazaba un rato y me iba.

No nos dio tiempo a terminar el libro.

Diez minutos antes de llevarla al veterinario quise retenerla. Hice unos trazos rápidos que son los dibujos que acompañan la entrada de Gracias por tanto, junto a una foto hecha una semana antes. Despedirme de ella me desgarraba.

Hace tiempo que tenía localizado en la biblioteca Lo que aprendemos de los gatos, pero no le había llegado su momento, más que nada porque… hay tanto que leer, y unos libros se adelantan a otros sin que nosotros, sus lectores, a veces podamos decidir ni elegir. Y ese momento llegó hace unos días. Porque aún no he podido pasar el duelo por Candela. Porque no encuentro el momento, o las fuerzas, y a veces no encuentro las lágrimas adecuadas. Así que decidí ir por el libro de Paloma Díaz-Mas, un empujón para ese duelo necesario, me dije.

Y no sé cómo decirlo. El duelo sigo sin pasarlo. El libro se lee con agrado y asentimiento continuo por parte de quienes adoramos a los gatos; reconocemos todos y cada uno de los gestos que Paloma nos muestra de los suyos: Tris-Tras, el gato que se fue (y ahí sí me crujió todo, tan reciente ese protocolo de la despedida en el centro veterinario) y de Tris y Tras, los gatos que llegaron. En el irse de Tris-Tras reconozco esa ausencia de Candela, la despedida y los días posteriores, las huellas que (todavía hoy) sigo encontrando. Y en la llegada de Tris y Tras recupero los inicios del encuentro entre Candela y Truca.

Paloma Díaz-Mas sabe contar, sabe hacerlo desde la literatura. Es por eso que este libro no sólo gustará a los amantes de estos animales independientes, y a la vez tan fieles y generosos, que son los gatos. También pueden disfrutarlo quienes no tienen el gozo de deleitarse de la convivencia con los gatos. E incluso puede animarles a que adopten alguno (adopta, no compres). Descubrirán que en realidad ningún gato es indiferente ni impasible ni poco cariñoso. Entenderán porqué los que convivimos con gatos sabemos que es una convivencia especial, distinta a la que se tenga con cualquier otra mascota. Comprenderán porqué acaban siendo los reyes y reinas de la casa, y hasta qué punto les cedemos espacio, físico y emocional, cómo nos van ganando y les permitimos los mejores sitios aunque eso implique que un sofá de más de dos metros de largo sea ocupado por dos gatas en un 90% mientras tú, la que te crees su dueña, ocupas el 10% restante sin intentar en lo más mínimo recuperar terreno en el sofá. Deducirán que, ciertamente, no enseñamos a los gatos, sino que ellos nos enseñan a nosotros. Mucho y bueno. Y querrán un gato en su vida.

Pero. Pero me faltó un algo. Todo lo que me cuenta Díaz-Mas lo he vivido con mis gatas, con Blas, con Candela, con Truca… Pero con cada una de ellas ha sido diferente, porque aun en ese re-conocimiento que tenemos de los gatos, de su comportamiento y que somos conscientes de que su proceder es la marca del felino, algo propio y genuino de ellos; sin embargo cada gato es diferente, en cada gato lo mismo es distinto y único. Siempre hay diferencias, como en las personas. Y esas diferencias son lo que me ha faltado. Yo he podido contar (no tan bien, evidentemente) algo diferente, personal, en ese comportamiento común que tienen los gatos cuando enferman. Y quizás sea ese el algo que he echado de menos en esta lectura.

Es evidente que no es una obra de ficción, y quizás por eso precisamente hay cierta emoción contenida o que no se ha querido/podido compartir. Pero yo ya no sé ni quiero contener nada. Y quiero pasar mi duelo, encontrar la energía necesaria. Llorar a Candela para poder empezar a disfrutar de sus recuerdos. Poder pensar en ella. Quiero atusarme con largos lengüetazos rosados (y que me atusen a lengüetazos, todo hay que decirlo).


..son inasequibles a la angustia. Su miedo dura sólo un momento: el momento en que se produce. El nuestro se prolonga en el tiempo, se arrastra en recuerdos y se proyecta hacia un futuro desconocido e imprevisible. Mientras, acomodados en su sillón favorito, los gatos se atusan mutuamente con largos lengüetazos rosados.
©AnaBlasfuemia

82 comentarios:

  1. Leí este libro hace meses, se lee bien, pero no tengo la experiencia de haber vivido o vivir con gatos, sólo "visito" de vez en cuando una gata (Lluna) en casa de mi hermana , que es la mascota de mi sobrina. Es muy guapa y juguetona, cariñosa dentro de su naturaleza independiente.

    Nada es para siempre. Deseo que poco a poco te acostumbres a vivir con la ausencia de tus amigas gatas. La convivencia con ellas ya está en ti.
    Abrazo.

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    1. Lo cierto es un libro que se deja leer bien incluso para quien no simpatiza (poco, nada o mucho) con los gatos. Es lo que tienen, el cariño desde su independencia. Algo que siempre me ha fascinado en ellos: esa capacidad de querer, dar, ofrecer, amar, sin perder ni un ápice de independencia.

      A todo nos acostumbramos, manque nos pese. Lo vivido ahí está, siempre. Pero se me ha ido en un momento malo. Pasará ;)

      Un abrazo

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    2. Ana, te recomiendo la peli "Truman", de Cesc Gay, sobre la muerte y también sobre la vida.

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    3. Anotada. Anda que no me das "tarea" :)

      Abrazo

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  2. Yo perdí uno y también se lo que se siente, no estoy muy segura de leer este libro y reabrir viejas heridas.

    Besos.

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    1. Lo cierto es que tampoco es un libro triste, salvo al principio, con la despedida. Luego, con la llegada de Tris y Tras, y las teorías de Díaz-Mas sobre los gatos hay reconocimiento, pero no tanto desde la emoción.

      Un abrazo

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  3. El duelo es un proceso doloroso pero también se aprende de ello. Espero que puedas superarlo pronto y no olvidar nunca.
    besos

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    1. La verdad que de todo se aprende, de todas las situaciones y vivencias, agradables o no tantos, felices o tristes. Olvidar, nunca. Superarlo, seguro.

      Un abrazo

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  4. Qué bonito texto sobre el libro y sobre ti misma, derrocha amor por los gatos que te han acompañado y en especial por Candela.

    Un cálido abrazo!!

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    1. En pocas entradas no dejo algo de mí misma (creo que no). Candela es más reciente. Especiales han sido todas las gatas que han pasado (Armando, Blas, Candela) y las que están pasando (Truca).

      Un abrazo

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  5. https://youtu.be/eZIL6H2_ZVY

    Libre Trad. Castellano: “Tu sueño me vela sin argumento y rompo el hilo. Duerme gatita, duerme… si es que puedes. Nos fumaremos el resto, no quiero migajas. Ríe gatita, ríe… si es que puedes. Si mí grito no te arropa, si quizás ese alarido no te parece dulce. Sueña gatita, sueña… si es que puedes. No hay peligro, no hay veneno.”

    Un ronroneo, Srta. Blasfuemia.-

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    1. Qué regalo más grande me has hecho, ¿cómo no te voy a querer, mi caballero Krust?. No te puedes ni imaginar lo que me ha emocionado y hecho llorar (de emoción, de ternura, de sensibilidad) Mixeta. Gracias, gracias, gracias, gracias...

      Un abrazo enorme (ronroneando), caballero Krust

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  6. Suscribo el comentario de U-topía, muy bonito como entrelazas la reseña con tu propia experiencia. En mi caso, tengo por compañero a un viejo gato de 12 años. Con el nacimiento de mis hijos el pobre ha caído en el escalafón, pero sigue siendo un viejo y fiel amigo (todas las noches que me siento a escribir me acompaña, parece que le gusta el ruido de las teclas). Me fascina su inteligencia y discreción. Como dices, se cuándo le pasa algo porque se retira, se esconde, deja de mostrarse. Son tan elegantes y al contrario que los perros, nunca se han despojado de ese aspecto semisalvaje. Yo lo miro a los ojos y veo un felino, no un ser domesticado.
    Un saludo muy gatuno.

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    1. Hace mucho (no sé si demasiado) que entrelazo comentarios de los libros que leo conmigo misma. A veces de forma velada y otras de forma más explícita, pero siempre entrelazando...
      Los gatos siempre son fieles, les pongamos en el escalafón que les pongamos. Que, por cierto, lo que les gustan los papeles, los ordenadores, los libros... ¿verdad?. ¡Es un felino muy literario!. Sí, yo también les veo felinos, no tan domesticados como creemos (más bien nos domestican a nosotros). Poca gente sabe que cuando te das una ducha o un baño y aparecen no es por contemplarte, sino porque cuando eran felinos salvajes siempre buscaban lugares cerca de donde hubiera agua. Lo llevan en su genética.

      Un abrazo (¡miau!)

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  7. No se el libro, pero tu texto es excelente.

    Lo que mas me ha gustado de siempre de los gatos es esa independencia que no les impide ser cariñosos. Su curiosidad. Su espíritu aventurero.

    Tuve una gata. Siamesa. Miranda (en ese momento la ultima estrella a la que habían puesto nombre). Encontrada sola, flaca y hambrienta. Una gozada.

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    1. El libro se deja leer. Justo acabo de comentar que una de las cosas que me fascinan es esa capacidad de amar desde la independencia. ¡Y la curiosidad!, curiosos y pacientes. Me gusta observarles porque aprendo mucho de ellos. Cómo estiran su espalda, como hablan con la mirada, sus distancias y proximidades... tantas cosas.

      Un abrazo

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  8. De mis perras (yo soy perrera) he aprendido mucho, pero sobre todo a envejecer y morir con la dignidad de la aceptación, a aceptar las pérdidas y el dolor que suponen. La vida es eso y la alternativa, el vacío. Así que soy de las que se exponen una y otra vez a vivir y, más tarde o temprano, a volver a sufrir la pérdida. No hagas del duelo una despedida: ninguno animal es sustituible, pero de una u otra forma viven en sus congéneres y, de la misma forma que el nuevo amor por otro ejemplar único te consolorá, también te ayudará a no olvidar al que se ha ido. Ellos nos curan mejor que nosotros y sus lengüetazos son más efectivos.

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    1. Los animales viven al día. Al día. No hay mañana. No hay miedo del futuro. Eso siempre me ha gustado de ellos (de todos los animales con los que conviví: perros, gatos, tortugas...). La vida es eso: hoy.
      Por eso me caes tan bien: porque te expones a vivir. No hay muchas personas que lo hagan. Vivir son ganancias y pérdidas. Así de simple y así de complejo.
      Nos curan, como los libros ;)

      Un abrazo

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  9. Me ha gustado mucho tu entrada, es preciosa, tendré en cuenta el libro, a mí también me gustan mucho los gatos y tengo uno. Repito, una entrada preciosa, con mucho sentimiento^^

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    1. Te gustará entonces el libro, además es cortito y fácil de leer. Lo disfrutarás.

      Gracias ;)

      Un abrazo

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  10. Hola Ana:
    En éste no te voy seguir, no por el tema, los gatos, a los que adoro, sino que por la autora que fue mi profesora, y digamos que no es santo de mi devoción...
    un abrazo

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    1. No siempre nos es fácil separar al autor de su obra. A mí misma me cuesta, pero cuando lo he conseguido he encontrado gratas sorpresas. Ahí l dejo ;)

      Un abrazo

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    2. Hola Ana :
      ¡Uy! Ahí me has pillado, has tocado tema sensible, soy un ferviente -absoluto, férreo, inconvencible- defensor de no leer a alguien a quien deprecias, me da igual que sea un héroe de las letras o un genio de los verbos, no los leo, no quiero saber nada de ellos, ni tener sus libros.Mi sensación única es que no pierdo nada: tengo tantos libros -me rodea unas filas de libros, que están a punto de derrumbarse, alrededor de mi cama que deseo leer fervientemente-. Por ahí no paso, nunca leeré a Vargas Llosa, ni a Borges , ni Aynd Rand, ni Ernesto Sábato, ni Ezra Pound, no, nunca, y no siento ninguna sensación de perdida. Enormes listas de grandes escritores a los que leer y disfrutar ¿Por que leer a alguien cuya personalidad no soportas,? Me moriré sin haber leído ni el veinte por ciento de lo que quise, debí, anhelé, pude, leer, ¿por qué leer a esos? ¿ No es más sangrante no conocer a grandes escritores, por el mero hecho de no disfrutar del apoyo de ciertas instituciones o grupos mediáticos, o lo que sea?

      Un abrazo

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    3. Si no te voy a convencer. Yo también tengo unos cuantos autores en la lista negra, algunos porque no me gusta lo que escriben ni de lo que escriben ni cóom escriben y otros por "manias" personales, ya sabes. Es verdad que habiendo tanto para leer no nos vamos a hacer escabechina por eso, pero también es cierto que a veces alguien puede hacerte cambiar de opinión sobre un libro concreto de un autor de esos que tienes marcado con una cruz. A mí me ha pasado con Paco Umbral, por ejemplo. Pero también te digo que tampoco este libro merece tanto la pena como para que hagas excepciones, eso te lo aseguro :)
      Y sí, es más sangrante que haya autores semidesconocidos por falta de apoyo, institucional, mediático, editorial... y también de lo que la mayoría de los lectores demandan :(

      Un abrazo

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  11. Muchas gracias por compartir tu historia. A ver si consigues poco a poco resolver ese duelo y seguir adelante disfrutando de los recuerdos. Ya quisiera tener gato pero de momento no puede ser.
    Un abrazo

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    1. Ya que el libro no me empujó con el duelo me empujo a mí misma, contando(me). Lo conseguiré, claro. Todo es tiempo, a veces se necesita más y otras menos, pero al final... tiempo. Espero que pronto puedas tener un gato, creo que te llevarías bien con ellos ;)

      Un abrazo

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  12. Aquí me tienes, llorando después de leerte. Ese duelo por una mascota es muy duro, por mucho tiempo que pase. Y no sé a ti, pero a mí a veces me da vergüenza explicarlo porque hay quien no lo entiende, no entienden que llores o sufras por lo que ellos consideran sólo un animal. A pesar de eso, no soy muy de leer libros sobre animales, porque lo paso tremendamente mal. Me pasa lo mismo con las historias en las que los niños sufren, que me cuestan muchísimo.

    Besotes
    ¡Y ánimo!

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    1. ¡Lo siento! (por lo de llorar). Desde niña he convivido con animales, así que pronto empecé a pasar estos duelos, creo que incluso antes que con las personas. A mí también me cuesta leer libros (y ver películas) protagonizadas por animales, sobre todo si sufren o acaba mal...

      Un abrazo (gracias)

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  13. Me gusta mucho el párrafo introductorio y he leído tu entrada sobre Candela el 1 de septiembre que me perdí porque estab de vacaciones. Es una obra muy interesante, ya sabes que la Woolf hizo algo parecido con un perro. Yo solo he tenido perros, uno con el que me crié, murió a los 17 años y otro que no era mío pero que es como si lo fuera, de una gran amiga. Me identifico mucho con tu experiencia. Sé que consideras que un gato no es como otra mascota pero solo puedo hablar de lo que he vivido yo. A la vez que moría mi perro moría también un familiar muy querido para nosotros, nos turnábamos para no dejar a ninguno de los dos solos, sé que hay gente que no lo entiende pero ese perro fue un buen amigo, crecimos juntos y no es mi cometido comparar el amor humano al animal, cada uno tiene su sitio. Hace años ya de lo que te estoy contando y aún siento la falta, me dicen mil veces que adopte a otro para olvidarlo y lo haré, cuando tenga sitio, cuando pueda dedicarle tiempo pero Wintersoniana como eres, sabrás que no será para olvidarlo ¿por qué? si me hizo feliz. Un beso

    El presi

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    1. Sí, sí, conozco el libro de Woolf (Flush), a la que, por cierto, a ver si traigo un día por aquí (¡Y a Lispector!). No es que considere que el gato no es como otra mascota, es que creo que cada animal es distinto. He convivido muchos años con perros, así que no me creo conflictos con unos y otros. El amor no consiente comparación, ni entre el amor hacia los animales y el amor hacia las personas, ni el amor entre unas y otras personas.
      Claro que no será para olvidarlo, aunque ¿para qué ser feliz cuando se puede ser normal?... :D

      Un abrazo, presi

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  14. Tienes todo el derecho a sentir dolor, tristeza, incluso culpa, y a expresarlo; de este modo llegarás a hacer las paces con tus sentimientos y a superar el dolor. Ayuda recordar los buenos momentos y, sobre todo, aceptar que la muerte forma parte de la vida, así podrás, en su día, volver a abrir los brazos a otro animal.
    Si te gustan las historias sobre gatos voy a recomendarte una (aunque si eres lectora empedernida lo mismo la conoces) se trata de la novela de Natsume Sōseki “Soy un gato”, donde un felino observador (al que avergüenza que no le hayan puesto nombre) es testigo de las contradicciones y la estupidez de un grupo de humanos de lo más grotesco.

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    1. Me gusta tu frase introductoria. Porque parece que sentir dolor, tristeza, culpa... no es un derecho que tengamos las personas. Salvo un ratito breve. SI te dura ya no es un derecho, es una tortura para los demás (o algo así). Algún día dejaré una blasfuemiada sobre este tema...

      Soy lectora empedernida, así que sí, lo conozco (y lo tengo), el libro de Sōseki. Podría haberlo elegido para leer, de hecho, pero los libros toman sus propias decisiones. Pero gracias por la recomendación (en este caso, el recordatorio).

      Un abrazo

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  15. He visto muchas veces este libro en las mesas de librerías, sobre todo cuando entraba a un VIPS que me pillaba de paso, con el ánimo de sentirme rodeada de libros por un instante. Siempre me fijaba en él y tenía tentaciones de leerlo. Porque hasta hace poco no sabía que se podía querer tanto a un gato... En mi caso una gata que sin nosotros (familia nada amante de los felinos) quererlo se nos metió en casa y poco a poco también se nos metió más dentro aún. Así que entiendo tus palabras... y me parece muy bonita tu historia con Candela. Llora su pérdida tantas veces como lo necesites, hasta que no queden lágrimas por salir, si es que se pueden acabar. ¡Un abrazo!

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    1. Yo lo había visto en la biblioteca varias veces, pero no se "cayó" de la estantería hasta ahora :) Ya has caído en las redes del mundo gatuno... ya no podrás escapar de él. Ni querrás ;)

      Llorar, es lo que quiero :) No. Las lágrimas no se acaban nunca ¡doy fe! (estoy batiendo records).

      Un abrazo

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  16. A mi también me regalaron el libro de Las mejores historias sobre gatos, se ve que es un acierto. Voy leyendo todos los libros gatunos que van llegando a mis estantes, no tanto por su calidad literaria como por lo fascinantes que siempre me han resultado, qué te voy a contar.
    Siento lo de Candela, duele cuando se van, lo pasé fatal con lo de Lola pero me enseñó mucho de mí y de los demás, la sigo echando de menos pero prefiero quedarme con lo bueno, que es mucho, inversamente proporcional a su tamaño :)
    Aunque parezca inconsolable, terminamos por ir con esa marca a cuestas, ánimo.
    Un abrazo

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    1. El libro de Las mejores historias sobre gatos está bien... hasta donde leí. Unas historias mejores que otras, pero me (nos) estaba gustando mucho. No pude continuar leyéndolo, por razones obvias. Y creo que tardaré en hacerlo... Sabía que era un animal que te fascinaba y al que tenías ganas, así que te imagino cómo estás disfrutando a Dylan, la de tiempo que te quedarás simplemente mirando lo que hace (o no hace).

      De todos los animales se aprende, es una necedad que las personas, por considerarnos los animales más inteligentes, no tengamos espíritu de aprendiz respecto a ellos.

      P'a la mochila.

      Un abrazo

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  17. Hay que pasar el duelo. Es necesario. Para luego empezar a disfrutar de los recuerdos, sonreír con ellos. Una reseña preciosa aunque esta vez no me lleve el libro. Pero siempre es un placer leerte.
    Besotes!!!

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    1. Claro, todos los duelos, del tipo que sean, son necesarios. Los de las perdidas, me refiero (y hay muchos tipos de perdidas). Es "sólo" cuestión de tiempo... Y tiempo es lo que tengo (de momento). Gracias, Margari.

      Un abrazo

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  18. Es que aún es pronto... Si te digo que aún se me saltan las lágrimas cuando recuerdo a mi perro y se fue hace un año...
    No estoy segura de animarme con este libro pero, en cualquier caso, gracias por compartir con nosotros algo tan personal como los últimos días con Candela.
    Abrazo!

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    1. Es pronto y no es buen momento, así en general. Por eso también dilato en el tiempo ese duelo, aunque lo necesite. Me lo dices y me lo creo. Yo aún puedo llorar por Blas, si me pongo, y mira que hace años...

      Un abrazo

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  19. Ay Ana, qué tristeza! Yo he tenido que pasar dos duelos de ese tipo en poco tiempo y, la verdad, ha sido como si me arrancaran el corazón: supongo que mucha gente no lo entenderá pero para mi mis perras son parte de mi familia. Hace poco adopté a una gatita y es la primera vez que tengo un animal enteramente bajo mi responsabilidad: me da un miedo terrible que le pase algo y me apena pensar en el día que tenga que separarme de ella... Pero también pienso que ese compromiso de querer tanto a otro ser vivo es precioso y que nos hace mejores personas. Si ya era fan de la literatura perruna, ahora lo tengo que ser de la literatura gatuna, no queda de otra! Espero que tu dolor se mitigue con el tiempo. Un abrazo. :)

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    1. Duelos, duelos... me ha tocado vivir demasiados, por personas y animales. Cuando pierdes a una mascota te arrancan un trocito de corazón, pero a la vez ellos han hecho que tu corazón se haga más grande... ¡Tizire! si acabas de adoptar una gatita ¡no pienses en el día que te tengas que separar de ella!. Queda mucho. Disfrútala. Aprende ;) Mira, eso tienen las mascotas, que aumentan hasta tus aficiones literarias ;))

      Un abrazo

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  20. No me gusta leer libros con o sobre animales. Me desbordan así que lo dejo estrar.

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    1. Pues nada, cada una pone el borde del vaso a la altura que necesita ;)

      Un abrazo

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  21. Éste me lo llevo. Aunque la pila de libros sigue creciendo, me lo llevo. Me encantan los gatos. Besos.

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    1. Espero que no desestabilice tu pila de libros ;)

      Un abrazo

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  22. Ana, el libro no me lo llevo, lo cierto es que nada relacionado con los gatos me interesa, no tengo buenas relaciones con ellos. Tu entrada me ha encantado.
    Besos.

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    1. Algún día un gato entrará en tu vida... :)

      Gracias Manuela, me alegro que al menos eso te hayas llevado.

      Un abrazo

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  23. Según la sinopsis he entendido el título a la perfección.
    Nunca he convivido con gatos, pero he tenido y tengo perro y te entiendo perfectamente cuando comentas que cada uno es único y distinto, como las personas.
    Tal vez el libro que te ayude a pasar el duelo por Candela no tenga nada que ver con gatos, ni siquiera emprendas su lectura con ese propósito. O probablemente sea que aún no estás preparada para pasar el duelo, todo lleva su proceso. En cualquier caso espero que cada vez lo lleves mejor. Seguro que Truca te ayuda mucho en ello.
    Besos!!

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    1. Si hubieras convivido con un gato habrías entendido el título a la primera. Pero aún haciéndolo con perros, el título es igual de válido: nuestras mascotas, sean las que sean, siempre nos enseñan (y más). Y es que es verdad, no todos los gatos son iguales entre sí, ni todos los perros... ningún animal lo es. Tienen lo esencial de su raza, pero tienen también su propia individualidad, su personalidad única. Como las personas, vaya.

      Seguramente sea así, y vaya a ser un libro ajeno (acabo de terminar uno MA-RA-VI-LLO-SO, que estoy volviendo a releer, así, seguido). El tiempo ayudará, sin duda. Y Truca, por supuesto, aunque ella está un poco como yo, extraña también.

      Un abrazo

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  24. Como te entiendo...me ha pasado lo mismo con mi perro este mes...y tras estar una semana en la cuerda floja hemos logrado mantenerlo. Pero durante esos días me culpaba por no haber detectado antes lois síntomas que presentaba al tener mal el corazón.
    El duelo no lo he pasado y ahora vivo cada día extra como un regalo...pero como si lo hubiera pasado porque las lágrimas y reproches que me hice dolían igual. Y me tocará volver a pasarlo cuando ya sea la despedida definitiva.
    Y como que ahora rechazo todos los libros que tengan que ver con animales y su relación con las personas...poirque me identifico y empatizo demasiado.
    Siento muchísimo lo que te pasó.
    Un beso!

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    1. Disfrua de tu perro, dure lo que dure. Piensa que ellos no tienen conciencia de la muerte, viven al día. Eso sí, aunque duela, cuando llegue el momento hay que saber decidir y no prorrogarlo por querer tenerlos a nuestro lado un día más, otro día más, otro día más. Se merecen esa dignidad también.

      Entiendo que ahora mismo no te acerques a ese tipo de libros. Lo mío es que es raro ;)

      Un abrazo y suerte con tu mascota

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  25. No sé si en el libro buscabas algunas preguntas, en cuanto al doloroso trance que aún estás pasando, que han quedado sin respuesta, o que no la tienen, pero si en algún momento te ha reconfortado leer algún pasaje bienvenido sea.
    En la mirada de un gato hay algo profundamente misterioso, fascinante, ignoto, y cuando clavan sus ojos en los tuyos parecen saber algo de ti que tú misma ignoras. Mi gato y yo sosteníamos la mirada, uno frente al otro, en una calma total, como disfrutando de nuestra mutua contemplación, y su mirada me transmitía la sensación de que él, Gato (ya te conté algo), sabía infinitamente más de mí que yo de él… A veces pienso en esa mirada y me estremezco… ¡Cuántos secretos se habrá llevado de mí sin que yo nunca llegue a descubrirlos!
    Me acuerdo mucho de él, nunca podré agradecer lo bastante todo lo que me ha dado.
    Candela tenía que partir, y no se ha ido sola, porque se ha llevado lo mejor de ti, le has dado lo más valioso que podías darle, un amor verdadero, sin condiciones. Donde quiera que esté, tu amor la mima, la cuida y, desde luego, la acompaña.
    Un fuerte abrazo Ana.

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    1. En los libros siempre encuentro preguntas, y a veces alguna respuesta :) En este caso buscaba que me ayudara a pasar ese duelo que tengo pendiente, pero no lo ha conseguido, porque el libro no consiguió romper ese nudo gordiano que soy yo últimamente.

      La mirada de los gatos... yo también he jugado con Candela a mantenernos la mirada, con esa conciencia de que la suya captaba más de mi que al revés. Gatos y calma son sinónimos, la que transmiten, porque luego tienen esos "momentos Warner" en los que parecen enloquecer persiguiendo monstruos imaginarios e invisibles...

      Me contaste de Gato, sí. Qué bello que aún le recuerdes... y te estremezcas. Y le agradezcas.

      Candela tenía que irse. En el camino nos encontaremos algún día. Me hizo mejor, le he dado todo el amor que soy capaz de sentir.

      Un abrazo, Paco.

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  26. Hola, Ana. El libro me ha gustado pero mucho más tu experiencia con Candela. Tuvo que ser una gata extraordinaria, cariñosa y prudente, una maravillosa compañia. Seguro que compartistéis mucho y eso es lo que queda. No te sientas culpable, ni de eso ni de casi nada. Si pudiéramos marchar hacia atrás, sería diferente pero vivimos el presente y no somos adivinos. Los dibujos que hiciste de Candela son preciosos, así que también dibujas... Eres una caja de sorpresas.
    Estoy segura de que les diste a Blas, Candela y Truca un montón de deliciosos momentos y se sienten muy afortunados de haber gozado de tu compañía.

    Un beso.

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    1. Hola Mere. Cada mascota es extraordinaria, única. Candela fue... no sé, mucho, me ha dejado un vacío enorme y profundo. No debiera sentirme culpable, lo sé, pero como comento, se me da de lujo. Es algo que me cuesta corregir. La dichosa culpa. Herencia judeocristiana que me cuesta un mundo salvar.
      Sí, jajajaj, dibujo, pinto... soy una caja de sorpresas hasta para mí misma. Cuántas cosas había dejado encerradas. Ahora las intento sacar, hacer mías porque son yo.

      Un abrazo (¡qué ganas!)

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  27. Todos los que me conocen saben de mi especial debilidad por los gatos. Sé de lo que hablas porque perdí a uno muy querido hace años, por lo que me he identificado con cada palabra. Luego tras su partida le siguieron dos hermanos, que son los que me acompañan actualmente en mis horas frente al ordenador. Pincha en el siguiente enlace si deseas conocerlos (una amiga bloguera les dedicó una entrada en su blog):
    http://blogmyumyu.blogspot.com.es/2015/01/its-caturday-gatos-en-la-blogosfera-10.html

    Respecto al libro, me lo apunto. Por cierto, has citado "Las mejores historias sobre gatos" (un libro que imagino tendrá cierta carga emocional por el momento de su lectura), lo tengo apuntado desde hace tiempo pero al parecer al ser de una edición antigua hasta el momento no he dado con una librería que lo tenga. ¿Qué tal es?

    Un beso ;)

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    1. Voy ahora mismo al enlace que me pones a conocer a tus gatos. Sé que sabes de lo que hablo, así que no necesito añadir nada.

      El libro que cito, que no conseguí terminar de leer, porque era el que leía a Candela y luego no he podido seguir leyéndolo, está bien, no son moco de pavo los autores que escriben sobre gatos. Al ser varias historias la intensidad de cada una es desigual, pero las que leí me gustaron, no sé si por las circunstancias y la implicación. A mí me lo regalaron, pero no debería ser difícil de dar con él. Prueba en La casa del Libro.

      Un abrazo

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  28. Este verano hubo un gatito que decidió adoptarme y yo sentí que me deshacía de ternura y de pena, tan evidente era su necesidad de compañia y supongo que de comida. En el jardín de la terraza de un restaurante bastó que cruzáramos una mirada para que el gato viniera derecho hacia mi y se me subiera al regazo donde se acurrucó y empezó a ronronear y a lamerse las patitas. Nos quedamos de piedra porque ni siquiera le había hecho un gesto llamándole y no dudó ni un momento en venir a toda velocidad. Llegué a pensar en mandar a paseo la alergia de mi marido y llevarme al gato a casa, es más no me privé en expresar claramente en voz alta que estaba pensando seriamente con quien me quedaba si con el gato o con él, jajajaja.

    Me gustan mucho los gatos Ana y de no ser por lo que te acabo de comentar seguro que tendría alguno. De joven tuvimos uno en el pueblo que era un encanto y aunque nunca he convivido mucho tiempo con una mascota propia creo entender como te sientes. El duelo hay que pasarlo, hay que llorar a los seres queridos que perdemos, hay que lamerse y necesitamos que nos atusen a lengüetazos. Si te sirve uno virtual, cuenta con el mío.

    El libro me parece curioso y creo que disfrutaría sabiendo un poco más sobre ellos.

    Besos


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    1. Es que en realidad es así: los gatos te eligen a ti. Son como los libros :) Tuvo que ser duro obviar al que con tanta familiaridad se subiera a tu regazo. El tema de las alergias es tremendo, porque implica esa renuncia a una compañía impagable.

      Cuento con tu lengüetazo :) Aprenderás mucho sobre gatos con el libro.

      Un abrazo

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  29. Yo soy más de perros, pero todo lo que cuentas, o casi, lo he sentido como mío y me ha parecido precioso, no es la primera vez que te lo digo :-)
    Con el libro no sé si me animaré, probablemente sí.
    Un beso!

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    1. Yo soy de perros, gatos y casi de cualquier animal que se me ponga por delante :) Aunque tenga mis prefes, claro. En cualquier caso, cualquier animal de compañia da tanto que es fácil que quienes convivimos con mascotas compartamos emociones.

      Un abrazo

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  30. Es curioso Ana como los animales dejan una huella tan intensa, como su callada presencia se hace imprescindible y acompañan en tantos momentos que luego su ausencia se hace muy pero que muy dura. Y cuesta acostumbrarse, pero al final a todo nos acostumbramos, pero como duele.

    Yo soy más de perros que de gatos, supongo que es a lo que te acostumbras y en casa nunca hemos tenido gatos y por tanto desconozco su comportamiento, pero sí sé que todas las personas que los tienen los adoran.
    Y ahora con mis hijos pues hemos tenido tortugas, hamsters, un conejito y fue tan terrible cuando se murió que de momento están aparcados todos los animales que no sean de peluche.

    Un beso

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    1. El amor siempre deja huella. Y eso es lo que dan los animales con los que convives: amor. Del desinteresado y puro. Claro, nos acostumbramos a las ausencias, es lo que toca, pero algunas dejan más cicatriz que otras, o tardan más tiempo en superarse. Pero todo se andará.

      Me ha hecho gracia lo de los animales de peluche :)

      Un abrazo

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  31. Qué preciosa forma de contar tus sentimientos, Ana, de ¿querer curarte con este desahogo? Confieso que no conozco qué se siente cuando te deja tu gato, o tu perro, solo cuando te deja un amigo, unos abuelos, tu primo el de los juegos de infancia. Si el dolor se acerca a estas pérdidas, es verdaderamente horrible, tanto que a veces no puedes respirar. Por eso te deseo mucha fuerza para que llegue pronto el día en que recuerdes a Candela con una sonrisa, contando cosas sobre ella como si acabara de estar allí. Siempre habrá momentos en los que se escapará una lagrimita, pero podrás seguir respirando. Al menos esta es mi experiencia. Un abrazo consolador.

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    1. El libro me lo puso fácil, y lo tengo todo tan reciente aún. Los desahogos siempre curan un poco, es como un pasito más. Por eso escribo ;)
      No puedo, ni debo, comparar la perdida de un animal de compañia al de una persona. Conozco ambas perdidas y ambas, a su manera, duelen, y como tú dices, te dejan sin respiración.
      Gracias Marisa.

      Un abrazo

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  32. siento lo de tu gatita. Yo tengo una adoptada desde hace un par de años y antes de eso, teníamos un perro que murió el pobre de viejecito. Este libro seguro que me gusta, soy una auténtica loca de los gatos.

    un beso.

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    1. El libro te gustará entonces seguro. Aunque creo que le echarás en falta lo mismo que yo. Dos añitos... tenéis gatita para rato. Disfrutadla (que seguro que ya lo hacéis).

      Un abrazo

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  33. Ay no, qué entrada más triste... pero también un hermoso homenaje para Candela, que seguirá siempre en tu corazón!
    un besote!

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    1. El homenaje a Candela ya se lo había hecho en otra entrada, pero como el duelo todavía está ahí, pendiente, y el libro se cruzó... fue inevitable que saliera más...

      Un abrazo

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  34. Espero que encuentres pronto el momento propicio para tus lágrimas porque será el instante en que estarás lista para recibir y disfrutar al cien por cien de esos lengüetazos tan necesarios y positivos (los seis besos diarios en el mundo humano...). No tengo gatos, pero me parece que el vínculo afectivo con los animales de compañía es tan fuerte como con los humanos. Te mando una vez más todo mi apoyo y un montón de besos. Que nunca te falten.
    Besicos.

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    1. Ains... los momentos propicios. De esos me hacen falta unos cuantos :) El vínculo es fuerte, no voy a hacer distinción entre perros y gatos porque he convivido con ambos, aunque desde hace años lo haga más con gatos por una cuestión práctica y también, a estas alturas, emocional.

      Que nunca falten los besos ni los abrazos. Gracias ;)

      Un abrazo (¿mil?)

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  35. Uff no sé si es que hoy estoy más sensible de lo normal, pero me pareció muy emotivo el comienzo de esta entrada. Es un libro que quizás lo hubiera pasado de largo, pero me lo apunto porque me pica mucho la curiosidad.

    Un besiño

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    1. El otoño, la lluvia... hace estragos emocionales :) Gracias, Ali.

      Un abrazo

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  36. Ais... este me lo apunto, ya solo por el título me gana =P

    Besotes

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  37. ¡Hola!
    No me importaría leerla, porque pinta fantástico.
    Buenísima reseña.
    ¡Nos leemos! :)

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    1. Gracias. Si lo lees, que lo disfrutes ¡qué menos!

      Abrazo

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  38. Estaba al tanto de la pérdida de Candela, pero no del texto. El primer párrafo define mucho cuánto ha significado para ti, y el gesto de leerle acerca de los gatos es sencillamente conmovedor.
    La pérdida siempre se supera; lo compartido jamás se olvida. Jamás.
    Un fuerte abrazo, Ana.

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    1. Ha significado mucho para mí en vida, y su ausencia la hace aún más, mucho más. La pérdida terminaré por superarla, claro, pero jamás, jamás, jamás, la olvidaré.

      Un abrazo, Marcelo

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  39. siento mucho la pérdida de Candela, no hay palabras que puedan consolar. Te mando un abrazo lleno de cariño y me anoto el libro.
    Un beso,
    Ale.

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    1. Sólo el tiempo consuela, o al menos amortigua. Gracias.

      Un abrazo

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