lunes, 9 de julio de 2018

Teoría King Kong (Virginie Despentes)

Título original: King Kong Théorie
Traductor: Paul B. Preciado
Páginas: 176
Publicación: 2006 (2018)
Sinopsis: Teoría King Kong es uno de los grandes libros de referencia del feminismo y de la teoría de género, un incisivo ensayo en el que Despentes comparte su propia experiencia para hablarnos sin tapujos ni concesiones sobre la prostitución, la violación, la represión del deseo, la maternidad y la pornografía, y para contribuir al derrumbe de los cimientos patriarcales de la sociedad actual.
Puedes empezar a leer las primeras páginas AQUÍ

Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las histéricas, las taradas, todas las excluidas del gran mercado de la buena chica. Y empiezo por aquí para que las cosas queden claras: no me disculpo de nada, ni vengo a quejarme. No cambiaría mi lugar por ningún otro, porque ser Virginie Despentes me parece un asunto más interesante que ningún otro. 
El arranque de Teoría King Kong es espectacular, imposible no quedar seducida por esa declaración de intenciones que Virginie Despentes hace de entrada. Las primeras páginas son hipnóticas y las lees sintiendo que aplaudes desde muy dentro y muy fuerte ese lugar desde el que escribe Despentes.
Nunca antes una sociedad había exigido tantas pruebas de sumisión y las normas estéticas, tantas modificaciones corporales para feminizar un cuerpo. 
Aunque Teoría King Kong es considerada un ensayo sobre feminismo, tengo que decir que el término “ensayo” le queda un poco grande, puesto que muchas de las ideas que plantea Despentes no están argumentadas ni desglosadas. Es cierto que expone su punto de vista sobre el feminismo, el machismo, las violaciones, la prostitución, la pornografía… y en ese sentido la intención ensayística es evidente. Pero más como una intención que como una realidad o como género literario. 

Hay mucho más de autobiográfico y de grito personal que de ensayo, y quizás esa combinación no está bien manejada, si bien la parte autobiográfica, concretamente la referida a su violación, me hizo añicos por dentro y me arañó especialmente. Sin embargo, el tono general parece más fruto de la rabia y la hartura que de la reflexión meditada. No siempre, pero sí en muchos momentos.
El cuerpo de las mujeres pertenecía a los hombres; en contrapartida, el cuerpo de los hombres pertenecía a la producción, en tiempos de paz, y al Estado, en tiempos de guerra. La confiscación del cuerpo de las mujeres se produce al mismo tiempo que la confiscación del cuerpo de los hombres. Los únicos que salen ganando en este negocio son los dirigentes.
Siendo esa la parte que más me costó encajar de esta lectura, ese no terminar de concretarse como teoría o ensayo, cierta falta de profundidad, no voy a negar que hay planteamientos interesantes y que mueven a la reflexión. Por ejemplo, Despentes apunta a la industria cultural, los poderosos medios de comunicación, los dirigentes, el capitalismo como responsables de una sociedad machista que somete tanto a las mujeres como a los propios hombres.

Porque no podemos olvidar que el machismo también somete al hombre, que se ve enjaulado en un rol poco favorecedor en lo personal aunque a algunos le suponga muchos triunfos en su particular liga de machitos poderosos.

Aunque sintonicé mucho con la primera parte del libro, en la que Despentes habla de su violación, no pude evitar sentir que discrepaba más cuando hablaba de la prostitución (aun compartiendo el planteamiento que hace de la misma, se me hace evidente que deja de lado una prostitución no tan libremente elegida y en la que hay una explotación sexual indiscutible) y la pornografía. No sentía que Despentes canalizaba todo eso hacia algún lugar, que pudiera concluirse de todo eso una acción.
Porque en la violación siempre es necesario probar que no estábamos realmente de acuerdo.
Se me revuelven hasta las raíces de mis entrañas al leer esta cita que sigue siendo tan verdad hoy en día. Como la propia Despentes cuenta, todas conocemos a unas cuantas mujeres violadas, eso si no lo hemos sido nosotras mismas, pero ¿cuántos hombres que hayan violado conocemos? Nos sabemos violadas, pero la figura del violador parece inexistente, como si fuera una figura fantasmagórica que las mujeres nos inventamos para excusarnos por no haber disfrutado de una relación sexual que no deseábamos.

No he podido evitar acordarme de la banalidad del mal de la que hablaba Hannah Arendt, que acuñó ese término para explicar el comportamiento de Adolf Eichmann, nazi miembro de las SS y uno de los responsables de la llamada solución final para exterminar a la población judía. Arendt decía que Eichmann en sí mismo no era un ser perverso y cruel, un monstruo, y para explicarlo hablaba de la banalidad del mal para referirse a que hay personas que actúan dentro del sistema al que pertenecen sin reflexionar sobre sus actos  ni plantearse sus consecuencias Es decir, los actos no son contemplados, por muy crueles e injustos que sean, por sus consecuencias, sino como órdenes o acciones que hay que hacer porque son impuestas por estamentos superiores.

Y esto me viene al pelo para poder entender, yo misma, porqué los violadores no se consideran tales, o porqué actuaciones y pensamientos machistas y claramente discriminatorios y vejatorios contra la mujer, no son contemplados por muchos hombres y algunas mujeres, como tales. Aunque no haya un “estamento superior” claramente definido, es evidente que hay una necesidad de pertenencia a la sociedad. Si la sociedad, que es como un ente impreciso y difuso, marca una línea de pensamiento, unos valores determinados y admitidos de forma sibilina, unas pautas…, hay personas que las siguen, las cumplen como si fueran órdenes que ejecutar y llevar a cabo. Y banalizamos el mal

No sé a vosotros, pero a mí sigue dándome mucho miedo.
Siempre hemos existido, pero nunca hemos hablado.
Despentes habla para existir, y en ese sentido Teoría King Kong es un grito de rabia, más individual que colectivo, y que plantea más preguntas que respuestas, más desahogo que soluciones y no termina de dibujar coordenadas para una rebelión real, colectiva y efectiva.

22 comentarios:

  1. No lo conocía, pero me da que puede ser una lectura interesante.
    Besos

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    1. Se pueden sacar unas cuantas ideas interesantes, aunque para mí gusto no coge una forma definitiva.

      Un abrazo

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  2. Parece interesante, me lo apunto para mi lista de pendientes

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    1. Si tu lista es como la mía no te arriendo la ganancia :D

      Un abrazo.

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  3. Lo que plantea este libro son ahora mismo los grandes temas de denuncia sobre la situación de la mujer en nuestra sociedad. Pero como bien dices, la denuncia o denuncias estan hechas pero hay que reflexionar (en principio, un libro debería ser un lugar des del que se construye o elabora).

    Ay mi muy amada Hanna Arendt, qué falta nos haría en momentos de fascistización y populismos aberrantes. Trump, Putin, Torra, Salvini son personas anodinas, que hacen el mal, escribiendo, hablando y actuando de manera xenófoba, racista, en definitiva fascista. El mal está en medio de nosotros pero ha encontrado una coartada: el miedo traducido en votos.

    Abrazo.

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    1. Las reflexiones son más personales que colectivas, más para ella misma que para la mujer como colectivo. Pero apunta (la lástima es que se queda ahí) alguna cosa interesante.

      Sí que nos haría falta una Arendt ahora. Anda que no tendría cosas que decir y escribir sobre esos populismos tan peligrosos... Le temblarían las canillas porque sabía bien cuál era el origen del mal. Y lo vería campeando por ahí a sus anchas... Encontrarse un mundo y una sociedad peor de lo que la dejó tiene que ser muy frutrante.

      Un abrazo

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  4. Si además escribe para las mal encaradas y las asociales, me lo leo sin dudar, no se cuando, pero cuando lo haga no tendré duda, jajajaja.

    Besitos cielo.

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    1. En realidad al final acaba escribiendo para ella misma, o por ella misma mejor dicho.

      Un abrazo.

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  5. Porque en la violación siempre es necesario probar que no estábamos realmente de acuerdo... Da rabia, da rabia pensar que aún sigue siendo así. Da rabia pensar que en este sentido hemos avanzado tan poco, que incluso hemos dado pasitos para atrás. No conocía este libro. Muy interesante.
    Besotes!!!

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    1. A mí me provoca una impotencia tremenda darme cuenta de la tela de araña en la que estamos atrapadas... Creo que hemos dado pasos atrás porque hasta dónde habíamos llegado no interesaba que siguiéramos dando pasos hacia delante...

      Un abrazo.

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  6. Pues si a ella le sirvió para desahogarse, para canalizar algo o para solucionar algo, bien está. Pero veo que le ha faltado algo que parece haber intentado y no ha llegado. La verdad es que no creo que lo lea, prefiero los de Chimamanda.
    Abrazo va.

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    1. No he leído más que los los libritos pequeños de Chimamanda, que me parecen muy interesantes, básicos pero necesarios. Y quizá haya que seguir insistiendo por esa línea: por lo más básico.

      Un abrazo para allá.

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  7. Os recomiendo la película Experimenter, un biopic que recoge la vida de Stanley Milgram, el psicólogo que realizó en los 1960s los experimentos sobre obediencia que demostraban efectivamente la validez universal de la banalidad del mal. Excepto por contadas excepciones, a mí el ser humano me parece una amenaza para sí misma y peor aún, para el resto de la vida en el planeta.

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    1. Tomo nota del biopic que mencionas, que no conocía. Estoy de acuerdo en que el ser humano es la mayor amenaza para sí misma. Se nos olvida la bondad con demasiada facilidad...

      Un abrazo.

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  8. Sí, da miedo. Muy de acuerdo con lo que explicas acerca de la banalidad del mal. También es cierto que este libro, por lo que cuentas, parece más ser un alegato personal que un ensayo en profundidad. Probablemente la rabia de la autora provoque empatía en las que ya estamos rabiosas por el tema, pero supongo que se necesitará una mayor argumentación para apelar a la atención de aquellos y aquellas a los que no les asusta la realidad social en la que vivimos.
    Un abrazo

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    1. Cierto, revestirlo de ensayo creo que ha sido su principal error. Cierto que provoca empatía en algunas partes, principalmente en las que habla de la violación. Por el resto he transitado con más discrepancia.

      Un abrazo.

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  9. Un grito sin más, le faltó aterrizar. No es la primera vez que leo que da más preguntas que respuestas pero que es un buen libro para abrir los ojos y eso creo que al menos entre líneas también lo compartes. Yo espero encontrármelo un día próximo. No puedo no justificar la rabia, ciertamente yo también la compartiría de tener los medios. Un abrazo. ;)

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    1. O le falto que nos aterrizara a los lectores, que nos llevara a algún sitio. Pero pese a los peros, es un libro interesante de leer. La rabia hay que canalizarla, sin duda.

      Un abrazo.

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  10. Yo he leído alguna que otra crítica negativa, apuntaban cosas que dices tú, y sobre todo lo de "más individual que colectivo", y que aunque criticara el capitalismo en el fondo no apuesta por ninguna salida de él. Eso más o menos es lo que recuerdo. Pero bueno, lo ideal sería que yo mismo lo leyera. De todas formas, con tanta crítica que baja la obra de las nubes... siempre pienso que quizás haya alguna otra obra sobre feminismo más conveniente.
    ¡Un abrazo!

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    1. Tampoco es que pretendiera yo hacer una crítica negativa, pero sí al menos contextualizar mis sensaciones de esta lectura. Estoy de acuerdo en que lo mejor siempre es leer el libro cada uno y sacar sus conclusiones. No creo que haya UNA obre feminista conveniente, sino un conjunto de escritos que entre todos nos den una visión más amplia y eficaz.

      Un abrazo.

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  11. Por otros caminos, lo tengo en versión digital. He leído a Chimamanda y no eludiré esta lectura por más que se centre en ella misma. Al fin y al cabo, todo aquello que tienda a hacernos iguales me parece importante.
    Gracias por adelantarme aquello que, tarde o temprano, tengo intención de leer.
    Un abrazo grande, Ana.

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    1. No es tampoco una lectura que haya evitar, pero quizás sí poner en su contexto.

      Un abrazo grande, Marcelo.

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En este blog NO se hacen críticas literarias ni mucho menos reseñas. Cuento y me cuento a partir de lo que leo. Soy una lectora subjetiva. Mi opinión no convierte un libro en buen o mal libro, únicamente en un libro que me ha gustado o no. Gracias por comentar o, simplemente, leer