lunes, 15 de junio de 2015

Una semana en la nieve (Emmanuel Carrère)

Título original: La classe de neige
Traductor: Javier Albiñana Serain
Páginas: 164
Publicación: 1995 (2014)
Editorial: Anagrama
ISBN: 9788433979025
Sinopsis: Nicolás, un niño de ocho años, viaja con su padre con la intención de reunirse con sus compañeros de clase y disfrutar de una bucólica semana en la nieve. Así empieza esta historia que relata, con estremecedora precisión, los temores y dudas de la infancia. El paisaje nevado, el frío, la relación del niño con su nuevo amigo, el temible Hodkann, y con el joven Patrick, su monitor de esquí, constituyen un gran cambio para Nicolás, sobre todo cuando les llega la noticia de que un niño ha sido asesinado en un pueblo vecino.


Aunque Carrére es más conocido por sus libros de no ficción, Anagrama ha tenido a bien poner a nuestra disposición dos novelas de ficción de este autor, El bigote y la que os traigo hoy, Una semana en la nieve.

El bigote me cautivó casi tanto como me perturbó. Quería más y por eso eché en la mochila este libro en el que compruebo que Carrère es un agitador nato, un provocador al que le gusta desconcertar al lector. La vía que utiliza para ello no es fácil, porque mantener (una vez más) una lógica narrativa, la cohesión necesaria para que no se desmonte el tenderete, no parece fácil. Más aún cuando el planteamiento que hace el autor incluye tirabuzones, carpados, atrevidos dobles y triples saltos y casi mortales.
¿Qué diría si sonaba el teléfono de veras, si lo que había imaginado para ponerse triste y consolarse sucedía?

Tenemos un pequeño protagonista. Nicolás, de ocho años. Arriesgado. Arriesgado no el niño, sino utilizarlo como protagonista. No es tan fácil ponerse en la mente de un niño, hacerlo creíble, no abusar ni caer en los tópicos que se suelen manejar con ellos  (ternura, inocencia, candidez, dulzura…). Y así, al principio el imaginario y la mente de Nicolás resultan sospechosos. Claro, es inquietante lo que piensa/siente. Y eso incomoda, o puede hacerlo, al lector. Sin embargo, ay, los deseos, miedos y fantasías de Nicolás no resultan ser tan ajenos a los que hemos tenido a su edad (incluso ahora, a la nuestra). Ni siquiera sus pensamientos, que parecen ciertamente morbosos. Pero si le negamos esa credibilidad a Nicolás, posiblemente estemos negándonos a nosotros mismos.

En realidad Carrère necesita pocas páginas para meternos no sólo en la historia, sino también en el personaje protagonista. Es un hábil creador de atmósferas, personajes y discursos mentales. La nieve no es un elemento casual en esta historia, el frío, el silencio, el paisaje, se acopla con el resto de recursos como un elemento imprescindible. Todo ayuda a crear ese clima tan asfixiante como impalpable.

Durante páginas y páginas parece no suceder nada, y sin embargo el corazón se te encoge, olfateas la tragedia, ¿cómo?, ¿por qué? Por mérito del autor, sin duda. Lenta pero progresivamente Carrère arma su brazo y sientes el puño en el estómago, incomodidad, inquietud, tensión…

En la imaginación de Nicolás caben todas las desventuras posibles, como una estrategia necesaria para conseguir ser el centro del drama y la posterior diana de atenciones y consuelos, aunque sea ahí, en la insondable mente de un niño inseguro y con una imaginación vívida y una necesidad de afecto inconmensurable.

Al igual que en El bigote, un hecho aparentemente inocente, inofensivo, como es en este caso la pérdida de una maleta, sirve de excusa para desencadenar acontecimientos que se entrelazan de forma inevitable.

Nicolás es un niño sobreprotegido. No protegido, sino sobreprotegido. Parece una sutil diferencia, pero mi experiencia con niños me dice que es una diferencia peligrosa si la ignoras. Un error, en cualquier caso. Un error que convierte en victima al niño. El padre de Nicolás es, cuanto menos, desconcertante. Su madre es consentidora, opaca. Ambos parecen ocultar algo. Y donde hay algo que se oculta hay una mente intentando rellenar esos espacios vacíos. Nicolás, en este caso.

Quien no oculta nada es Carrère, no es esa artimaña la que utiliza para movernos por esta historia. Juega al despiste, eso sí, lo que le aproxima en algún momento a un abismo que consigue sortear. Pero está cerca, ahí, al borde. Es un escritor hábil y poco común, por lo que consigue salir del atolladero en el que él mismo se mete al intentar jugar con el lector.

Al final, comprendes. Comprendes que los escenarios posibles en la mente de Nicolás tenían su disparadero, que tanta sobreprotección sólo sirve para crear una aparente fortaleza construida sobre un vivero de miedos, que esos miedos son fruto de la mirada inteligente de un niño indefenso.

En la última página, Carrère nos deja delante de una puerta. Toda una provocación. A partir de ahí será tarea nuestra visualizar lo que hay detrás de esa puerta. Y, entonces, viene la reflexión. Y las ramificaciones. No le puedo pedir más a un libro. Ni a Carrère. Sigue sin defraudarme.


96 comentarios:

  1. De Emmanuelle Carrere tengo pendiente (con ganas, que le noto yo, que me tiene ganas…) “El adversario”, basado en un hecho real, pero leí antes “El impostor” de Javier Cercas sobre temática similar y lo pospuse… Y tengo pendiente “El bigote”, que también me llama a veces… Éste que reseñas ahora me atrae también. Así que lo anoto, pero antes le tocará a otros que están en puertas… Lo que tengo claro es que a Carrere le toca pronto.
    Abrazo.

    Te dejo entrevista en EL País: http://elpais.com/elpais/2014/02/14/eps/1392383680_275820.html

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    1. Pues si Carrère te tiene ganas no te resistas, mujer. Hasta ahora a mí me ha gustado mucho lo que he leído, lo próximo ya será acercarme a esas novelas sobre realidad ficcionada, o basada en hechos reales. El bigote es mucho más complejo que este, más... no sé si decir enrevesado, no... creo que la palabra sería como hipnótico, o alucinógeno, no sé muy bien, jajajajja. Yo tengo la puerta llena de libros impacientes, cada vez que la abro da miedo y todo... Ya me contarás.
      La entrevista la conocía, no me extraña que le cueste acabar los libros... los finales, acabarlos, es posiblemente lo más complicado, salvo que empieces a construir una historia hacia atrás, desde el final. Y aun así, por el tipo de historias que cuenta Carrère y sobre todo por cómo las cuenta, el cerrarlas no debe ser fácil, no.

      Un abrazo

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  2. Glups! Le acabo de llamar Manuela... Emmanuel, quise decir Emmanuel. Emmanuelle era otra...
    Perdón!

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    1. jajajaj, pues mira, si no dices nada ni me había dado cuenta ;) Era otra, sí, totalmente otra :D

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  3. No leí al autor, ni en ficción ni en no ficción. Me atrae más esta propuesta por todo lo que comentas de la sobreprotección y por los padres (el que desconcierta y la que opaca) aunque lo de la provocación no lo llevo tan bien, no creas, suelo pasar. En todo caso me he quedado algo intrigada para querer asomar y ver como ramifica en mi.
    Besos

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    1. Es de esos libros de pocas páginas pero con mucho contenido. Yo creo que en principio te gustará Carrère, aunque me tienes un poco despistada últimamente :P Digo que es un provocador por sus propuestas (al menos los dos libros suyos que he leído), son diferentes, hay cierto juego con el lector, a veces cómplice y otras al despiste. En ese sentido digo lo de provocar. Yo me quedo intrigada también, pero por saber cómo te llega a ti este autor. Esperaré pacientemente (tiempo es lo que tengo).

      Un abrazo

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  4. Se ve que hemos tenido una conexión. He leído este libro hace muy poco y la pasada semana armé su reseña, que está lista para ser publicada. Qué bueno es saber que tú también lo has leído!
    No he leído 'El bigote', pero ésta ha sido muy grata lectura. Comparto lo de la atmósfera inquietante como parte de un relato bien construido.
    Tus líneas, como siempre, impecables.
    Un fuerte abrazo, Ana!

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    1. Seguramente más de una conexión habremos tenido :) A mí con El bigote Carrère me dejó fascinada, boquiabierta, y con la reserva que abordas una lectura después de la anterior... pues me ha vuelto a convencer. Repetiré. Es un creador increible de atmósferas, de historias.

      Un abrazo (estoy esperando que me digas cuál crees que soy) ;)

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    2. No se. Estimo que puedes ser varias, como realmente creo que eres: varias mujeres en una sola.

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    3. Demasiadas y la misma :P

      Abrazo

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  5. Jo, todavía no he leído El bigote, y eso que la apunté por tu reseña. Esta también me la anoto. Tengo ganas de conocer a este autor
    Besos!

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    1. Cualquiera de los dos son buenos para conocer a Carrère, no hay riesgo, si gusta uno gustará el otro. Y si te gusta, seguirás leyendo más Carrère :)

      Un abrazo

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  6. No he leído nada de este autor, pero precisamente tengo este título en casa, y si me faltaba un impulso para ponerme con él, tu reseña me lo ha dado; gracias por eso ;)

    Besos y feliz inicio de semana.

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    1. Yo compré los dos del tirón, El bigote y este. Espero que el impulso te lleve a disfrutarlo también, ya nos contarás (teniéndolo en casa supongo que es más fácil que caiga pronto ¿no?).

      Un abrazo y feliz semana

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  7. Creo que de decidirme a leer a este autor sería este libro má que El bigote, al menos me ha llamado más la atención
    Besos

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    1. A mí me han gustado los dos, pero la verdad que creo que a ti concretamente te gustará más este. Pero vamos, que es hablar por no callar, que con los libros y los lectores nunca se sabe...

      Un abrazo

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  8. A mi me gustó mucho también. Era lo primero que leía de él (si no recuerdo mal) y me impactó. Muy recomendable.

    Besos!

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    1. ¿Leíste El bigote? A mí me dejó impresionada, y lo ha vuelto a hacer con este, me ha vuelto a ganar para la causa. Seguiré leyendo más cosas de este autor, sin duda.

      Un abrazo

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    2. No y tengo muchas ganas de ponerme con él. A ver si hago una incursión en la biblioteca y lo encuentro.
      Besos

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    3. Si te gustó este te gustará El bigote... ese sí que te impactará.

      Un abrazo

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  9. De Carrere he leído dos, éste y Limonov. Ambos me dejaron buen sabor de boca. Con su pluma, consigue que la historia vaya ganando en oscuridad conforme avanza la trama.No decepciona. La tragedia está latente en cada uno de los personajes. Es muy bueno.
    Un abrazote.

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    1. Limonov será posiblemente mi siguiente lectura de Carrère, si se deja, que luego los libros se organizan como quieren para ser leídos. A mí me fascinaba darme cuenta de que, sin que aparentemente pase nada anormal, va creando una tensión que no sabes muy bien de donde procede, de lo que sugiere, consiguiendo que en tu mente se monten historias propias... Muy bueno.

      Un abrazo

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  10. Pues no he leído nada del autor, tomo nota de tus impresiones para próximas lecturas porque tiene muy buena pinta,besos!

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    1. Es muy buen escritor, lo que no quiere decir que vaya a gustar a todo el mundo, pero desde luego a mí me tiene ganada.

      Un abrazo

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  11. Me acuerdo de que me encantó la reseña de El bigote pero se me olvidó leerlo. Comparas constantemente ambos libros así que me voy a tener que poner manos a la obra. Quiero que me desconcierte y me gustan los provocadores... lo que más me atrae de todo es que parece muy difícil que con un personaje como Nicolás se pueda llegar a ese nivel de provocación, a la vez me parece interesantísimo, sabes a lo que me refiero ¿no? Esperas provocación de un asesino a sueldo, de una feem fatale... de ciertos personajes.... oysshhh, ahora lo mvoy a tener que leer para ver cómo lo hace. El presi pasando de la crisis de abril y cargándose libros y libros a la espalda....

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    1. Tú eres un espíritu libre, Yossi, no sé lo que anotarás o lo que no, pero tengo claro que vas leyendo a tu bola. Bien. Creo recordar que con Carrère tenías tus más y tus menos ¿no?. Como no sé cuales son esos más y esos menos no sé si ahora mismo te diría que leyeras El bigote o este. Cuando te expliques me explico :) Lo de Nicolás es parte de lo fascinante, porque en principio piensas que no es creíble que un niño tenga esos pensamientos pero luego te das cuenta de que... sí... que de niños (y de mayores) hemos tenido esos pensamientos morbosos. Quizás no tan continuados como los de Nicolás, pero claro, sus circunstancias son las que son. Y hasta ahí puedo leer.
      Yo estoy en la crisis de Junio. No puedo cargarme con más libros, no.

      Un abrazo, presi.

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  12. A ver, yo prefiero niños que se pasen de tiernos y quizás hasta ñoños ( porque lo son) a que vayan a tener cabeza de adultos( ahí no paso) Por lo que cuentas da la impresión de que Carrére lo ha conseguido así que hay que aplaudir eso. En cambio esto de que me zarandeen hay que ir poco a poco que una no es de piedra. De este autor leí un relato en De vidas ajenas hasta que me di cuenta de que eran historias basadas en hechos reales.
    Un abrazo

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    1. Hay de todo, que hay niños muy crueles. No es el caso. Tierno es, que conste, pobrecico mío. Ñoño no. ¿Cabeza de adulto? En realidad no... A ver, zarandearte... pues tampoco, porque en realidad va creando la tensión poco a poco, sin que sepas muy bien porqué. Ahí es donde me parece magistral. ¿Por qué esa tensión?. De vida ajenas lo tengo por ahí también... ¿y qué te pasó cuando supiste que las historias estaban basadas en hechos reales? (me han hablado bien de ese libro también).

      Un abrazo

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    2. Pues que me dio mucha pena. Leí el primero que era el basado en el tsunami y ya. Cuando son ficción me consuelo pensando que aunque esas cosas pasan en la realidad no es lo que estoy leyendo pero claro, cuando les ponemos nombres y lugares concretos, duele más. Soy muy débil para esos asuntos.
      Sí, hay niños que se pasan muchísimo y que son unos pequeños cabrones.
      Un abrazo

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    3. :) No sé qué decirte. Yo también soy débil para temas duros, aunque no lo parezca, pero creo que precisamente una forma de exorcizarlo es así, leyéndolo... No sé, son opciones, está claro. Y momentos.

      Un abrazo

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  13. Grrr...
    Otra vez que me convences. Conseguir un retrato verosímil de un niño es dificilísimo, hay alguno maravilloso y cruel de Saki y de ñoños, poquito, si acaso cuando les conviene.
    Besos rabiosos,
    Sonia

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    1. Buahhhh... no me gruñas, Sonia, que estoy sensible... Es más que verosímil. Es que los niños tienen miedos, que no todo son cuentos de hadas, y que todos hemos montado (de niños) grandes dramones en nuestra cabeza. Maravilloso y cruel dices, de Saki, y es que los niños también son así: maravillosos... y crueles.

      Un abrazo meloso (para compensar)

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  14. Si tú no le puedes pedir más a un libro, hay que leerlo. De todas formas tengo pendiente al autor.
    besos

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    1. Agnieszka, que ya sabes que yo soy muy exagerá :P Ahora que si ya lo tienes pendiente... luego no me lo utilices de arma arrojadiza si no te convence, que ya tenías intención de leerlo, eh ;)

      Un abrazo

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  15. "...lo que había imaginado para ponerse triste y consolarse...". Me ha parecido estremecedor. Me gustan esos libros en los que parece que no pasa nada pero te van envolviendo y luego todo te explota y te empiezan a encajar las piezas que estaban ahí desde un principio mandándote señales de no sabes qué. Bueno, igual se me ha ido la olla y este libro no es así. Pero me llevo el título apuntado y así lo descubro.
    La reseña me ha encantado.
    Besos!!

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    1. Ah... es que esa frase es clave, porque esa es la columna vertebral en la mente de Nicolás. Estremecedor, pero ¿quién no lo ha hecho, quién no ha fantaseado así... incluso de niño?. Pues eso, esa inquietud, esa tensión, sin saber cómo ni porqué, es algo que hace genial Carrère. ¿Lo ves venir? Sí. O no. Pero como intenta despistar... No, a ti no se te va la olla fácilmente, lo sé (te vigilo, jajajaj). Gracias.

      Un abrazo

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  16. Gracias, Ana,...leyéndote, una, se quiere dejar llevar por el título del libro, por Nicolas, y por la puerta que nombras que hay al final del libro...Los discursos mentales que pueda provocar el autor, es lo que me lleva a pensar que tal vez es un libro íntimo, al que hay que dedicarle el tiempo necesario, recrear quizá, el ambiente...o tal vez, puede que llegue el momento en el que no podamos evitar mirarnos en profundidad y alcanzar otros pensamientos...
    Gracias, Ana, me ha gustado mucho leerte, y cómo nos invitas a esta lectura.
    Un abrazo y felices lecturas...

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    1. Gracias a ti María. Esa puerta final no convencerá a muchos, también soy consciente, seguramente hay quien hubiera preferido que la historia continuara. Pero a veces el camino que queda abierto, o las posibilidades, las tiene que recorrer el lector ¿no?. Porque las posibilidades pueden ser varias, y cada cual escoger la que más le convenza. No es exactamente un libro íntimo, no, aunque íntimas sean las conclusiones a las que llegues sobre qué puede pasar con Nicolás a partir de esa puerta. Aunque más que íntimas diría que personales, subjetivas. Es un libro para debatir después de la lectura, así que cuando te lo leas y lo cuentes, lo comentamos ;)

      Un abrazo y siempre felices lecturas. Siempre leer.

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    2. Vale, tomo nota para ese comentario de libro...lo dejo para el verano.

      Abrazos llenos de libros.

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    3. Verano u otoño... si al final el libro, las lecturas, llegan cuando tienen que llegar. Como te "vigilo" ya comentamos ;)

      Abrazo con marcapáginas.

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  17. Conseguí un ejemplar de segunda mano en francés de esta novela, así que en cualquier momento puede caer. Aún no he leído a Carrère, pero me gusta lo que nos cuentas, tanto de este libro como de "El bigote". A ver si ese momento no tarda demasiado en llegar.

    Un abrazo.

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    1. Ah, pues cuentas con la gran ventaja de poder leerlo en versión original, un gustazo. Pues si no te has estrenado con el autor tengo curiosidad por saber cómo te llega, qué te provoca este autor. Ya nos contarás y comentamos.

      Un abrazo

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  18. Pues si tú dices que no defrauda, yo me lo creo. Todavía me acuerdo del del bigote. De tu reseña y de la existencia del libro, que no de su lectura, que no he tenido aún ocasión de hacer. Un beso =)

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    1. No me ha defraudado... a mí... Que no me atrevo yo ni mucho menos a generalizar, y menos con libros y lecturas. El bigote es una lectura que recuerdo bien, qué retorcido, complejo y fácil a la vez... Me gustó mucho, claro, menudo descubrimiento, por eso repetí. Y por eso sigo contenta, que esta lectura también me ha parecido buena y Carrère un escritorazo.

      Un abrazo

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  19. Esta historia ni fu ni fa. Me deja fría.

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  20. Lo tengo en casa, me gusta Carrere... me llevó a Limonov y su col en el balcón.
    Hoy no puedo decirte mucho más, no lo leí aún
    Besos

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    1. A mi también me convence Carrère. De hecho tendría que haber sido Limonov el primero en caer, pero como me gusta dar rodeos... :)

      Un abrazo

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  21. ¡Hola!
    Pues me parece una lectura interesante de cara a este verano. Lo cierto es que aún no he leído nada de este autor y me apetece bastante.
    Gracias por la reseña.
    ¡Nos leemos! :)

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    1. Claro, leer en un entorno nevado en pleno verano siempre es... refrescante :) Merece la pena conocer a Carrère, sea con este o con otro, espero que lo disfrutes.

      Gracias a ti por comentar. Un abrazo

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  22. No conozco al autor, pero por todo lo que has contado y el como, creo que me podría gustar.
    Un abrazo

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    1. Lo que llevo leído de él hasta ahora me gusta y mucho, y teniendo en cuenta que destaca por sus novelas basadas en hechos reales, que no he leído hasta ahora, parece que me queda lo mejor :) Creo que te gustará.

      Un abrazo

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  23. No conocía a este autor pero gracias por descubrirme o y por cierto el libro gana enteros para interesarme cuando he visto que protagonista tiene

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    1. Carrère es buen escritor, llevo dos libros suyos y los dos son acierto, seguiré con él.

      Un abrazo

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  24. Totalmente de acuerdo con tu frase: "Tenemos un pequeño protagonista. Nicolás, de ocho años. Arriesgado. Arriesgado no el niño, sino utilizarlo como protagonista. No es tan fácil ponerse en la mente de un niño, hacerlo creíble, no abusar ni caer en los tópicos que se suelen manejar con ellos (ternura, inocencia, candidez, dulzura…)". Es cierto. Muchos libros que he leído me han terminado decepcionando puesto que la credibilidad del protagonista niño se derrumbaba. Me alegro de que en este caso no haya sido así.

    Besos.

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    1. Usar niños como protagonistas para mí es un riesgo que no siempre sale bien. En este caso al principio dudaba, pero luego me di cuenta que todo encajaba, que un niño puede pensar así, porque los niños tienen miedos, y tienen pensamientos (digamos) morbosos. Resuelve bien Carrère.

      Un abrazo

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  25. Me lo apunto. Me suelen gustar los libros que lees.

    Besos.

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  26. Ups, no conocía al autor!
    Así que gracias por presentármelo y voy a buscar alguna de sus obras!!

    besos!

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    1. Pues encantada de presentaros :) Me da que te va a gustar, ya nos contarás.

      Un abrazo

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  27. En su día leí y reseñé "El adversario" (¡qué historia más brutal!), que me encantó, y sé que en casa tengo otro título aún sin leer aunque ahora mismo no llego a dar con el título. Y este que nos traes me lo apunto también, porque creo que puede gustarme.

    bsos!

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    1. Pues si ya conoces a Carrère ya conoces su estilo, si tienes en casa, pues más facil te lo pones :) Yo seguiré leyendo cosas suyas, sin duda, ya tengo varios en el petate ;)

      Un abrazo

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  28. ¡Hola! Llámame inculta pero no conocía a Emmanuel Carrère. Sin embargo espero enmendar mi error habiendo marcado como pendiente a este libro. Igual por la sinopsis no llama tanto pero con tu reseña creo que me has convencido. Espero que esta vez sea un acierto completo, y no una mitad ;)
    Un beso y gracias, como siempre, por la reseña.

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    1. Mujer, ¡no te voy a decir inculta! Hay muchos autores, no se puede controlar todo, no es ningún error. Es verdad que hay autores que suenan más, que parecen más imprescindibles, pero cada uno lleva su caminito por el mundo de la literatura y vas llegando a libros y autores cuando vas llegando. Yo espero que si lees algo de Carrère te guste. Por completo! :)

      Un abrazo y gracias a ti por comentar

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  29. Coincido contigo en la percepción de Carrere. Leí El bigote y este que nos traes hoy también. Me gustaría continuar por El adversario, pero me parece que es bastante fuerte, así que lo tengo ahí esperándome en la estantería. Quietito, pero amenazante...igualito que el autor.
    Mil besos.

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    1. Sí, parece que El adversario es una lectura fuertecilla. Vamos, de las mías :) Quietito pero amenazante.... jajajaj, es cierto, así es Carrère.

      Mil abrazos

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  30. También he leído dos libros de Carrère, pero justo de no ficción y prendada quedé con el autor. El bigote me lo apunté con tu reseña y hoy repito apunte.
    Besos.

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    1. Pues parece que nos toca intercambio, Manuela. Tú seguir por la ficción de Carrère y yo por la no ficción :) Se ve que el efecto que produce es el mismo: que nos gusta, vaya.

      Un abrazo

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  31. Hola Ana!!
    Gracias a ti ya tengo pendiente El bigote, que le tengo muchas ganas pero aun no he podido hacerme con un ejemplar, y me temo me le va a seguir este también! Sobretodo si Carrère deja la puerta abierta a que le demos a la cabeza, especulando y divagando mejor que mejor!
    Un beso ^^

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    1. Hola! Creo que te gustará Carrère, así que sospecho que leas el que leas, El bigote o este, vas a querer seguir. Ya nos lo contarás.

      Un abrazo

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  32. Todavía tengo pendiente El bigote, pero este último libro suyo también pinta muy bien. Tienes razón, es peligroso poner a un niño de protagonista, pero si sale bien parado vale mucho la pena.
    Un beso.

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    1. Pobre bigote, parece que se ha quedado pendiente en muchas estanterías :) Creo que tanto este como el bigote en cuestión son buenas opciones para conocer a Carrère, probablemente cualquiera de sus libros lo sea.

      Un abrazo

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  33. Todavía no me he estrenado con este autor. Y mira que me tientas... Y con esta novela incluso me tientas más que con la otra. Ays, tengo que aprender a desdoblarme...
    Besotes!!!

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    1. Que no soy yo la que tienta, es Carrère :) Pues si esta te tienta más ya sabes dónde echar el anzuelo. Y cuando aprendas a desdoblarte, por favor, díme cómo... :)

      Un abrazo

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  34. Que un escritor deje “una puerta abierta” al final del libro, me parece una de las mejores experiencias que se pueden vivir con un libro. De alguna forma el escritor te dice que la última página solo la puedes escribir tú. Eso me resulta fascinante. Habrá que seguir el rastro a Carrère. Un abrazo Ana.

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    1. La deja abierta literal y metafóricamente. Aunque alguna pista da (una pista extraña, que me descolocó), lo cierto es que será el lector quien tenga que pensar sobre qué y cómo... A Carrère sin duda hay que seguirle el rastro, al menos el de sus libros, de momento no me ha hecho más que provocar para seguir leyéndole.

      Un abrazo, Paco.

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  35. Me has atrapado con lo de que el autor es provocador y que desconcierta al lector.
    No descarto leerlo.
    Un abrazo

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    1. Carrère, al menos en lo que he leido, es de los que provoca que como lectora no seas pasiva, inevitablemente tu mente va barajando posibilidades, anticipando. Y claro, el truco está en que luego el autor sorprenda...

      Un abrazo

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  36. Muy interesante lo que dices, tengo pendiente de leer Limónov y lo había olvidado por completo.
    Una puerta abierta para reflexionar, para construir una solución desde nuestra perspectiva ¿es eso? ¿tan abierta la deja?

    Abrazos!!

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    1. Yo también tengo pendiente Limonov. De hecho tengo pendiente TODO de Carrère porque me gusta, me gusta :) Una puerta abierta, muy abierta. Es verdad que, de forma sorprendente, Carrère deja una pista a mitad del libro (bueno, más adelante), pero la puerta abierta es una invitación a que se piense cómo vivirá Nicolás todo... A mucha gente no les suele gustar los finales abiertos, pero un final abierto si te han llevado a él con inteligencia muchas veces es como tiene que ser (vamos, como la vida misma)

      Un abrazo

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  37. Pues no he leído nada de Carrère,...todavía. La verdad es que éste tiene muy buena pinta. Del autor ya había leído lo que comentas que es un gran creador de atmósferas y personajes, pero de este libro me llama mucho la atención eso que comentas que es un agitador de lectores y eso es lo que más me gusta de un escritor, bueno, o una de las cosas que más me gustan.
    Un beso.

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    1. No sé si agita, pero desde luego provoca, provoca que no seas un lector pasivo, haces cábalas, intentas saber qué sucede, entender... Y desde luego te mete en la historia muy fácilmente, ambienta muy bien, no sólo el entorno, sino la atmósfera, el clima que envuelve lo que cuenta.

      Un abrazo

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  38. Gracias a ti tenía apuntado El bigote, libro que me atraía y me echaba para atrás a la vez pero que tu reseña me hizo declinar la balanza. Una vez más me presentas un título que no conocía y tiene puntos que me agradan, pero la sutieza de la trama que creo percibir según tus palabras no es lo que más me apetece en este momento. 1beso!

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    1. No sé si es exactamente sutileza, es el juego de Carrère con el lector, mucho más brutal sin duda en El bigote. Te llegará, el autor, cuando te tenga que llegar ¿para qué las prisas? ;)

      Un abrazo

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  39. Como dice Luna Llena: tengo pendiente Limonov. De hecho ahora mismo lo veo a 2 metros y entre que ya le tenía ganas y tus elogios al autor, pues este verano cae seguro.

    Gracias.

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    1. Yo creo que tengo a Limonov incluso un poco más cerca :) Ya nos contarás, a mí hasta el momento Carrère me encanta.

      Un abrazo

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  40. Me has dejado con ganas de saber más acerca de este libro. Nunca he leído nada de este autor pero tengo que admitir que me pica mucho la curiosidad, tanto con este como con El bigote, así que me los apunto.

    Un besiño

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    1. Cualquiera de los dos libros creo que sirven para engancharte (o no) a Carrère. Siendo bien distintos ambos, tienen ese "estilo Carrère" impresos en cada página.

      Un abrazo

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  41. Pues no he leído nada suyo y creo que sería idóneo =)

    Besotes

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    1. Tiene varios para elegir, espero que lo disfrutes.

      Un abrazo

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  42. es un autor que no conozco, y me has sacado las ganas de leer este libro, aunque debo decir que las atmósferas frías no son lo mío.
    Un beso,
    Ale.

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    1. A mí me gusta, qué le voy a hacer. El frío viene bien ahora por estas latitudes, que ya está empezando a apretar el calor.

      Un abrazo

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  43. Muy inquietante esta novela de Carrere. Acompañar a Nicolás en todos sus pensamientos y ensoñaciones ha sido por momentos angustioso, incluso desconcertante (el reencuentro con el compañero ya pasados unos años es real?). La desesperación por encontrar refugio y no tener que afrontar la realidad, esa realidad aterradora que intuye, el ambiente gélido de la novela compensado con las muestras de cariño de la maestra y los monitores, el ritmo que imprime el autor, como en zigzag (a la manera de deslizarse con los esquís por una montaña que muestra un ambiente apacible pero que esconde riesgos..) ha hecho su lectura muy amena y entretenida, a veces anticipar lo que puede pasar es más aterrador que lo que realmente ocurre.

    Voy a descansar de Carrere una buena temporada (tengo otra novela en espera, Limonov) pero quiero leer cosas más abiertas y emocionales, menos claustrofóbicas y menos gélidas.
    Gracias por descubrirme a este autor.
    Abrazo.

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    1. Efectivamente, al igual que "El bigote", es una novela muy inquietante. Nuevamente Carrère te mete en la piel del protagonista, en sus pensamientos, en sus sensaciones, sus miedos....

      Hay un refrán que dice que la amenaza es peor que la ejecución de la amenaza. Al fin y al cabo cuando la amenaza se lleva a cabo, todo se resuelve, aunque sea doloroso es algo que ya tiene un tiempo concreto. Sin embargo la amenaza es como una espada de Damocles, un tiempo sin fin en el que además el pensamiento suele jugar en contra nuestra...

      Quiero leer también más de Carrère, pero ya será algo de no ficción, posiblemente "Limonov". De momento sigo dejando que los libros me elijan.

      Un abrazo y gracias a ti por comentar tus lecturas ;)

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  44. De acuerdísimo contigo. No he leído Bigote, si dices que se parece a Una semana en la nieve ya me tienes más que ganada. Me ha parecido increíble, aun en sus momentos más forzados, de los que como comentas, sale sin problemas y casi con facilidad insultante. Excelente, se lee en una semana y te deja bastante... desarmado, por así decirlo.

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    1. El Bigote es mucho mejor que este libro. A mí me impactó más. No tardaré en volver a este autor, creo (con lo que me gusta a mi que me desarmen...) Un abrazo.

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