jueves, 8 de septiembre de 2016

Si nadie habla de las cosas que importan (Jon McGregor)

Título original: If nobody speaks of remarkable things
Traductores: Libertad Aguilera y Gabriel Dols
Páginas: 285
Publicación: 2002 (2006)
Editorial: Salamandra
Sinopsis: Una calle cualquiera de una ciudad del norte de Inglaterra el último domingo de verano. Las escenas se suceden como si fuesen polaroids pegadas sobre una cartulina: estudiantes que hacen las maletas sin saber qué les depara el futuro; niños que entran y salen corriendo de sus casas; jóvenes que empiezan a despertar tras pasar la noche de fiesta; un hombre que pinta de azul pálido las ventanas de su casa; un matrimonio que se encierra en su dormitorio para hacer el amor; una pareja de ancianos que se prepara para celebrar su aniversario...


Si nadie habla de las cosas que importan, ¿cómo pueden llamarse importantes?
Hay libros cuyo título suponen páginas y páginas de pensamientos en tu cabeza. Leo el título de este libro, “Si nadie habla de las cosas que importan”, y veo una invitación, unos puntos suspensivos que inevitablemente recorro dando saltitos de uno a otro hasta llegar al último y saltar al vacío. Antes de leer el libro, mi mente ya ha escrito otro sobre qué sucede si nadie habla de las cosas que importan y por qué no hablamos de las cosas que importan. Y qué es lo importante y qué no. Y qué sucede cuando hablas de las cosas que importan.
Ella le dijo cuéntame nuestra historia, cuéntamela como se la contarás a nuestros hijos cuando te pregunten.
Historias. Somos historias, sumas (y restas) de historias, propias y ajenas, que nos hacen. ¿Las contamos? Algunas sí, otras no. ¿Por qué callamos algunas cosas? ¿Por qué necesitamos hablar de otras? Probablemente muchas veces esperamos que alguien nos tienda un puente sin necesidad de pedirlo, que alguien note (sienta), por ejemplo, que algo no va bien sin que haya necesidad de palabras por medio, como si bastara con escuchar que el corazón se ha detenido, como si fuera posible que alguien escuchara realmente los latidos (o su ausencia) de tu corazón. Y tendiera el puente. Y tú lo atravesaras. (¿De verdad pasan estas cosas?)

A veces parece que poner palabras a lo que sentimos o pensamos lo convierte en algo real. Y sin embargo la verdad suele estar en lo que se calla, en los silencios, en los microgestos que suelen pasar desapercibidos, aunque supongan la clave que desentraña nuestro enigma interior. Los hechos cuentan (Facta, non verba) pero lo que callamos dice tanto de quienes somos... Estar hecha de muchos silencios da qué pensar. Algo no puede ir bien. Algo acabará por no ir bien.

Nada cambia. Divago. Pero estoy hablando del libro. De su contenido, o al menos de lo que yo vi (que a lo mejor ni siquiera es el contenido).

Una vez atravesado el desierto generado únicamente por el título, empiezo a leer. Y me bastan pocos párrafos para saber que estoy ante un libro diferente, no convencional, y una forma de contar diferente. Que escribe bien Jon McGregor. Muy bien. Prosa lírica le dicen. Un inicio espectacular, sensorial, escuchando el despertar de una ciudad de la mano de McGregor, que da otra dimensión (más relevante) a cada sonido que una ciudad genera, hasta llegar a un silencio cuya fugacidad lo convierte casi en inexistente.

Es una historia de conexiones. De cómo no somos ajenos a los ajenos. De alguna forma algo nos conecta con propios y extraños. Pasos necesarios que nos llevan de un lugar a otro y a personas anónimas, de las que no conoces el nombre siquiera, pero que han pasado por tu vida, fugazmente tal vez o de forma más constante (¿conocemos el nombre de todos nuestros vecinos, de los trabajadores del supermercado al que vamos habitualmente…?) y, quién sabe, algo que hicieron o no hicieron, dijeron o no dijeron, ha provocado una sombra o una luz en nuestras vidas. Y nosotros sin saberlo. Es casi magia.

Es como si McGregor hubiera cogido una fotografía, una imagen fija, estática, de una calle cualquiera. Un momento, una postal, una calle, la gente, los vecinos, los coches, los niños, el mobiliario urbano habitual, las casas, sus puertas y ventanas. Y a partir de ahí, hacia delante y hacia atrás, se desmigaja lo que sucede hasta llegar a ese momento, y lo que sucede tiempo después. El tan conocido efecto mariposa. Al que si añadimos la fascinante hipótesis de los seis grados de separación ya tenemos material en el que pensar. Añadimos los ingredientes de las historias de los personajes (lo que ven, lo que son, sus vidas, lo que hablan, lo que callan), los silencios que construimos y que a veces nos destruyen, y tenemos Si nadie habla de las cosas que importan. Y más cosas, claro, porque cada libro dice algo al lector que es único y es personal. Miradas, formas de mirar. Puedes ver. O no.

No habla de esas cosas con la gente, allí no hay nadie con quien hablar de ellas, nadie que las sepa. Si le preguntaban, decía bien en general, en general estoy bien, va bien. Pero hay veces en que siente demasiado, en que si pudiera contárselo a alguien, diría no puedo soportarlo más quiero arrancar el papel de las paredes e hincarme de rodillas y machacar el suelo con mis puños inútiles y destrozados.
La lectura deja cierto poso de tristeza. O tal vez ese poso lo tenga incrustado en mí como una lapa. Es un libro magnífico al que únicamente puedo reprochar ciertos círculos concéntricos hacia mitad de la lectura y un exceso de dicen y digo que en algún momento me chirriaban innecesariamente. Pero McGregor pone el acento en los detalles, en lo cotidiano, en lo que omitimos y silenciamos, también en lo que ninguneamos. En lo invisible. Y eso, a mí, siempre me hechiza.
(©AnaBlasfuemia)


25 comentarios:

  1. Este me lo apunto ya mismo. Ese título, esa portada, esos fragmentos que me han dejado con ganas de seguir... todo tan sugerente. Y lo que dices que tiene dentro también me llama la atención: lo poco importante, los silencios que nos construyen, las conexiones, el efecto mariposa...
    Y me acabo de fijar en que ya hace lo menos 10 años que este libro campa por ahí, así que gracias por rescatarlo del pasado.
    Un beso.

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    1. El título es provocador ¿verdad?. Y me gusta cómo escribe McGregor... Sí, tiene varios años el libro. Yo es que llego a las "novedades" un poco tarde, jajaja :)

      Un abrazo

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  2. Este me gusta. Seguro que la mayoría de las cosas que decimos no son útiles y poco cambiaría si no lo hiciéramos. Creo que de lo importante nos cuesta hablar por miedo en especial a estropearlo. Veamos qué más dice McGregor.
    Un abrazo

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    1. No es tanto que lo que decimos sea... prescindible, como que lo que callamos suele ser esencial. Las razones de porqué nos cuesta hablar de lo importante pueden ser tantas, pero todas ellas basadas en el miedo a algo, probablemente.

      Un abrazo

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  3. Cómo resistirse a este libro con esta espectacular reseña. Me lo llevo, claro, después será o no, porque en muchas ocasiones me gusta más lo que cuentas tú que el libro... Y sí, a veces queremos comunicarnos y contar a alguien nuestra queja o nuestra alegría y además que la sienta con nuestra intensidad... Y a veces queremos estar solos, no hablar... Y los que nos rodean, los que nos quieren sólo pueden "estar", escuchando, sintiéndonos, seguramente sin tampoco saber o atreverse a contar qué efecto le provoca nuestro dolor o nuestra alegría.

    Bueno, ahí vamos, sacando la cabeza, ni que sea por curiosidad... ;)
    Abrazo

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    1. Me tomaré lo de que a veces te gusta más lo que cuento que el libro como un elogio. Aunque, ya lo hablamos más veces, leo tan personal que entiendo que no a todo el mundo le llega del mismo modo la lectura. La comunicación entre personas es un mundo. Un mundo muy complejo. Y entiendo por comunicación lo que se dice y lo que no, lo que se hace y lo que no, los pequeños gestos, los grandes también...

      Sacando cabeza, pues ;)

      Un abrazo

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  4. Este libro, al que llegué de casualidad, pues lo encontré en la biblioteca, y sin referencias de nada no dudé en llevármelo, porque ese título es maravilloso, fue una gran lectura. Fui observadora de esas escenas cotidianas, de esas otras vidas con sus momentos únicos, de esos instantes como fotografías. Y reflexioné sobre el silencio y sobre el significado del título.
    Un abrazo

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    1. Sí, el título ya ves lo que me provocó :) No es que fuera muy sorpresa la lectura porque ya tenía alguna referencia, aunque luego cada una hace de la lectura algo propio. Reflexionas mucho, pero a la vez es un libro acogedor.

      Un abrazo

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  5. Lo quiero, siempre me han gustado las lecturas de regusto tristón, no me preguntes por qué
    Besos

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    1. Porque hay muy buenas lecturas con ese regusto tristón. Seguramente por más razones pero ahí ya no me voy a meter porque serían conjeturas ;)

      Un abrazo

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  6. Hola Ana
    Escribí sobre este libro que pudiera parecer que era como una vieja polaroid de fotografías instantáneas, y así lo recuerdo; como si un ávido fotógrafo recreará los momentos que van pasando por delante de su objetivo -a veces desenfocado. a veces agudo-, y así lo revivo como un libro de palabras bellas e historias tristes.
    y dije que era el libro que me hubiera gustado escribir... ahora aparecen nuevos libros -cada día aparecen nuevos libros- pero aun admiro este libro, y lo envidio...
    un abrazo
    un abrazo

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    1. Sí, Wineruda, lo recuerdo. Eres el "culpable" de acelerar mi lectura de este libro. Estoy de acuerdo que es de esos libros que una hubiera querido escribir. Pero qué bueno que sigan apareciendo nuevos libros que te provoquen eso mismo. Hay muy buena literatura ahí fuera, lejos de la mesa de novedades ¿verdad?

      Un abrazo.

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  7. El título ya me parece de esos tan sugerentes que hacen que tengas que leerlo.

    Me has hecho pensar en algunas personas que hablan y hablan muy bien y en realidad todas sus acciones las desmienten.En otras, que parecen necesitar explicar a desconocidos aspectos de su vida, tanto los triviales como los que menos lo son, cuanta soledad hay en un mundo tan acompañado y también, en todas esas palabras que silenciamos y son tan importantes.

    Muchas gracias por compartirlo.
    Saludos

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    1. En un libro es importante muchas cosas más allá del contenido: la portada, una cuidada sinopsis, y el título también. Este es de los que me atraen como un imán.

      "personas que hablan y hablan muy bien y en realidad todas sus acciones las desmienten". Has dado en el clavo. Hay muchas personas así. Hasta a veces yo misma temo desmentirme con lo que hago o no hago, aunque no es habitual. Pero hay quien hace un oficio de eso...

      Hay mucha soledad en el mundo. Más de la que pensamos. Hay quien incluso no es consciente de su soledad.

      Gracias a ti por comentar.

      Un abrazo

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  8. No lo conocía pero tiene buena pinta, me gusta lo de que pone el acento a las cosas cotidiana. Me lo apunto^^

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    1. Pues espero que lo disfrutes. Es buen libro.

      Un abrazo

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  9. Querida amiga Ana, qué reconfortante es volver a uno de esos lugares (el tuyo) en donde te sientes tan gusto, así, sin más (ni menos), como también le comentaba a Laura (U-topia). De nuevo por aquí.

    Supe del libro gracias a Wineruda hace unos pocos meses, así que lo tengo por ahí apuntado y recuerdo bien eso que ambos destacáis, el "efecto fotográfico" de la lectura.Leyéndote pienso que habrá un código, de momento indescifrable, mediante el cual parece ser que cada uno encierra una parte del ser, o el secreto, del otro, de todo lo que hay en definitiva.

    Los libros, los buenos, siempre rondan ese misterio de cerca, van merodeando por las aproximaciones de ese hecho, sin llegar a él, pero sus rodeos, por próximos, nos dejan desconcertados, fascinados, nunca impasibles. Todos los caminos están trillados, pero los libros te abren sendas poco transitadas y, como bien señalas, "cada libro dice algo al lector que es único y es personal". Hay que salir de los caminos trillados, sé que tú transitas muchas de esas sendas escondidas, Ana.

    Un fuerte abrazo, amiga.

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    1. Paco! Qué alegría "verte"... También eso es (muy) reconfortante ;)

      Recuerdo el comentario de Wineruda, en parte es "culpable" de que este libro terminara en llegar aquí también y bien que se lo agradezco. En un verano complicado a nivel lector y en todos los sentidos esta lectura es de las que te reconcilia con los libros. Y esos temas de lo que callamos, de cómo estamos conectados unos con otros sin saberlo... pues es de los que me sumerjo en ellos con facilidad. Son temas a los que les doy muchas vueltas.

      Y no, los caminos trillados no son lo mío. No es fácil. Pero no quiero lo trillado.

      Un fuerte abrazo, Paco.

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  10. Joder tía, yo te amo.

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    1. Qué manera de alegrarle a una la mañana, el día. Y no te digo la vida porque como no sé quién eres me quedo con la duda de si yo te amo también y resulta que no lo sé...

      Un abrazo... y gracias.

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  11. El otoño invita a una lectura así, ¿no te parece? Me lo apunto por si puedo hacerle hueco. Besos

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    1. Tienes razón. Lo he leído en verano... pero es una lectura muy otoñal. Bien visto, Marisa ;)

      Un abrazo

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  12. Otro que me apunto, pues la sinopsis me llama.
    Muy buena reseña.
    ¡Nos leemos!☺

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  13. El título es irresistible y llevo con ganas de saber de él desde que lo vi por tu perfil de facebook. Apuntado queda.
    Un abrazo

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  14. Me gusta mucho esta editorial, tiene títulos bastante interesantes =)

    Besotes

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