miércoles, 3 de mayo de 2017

Niños en el tiempo (Ricardo Menéndez Salmón)

Páginas: 224
Publicación: 2014
Editorial: Seix Barral
Sinopsis: El final de un matrimonio narrado a través de la muerte del hijo, el relato de una posible infancia de Jesús y el viaje a una isla de una mujer que ha de tomar una decisión trascendental son tres fragmentos de una misma historia que apunta directamente al corazón: la del hecho tan maravilloso como enigmático de que siempre, de un modo u otro, la vida se abre camino.
Puedes leer las primeras páginas AQUÍ.

Aprendió a convivir con la desdicha y su opuesto, que no es la felicidad, sino la falta de acontecimientos. Pues así como lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia, así lo contrario de la desgracia no es la alegría, sino la calma.
Es audaz Menéndez Salmón. En su prosa y en la construcción de este libro. Tres relatos aparentemente inconexos pero que sospechas que están conectados. En el primero, un matrimonio que se deshace a raíz del fallecimiento de su hijo (aunque da la sensación de que el matrimonio no era muy sólido previamente); en el segundo, una genialidad en la que se devuelve a Jesucristo una infancia robada (una idea brillante, aunque la recreación de esa infancia me deja dudas más que razonables); y en el tercero y último, una mujer en una isla, un viaje para aislarse y tomar decisiones pero, inevitable, produciéndose un encuentro que la ayudará a resolver.
Los pronombres fallan, los sustantivos hieren, los verbos esquivan.
Lo que se nos presenta como tres relatos independientes (La herida, La cicatriz, La piel) cuya ligazón sólo debiéramos conocer en el último de los relatos, salta un poco por los aires al observar la dedicatoria del segundo, una pista demasiado evidente de la conexión que se va a producir.

Me explico: creo que una de las bazas de este libro es no saber que los tres relatos son en realidad parte de una misma historia, descubrirlo mientras avanzas en la lectura. Pero ya de entrada en la sinopsis se nos avisa de este hecho, y además el propio autor nos deja una pista evidente, no nos vayamos a perder.
Hay una honestidad abrumadora en respetar los demonios de aquel a quien amamos.
Dicho todo esto, debo decir que me ha gustado Ricardo Menéndez Salmón. Lo que cuenta y cómo cuenta, aunque todo gira demasiado en torno a Antares y el resto de personajes quedan quizás menos explicados, más desdibujados, aunque con una fuerza y una estela evidente en la historia.

El segundo relato, en el que se intenta dar visibilidad a esa faceta de Jesucristo totalmente desconocida, su infancia, me ha parecido brillante como idea y la he disfrutado, especialmente al principio. Luego me he ido dando cuenta que se dotaba al niño de una serie de acontecimientos, pero no percibía de forma clara cómo los vivía, qué huella le dejaba, qué cicatrices… De hecho, ha sido Lavinia quien me ha robado el corazón y la atención, más que el Jesucristo niño, que seguía misteriosamente invisible para mí.

Aunque para mi gusto el libro tiene considerables altibajos, sin embargo el recorrido de las tres historias trazan un trayecto, una aparente línea recta, desde la desesperación hacia la redención, o al menos una especie de restitución que podemos pensar que es una forma de salvarse. Como si la vida finalmente reparara parte del daño causado.
La oscuridad existe, pero la vida continúa.
Y así es, la vida siempre continúa. Cuando estás en el epicentro del dolor la vida no se va a detener, es posible que mientras lames tus heridas te quedes al margen de la propia vida, pero, finalmente, tú continúas también, por inercia, por supervivencia, porque algo te espera en el camino, en una isla, en un tejado, en un cielo estrellado, en un pez. Quién sabe.

No se me escapa el talento de Menéndez Salmón, su escritura pulcra y prolija, sus lustrosas descripciones, el tono fragmentado, la estética del dolor, la variedad de recursos (evidente y desigual en cada uno de los relatos: excesivo y fiero en el primero, brillante y forzado en el segundo, íntimo y elegante en el último) aunque ha primado mucho la sensación de que la prosa utilizada es alambicada, forzosamente rebuscada y en muchos momentos provocaba que me sacara de las páginas y la lectura. 

La sutileza y belleza en el lenguaje me fascina, pero especialmente cuando me introduce en la historia, me arrastra por ella con naturalidad y fluidez además de con admiración. En este caso sentí que la entorpecía en algunos momentos, que estaba por encima de la historia. Y ese hándicap hace que finalmente sea una lectura engañosamente embaucadora, desigual, con momentos brillantes y otros agotadoramente decepcionantes. Ha sido un quiero y no puedo, Menéndez Salmón no me dejó. Pero casi. Insistiré.

27 comentarios:

  1. Las ideas están bien pero por lo que cuentas, el autor pierde pie de vez en cuando y te has encontrado piedras de considerable tamaño en este camino. Yo por mi parte lo dejo pasar que no tengo tiempo. Supongo que no tiene nada que ver pero lo de Jesús me ha recordado al de Coetzee.
    Abrazos

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    1. Es raro. Me gusta la propuesta. Cómo escribe. Pero tanta floritura me pareció a ratos forzada. No he leído al Jesús de Coetzee, así que no puedo decirte.

      Un abrazo

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  2. Me quedo un poco con ese "quiero y no puedo", no sé si adentrarme en la escritura de Menéndez Salmón. Haces bien en insistir, y yo creo que me aplicaré la máxima infalible de "el que no arriesga no gana".
    Gracias por la interesante reseña, Ana.
    Un besazo!

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    1. Sí, sí... lo intenté, quería quedarme con buen sabor de boca, que los "peros" no pesaran demasiado, pero no hubo forma. No ha sido mala lectura, pero no suficiente. Pero me han gustado muchas cosas, así que repetiré con el autor.

      Un abrazo

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  3. No me acaba de convencer esta lectura que nos traes aun así no la descartaría, un beso

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    1. No descartes al autor, estoy segura de que tiene libros más redondos que este.

      Un abrazo

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  4. ¡Hola Ana!
    No tiene mala pinta, a pesar de tus peros creo que podría resultar interesante...lo anoto.

    Un besito linda.
    Yolanda.

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    1. Yo recomendaría (no me gusta recomendar, pero...) leer algún otro libro de Menéndez Salmón. Me han dicho por ahí "Medusa"...

      Un abrazo

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  5. Me la anoto aunque no sé si ahora podría leerla o tendría que encontrar mejor momento anímico.

    Besotes

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    1. No es un libro muy doloroso, aunque podría serlo, la verdad, y ese es un fallo. No me traspasó la piel.

      Un abrazo

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  6. No termina de llamarme esta vez, pero leerte, como siempre es un auténtico placer.
    Besotes!!!

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    1. Gracias Margari. Ya lo he leído, pero si no lo hubiera hecho tampoco hubiera pasado nada ;)

      Un abrazo

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  7. Leí hace mucho tiempo "La ofensa", de Ricardo Menendez Salmón. Y me gustó, es feroz en la estética de las imágenes, trata sobre el dolor y la necesidad de desensibilizarse moral y físicamente para aguantarlo. La premisa es "cuanto dolor puede soportar un hombre?" A veces te distrae la inquietud estética del autor en detrimento de la historia, peor recuerdo que me impactó. También estaba dividido en 3 relatos relacionados entre sí.

    Por lo que cuentas, esta novela sigue la misma estructura, me la anoto, creo que lo que cuenta puede gustarme.
    Abrazo.

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    1. Si ya digo que ha habido muchas cosas que me han gustado, y buscaré (y leeré) más libros suyos. En este caso esa estética a la hora de escribir fue un impedimento, pero es probable que en otros libros esté mejor engarzada con la historia.

      Un abrazo

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  8. Leí hace años "La ofensa" y me gustó mucho aunque me resultó deprimente y un poco asfixiante. Lo de deprimente no suele disuadirme, pero lo de asfixiante me suele asustar un poco más. Llevo desde entonces pendiente de seguir con el autor, pero aún no había visto el momento (inconscientemente, temo la asfixia), pero con esta reseña me lo has recordado. A ver qué pasa. No aseguro nada.
    Un beso.

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    1. Me anoto "La ofensa" (que ya sois dos recomendandola) además de "Medusa". Tengo que reconciliarme con Menendez Salmón :)

      Un abrazo

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  9. A pesar de los altibajos y de que tanto la editorial como el autor estropean ese digamos factor sorpresa, el libro me ha llamado la atención y las frases que destacas me han encantado, especialmente la primera y la de "Hay una honestidad abrumadora en respetar los demonios de aquel a quien amamos."
    Ricardo Menéndez Salmón es un nombre que siempre está ahí pero al que aún no me he acercado. Has hecho que me fije más en él. Veremos si me animo con éste o con otro de sus libros.
    Un abrazo

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    1. Me pasaba lo mismo, era de esos autores que llevaba tiempo revoloteando alrededor. Me regalaron el libro hace no mucho y fue una buena excusa, aunque el libro no me haya impactado (tiene cosas subrayables, eso sí) sí me han gustado suficientes cosas como para seguir intentando un acercamiento.

      Un abrazo

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  10. Hola guapa!
    No suelo leer libros de este tipo, la verdad que todavía no me he animado con este género y viendo tu reseña y los peros, de momento no creo que me animé. Gracias por la reseña! Me gusta tu blog, me quedo por aquí y te invito al mío.
    Besotes!

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    1. Bueno, este es un género universal: narrativa. Pero si te van otros géneros desde luego podría recomendarte otros muchísimo antes que este ;)

      Un abrazo

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  11. Le tenía el ojo echado, y bueno, pese a esos peros espero leerlo, aunque si la gracia estaba en que el lector encontrara la conexión entre los tres relatos y eso te lo dan masticado...en fin. Un besote!

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    1. Recomiendo al autor, y por ahí arriba me hablan de "La ofensa" y Silvia me ha dicho "Medusa", así que ahí lo dejo ;)

      Un abrazo.

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  12. Hola Ana
    Parece interesante el libro los cuentos que se relacionan entre ellos, pero aparentemente inconexos me suelen gustar.
    Y me quedo con un detalle que a ti parece que al menos te ha sorprendido por lo que que dices, y es que de primeras se destripa el libro en la descripción. Yo hace años que decidí no leer descripciones de novelas que aparecen en sus lomos, me parecen excesiva y malamente descriptivas, yo compro los libros de otras formas y con otros motivos ...;)
    Ya decía el escritor Mario Levrero que los libros españoles revientan la novela antes de empezarla..
    un abrazo

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    1. Bueno más que los libros revientan , supongo que dijo: los editores....jajaj
      perdón

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    2. Yo siempre he pensado que los libros de cuentos/relatos la mayoría tienen un hilo común, a veces invisible, otras más evidente. Aquí está claro que hay ese hilo, pero me hubiera gustado más detectar el juego literario por mí misma, sin que me dejaran pistas evidentes.

      Es verdad que hay editoriales poco cuidadosas con sus sinopsis, es todo un arte eso de contar sin contar, de embaucar sin exagerar...

      Un abrazo

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  13. Después de "La ofensa" no he vuelto a acercarme a este autor. Leyendo tu reseña, intuyo que poco ha cambiado. Es un escritor excelente, pero para mi gusto demasiado pretencioso. Somete la historia a la forma, hasta el punto de que la asfixia. Lo de destripar el libro antes es casi como tomar al lector por tonto o torpe o las dos cosas...
    Un abrazo.

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  14. ¡Vaya! Parece una montaña rusa. Pero si piensas insistir con el autor, ya tiene su lado positivo. Las historias no me llaman mucho la atención, la verdad. Casi que me espero. Abrazos.

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