lunes, 3 de abril de 2017

Nada se opone a la noche (Delphine de Vigan)

Título original: Rien ne s'oppose à la nuit
Traductor: Juan Carlos Durán Romero
Páginas: 376
Publicación: 2011 (2012)
Editorial: Anagrama
Sinopsis: Después de encontrar a Lucile, su madre, muerta en misteriosas circunstancias, Delphine de Vigan se convierte en una sagaz detective dispuesta a reconstruir la vida de la desaparecida. Los cientos de fotografías tomadas durante años, la crónica de George, abuelo de Delphine, registrada en cintas de casette, las vacaciones de la familia filmadas en Super 8, o las conversaciones mantenidas por la escritora con sus hermanos, son los materiales de los que se nutre la memoria de los Poirier. Nos hallamos ante una espléndida, sobrecogedora crónica familiar en el París de los años cincuenta, sesenta y setenta, pero también ante una reflexión en el tiempo presente sobre la «verdad» de la escritura.
Puedes empezar a leer las primeras páginas AQUÍ.
Y por eso sé desde hace mucho tiempo que es preferible mantenerse de pie que tumbado, y evitar mirar hacia abajo.
Sentada en mis rocas, con los pies colgando, la estepa manchega abarcando mi mirada, cierro el libro. Miro hacia abajo, sé que no debo de hacerlo, y me tumbo, sé que debo hacerlo. Dejo que el sol penetre en mi piel. Necesito esa calidez, fuera y dentro. Durante mucho, mucho, mucho tiempo, no me muevo. Intento no pensar ni sentir. Pero soy consciente de las distintas sensaciones que se agolpan dentro de mí e intentan emerger. Dejo salir a una de ellas: la conciencia de que este es uno de esos libros.

(De esos libros que querría leer contigo, a tu lado, línea a línea, a la vez. Y contarnos a través de él, de las miradas y los silencios).

El sol apacigua la brutalidad de esta lectura, el desgarro multiplicado en numerosas astillas que se clavan en el alma con total impunidad. Sigo conteniendo todas las sensaciones. Todas. Quiero controlarlas, tomar el mando y dejar que salgan de una en una, las que yo decida, cuando yo decida. Y decidir cuáles dejo dentro y cuáles fuera. Encontrar, una vez más, el equilibrio.

Con el tiempo, eso es lo que gana, lo que ha decidido la memoria.
Decido entonces que aflore otra sensación. La memoria. Le doy forma a la sensación: hay cosas que he decidido olvidar. Lo hice. Lo hice tanto que ni siquiera sabría decir qué olvidé. Solo soy consciente del acto deliberado de olvidar. Detengo esta sensación ahí.

Valiente De Vigan, decide escribir(se) sobre su madre, sobre su difícil, compleja, seductora, confusa, fascinante, enferma madre. Que padecía trastorno bipolar y otro trastorno inclasificable: el de la mala suerte. El de las personas a las que la vida les cala hasta los huesos con tormentas que no elige, que no busca, que no se merecen. La vida es, también, bipolar: momentos de felicidad intensa, delirante y plena, momentos atroces de dolor y sufrimiento. Amor, belleza, muerte, enfermedad… todos vivimos momentos así. Pero algunas personas, algunas familias, parecen llevar una extraña marca y la muerte, la enfermedad, sobre las que no se tiene ningún control, parecen castigarles con una frecuencia desmesurada e injusta.

¿Basta el miedo para callar?
Es real: quisiera hablar de este libro haciendo el pino. Sí, sí, haciendo el pino: con las manos fuertemente apoyadas en la tierra, la cabeza cerca de ella pero sin tocarla y los pies tirando hacia lo alto, hacia el cielo. Otra sensación a la que doy paso al exterior: esta lectura me ha dejado muy tocada. A medida que dejo aflorar esta sensación, sujeto firmemente otra, a la que le impido el paso: el porqué me ha impactado tanto. Filtro aún más esta sensación: es una lectura que estremecerá a cualquier persona que se sumerja en ella y yo, qué duda cabe, no soy una excepción. Esta idea me tranquiliza, sé que me engaño a mí misma, pero como soy consciente de ello no me importa.

Creo que va quedando claro que este libro es desgarrador. Brutal. Feroz. No me invento nada. Está comentado por activa y por pasiva en cualquier lugar que se hable de Nada se opone a la noche. No creo que nadie llegue a él y se sorprenda, ya sabemos de antemano que Delphine de Vigan va a hablarnos de su madre, de su familia. Que no es ficción. Es real. No hay equívocos al respecto.

¿Basta el miedo para callar?... Joder con la preguntita. Y sin embargo, qué necesaria es hacerla, que Delphine se la haga. ¿Es necesario el silencio? Cuántas familias callan, como si lo que se calla no existiera. Sin embargo el silencio es el alimento del miedo, donde crece sin que nadie ni nada lo detenga. El miedo se nutre del silencio, esto es así.

(Por eso quiero estar en tus miedos. Y que estés en los míos. Romper el silencio y el miedo)

Pero la verdad no existe. No tenía  más que fragmentos dispersos y el mismo hecho de ordenarlos constituía ya una ficción. Escribiese lo que escribiese, entraría en el terreno de la fábula.
Delphine de Vigan escribe sobre su madre para reparar, para reconstruir. ¿Qué? Todo. La vida de su madre, de su familia, de ella misma. Reparar lo irreparable. Reconstruir lo devastado.

Dejo salir ahora otra sensación que me provoca una gran sonrisa: me río de Mr. Wonderful y de esa corriente positivista, alegre, desenfadada y tan zen que nos anima (¡nos obliga!) a ser felices por el mero hecho de decidir ser felices, tener buen rollo, mirar la cara alegre de la vida y blablablá. Como si tú pudieras decidir siempre. Como si tú pudieras decidir no tener un trastorno mental, un cáncer o varios, unos genes suicidas, una familia que calla, incestos, violaciones, abusos, muertes que te dejan tambaleando… Pues oye, que esas cosas pasan, son reales. Y tú no decides pasar por eso. No lo decides. Lucile no decidió vivir esa vida. Por eso, luchó. Hasta la extenuación.

Sufrió, hizo sufrir.

(Sufrió, hizo sufrir).

Luchó, luchó, luchó. Hasta el agotamiento.

(Luchó)

Como ahora lucha Delphine de Vigan. Escribiendo. Y nos lo enseña, porque el miedo no basta para callar. Valiente. Se puede ser valiente con miedo, sí. De hecho, se es más valiente si además eres consciente de tus propios miedos. ¿Cómo escribir desde el equilibrio? ¿Cómo respetar a la familia que aún vive, a la que ya no, a su propia madre, a su hermana, a ella misma, a su padre? Su padre, al que deliberadamente deja al margen.

Difícil, mucho, encontrar esa trinchera idónea desde la que escribir sobre todo esto. Tanto que Delphine no puede evitar hablar también de todo ese proceso, las dudas que tiene, la lucha consigo misma, la búsqueda de la distancia eficaz y justa desde la que escribir. Sin querer, o queriendo, muestra debilidad, tantas dudas… Hay amor. Hay rencor. Es inevitable, hay sentimientos de los que nos avergonzamos. Sobre ellos Delphine no se detiene tanto como en otras situaciones, pero no los oculta, no. Los deja caer. Y el lector es consciente de que escribe para sacar todo eso, y que a veces lo consigue a medias, porque es duro. Muy duro. Insisto, aunque no se detiene tanto en ellos como en otros aspectos, no les pone una voz tan evidente, pero tampoco los oculta y nos lo deja ver en pequeñas píldoras.

No vi su dolor, no vi su desesperación.
Delphine no escribe como terapia, sino como búsqueda. ¿Qué hacer con el dolor de quien debería protegernos de él? No vi, menciona varias veces Delphine en las últimas páginas. Y no puedo evitar recordar aquel No vi. No comprendí de Nadine Trintignat. No haber visto, no haber comprendido, son sensaciones que se tienen después de. Pero ver, comprender, antes de, no exime del dolor si no hay nada que puedas hacer 
                                   (... si no te dejan hacer).

(Quiero ver. Quiero comprender. Veo. Comprendo).

Sé muy bien que os voy a causar tristeza, pero resulta inevitable antes o después y prefiero morir viva.
Morir viva... Zasca.

No dejo salir más sensaciones.

Suficiente.

Fin.

47 comentarios:

  1. Lo tengo en la estantería porque lo compré incluso antes de terminar Basada en hechos reales. A ver cuando puedo leerlo.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo también lo tenía de antes, y es mejor comenzar con este, se entienden mejor el resto de sus libros

      Un abrazo

      Eliminar
  2. Jope Ana,  me encanta que lo que leas lo cuentes, pero me dejas anonadada con tus palabras. Me dan ganas de leérmelos todos. Lo tengo pendiente, bien!! será el próximo que lea. Que sepas que aunque no comente mucho me paso todos los días por tu mundo en este blog. Mil gracias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajajja, no sé si tomármelo como un halago o como un reproche (lo del anonadamiento). Es mi manera de contar lo que leo, Paquita. Mi manera de escribir mi diario personal a través de las lecturas. Gracias por comentar, y gracias también si no comentas, que se tenga la paciencia de leerme es algo que siempre agradezco.

      Un abrazo

      Eliminar
  3. De Delphine de Vigan me tienta más " Basada en hechos reales". Si me gusta a lo mejor me pongo con esta :-)
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues te aconsejo que empieces por este. "Basada en hechos reales" es una consecuencia de este, del bloqueo escritor que tuvo después de escribir "Nada se opone a la noche". En "Basada..." mezcla realidad y ficción para contar ese bloqueo...

      Un abrazo

      Eliminar
  4. Esta obra despierta y desencadena muchas emociones, es casi imposible no tambalearse ante lo que estamos leyendo, si no eres de piedra, la obra te llegará muy dentro.
    Entiendo y comparto tus sentimientos hacia lo leído.

    Un besito.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cierto, hay que ser de piedra para no tambalearse ante este libro. Aunque hay a quien este tipo de lecturas no les gusta mucho. Demasiado real. Demasiado doloroso.

      Un abrazo

      Eliminar
  5. Uf... Lo leí poco después de Tú no eres como otras madres... y la verdad, tan impactantes ambas que tuve que variar mis lecturas por un tiempo. Grandes libros.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Al de "Tú no eres como otras madres" lo tengo en espera. Y creo que va a ser una espera larga...

      Un abrazo

      Eliminar
  6. No sabes cuántas ganas tengo de leer este libro, la de veces que lo he traído casa, y el miedo que me da. Por eso sigue ahí, esperando a que yo junte valor y pueda enfrentarme a él porque sé que me va a pasar lo mismo que a ti en mayor o menor medida, que me conozco y sé que si me aprietan mucho me escapo y empiezo a leer desde lejos y desde fuera. A salvo. Tanto es así que hasta me planteo leer antes el Basada en hechos reales.
    Te robo la frase de "la vida le ha calado hasta los huesos con tormentas que no elige", genial.
    Abrazos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. "Conociéndote" te veo perfectamente con el libro para arriba y para abajo y sin decidirte a leerlo. El libro seguirá ahí. Yo no sé leer escapándome, lo que sí he aprendido (o en ello estoy) es a contarlo con la distancia que no guardo al leer...
      Como comento más arriba "Basada en hechos reales" es una consecuencia de este, del bloqueo escritor que tuvo después de escribirlo, y si algo he tenido claro después de leer "Nada se opone a la noche" es que es el libro que explica y te hace comprender toda la obra de Delphine de Vigan. Ahí lo dejo...

      Roba lo que quieras, so ladrona, que ya te pillaré vino y cervezas en tu tasca ;)

      Un abrazo

      Eliminar
  7. He adquirido este libro en su edición de Panorama por recomendación de un amigo personal. Sabía de qué iba y se que he de leerlo en un momento que estimo se avecina; pero no antes.
    Tus magníficas y sentidas líneas sólo refuerzan esa decisión.
    Gracias por recordárnoslo.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí me encanta la serie de Compactos de Anagrama, mucho más asequible (además este lo pillé de segunda mano, si mal no recuerdo, porque está en perfecto estado). Sí es cierto que hay que leerlo sabiendo lo que se avecina, aunque ayer hablando con alguien que lo leyó sin saber ni de qué iba ni que era real y no ficción... y se lo leyó en una tarde (alguien además que lee normalmente género de terror...)

      Un abrazo

      Eliminar
  8. Esta lectura me dejó... no sé ni qué palabra utilizar, tocada es poco. Es un libro que me dolía leer, me dolía cerrarlo cuando las emociones me ahogaban, me dolió terminarlo y me dolió embarcarme en otra lectura, casi sentía que estaba traicionando a Lucile y a Delphine. Creo que ninguna lectura me ha hecho sentir lo que me dio Nada se opone a la noche.
    Fantástica reseña. Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vapulea, la verdad. Y sí, duele, pero no lo sueltas. Eso es parte del arte de Delphine, que te retiene ahí, en sus dudas, en su posicionamiento, en la construcción de lo que quiere y necesita contar...

      Un abrazo

      Eliminar
  9. Maravillosa reseña y una novela de las que se te quedan dentro. Para mí la mejor lectura que ha caído en mis manos en mucho tiempo. Me ha encantado (y me ha vuelto a doler) revivirla a través de tu reseña.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Mara. La novela atraviesa, y es una buena lectura, aunque soy consciente de que no es para cualquier lector. O sí, no lo sé. Siento que te haya dolido revivirla por mi culpa... Pero yo también tenía que "soltarlo".

      Un abrazo

      Eliminar
  10. Leí "Días sin hambre", también real, también desgarrador y también lucha contra sí misma. Y a pesar de todas las sensaciones que me provocó, quiero leer el libro que comentas, pues creo que es complementario del otro.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Menciona "Días sin hambre" en este libro, creo que ahora sabré leerlo mejor (aunque esperaré para volver a de Vigan). En realidad "Días sin hambre" (y todas las novelas de Delphine) son complementarios a este...

      Un abrazo

      Eliminar
  11. También me percaté de que Delphine de Vigan deja a su padre al margen en este libro.
    Hay familias que están hechas de silencios y devoradas por ellos. Suele pensarse que lo que no se nombra no existe, pero las palabras no pronunciadas se enquistan, son un germen negro.
    Poco más que añadir. Lo he leído, lo has leído, y, como bien dices, ya se ha dicho por activa y por pasiva lo que 'hay' en este libro. Y sin embargo cuesta tanto ponerlo en palabras... Este libro duele.
    Un abrazo fuerte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Al que más deliberadamente deja al margen, sin duda. Ayer hablábamos de que con tantas... historias... en la familia de Delphine (y en las que ha creado después) tiene material para escribir toda la vida. Porque estoy segura de que detrás de la figura del padre hay temita también (me pareció que maltrataba físicamente a la madre...)

      Cuesta mucho ponerle palabras a esta lectura... imagina escribir un libro así...

      Un abrazo

      Eliminar
    2. A mí también me lo pareció. Me imagino que el prefirió quedar al margen y su hija lo respetó. Complicado decidir qué contar y qué callar.

      Eliminar
    3. A mí también me lo pareció. Me imagino que el prefirió quedar al margen y su hija lo respetó. Complicado decidir qué contar y qué callar.

      Eliminar
  12. Un libro que golpea cada una de nuestras esquinas. Terrible la vida y muerte de Lucille y terrible la vida de Delphine que, además de lo que cuenta en este libro relativo a su madre y a lo que ella tuvo que sufrir debido a la situación, en "Días sin hambre", que terminé recientemente, habla de su anorexia en la que mucho tuvo que ver la situación familiar.
    Maravillosa autora.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cada esquina y cada poro. Menuda familia... menudo estigma... menudo miedo en el cuerpo.
      A mí (ya lo presentía) me ha encantado Delphine de Vigan. Repetiré. De a poquito...

      Un abrazo

      Eliminar
  13. Estremecedora reseña Ana e imagino que la lectura del libro es de las que sacude intensamente, de las que te deja tocada y duele como dice Lorena.
    Tal y como le comenté a Rosa que hizo una fantástica reseña en su blog, a la autora la leí en una lectura más "light" sobre el acoso laboral, que describe perfectamente y acaba impactando por la sencillez con la que cuenta una situación de lo más anodina que se transforma en una pesadilla para la protagonista. Y me gustó mucho su manera de contar sin resentimientos, sin juicios, dejando que cada lector se haga su composición de la situación y sienta lo que quiera sentir.
    Dices que Delphine no escribe como terapia sino como búsqueda, cierto, para entender mientras escribe, y puede perdonar, retomar lo positivo, enfrentarse a lo que hubo, al silencio, al no entender y de alguna manera, a mi me parece que cierra sus heridas con mucha generosidad y sin desesperanza.

    Tengo previsto leer Días sin hambre pero esta novela que reseñas, de momento no me apetece hacerlo. Pero me gusta mucho esta autora.
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Conxita. El libro es estremecedor, lo que cuenta es estremecedor. Supongo que el libro al que te refieres el el de "No y yo" ¿verdad? En este también contextualiza el momento en el que escribió ese libro... Creo que Delphine, por su historia familiar (y la propia) intenta continuamente no tener rencor, no hacer juicios de valor. Y no es fácil, no...

      Como estoy comentando, yo recomiendo leer este libro primero, porque aunque sea el más contundente, el más conocido y reconocido, es el que explica todos los demás.

      Un abrazo

      Eliminar
  14. Hola Ana
    tengo este libro hace bastante, lo cierto es que no sé de dónde lo he sacado, pero esa es otra historia :).
    Leyendo tu reseña creo que voy a dejar el libro apartado en esa sección que hay en toda biblioteca que creo que debería denominarse "cuando esté preparado" o "cuando esté de humor" o "usarlo con precaución,,,"dicha sección no implica que sean libros malos ni mucho menos, sino que necesitas cierto "humor" o cierto "estado mental" para afrontarlo. A mí me afectan mucho ciertos temas y libros, y aunque lea cierto tipo de poesía (dura o extrema) o me encante el crudo Lobo Antunes, hay cosa que necesito leerlas con precaución, y este tema parece una de ellas.
    gracias
    cuídate mucho

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Wineruda:

      Las historias que hay detrás de los libros que tenemos, eh... (yo pienso mucho en ello). Veo que coincides con Marcelo en lo de encontrar el momento y lo entiendo, aunque al final es el libro el que lo elige y no tú... (pero no se suelen equivocar).

      Cuídate, Wineruda. Un abrazo

      Eliminar
  15. Si ya me ha dejado tocada tu reseña, ni me imagino cuando lea este libro. Porque lo leeré, no tengo dudas.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es un libro que no puedes leer con la distancia de la indiferencia. Con ninguna distancia, porque te las hace toda añicos. Ya nos contarás.

      Un abrazo

      Eliminar
  16. Ya conocía el libro por otras reseñas y sí, confirmado, debo ir con precaución porque me dejo arrastrar por ciertas lecturas y me subyugan. Desde luego, es muy coherente con la línea de tu blog que nos lo cuentes así, tal y como lo sientes, pero parece tan duro... Lo de escribir como búsqueda, eso sí me gusta: qué fácil me resulta sentirme identificado.
    Un abrazo desde el otro lado de la llanura.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, es de esos libros que hice esperar porque precisamente había visto muchos comentarios. Y sí, para bien o para mal mi blog tiene esa coherencia de contarme en lo que leo, no sé ni quiero hacerlo de otra forma. Cada vez más, es mi diario de vida.

      Un abrazo desde este lado.

      Eliminar
  17. La última vez que me encontré con este libro fue en el blog de Lorena, y la primera, hace tiempo, en una librería de ocasión que frecuento en Madrid.

    La librera tenía una caja de frutas, de esas de madera, decorada muy bonita, y ahí solo había libros de escritoras, sin orden ni concierto. No conocía obra ni autora, me llevé uno de Djuna Barnes “Humo” (a ésta si la conocía…), editado también por Anagrama, y otro de Sybille Bedford, “Favorita de los dioses” ( autora que igualmente conocía, por tener otro título suyo).

    Sin embargo tuve ese libro de Delphine en las manos, y fue, como le comenté a Lorena, cautivado por el rostro de Lucile, la madre de la escritora que aparece en portada… Esa belleza tan francesa, sofisticada y distante, vaporosa como el humo de su cigarro. No sé… alguna señal indescifrable me hizo dejarlo, de la misma manera que sin saber cuándo, cómo, ni donde, volverá a mis manos.

    Excelentes dibujos de los retratos. Sobre tus palabras… ni te cuento.

    Un fuerte abrazo, Ana :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es curioso el recorrido de los libros hasta que llegan a nosotros ¿verdad? Como si ese itinerario ya fuera una historia en sí mismo. A mí también me ha pasado de libros que cogí y rechacé varias veces y al final, cabezones ellos, llegan. Y llegan por algo.

      Un abrazo, Paco

      Eliminar
  18. Por supuesto que es un halago Ana, si no no estaría aquí. No era asidua a los blog, echaba un vistacillo de vez en cuando, pero desde que descubrí el tuyo buscando a Stoner, me dejaste ¡¡ANONADADA!! Sabes describir todo con tanto sentimiento... Me identifico con lo que cuentas de los libros que veo hemos leido. Me queda poquito para terminarlo, me está pareciendo desolador, atroz, cruel; pero que le vamos a hacer me gusta este tipo de lecturas. Cambiaré el chip con otro libro. Me voy a Cónil el sábado y no me quiero deprimir. Mil gracias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja, gracias, Paquita. Lo había entendido como halago ;) Es que Stoner es mucho Stoner ¿verdad? Veo que coincidimos en lecturas. Yo también tuve que hacer un "clic" después de esta lectura, un giro más amable. Pero ya he vuelto a las andadas, es que no puedo evitarlo, soy lo que leo, o leo según estoy, esto es así...

      ¡Conil! Conozco muy bien esa zona, he estado además hace poco allí. Disfruta de la belleza de ese lugar y abraza los faros que por allí ahí :)

      Un abrazo.

      Eliminar
  19. tengo en casa el de "Basada en hechos reales" que es con el que comenzaré a conocer a esta autora, pero sin duda me apunto este. Terrible, sobre todo eso que has puesto que además padecía de mala suerte. Hay personas a quien todo lo malo que puede pasarles, les sucede...y más aún. ¡Que barbaridad!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues ya ves que estoy aconsejando empezar con este :) De todas formas tampoco es imprescindible un orden, únicamente ayuda a entender más el resto de libros...

      Un abrazo

      Eliminar
  20. Otra reseña estupenda, no sé cómo escribes tan maravillosamente. No conocía el libro, pero sin duda tu opinión me ha marcado y lo tendré en cuenta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias! Espero que lo disfrutes, aunque no es exactamente disfrutar lo que te provoca este libro :)

      Un abrazo

      Eliminar
  21. No tengo palabras para esta novela... La disfruté tanto a pesar de la dureza... Ahora tengo en casa la nueva pero la tengo reservada para saborearla con tiempo. Un beso!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es un libro duro, pero no te arrepientes de leerlo, sin duda. Yo tengo varios libros suyos también reservados en la estantería :)

      Un abrazo

      Eliminar
  22. Holas!!!!
    Uffffffff por dónde empezar!!!!
    Gracias a ti por tan maravillosa reseña, tema de texturas, volví a sentir cada palabra del libro.
    Llegue a ella por Guadalupe Nettel: con el cuerpo que nací"
    Ame cada palabra, la leí con mucha calma y me encontré tanto, tanto que eche raíces, caí en la cuenta de un montón de cosas....
    Gracias, de nuevo
    Carlos Sole
    PD: cuando la leí hace unos años solo habían traducido este libro y el diario de su anorexia. Que más hay ahora? Reseñastes vos los otros?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Edito, cariños
      Llena de texturas
      Maldito corrector ;)

      Eliminar
    2. Gracias solemalbec. Maldigamos al autocorrector, aunque a veces es muy divertido :)
      Nettel es una autora pendiente (grrrr, no llego a todo).
      En castellano están publicados también "No y yo" y el más reciente "Basada en hechos reales".

      Un abrazo

      Eliminar

SI HAS LEÍDO LA ENTRADA TE AGRADEZCO EL COMENTARIO. SI NO LA HAS LEÍDO TE AGRADEZCO LA VISITA