Traductor: Borja García BerceroPáginas: 272Publicación: 2008 (2013)Editorial: AlianzaCategoría: Narrativa ContemporáneaISBN: 9788420676258Sinopsis: Un hombre y una mujer de edad avanzada son encontrados en un bote salvavidas perdido en las aguas de un mar infestado de piratas. No recuerdan nada, ni quiénes son, ni de dónde vienen, ni cómo llegaron hasta allí. Una vez en tierra, los dos náufragos son confiados al cuidado de una joven intérprete del departamento de inmigración, a la que se concede un plazo de dos semanas para que intente averiguar su identidad. Si no lo consigue, el caso pasará a las autoridades. La joven intérprete, necesitada de afectos por una infancia difícil, poco a poco va ganándose la confianza de la pareja de náufragos. A través de los sueños que le cuentan intenta, como única guía, reconstruir sus identidades perdidas y descubrir la verdad de lo que les ha llevado a aquellas costas. Pero hay verdades que es mejor relegar al olvido. Salvavidas es una novela de intriga sobre la búsqueda de la identidad, la memoria, el sentido de pertenencia y el peso de los lazos afectivos frente a la soledad.
Agradezco a Alianza Editorial que me haya
facilitado este libro a través del blog Un lector indiscreto.
Son cosas que pasan.
Lees un libro y lo haces como a tirones, a ratos no eres capaz de dejar de leer
y a ratos te descuelgas y te alejas. Pero te sigue rondando y tentando, en una
especie de tira y afloja, así que vuelves. Y todo el tiempo de la misma manera:
vas y vienes de la lectura con distintas sensaciones, incluso contradictorias
entre sí. Inevitablemente todo esto trae consigo el desconcierto final.
Por la
sinopsis pensé que el libro iría sobre el tema de la inmigración. Pero no. Para
nada. En la portada del libro dice: “Una
encantadora parábola sobre el azar y la aventura del amor”. Tan
desconcertada estaba al finalizar el libro que me he ido a la RAE para ver el
significado de “parábola”.
Textualmente:
1. f.
Narración de un suceso fingido, de que se deduce, por comparación o semejanza,
una verdad importante o una enseñanza moral.
Sigo
desconcertada ¿Qué me he perdido? ¿Cuál es la enseñanza moral? ¿Que no todo es
lo que parece? ¿o que sí es lo que parece? ¿Que la esencia de la identidad es
inmutable?. ¿Qué?
Voy a ir por
otros derroteros. Lo primero que me gustó cuando empecé a leer el libro es cómo
escribe la autora, diría que con una prosa sensible. Al principio pensé que
Zacharey utilizaba la trama dramática (¿quiénes son la pareja de náufragos?), a
la que dotaba de cierto misterio, para mantener el interés del lector pero que
en realidad quería hablarnos de otras cosas. Lo que pasa es que al final toda
esa trama se “ajetrea” (vamos, que se desarrolla de forma acelerada de sopetón)
con lo cual todo el clímax conseguido hasta entonces en el sentido de que no
importa tanto lo que (nos) pasa, que lo que importa son las sensaciones, las
emociones, lo que somos… se va un poco al traste
En ningún
momento conocemos los nombres de los protagonistas, ni siquiera del lugar en el
que se desarrolla todo, porque la autora quiere transmitir que es algo que
puede pasar a cualquier persona, en cualquier momento, en cualquier lugar.
¿Pero el qué? La historia como tal es difícil que nos pase a cualquiera en
cualquier momento y cualquier lugar...
Por tanto entiendo que lo que nos puede pasar a todos es que en
cualquier momento, en cualquier lugar, es que nos planteemos cuestiones
relacionadas con nuestra identidad. Vamos, la pregunta más existencial del
mundo mundial: ¿quién soy?. Más concretamente el libro lo que plantea es si
somos un cúmulo de experiencias y de recuerdos o si tenemos una
forma intrínseca de ser (en su sentido más filosófico: por razón de la
naturaleza y no por la relación con los otros).
¿Cuál es el
problema? Que pese a esa prosa sensible con la que Zacharey monta toda la
historia, al final se enmaraña un poco. Y otra cosa que me ha inquietado: Ya en
el segundo párrafo la protagonista (la joven intérprete del departamento de
inmigración) dice: “Cuando me los trajeron, me parecieron las dos personas más
mayores que había visto en mi vida”. Y es verdad que durante prácticamente todo
el libro parece que estás ante un par de ancianos.. Hasta que llegamos a la
página 206 en donde la misma protagonista va y suelta (y se queda tan ancha):
“Son muy mayores. Alrededor de sesenta años, creo; un poco menos, quizás”. ¿Es necesario que diga algo?
Y es que el
personaje de la joven intérprete hace aguas por todos los lados. Demasiado
joven, demasiado inmadura. Algunas cosas se pueden entender si sitúas la
historia más o menos en los años 50-60 (haciendo cuentas respecto a la guerra a
la que hacen referencia, que se entiende es la II Guerra Mundial), pero otras
no se explican muy bien en alguien a quien (por los estudios que tiene) se le presupone
bastante inteligencia.
No me quiero
extender más, porque entiendo que me está saliendo una reseña confusa, fruto
del desconcierto que me ha producido a mi este libro, que ni siquiera haciendo
la reseña días después de haber terminado la lectura he conseguido “centrar” las sensaciones. Han
sido buenas por un lado, y no tanto por otro. Así que si me preguntáis si lo
recomiendo, os digo ¿para qué he creado la ONG ¡salva a mi lista! si ahora
además voy a tener que crear el Limbo Literario?. Porque ahí es donde va a ir
este libro: al limbo. Vosotros leéis, vosotros decidís. Ni sí ni no ni todo lo
contrario. Como pista os digo lo siguiente: La historia es bastante irreal e
improbable. Pero las reflexiones son absolutamente reales y nos las podemos
plantear, más difícil es que lleguemos a conclusiones definitivas. Pero sobre
soledad, aislamiento, empatía, identidad… ¿quién no ha especulado alguna vez?.
Para la próxima reseña ya voy sobre seguro, ni limbos ni ONG'S, La nieta del señor Linh reading...