jueves, 11 de abril de 2013

Reencuentro (Fred Uhlman)






Título original: Reunion
Traductor: Eduardo Goligorsky
Páginas: 122
Publicación:1960 (1989)
Editorial: Tusquets
Categoría: Narrativa
ISBN: 9788472232419
Cubierta de: Pierluigi Cerri
Sinopsis: Dos jóvenes de dieciséis años son compañeros de clase en la misma selecta escuela de enseñanza media. Hans es judío y Konradin, un rico aristócrata miembro de una de las más antiguas familias de Europa. Entre los dos surge una intensa amistad. Un año después, todo habrá terminado. Alemania, 1933, tras la ascensión de Hitler al poder, Konradin entra en las Fuerzas Armadas Nazis y Hans parte hacia el exilio.





Hace poco reseñaba aquí Paradero desconocido, una pequeña joya que me cautivó. Casualmente acabo de terminar la lectura de esta otra pequeña joya que trata un tema muy similar (por no decir idéntico) al que nos planteaba Kressmann Taylor.

En esta ocasión, siendo un relato más extenso, nos seguimos encontrado también ante una novela breve que se lee prácticamente en una tarde. Pero también su intensidad, la agradable sensación de haber leído una obra maestra, perdurará durante un tiempo en la retina y el corazón del lector.

Narrada con una prosa tremendamente bella, atractiva y rica, con un lenguaje exquisito, la historia nos va envolviendo y nos conduce con delicadeza por la amistad de los dos protagonistas, Hans y Konradin. Nos situamos en el punto de vista de Hans, por lo que es a quien más conocemos; conoceremos sus motivaciones, sus emociones, sus valores, sus miedos, sus afectos, su calidad humana... No obstante, a través de Hans también vislumbraremos la personalidad de Konradin.

Ambos personajes son muy potentes y están descritos con precisión y un profundo conocimiento del ser humano.

No será hasta la última frase donde la intensidad y la grandeza de este libro cobre una forma perfecta, y que provoque que cierres el libro con un suspiro y un gesto de "qué gran libro acabo de leer", mientras depositas el libro a tu lado, como no queriendo alejarlo para retener las sensaciones que nos ha provocado. No quiero decir que el resto del relato no sea perfecto y de una enorme grandeza. Lo es. Únicamente que la última frase pone el punto y final al libro y lo hace de una forma majestuosa y perfecta, dando el auténtico sentido a toda la historia: una historia de amistad de gran alcance e intensidad.Pero también más, mucho más.

Al igual que ya vimos en Paradero desconocido, Fred Uhlman nos describe de forma muy sencilla, pero absolutamente soberbia y con una gran lucidez, cómo se produce el nacimiento del nazismo, la subida de Hitler al poder, cómo ve el pueblo alemán a ese.. personaje, cómo el mal echa sus raíces en un campo abonado para ello, cómo afecta a los alemanes, cómo lo viven, cómo las relaciones se rompen y se divide a los propios alemanes..

Fred Uhlman no hace juicios de valor, nos presenta unos hechos, y lo hace con una historia relatada con tanta calidad como fuerza literaria. Por lo que he podido comprobar, Reencuentro es la primera novela de una trilogía. Y hasta aquí la buena noticia, porque parece que las dos restantes sólo están disponibles en catalán y que han sido descatalogadas en castellano. La segunda parte de la trilogía Un alma valerosa cuenta la misma historia pero desde el punto de vista de Konradin, y la tercera novela Retorno, se trataría de una obra independiente de la historia de Hans y Konradin, que relata la historia de un judío que retorna a su tierra natal huyendo del nazismo para encontrarse con que todo ha cambiado...

Un libro muy recomendable. Si disfrutaste de Paradero desconocido, no dejes de saborear Reencuentro. Existe una versión cinematográfica del libro: El reencuentro del amigo, dirigida en 1989 por Jerry Schatzber.
 (©AnaBlasfuemia)

jueves, 4 de abril de 2013

Una biblioteca de verano (Mary Ann Clark Bremer)





Título original: Notebooks I. Summer Library
Traductor: Laura Salas Rodríguez
Páginas: 88
Publicación: 2011 (2012)
Editorial: Periférica
Categoría: Biografías y Memorias
ISBN: 9788492865598
Sinopsis: Corre el año 1946. La guerra ha terminado y la joven norteamericana narradora de esta novela ha perdido en ella a sus padres. También, de muerte natural, ha perdido a su tío Marcel, un extraordinario personaje que la educó en el amor a los libros. En el pequeño pueblo francés donde pasó los veranos de su infancia, la protagonista deberá ocuparse de poner en marcha una nueva biblioteca tras salir del hospital, ya que las tropas alemanas han destruido la anterior. Tendrá así oportunidad de pensar en el valor de la lectura y en la compañía que le han proporcionado los libros en los peores momentos, e incluso a la hora de tomar una u otra decisión… Sus recomendaciones a los vecinos del pueblo la harán formar parte fundamental de esa comunidad. Los escritores Marcel Proust, Daniel Defoe, Paul Valéry… y sus obras son tan importantes en esta novela como los personajes de carne y hueso con los que se relaciona cada día la joven protagonista, muchos de ellos convocados bajo la sombra protectora del tío Marcel. Pero no es ésta sólo una estampa más o menos evocadora y llena de encanto de una época y de unos autores atemporales: la verdadera vida se cuela en cada página y asistimos así a una hermosísima y cruda búsqueda de la felicidad, del amor y de, por qué no decirlo, la supervivencia. A una historia en primera persona que es también la historia de una época: de la Segunda Guerra Mundial y la ocupación alemana de Francia al conflictivo nacimiento del estado de Israel.

Un libro pequeño en páginas, pero grande en literatura. Un libro para amantes de la literatura, que no es lo mismo que amantes de la lectura. En esta pequeña joya (hay párrafos realmente hermosos y los dedicados a su tío son especialmente potentes) nos encontramos una prosa de gran calidad con numerosas referencias a grandes escritores y sus obras, así como citas de los mismas. La trama es una excusa para deleitarse en la escritura  poética de esta autora y para que ella se deleite compartiendo su pasión: los grandes autores de la literatura y sus obras.
Probablemente hay argumentos más que suficientes para haber hecho una o varias novelas más extensas, pero en realidad este libro puede considerarse un capítulo de las memorias de Mary Ann Clark Bremer. La autora comenzó a escribir sus obras en los años 70 y decidió hacerlo así en forma de novelas breves constituyendo cada una un período de su vida. Este libro es la primera entrega de esas memorias.

Su obra ha estado muy dispersa y el uso de seudónimos ha contribuido a esa dispersión. Ahora la editorial Periférica ha comenzado a publicar estas novelas (ya está disponible Cuando acabe el invierno) que pueden considerarse una auténtica reliquia que hay que saborear como el caviar o un buen vino: en pequeñas dosis. Mary Ann Clark Bremer amaba los libros y esa pasión la refleja en su escritura y nos contagia porque también somos amantes de ese oscuro objeto del deseo: los libros. 

Cuando terminas el libro, que se lee de un tirón, te quedas con el desconcierto de haber leído algo bello, pero a la vez tan breve que es como arena que se te escapa entre los dedos, disfrutando de la sensación y conmocionada por la fugacidad del momento. 
 (©AnaBlasfuemia)
Mary Ann Clark Bremer

miércoles, 27 de marzo de 2013

Las cosas que llevaban los hombres que lucharon (Tim O'Brien)


Título original: The things they carried 
Traductor: Elvio E. Gandolfo 
Páginas: 224 
Publicación: 1990 (1993) 
Editorial: Anagrama 
Categoría: Biografías y Memorias 
ISBN: 9788433906380 
Sinopsis: La supervivencia de un soldado depende de lo que lleva. En la guerra, la línea que separa la vida de la muerte es más tenue que nunca y, a menudo, las provisiones, las armas, el equipo de un soldado son lo único que puede hacer que la línea no se borre. Pero un soldado también lleva su memoria, recuerdos, amuletos, fantasmas del pasado, objetos triviales que no le dejan olvidar que hay otra vida –la vida– más allá de la guerra. Los soldados de la compañía Alfa, que combatió en Vietnam, llevaban todo lo que podían. Y esos hombres y esas cosas van haciendo su aparición en las historias que nos cuenta Tim O’Brien –que también combatió en Vietnam. Así, en Viaje al campo, el autor, en compañía de su hija, una niña de nueve años, vuelve a Vietnam a buscar el lugar donde murió Kiowa, su mejor amigo y En el río Rainy nos cuenta cómo, tras haber huido a Canadá, decidió regresar a su pueblo y aceptó ir a la guerra por vergüenza, porque sintió que, de no hacerlo, no podría soportar las miradas de la gente de su comunidad, para quienes un desertor era para siempre un marginado, un traidor, un excéntrico. Pero este Timmy O’Brien es también un personaje ficticio, tan ficticio como el Norman Bowker del espléndido Hablando de coraje, que cuando vuelve a su pueblo descubre que solo puede callar porque él sabe hablar únicamente de la guerra y nadie quiere hablar ya de eso.


Un libro excelente. En realidad son pequeños relatos que conforman una novela. Tim O'Brien a través de estos relatos no sólo construye una historia, sino que también se reconstruye (incluso se re-reconstruye) a sí mismo. Escribir sobre la experiencia que vivió en la guerra de Vietnam le sirve como catalizador, canalizando emociones para las que el ser humano está escasamente preparado. Escribir le sirve para (sobre)vivir después de la guerra, cuando la vida "normal" carece de referencia auténtica después de haber vivido una guerra cruel (como absolutamente todas las guerras). 

Efectivamente, tal y como se dice en la sinopsis: "..la supervivencia de un soldado depende de lo que lleva..". Pero un soldado no lleva consigo únicamente cosas materiales. Y esas otras cosas son las que plasma Tim O'Brien con exquisita delicadeza y con una precisión de cirujano. Son sus vivencias y la de aquellos hombres con los que combatió en Vietnam. Posiblemente muchas de las historias que comparte con el lector sean ficción, pero basadas en sucesos reales que él mismo ha vivido o conocido por otros. Realidad o ficción.. no importa, porque las emociones reflejadas en el libro sí son reales: el miedo, la vergüenza, la cobardía, la crueldad, el amor, la ternura, la camaradería, la traición… Tal vez Tim O’Brien envuelva todo eso de historias imaginadas, de ficción, o tal vez absolutamente todas sean reales o parcialmente verdaderas. Pero al lector nos va importar poco, porque lo que realmente importará al final serán “las cosas que llevaban los hombres que lucharon”.

No sé muy bien la razón por la que me decidí a leer este libro, porque la literatura bélica me atrae sólo puntualmente. Pero la literatura tiene muchos fines y objetivos y Tim O’Brien es conocedor de para qué se hace literatura. No me arrepiento, he descubierto un libro sobresaliente, original, honesto, intenso y muy (pero muy) recomendable. 
(©AnaBlasfuemia)

Tim O’Brien en Vietnam