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martes, 2 de junio de 2020

Piezas en fuga (Anne Michaels)


La historia es amoral: sucedieron hechos. Pero la memoria es moral; lo que recordamos conscientemente es lo que recuerda nuestra conciencia

Si cada momento son dos momentos entonces ninguna guerra acaba cuando dicen que se acaba. Se terminan los hechos, vienen otros, pero quedan los recuerdos y la llaga, la maraña emocional, sus fantasmas y códigos de silencio. Queda el pecio, los restos del naufragio intentando ser regurgitados de una masa de agua y lodo creada por la barbarie nazi.

El tiempo es un guía ciego”, así comienza el libro y así nos guía Anne Michaels por él, como si sus protagonistas recorrieran su pasado a ciegas, con una memoria de lluvia e incorpórea y con una superficie vaga de la que perciben su peso antes que su contorno. El recuerdo incierto, piezas en fuga que intentan atrapar con una comprensión tardía del horror y un estremecimiento brutal de lo vivido, tan atroz como un cuerpo desprovisto de su carne.

Anne Michaels muerde el lenguaje para volverlo cálido dentro de tu boca, esa cavidad en la que el lenguaje (con su poder para destruir, pero también para restaurar) rebulle inquieto mientras dejas que los silencios se llenen de concavidades oscuras. Se arcilla y deja que la sangre fluya de nuevo como si volvieras a casa y amaras lo amado mientras la piel te arde, cauterizando las heridas de las ausencias.

El magnético lirismo sacrifica la solidez de una historia, una trama y unos personajes que a veces se cuartean, como si la prosa poética no pudiera sostenerles con la suficiente consistencia.

“Piezas en fuga” es una cartografía de la indestructibilidad del ser humano. Un libro moteado de poesía, horror y belleza, tierra y naturaleza. La tierra como un vientre fecundo y granuloso, vida germinando fantasmas del pasado a los que hay que dejar ir porque “permanecer con los muertos es abandonarlos” y ellos nos empujan de vuelta al mundo, porque eso es la vida: destellos, fulgores en la oscuridad.

Amar desde la ausencia de lo amado, recordar perforando la culpa y dejar que el amor te libere.

Escribe para salvarte a ti mismo y algún día escribirás porque estás salvado