Traductora: Pura López-Colomé
Páginas: 136
Publicación: Sexto Piso
ISBN: 9788415601241
Sinopsis: Les es uno de esos escasos seres extraordinarios en el sentido más amplio del término. Desde su accidentado nacimiento parece portador de un destino tan intenso como terrible. Lo mismo inspira fascinación por su gran belleza e inteligencia, que envidia entre sus más íntimos amigos, que disfrutan y padecen de manera constante su magnetismo. Como amigo narra su historia con el sur rural de Estados Unidos como melancólico trasfondo donde él mismo, su amigo y rival Clay, su esposa Cora y su amante Sarah se ven envueltos en una trama de amor y celos, donde todo gira y confluye en torno a Les.
Podéis empezar a leerlo AQUÍ.
A Les le gustaba poner en escena intercambios dramáticos de los que podía salir rápidamente, dejando tras de sí un espacio cargado. Su resonancia.
Como amigo tiene uno de los arranques más espectaculares e inquietantes que recuerdo, de una gran (casi excesiva) intensidad, con un lenguaje que es como las contracciones que describe, bombeando la mirada del lector. Seguí leyendo hasta la página 37, contenta de haber elegido tan a ciegas y tan acertadamente. En ese punto y página me detuve, quise saber más de lo que tenía entre manos. Leí esta reseña, esta y también esta. Sonreí, qué maravilla, yupi, qué acierto, apunta este libro, me congratulé por la elección y me dispuse a seguir leyendo.
Cometí un error (en realidad fueron dos errores). Me equivoqué. Seguí leyendo y de repente me perdí. Todo lo que me había gustado hasta esa página, todo lo que había recuperado, todo lo que creía que se iba a expandir y a mostrar ante mis ojos lectores se empezó a desmoronar. Ya no veía nada de esa delicatesen que había empezado a saborear con regocijo e ilusión. Me paré y volví hacia atrás. ¿Qué carajo me estoy perdiendo?, ¿qué es lo que no veo? Volvía hacia atrás, seguía perdida pensando que debería de estar leyendo mal, de forma inadecuada, que tal vez más adelante pasaría algo que me hará recuperar esa mirada ilusionante del principio.
Nada menos que Jeanette Winterson dice de este libro que es perturbador, inolvidable y encantado. Y que había que leerlo con lentitud. No, esto no puede ser. Perturbada estoy, desde luego, pero sospecho que no de la manera de Winterson. Avanzo páginas y sigo sin ver nada claro ¿dónde está el Les cautivador y extraordinario que pensé me encontraría en algún momento y haría encajar unas piezas que se me caían de las manos y se desmoronaban? Unas piezas que además, ni me gustaban ni disfrutaba. Les no me parece cautivador, no me parece extraordinario, no me parece nada. Ningún personaje me dice nada, no los entiendo, no entiendo tanto arrebatamiento por Les. Me lo digan en prosa, en verso o a grito pelado. No lo entiendo.
No llegó, no hubo un momento en el que la lectura recuperara la ilusión, la magia. Algún destello, alguna frase aquí, allá. Deseosa de rescatar algo me aferraba a esos brillos esporádicos. Pero unos centelleos no hacen belleza ni construyen un libro. Forrest Gander es poeta, y esta su primera novela. Dice que tuvo que inventar otra forma de escribir, porque no sabía escribir como un novelista. A mí me gusta la poesía, aprecio el lirismo en la narrativa. Adoro las artimañas y juegos de palabras, que se construyen verso a verso, golpe a golpe de estrofa. No adoro este libro.
No ayudaba mucho a mis mejores intenciones de dejarme embelesar por este libro el que la traducción fuera al mexicano. Pero ni salvando ese obstáculo conseguí atisbar nada más allá de esas 37 primeras páginas y poco más. Quise ver originalidad si no en lo que cuenta (me recordaba a Michael Cunningham, en una vertiente que pretendía ser más transgresora), al menos en el cómo lo cuenta. Pero ni siquiera la estructura narrativa más o menos experimental consigue salvar la lectura ni que mis esperanzas lleguen a buen puerto.
Como es corto, además de ir hacia delante y hacia atrás, incluso al terminarlo lo volví a releer. Que no se diga que ya que voy a mandar este libro a mi casi olvidada ONG ¡Salva mi lista! no he intentado evitarlo. Que una cosa es tirar un libro al campo, a la madre tierra, pero otra defenestrarlo en la ONG. La relectura sólo confirmó lo que ya sabía: o yo no sé leer, o estoy fatal de lo mio o este libro está sobrevalorado no, lo siguiente.
¿Os dije que cometí dos errores? En realidad cometí tres: el tercero fue haberme parado en esas tres reseñas mencionadas al principio y no haber llegado a leer esta reseña. La búsqueda de Google no me la quiso mostrar entre las primeras. Me hubiera ahorrado tiempo y una decepción que se aproxima mucho a la sensación de haber sido estafada. Por verlo desde una vertiente más positiva y constructiva, también quiero valorar algo de esta lectura: me ha venido de perlas cabrearme con un libro para equilibrar mis marejadas emocionales.
Qué es lo que anda mal en mí, que decidí creerte. Qué anda mal en mí, que no pude salvartePD: Pido perdón humildemente al segundo error por mi impulsividad.
(©AnaBlasfuemia)