“Re-creación.
Es todo cuanto queda”
He tenido un tira y afloja considerable con este libro, que me ha hecho avanzar por sus páginas moviéndome entre la atracción y la resistencia. Por momentos Johnston me convencía con una lucidez psicológica extraordinaria, pero unas páginas después me desconcertaba con diálogos que me sonaban afectados. Sospechaba de la autora, luego de la traducción, después otra vez de la autora; corregía una impresión y aparecía otra, encontraba una página excelente que me obligaba a revisar la anterior… y vuelta a empezar.
No ha sido una lectura con una curva limpia, qué va. He estado negociando constantemente con el libro y también conmigo misma. No sabía si admirar lo que leía o rechazarlo. Un párrafo me hacía pensar una cosa, un diálogo la contraria. A veces la economía narrativa era de chapeau, pero luego la insistencia en dejar claras algunas ideas me desanimaba. A ver, Ana, piensa, piensa: ¿qué está pasando? ¿Te gusta el libro, sí, no…? Me sentía incómoda al pasar de unos tramos que me gustaban a otros que me expulsaban directamente del libro.
El punto de partida de “Las luces azules” me interesaba mucho: Constance, autoexiliada y alejada de su familia y de Irlanda, recibe a los cuarenta y cinco años, con una hija casi recién nacida, el diagnóstico de leucemia. Decide volver a la casa de sus padres en Dublín y pasar allí el tiempo que le quede. No quiere someterse a tratamiento ni convertir sus últimos días en una batalla médica. También tendrá que decidir qué será de su hija.
Y ahí está Constance, en casa de sus padres, con la presencia fantasmal de su madre. Mientras la enfermedad sigue su curso, Constance intenta escribir (ser escritora había sido uno de sus sueños), bebe whisky con una confianza bastante mayor que la que deposita en la medicina y contempla las luces azules de un árbol de Navidad.
Constance es tozuda. Mucho. Me gusta esa mujer terca y rebelde, aunque me va gustando menos cuando compruebo que parte de su independencia quizá tenga menos que ver con una conquista de libertad y más con la distancia utilizada como sistema de defensa. La propia Constance parece empezar a sospecharlo: ha pasado buena parte de su vida evitando quedar demasiado expuesta ante los demás y eso tiene un precio. Al final sigue siendo áspera, divertida, egoísta, lúcida, cruel a veces, inteligente, intuitiva, contradictoria.
Constance repasa su vida mediante recuerdos, escenas en tercera persona, irrupciones de conciencia y diálogos que van componiendo una identidad llena de rectificaciones. A mí la lectura me atrajo más cuando Constance recuerda, piensa, rectifica retrospectivamente lo que creyó durante años o mira a los demás con esa mezcla de lucidez, sequedad y mala leche.
Como ya comenté, hay momentos de una economía narrativa admirable. Pero los diálogos y los demás personajes me resultaron demasiado funcionales, demasiado visibles en la función que debían cumplir (caracterizar al personaje, explicar el conflicto, proporcionar información y hacer avanzar la escena). Quizá sea un bicho raro, porque los diálogos suelen señalarse como uno de los puntos fuertes de esta autora, pero a mí me parecían… impostados. Muy ágiles, eso es cierto, y dan un ritmo considerable a la lectura. Pero impostados.
Rematando, que es gerundio: no me desagradó la lectura. De hecho, una parte importante de mi interés estuvo precisamente en lo que me hizo batallar con ella y conmigo misma. Pero mi “diagnóstico” final es que “Las luces azules” es mucho más fuerte en la voz de Constance que en los diálogos y en la construcción de los demás personajes. Y eso me distanció demasiadas veces de un buen libro, con una buena historia y tantas cosas que contar que, a mi juicio, no siempre supo repartir bien el peso narrativo y terminó cargándolo en exceso sobre los diálogos y sobre unos personajes demasiado subordinados a la función que cumplían..
En fin, leer también consiste en esto: admirar una página, discutir la siguiente y seguir adelante como si una no tuviera criterio propio.
Gracias, Jennifer Johnston. Gracias, Lucía Barahona (traducción)

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