Título original: The Sunset LimitedTraductor: Luis Murillo FortPáginas: 112Publicación: 2006 (2012)Editorial: MondadoriCategoría: NarrativaISBN: 9788439725022Sinopsis: Un encuentro fortuito en el metro de Nueva York propicia que dos extraños entablen una conversación a vida o muerte. En una habitación cerrada, un hombre negro y un hombre blanco mantienen una batalla dialéctica. El blanco es un profesor universitario que, a pesar de disfrutar de una amplia cultura y de una posición acomodada, vive sumido en la desesperación. El negro, sin embargo, a pesar de haber llevado una vida marcada por la violencia y la adicción a las drogas, mantiene una férrea esperanza gracias a su fe. En el transcurso del conmovedor y violento diálogo se pondrán de manifiesto dos visiones del mundo opuestas, con un solo objetivo: desentrañar el sentido de la vida.
Qué difícil me
resulta reseñar este libro. Ni siquiera sé en qué género podría situar este
libro: narrativa, teatro, ensayo… Posiblemente las tres cosas. Y el caso es que
escogí esta lectura por ser un libro breve (en cuanto a páginas), entre una
lectura y otra. Y una vez más un libro breve vuelve a sorprenderme. Pocas
páginas, pero de una densidad difícil de comprimir en tan poco espacio, salvo
para autores excepcionales como Corman McCarthy
Tenemos a dos
personas en una habitación. No sabemos su nombre, no se sabrá en ningún momento.
Uno es Blanco y otro es Negro (que corresponde a su color de piel). Enseguida
sabemos que Blanco ha intentado suicidarse arrojándose al Sunset Limited, un
tren de viajeros que circula entre Nueva York y Los Ángeles. Negro impide que
el suicidio se concrete. No sabemos si para bien o para mal, pues eso es objeto
de debate entre estas dos personas. En cualquier caso Negro lleva a Blanco a su
habitación, quiere retenerle, convencerle.
Y ahí están
los dos, enzarzados en un duelo dialéctico trepidante que me ha tenido embobada
durante toda la lectura. ¿De qué hablan? Uffff… la vida, la muerte, las razones
para vivir, las razones para morir, Dios, la fe, la esperanza, la desesperanza…
En ningún momento hay acción, ni cambio de escenario. Sólo hay palabras, un
diálogo vibrante en el que ambos exponen su ideología. Porque al fin y al cabo
más que de dos personas estamos hablando de dos ideologías, dos formas de vivir
o de morir, dos formas de creer o no creer, de entender los valores morales que
nos mueven… o nos paran.
Durante muchas
páginas (las muchas de las pocas que son) Negro tiene las riendas, la
contundencia en la argumentación. Realmente él parece más el profesor
universitario: su dialéctica, sus argumentaciones, sus rápidas respuestas, sus
argucias dialécticas parecen ir por delante de Blanco, que dialécticamente
parece menos dispuesto a la batalla de argumentos y razonamientos. Es como si
este juego dialéctico no fuera con él. En verdad así es, en parte porque no
quiere estar ahí, y en parte (especialmente) porque tiene un as en la manga:
está más que convencido de sus ideas y formas de ver la vida y la muerte. No
cree ni en Dios ni en los argumentos que le intenten convencer de que su
decisión es equivocada. Tiene la razón. Perdón, tiene la Razón, con mayúsculas.
La verdad es
que ni yo misma me creía que estuviera leyendo este libro, en este preciso
momento que posiblemente no es el más idóneo para este tipo de lectura. De
hecho ni siquiera cuando leía cosas que no comparto, que estoy en desacuerdo,
era capaz de dejar de leer. Un debate teológico-filosófico-existencial era lo
último que hubiera escogido para leer en estas tórridas tardes de verano. Pero
lo leí, no paré hasta terminarlo. Y ese es el mérito de este libro, que en
definitiva aunque haya tanto debate sobre en qué género encasillarlo, tengo
claro el género en el que al menos yo lo sitúo: literatura.
Hay una
versión cinematográfica, con el mismo título, El Sunset Limited, dirigida por Tommy Lee Jones, e interpretada por el
propio Tommy Lee Jones y Samuel L. Jackson. Dos grandes.