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martes, 11 de marzo de 2014

Los amores de un bibliómano (Eugene Field)



Título original: The love affairs of a bibliomaniac
Traductor: Ángeles de los Santos
Páginas: 208
Publicación: 1896 (2013)
Editorial: Periférica
ISBN: 9788492865819
Sinopsis: Bibliomanía: «Pasión de tener muchos libros raros o los pertenecientes a tal o cual ramo, más por manía que para instruirse». Diccionario de la Lengua Española.
He aquí la historia de un viejo y peculiar coleccionista de libros, en la Norteamérica de finales del siglo XIX, rodeado de personajes tan singulares como entrañables: sus amigos, el juez Methuen y el doctor O’Rell; su hermana, la señorita Susan; sus amores de juventud, Captivity Waite, Fanchonette… Una novela repleta de humor, encanto e inteligencia sobre los deleites, aventuras y desventuras de la bibliomanía. Pero también sobre la alegría de vivir, contagiosa en todas sus páginas.


Muy pocas personas parecen darse cuenta de que los libros tienen sentimientos

He aquí uno de esos libros que todo amante de los mismos debería de leer algún día. En él vamos a encontrar muchos de los tics que padecemos quienes tenemos la lectura como un acto cotidiano y diario más: el aprecio por las buena ediciones, el coleccionismo de libros (hasta el punto de que en algunas etapas se adquieren a un ritmo más elevado del que somos capaces de leer), la relación con nuestros libreros, la adoración por los libros que nos dejan huella, la duda sobre si se ha perdido un libro o nos lo han robado, apreciar o cuestionar las traducciones, el descubrimiento de los libros ilustrados, que si los editores, que si las erratas, que si las traducciones…

Siendo un libro escrito en 1896 se me hace curioso comprobar como hay cosas que no cambian:

“Sin embargo, el haber decidido comprarlo había sido para mi casi como si, en efecto, lo hubiera comprado. Creí –vamos, lo habría jurado- que había comprado el libro, simplemente porque pretendí comprarlo.”

No es la primera vez que en la librería cojo un libro y lo vuelvo a dejar porque creo que lo tengo. Hasta que pasado el tiempo, cuando voy a coger el libro en cuestión para leerlo me doy cuenta que no lo he comprado. Desconcierto inicial (¿lo he prestado? ¿me lo han robado?) y frustración posterior al darme cuenta que creía haberlo comprado pero no… Carrera a la librería cruzando los dedos porque aun tengan algún ejemplar.

Si disfrutáis del momento en que tenéis que elegir una nueva lectura como quien está a punto de resolver un misterio inescrutable. Si cada vez que entráis en una gran librería miráis las estanterías como si fuera la primera vez. Si suspiráis al terminar un libro que de alguna manera os ha sacudido y os quedáis un rato sin saber qué hacer a continuación. Si cuando un libro os gusta mucho en lugar de leer más rápido lo hacéis más despacio para que os dure más. Si habéis llorado y reído con un mismo libro. Si teniendo libros nuevos por leer de repente os apetece releer un libro. Si compráis un libro porque tenéis muchas ganas de leerlo y luego lo dejáis en la estantería durante meses y meses (sin leer). Si cuando veis a alguien leyendo o con un libro en la mano adoptáis posturas inverosímiles por saber de qué libro se trata. En definitiva, si amáis los libros, entonces os identificaréis en algunos momentos con el cínico y entrañable protagonista (así lo define el hermano del autor) de Los amores de un bibliómano.

Quiero en este punto decir que personalmente me considero más bibliófila que bibliómana. La definición de bibliomanía de la RAE está en la sinopsis, la de bibliofilia os la aporto yo (también de la RAE):  

1. f. Pasión por los libros, y especialmente por los raros y curiosos.

Y aclaro esto porque quizás esa diferencia es la que hace que algunos tramos de esta lectura sean un poco más costosos, nombres, autores, editores, personajes varios del momento literario de la época a veces atascaron un pelín la lectura. Aunque más que atascarla, que quizás sea una expresión que no haga justicia a la sensación, eran momentos en los que me parecía leer la Wikipedia.

También nos vamos a encontrar con algún pasaje pelín machista, pero que evidentemente no se tienen en cuenta, al fin y al cabo es cuando una recuerda que es un libro escrito hace más de cien años. Y ahora las mujeres leemos. ¡Y hasta hay mujeres que escriben y todo! (premiarlas no las premian tanto como a los hombres, eso sí). Anda que no nos queda nada que recorrer…

No sirva lo que acabo de comentar de excusa o de inconveniente. Son muchos más los méritos de este libro que los obstáculos y deméritos. El humor del autor es absolutamente delicioso, con pasajes muy divertidos e irónicos. El cinismo entrañable al que hacía referencia antes, la ironía sutil y divertida… son constantes en el libro y hay párrafos tremendamente divertidos. Es un libro además muy bien escrito, algo que personalmente valoro mucho.

Hay mucho amor por los libros en este libro. Y creo que con esta frase defino el libro (de hecho va a ser la única que ponga en negrita). Comprad el libro, ponedlo en la estantería y cuando sepáis que es el momento, abrid la primera página. Que lo disfrutéis.

Risa para mis momentos más alegres, distracción para mis preocupaciones, consuelo para mis pesares, charla ociosa para mis momentos de mayor pereza, charla ociosa para mis momentos de mayor pereza, lágrimas para mis penas, consejo para mis dudas, y seguridad contra mis miedos. Todo esto me dan los libros, con una prontitud y una certeza y una alegría que son más que humanas. Por eso yo no sería humano si no amara a estos amigos y no sintiera eterna gratitud hacia ellos.
(©AnaBlasfuemia)