Traductor: María José Díez Pérez
Páginas: 160
Publicación: 2011 (2013)
Editorial: Salamandra
ISBN: 9788498385526
Sinopsis:
Empleado diligente, de una discreción modélica, Fabrizio Collini trabajó como
operario durante treinta y cuatro años en la Mercedes-Benz. Pero un día, ya jubilado,
acude al legendario Hotel Adlon de Berlín, a dos pasos de la puerta de
Brandenburgo, y asesina a sangre fría a un hombre anciano, sin motivo aparente.
La defensa de Collini recae de oficio en el joven e inexperto abogado Caspar
Leinen, y lo que al principio parece una oportunidad para su incipiente carrera
se convierte en un acuciante dilema profesional, ya que la víctima, un conocido
y respetado empresario, es el abuelo de su primer amor, quien a su vez
reaparece después de tantos años para pedirle que renuncie al caso. Así pues,
Leinen no sólo se ve obligado a defender a un hombre que renuncia a defenderse
y se niega a revelar el motivo del crimen, sino también debe resolver el
conflicto de intereses. Su reputación y su carrera están en juego, más aún
cuando el hallazgo de una pista apunta a un inquietante capítulo de la historia
de la Justicia alemana.
Este libro es de los que al finalizar también termino
agradecida, porque su lectura no me compromete de ninguna forma pero me ha
hecho pasar unas horas entretenidas ya
que se lee casi de una sentada. Y además con el extra de conocer algo que ignoraba.
Para que luego se diga que según de qué épocas históricas ya lo sabemos todo.
El autor de “El caso Collini”, Ferdinand von Schirach, es abogado penalista,
de los que ejerce, y nieto de uno de los líderes de las Juventudes Hitlerianas, Baldur von Schirach (1907-1974), uno de los favoritos de
Hitler y también uno de los pocos que manifestó arrepentimiento... Es preciso comentarlo porque
quién ha sido y quién es Ferdinand von Schirach indudablemente le ha llevado
(además del insomnio) a escribir en torno a lo que
escribe, primero relatos y ahora una novela en donde la parte procesal es la columna vertebral de
la trama.
No puedo comentar mucho sin caer en spoiler,
pero digamos que Ferdinand von Schirach muestra su habilidad para, sin
necesidad de muchos adornos ni enrollarse innecesariamente, contarnos una
historia que no deja indiferente y, como quien no quiere la cosa, dejar además
en evidencia el sistema judicial germano (al menos en el momento en que se
publicó El caso Collini).
Creo
que no me arriesgo mucho al decir que la pretensión de Ferdinand von
Schirach no es tanto escribir novelas que se conviertan en best-seller, como
contarnos historias que él, como jurista que es, le crean conflictos éticos o morales. Entiendo que esta
es su forma de mostrarnos aquello que como persona y como abogado se cuestiona
y le inquieta.
Que von Schirach sea abogado y que hasta esta
breve novela haya manejado especialmente la modalidad de relatos (en los que
recrea casos reales) es algo que inevitablemente condiciona “El caso Collini”,
puesto que el autor no malgasta espacio con descripciones innecesarias ni
adornos superfluos (por muy “decorativos” que resulten). Bien es verdad que eso
en algún momento va en detrimento de los personajes, puesto que no hay
oportunidad para profundizar en ellos, si bien quedan absolutamente perfilados
con las pinceladas que Ferdinand von Schirach nos muestra y esa habilidad para,
desde la brevedad, construir una historia con muchas connotaciones. Será pues a través de los diálogos como se nos muestren los personajes.
“Tengo 64 años y en toda mi vida solo he reconocido a dos hombres decentes: uno murió hace diez años y el otro es monje en un monasterio francés. Créame, Leinen, las personas no son blancas o negras… Son grises. –Suena a cita de calendario. Mattinger se echó a reír. –Cuando uno se hace mayor, la citas de calendario son cada vez más ciertas”.
(©AnaBlasfuemia)