Título original: Un coeur simple
Traductor: Consuelo Bergés
Páginas: 92
Publicación: 1877 (2010)
Sinopsis: Un alma de Dios, escrito en 1877, está considerado uno de los más importantes relatos de la Literatura Universal. A través de su lectura, podemos hacernos una idea general de cómo era la burguesía del siglo XIX: su hipocresía, mediocridad y egoísmo. Pero la grandeza de esta obra nos la encontramos en el personaje principal, Felicidad, un alma cándida, llena de ternura, muy compasiva, que intenta siempre ayudar a los demás. Esta dulzura contrasta con la dureza de su entorno, lo que sirvió a Flaubert para criticar la sociedad de su época con mucha sutileza y utilizando siempre la palabra exacta. Uno de los temas más conocidos del libro será la intensa relación entre Felicidad y su loro, que le brindará la compañía que las personas le niegan.
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Flaubert era un tipo peculiar, dedicó su vida a su oficio de escribir, pero curiosamente ha dejado un trabajo no muy amplio (o numeroso), aunque sí una intensa y prolífera obra epistolar.
En este relato corto Flaubert nos cuenta la vida de Felicidad, un nombre irónico para alguien que percibe la vida con tal sencillez que ni las miserias que le suceden a lo largo de su vida consiguen manchar su inocencia. No hay grandes altibajos en la narración, la vida de Felicidad no se altera con facilidad. Sufre, por supuesto, pero en su perspectiva vital el día a día y la rutina no dejan paso al regodeo del dolor. Igualmente, encuentra placer y alegría en pequeños detalles, porque asume que su papel en la vida es el de espectadora o, más bien, de trabajadora incansable que ve la vida pasar, pero que sin embargo puede encontrar la plenitud en pequeñas pinceladas que conseguían deslumbrarla.
Felicidad, pues, es un “alma de Dios”, un alma cándida que no verá compensada jamás su generosidad con la compañía o el afecto de los demás. Será un loro quien finalmente le da afecto y alegría (y supongo que de este relato nace “El loro de Flaubert” de JulianBarnes). Así de descarnado es este relato, que Flaubert nos transmite de forma precisa, muy ponderada pero laboriosa, casi esculpida, porque Flaubert no descuidaba ningún detalle en su escritura y detrás de la aparente sencillez del relato e incluso del estilo hay una feroz y sutil crítica, no sólo a la burguesía (con la que no simpatizaba en absoluto) sino también a la miseria humana, capaz de condenar al ostracismo y a la soledad a seres puros y candorosos sin tan siquiera despeinarse, como si de una orden divina se tratase: unos arriba, otros abajo.
Felicidad, pues, es un “alma de Dios”, un alma cándida que no verá compensada jamás su generosidad con la compañía o el afecto de los demás. Será un loro quien finalmente le da afecto y alegría (y supongo que de este relato nace “El loro de Flaubert” de JulianBarnes). Así de descarnado es este relato, que Flaubert nos transmite de forma precisa, muy ponderada pero laboriosa, casi esculpida, porque Flaubert no descuidaba ningún detalle en su escritura y detrás de la aparente sencillez del relato e incluso del estilo hay una feroz y sutil crítica, no sólo a la burguesía (con la que no simpatizaba en absoluto) sino también a la miseria humana, capaz de condenar al ostracismo y a la soledad a seres puros y candorosos sin tan siquiera despeinarse, como si de una orden divina se tratase: unos arriba, otros abajo.
Quizás por tratarse de un relato corto, o porque fue de lo último que escribió Flaubert en su vida (envejecido prematuramente en el momento en que falleció a los 58 años), me ha parecido que hay un ejercicio de contención en las descripciones y detalles, tan característicos del minucioso y perfeccionista Flaubert. Particularmente se lo he agradecido aunque me ha faltado, quizás, que la historia me llegara algo más, que Felicidad consiguiera emocionarme más intensamente, que a veces lo rozó, pero faltó ese punto de cocción necesario para enternecerme cual bizcocho blandengue y sabrosón. No obstante, Felicidad es un personaje que acaba calando en el lector y que terminas por recordar durante bastante más tiempo de lo que dura la lectura, por lo que recomiendo esta novela, por ser breve y por ser de Flaubert. Una forma de acercarse a los clásicos de manera asequible: un relato que se puede leer en media tarde (y que pertenece a la colección MiniLecturas de la editorial Nórdica).
(©AnaBlasfuemia)Tenía la cara enjuta y la voz chillona. A los veinticinco años, le echaban cuarenta. Desde los cincuenta, ya no representó ninguna edad. Y, siempre silenciosa, erguido el talle y mesurados los ademanes, parecía una mujer de madera que funcionara automáticamente.