martes, 5 de mayo de 2015

Henry y June (Anaïs Nin)

Título original: Henry and June
Traductora: María José Rodellar
Páginas: 224
Publicación: 1986 (1987)
Editorial: Plaza & Janés
ISBN: 9788401380969
Sinopsis: El libro nos sitúa en el centro mismo de la vida sexual de la autora, en los “días tranquilos de Clichy” cuando interrumpen en su vida la figura apasionada y turbulenta de Henry Miller y la de su bella y excéntrica esposa June: los dos polos de una atracción erótica que trata de explorar de modo principal los misterios del sexo, como iniciación al conocimiento y a la sensualidad. Una vida erótica que vemos moverse en múltiples direcciones –desde la apacible vida conyugal con su marido Hugo, pasando por la pasión física e intelectual por Henry Miller, hasta la seducción por la belleza turbadora de June, o bien la experiencia psicoanalítica con el doctor Allendy-, y que Anaïs Nin nos desnuda con extrema franqueza sexual, de la que no obstante se halla exenta la morbosidad.

El impulso de crecer y de vivir intensamente es tan imperioso en mí que me es imposible resistirme a él.

Antes de tener el blog ya leía. Perogrullada, lo sé, pero necesaria. Hay muchos libros y autores que me gustaría ir trayendo poco a poco aquí, a mi cuarto propio que es este blog. No me recuerdo a mí misma sin un libro al alcance de la mano. Es algo que debo a mi padre. Fue por él que un día descubrí en casa una colección de libros eróticos, con mi adolescencia apenas recién estrenada. Sí, así como os cuento. No era cualquier colección: ahí estaban los trópicos de Henry Miller, el Decamerón, Lolita, D.H. Lawrence, Colette, Pauline Réage, el marqués de Sade… y Anaïs Nin. Me devoré la colección. De arriba a abajo. Y quedé fascinada por la relación entre Henry Miller y Anaïs Nin, especialmente por el carácter y la personalidad de Nin. Pocos autores me conmocionaron tanto en la adolescencia como lo hizo ella. Curioso cómo luego Anaïs regresó a mí. En cualquier caso tenía que hacerle hueco en este blog, sí o sí o también, porque es una autora injustamente invisibilizada en la blogosfera, desconocida y olvidada por ávidos lectores, y muy poco reeditada (aunque Siruela ha editado recientemente Diarios amorosos, que precisamente son la continuación de Henry y June). Y no se lo merece.

He conocido a Henry Miller.
En sus escritos es ostentoso, viril, animal, magnífico. “Un hombre que se emborracha de vida -pensé-. Como yo.”

Desde 1914 hasta 1977 Anaïs escribió un diario tras otro, que se iniciaron como una carta a su padre (que la abandonó, a ella y su familia, cuando Anaïs tenía 11 años). Cuadernos y cuadernos en los que Anaïs no filtraba, puesto que en principio eran unos diarios personales, y de esa forma al leerla sientes que eres su confidente y la ves desnuda, su cuerpo y su alma. En sus diarios era mucho más libre y auténtica contando que en sus otros libros. Tampoco ponía límites a su fantasía. Límites y Anaïs son dos palabras que combinan fatal en la misma frase.

Podría haber escogido cualquiera de sus libros, cualquiera de sus diarios. Pero decidí hacerlo con este, que leí por primera vez en la cama de un hospital, porque mientras mi cuerpo libraba batallas por su cuenta, Anaïs consiguió devolverle y devolverme el placer de los sentidos, me volvió a atrapar su mente, su alma, su forma de sentir y vivir. Su intensidad tiró de mí cual suero en vena. A chorros.

Si algo me cautiva de Nin es que no se puso barreras, ni a ella, ni a su sensualidad, ni a la vida, ni siquiera a su neurosis. ¿Que detecta que hay algo inalterado en ella? No lo ignora, al contrario, hace que se mueva, lo explora, lo palpa, lo agita, lo analiza, lo libera. No se asustó. Esa falta de miedo, esa introspección fácil y profunda, abriéndose puertas sin pudor, fueron detalles que no sólo no me pasaron inadvertidos, es que me convirtieron en incondicional de Anaïs.

Hay dos modos de llegar a mí, mediante los besos o la imaginación. Pero existe una jerarquía; los besos por sí solos no bastan.

Ya en su momento cuando leí esta frase la grabé a fuego en mi memoria. Quizás ahora cambiaría besos por abrazos pero sigue siendo una de mis citas preferidas de todos los tiempos, esas que siento que me definen. No, los besos no bastan. Ni los abrazos. Y el amor, tampoco.

Aunque a Anaïs Nin se la relaciona con la literatura erótica, al despertar y el juego sexual, sin duda fue mucho más que una exacerbada y libre relación con el sexo. Su personalidad era sumamente atractiva, vulnerable emocionalmente, profunda, inteligente y sensitiva, vivió su vida como hay que vivirla, como una aventura, con plenitud. Intensa, intensa Anaïs.

Y sus contrastes: fuerte y débil, narcisista e insegura, egoísta y generosa, indiferente y extrovertida, frágil y enérgica, honesta y dramática, desvergonzada y digna, leal y mentirosa, ingenua y autodestructiva... Una cosa y su contraria, sin ahogarlas ni ahogarse. Los contrastes que habitaban en Nin se me han hecho más claros al volver a leerla ahora, que vale que es primavera y la sangre altera, pero una ya está un tanto alejada de la adolescencia y mis hormonas están más experimentadas, aunque no dóciles, así que la lectura actual le aporta una serenidad en la que Anaïs vuelve a salir ganadora, ella la cautivadora y yo la cautivada. Nin es… incendiaria.

Hay algo en mí intocado, inalterado, que me gobierna. Será preciso hacer que se mueva si he de moverme plenamente.

Las zonas de confort me ponen nerviosa, las siento como una cárcel. Cómoda. Tranquila. Segura. Pero cárcel. Con sus barrotes y su espacio limitado y limitante. Por eso siempre me ha gustado salirme de esa zona de confort, suelo encontrar más vida. Mejor y peor. Más insegura a veces, incluso más dolorosa, pero también intensamente vital, mágica y extraordinaria. Salirse de la zona de confort es vivir sin red, aunque el alma se fracture en mil pedazos. Siempre merece la pena. Y si alguien vivió así, alejada de esa zona de confort, explorando todo lo que hay fuera, fue Anaïs Nin.

Nin se construía a sí misma, se deconstruía, volvía a reconstruirse, se creaba, moldeaba, experimentaba… Decía Simone de Beauvoir que “una mujer libre es justo lo contrario de una mujer fácil”. Anaïs Nin vivió libre y no fue una mujer fácil. Pero su imaginación, sus deseos, sus análisis de sí misma y de quienes la rodeaban, sus ideas sobre el amor, la infidelidad, el sexo... es una auténtica orgía para los sentidos y la mente. Un estímulo necesario. Creadora, artista, mentirosa, temperamental, experimentada, insegura, alocada, observadora, delicada… volver a leerla ha sido volver a sentir el latido en las venas.

Se mueve dentro de las sinfonías de Proust, de las insinuaciones de Gide, de los enigmas de opio de Cocteau, de los silencios de Valéry; se mueve hacia la sugestión, los espacios; hacia las iluminaciones de Rimbaud. Y yo ando con él. Esta noche lo amo por la hermosa manera en que me ha puesto en contacto con la tierra.

La relación de Henry Miller y Anaïs Nin tenía todos los ingredientes necesarios para ser un amor volcánico, una relación incendiaria: inteligencia, literatura, pasión, sexo. Energía. ¡Vida!. Una batalla de dos inteligencias, dos talentos, que se influyeron mutuamente, en sus vidas y en sus escritos. Hacían el amor, escribían juntos, se leían uno al otro, se escribían notas y cartas, hablaban de (y con) otros escritores… La pasión iba más allá de la cama y el trajín sexual. Henry Miller despertó a Anaïs Nin, liberó sus sentidos, su plenitud, sus instintos, su sensualidad… La despiadada inquietud de Nin encontró en Miller el aliado necesario para darle sentido a la palabra vivirse.

En Henry y June, vamos a encontrar sobre todo la relación de Anaïs con Henry Miller (también con su marido Hugo, su primo Eduardo, su psicoanalista Allendy…). Henry por aquí, Henry por allá… Pero también está ella, la bella June, la mujer de Henry Miller, el vértice necesario en el triángulo.

Había soñado contigo, deseaba que existieras. Formarás siempre parte de mi vida. Si te amo será porque hemos compartido en algún momento las mismas fantasías, la misma locura, el mismo escenario.

June, posiblemente un espejo de la propia Anaïs y a quien dedica las más hermosas y sinceras palabras. Quizás por lo que de sí misma reflejaba al hablar de June, es por lo que lo hace en menos ocasiones, pero nunca en un tono menor y siempre con esa pureza que atraviesa los escritos de Nin.

Por otra parte, tampoco tiene tanta importancia que me ame. No es su papel Yo estoy rebosante de amor hacia ella. Y al mismo tiempo siento que me estoy muriendo. Nuestro amor sería la muerte. El abrazo de las imaginaciones.

La literatura erótica está de moda. ¿He dicho literatura? Más bien los libros eróticos. ¿He dicho eróticos? Digamos libros con contenido sexual, llenos de tópicos dañinos para la mujer y muy poca creatividad. Son libros menores, en serio. No sé qué pensaría Anaïs Nin de 50 sombras de Grey y adláteres. Pero si alguien quiere, de verdad de la buena, LITERATURA ERÓTICA, así con mayúsculas olímpicas casi, por favor, cojan un libro de Anaïs y lean, por ejemplo, Delta de Venus.

Y si alguien quiere conocer a una mujer fascinante que se conocía y analizaba a sí misma como pocos, lean sus diarios. Una mujer que tomó las riendas de su sexualidad. Poliédrica, deslumbrante, seductora, dramática, excitante, libre, incómoda, sutil, profunda, sensual…

La edición que he leído contiene diversas (y dolorosas) erratas y una traducción deficiente. Incluso así, el espíritu indomable de Nin se apodera de la lectura. Alabada sea.

Anoche lloré. Lloré porque el proceso a través del cual me he hecho mujer ha sido doloroso. Lloré porque he dejado de ser una niña con una fe ciega de niña. Lloré porque he abierto los ojos a la realidad, al egoísmo de Henry, al ansia de poder de June, a mi insaciable creatividad, que ha de mezclarse con otros y no se basta a sí misma. Lloré porque ya no puedo creer y me encanta creer. Todavía soy capaz de amar apasionadamente, pero sin creer. Eso quiere decir que amo humanamente. Lloré porque de ahora en adelante lloraré menos. Lloré porque ha desaparecido el dolor y todavía no estoy acostumbrada a su ausencia.
Henry va a venir esta tarde y mañana salgo con June.

Qué placer volver a leer y sentir a Anaïs Nin, y traerla aquí, a mi cuarto propio.

79 comentarios:

  1. Lo acabo de añadir a mi biblioteca, hermosa tu reseña sobre alguien cuya vitalidad traspasaba las líneas de lo socialmente correcto, tanto entonces como ahora, actitud solo al alcance de los valientes y de los libres de prejuicios. Saludos

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    1. Lo socialmente correcto siempre es un límite. Anaïs fue egoista, a su manera, pero a la vez fue tremendamente generosa con quienes amó. Una valiente, cierto.

      Me alegra "verte" por aquí. Un abrazo

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  2. Pues no sabia nada de Anais Nin, y tras leerte me has despertado la curiosidad. A Henry Miller llegué con Tropico de Cancer , pero su lenguaje me resultaba mas duro de lo que suponía y lo deje para mejor momento.El diario puede matar dos pajaros de un tiro y acercarme a ambos, tomo nota. Besos.

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    1. A Miller tengo que hacerle un hueco también aquí. Sus Trópicos son desiguales, pero cuando los leí yo era una esponja y en cualquier caso es un autor al que hay que conocer (también). Hay también un libro en Siruela de la correspondencia entre ambos, échale un vistazo.

      Un abrazo

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  3. Qué hermosa reseña... No conocía a Anais Nin pero como siempre, consigues despertar mi curiosidad. No me importaría descubrir, especialmente, ése "Delta de Venus" que no sé por qué, me ha llamado a voces desde ése enlace.
    Besos.

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    1. Hermosa Anaïs... :) Los diarios son eso, diarios, es conocer a Anaïs Nin, su vida, sus neuras, su grandeza, sus relaciones, su imaginación... Delta de Venus es una referencia en cuanto a libros eróticos, con relatos que seguramente se le atraganten a más de uno/a.

      Un abrazo

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  4. A lo mejor su zona de confort era el caos y lo incómodo. Siempre me ha parecido una mujer interesante, como todas las que se sacan el corsé y respiran pero sin embargo cuando he intentado leerla no me ha convencido. No sé si porque a lo mejor no era el momento. Que la literatura erótica no nació con Gray lo sabe cualquiera que tenga más de veinte años, y que hay libros muy buenos dentro del género es obvio.
    Esta vez me quedo en casa.
    Abrazos.

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    1. Qué va. Su zona de confort seguramente es considerada como muy confortable para la mayoría de la gente. Es verdad que hay una historia de abandono (y más) por parte del padre. Pero luego pudo haber tenido una vida muy "confortable", afortunadamente (para ella y para quienes la leemos) su inquietud, lo "inadecuado" que llevaba dentro encontró salida, no lo minimizó ni lo ignoró. Es que Grey y cia. no es literatura... casi que no es ni erotismo.... Los hay, y muy buenos, y escritos hace muchos, muchísimos años.

      ¿Con el buen día que hace te quedas en casa? ;)

      Un abrazo

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  5. Leí hace tiempo Delta de Venus, libro de relatos (hubo un tiempo, lejano, en que leí bastante literatura erótica o en la que el juego sexual s’explicita y es parte importante de lo que se cuenta). Sí, estoy de acuerdo, Anaïs Nin es una escritora a reivindicar, por su literatura, y como símbolo de liberación de la mujer.

    Sobre éste que reseñas, vi la peli “Henry y June: diario íntimo de Anaïs Nin”, con Maria de Medeiros en el papel de Anaïs y Uma Thurman en el de June. Recuerdo que me gustó aunque no recuerde mucho las imágenes de la peli, creo que se centró más bien en la relación sexual entre los 3 personajes: Henry, Anaïs y June.

    Abrazo.

    PD. Se estrena en estos días la peli “Suite francesa", basada en una novela de Irène Némirovsky.

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    1. Leí también bastante literatura erótica, a ver, con toda esa colección en casa y que luego encadenas unos libros con otros... Anaïs Nin es poco conocida, no se lo merece. Siruela ha reeditado algunos libros suyos, pero en general no es fácil encontrarlos por ahí, y en la blogosfera ni te cuento.

      Recuerdo la película. No me gustó, aunque María de Medeiros era (físicamente) muy Nin, y Thurman estaba muy guapa, aunque creo que June tenía una belleza más... no sé... ¿oscura?.

      He visto anucios de Suite francesa pero no sé... esperaré a ver qué cuenta la gente.

      Un abrazo

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  6. No tenía ni idea de que este libro formase parte de 'esa' literatura erótica -ponerla al nivel de 50 sombras me parece un insulto para esos autores que mencionas-. No me importaría leerla, aunque la de Miller no me la pude terminar.

    Besos.

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    1. A ver. No. Este libro no entra dentro de esa literatura erótica. El que entra en todo caso es Delta de Venus. Por eso digo que acudan a él quienes quieran leer literatura erótica de la buena. Y a los diarios quien quiera conocer la poderosa personalidad de Anaïs Nin.

      Un abrazo

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  7. "Había soñado contigo, deseaba que existieras. Formarás siempre parte de mi vida. Si te amo será porque hemos compartido en algún momento las mismas fantasías, la misma locura...". Sencillamente hermoso.
    Excelente reseña
    Un abrazo

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    1. ¿Verdad?. La cita es bella, muy bella (como June). He sacado muchas citas de la relectura, aunque no todas las he traído aquí. No hay libro de Nin que no lea y no saque una o varias citas :)

      Gracias Marybel. Un abrazo

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  8. Pues me vendría bien leer un libro así ya que yo es un género que he descartado porque lo que he leído hasta ahora no me ha gustado pero este sin duda es diferente y creo que puede merecer la pena
    Besos

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    1. Lo aclaro más arriba, que veo que no lo he dejado transparente. Los diarios son diarios, es decir, autobiográficos (aunque hay escenas de sexo y el erotismo de Anaïs está ahí). Delta de Venus sí es un libro erótico, de relatos.

      Un abrazo

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  9. Qué bonita reseña!!! Y qué citas más bonitas las que has compartido, qué sentidas. Te confieso que no he leído nada de Anaïs Nin (lo sé, vergüenza la mía), pero por algún motivo es una autora que me impone, y mucho. Pero sé que un día me animaré a ir por ella y espero disfrutar de su obra tanto como tú.

    Besos.

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    1. Bonita Anaïs! :) Leer un libro suyo y no salir con varias citas debajo del brazo sería... raro (cuanto menos). Vergüenza ninguna, no podemos leer a todos los autores. Pero Anaïs Nin se merece más... "ruído".

      Un abrazo

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  10. Pues no sé no sé. No soy yo mucho de erótica (no soy nada, en realidad), pero sí que es un género que me da curiosidad conocer. Y si es literatura, pues con más razón me acercaría. No sé si a este libro en concreto o a otro de la autora que comentas.
    Un beso.

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    1. Pues no, no lo dejé claro. Henry y June forma parte de los diarios de Anaïs Nin, no de sus libros eróticos, aunque haya erotismo y sensualidad en determinados momentos. Delta de Venus sí, relatos eróticos nivel quetequemas :)

      Un abrazo

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  11. Lo mismo que yo, me devoré la colección, casi la misma que tú y así hemos terminado jajajaja. Lawrence y Colette muy mucho además, con Miller me quedé con un trópico, el otro me gustó pero menos.... bueno, al lío que me lío. No estoy muy seguro de que en mi edición de los diarios venga esta parte, como dices, parece que ha sido excluida de la mayoría, las citas suenan muy Nin. Nunca tomé los diarios como un conjunto, siempre leía "días" sueltos, lo mismo que con los de Woolf y Pizarnik. En cuanto llegue a casa busco si tengo esta parte y si no me la pido para ... mmmm, mi no cumpleaños.

    Me he quedado pensando en esa relación Miller Nin chispas saltaría de ahí.

    El presi de camino a la librería....

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    1. :D Es que era un pedazo de colección, madre mía, qué nivel. Y sí, así terminamos tú y yo (no, rectifico, así estamos, que terminar no hemos terminado todavía...). Hay tanto follón con los diarios de Nin, las ediciones "censuradas" (aquellas que se sacaron cuando vivía su marido Hugh) y las íntegras. Yo he pillado ahora los Diarios amorosos que han sacado en Siruela porque ahí sí están incluidos todos los fragmenteos, y justamente empiezan donde termina Henry y June. También he pillado la correspondencia entre ambos (en Siruela) porque me gustaban mucho las cartas y notas que se escribían. Y Miller escribió cosas muy, pero muy, bonitas sobre Nin.
      La verdad es que a mí me apetecía seguir leyendo cosas de ambos, pero el blog también tiene sus "obligaciones" :)

      ¡Llévame contigo!

      Un abrazo

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    2. Es que ambos tenían una personalidad explosiva aunque soy más de Nin, de esa colección familiar que por cierto el único que los ha leído soy yo había pequeñas joyas que me cargué en la adolescencia y que ahora se consideran libros raros. En el blog hay un par de ellos, Climas, el enamorado de la osa mayor, cosas así. Y cómo hemos terminado? Pues para muestra un botón. Estoy leyendo a Gaddis y un libro de Ciencia ficción chino, el que te he dicho... Vente!!! Besos

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    3. Yo también soy más de Nin, pero Miller tiene cosas que me gustan muy mucho. Ahora no se llevan tanto esto de las colecciones, pero aquella era buenísima. En casa de mi madre queda alguno todavía, aunque varios libros se "esfumaron" por arte de birlibirloque. Había varias colecciones, otra de Bruguera también excelente. No quiero pensar ahora si hicieran algo así qué libros sacarían...

      Gaddis, tengo a Jota Erre ocupando media estanteria y cada vez que lo miro pienso que no sé cómo tenerlo entre las manos. Algún día... Ya te había visto qué estás leyendo. Te vigilo :)

      Abrazo

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    4. pffff, Jota Erre nos dio una paliza a Mientras Leo y a mí, Las recomendaciones es mejor opción, creo yo, volveré a Jota Erre, lo dejaré para el final y le dedicaré el 100% de mi atención.....

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    5. Sí, tal vez para aproximarse a Gaddis debiera hacerlo con algo menos voluminoso ¿verdad?. El problema no es tanto el número de páginas, que también, es saber que necesitaré de algo que ahora me cuesta mucho domesticar, que es mi atención (y más aún una atención sostenida).

      Un abrazo

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  12. Mientras leía tu comentario, intentaba analizar por qué razón me gusta tanto cómo escribes, por qué me siento tan a gusto leyendo tus explicaciones, pero me faltan las palabras que tú derrochas a raudales para ponerlo por escrito. Hay sensaciones que son difíciles de explicar, quizás sea porque vienen más del sentir que del pensar.

    Me gusta leer sobre personas apasionadas, sobre vidas que van del blanco al negro, pero que jamás las encuentras en la escala de grises en la que discurren las vidas de la inmensa mayoría. Me ha recordado, salvando las distancias, a Frida Khalo o a Camille Claudel. No sé si ese tipo de personalidades están irremediablemente ligadas a la creación artística o que son esas las que conocemos por haber pasado a la historia.

    Gracias Ana, un abrazo (aunque eso sólo no valga ;))

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    1. Pues si algún día tu análisis te lleva a alguna respuesta ya me contarás :P Yo creo que es una cuestión de piel, también de que nos conocemos, sabemos interpretarnos y me lees fácil. Derrocho palabras, es verdad que no ahorro en ellas, no es la primera vez que me lo dicen. Pero sólo son palabras, ya sabes que a mí me encanta tu capacidad de síntesis... Sentir y no pensar...

      No es casual que se te vengan Khalo y Claudel a la cabeza (curioso, coincidencia... hoy he tenido ambos libros en la mano...) son vidad apasionadas y apasionantes, intensas. Supongo que la creatividad se da la mano con vidas así, o al menos yo siento que es de esa forma, vidas en los márgenes, vidas VIVIDAS, no sólo transcurridas.

      Gracias a ti. Y vale. No valen solos, pero sí suman, y muchísimo.

      Un abrazo

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    2. Pero no son palabras vanas, son palabras llenas, que sugieren, que revelan, que transportan, que llegan; a veces mecen, a veces sacuden, y nunca dejan indiferente. Sí, creo que esa es seguramente una de las razones por las que me gusta leerte :)

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    3. Las palabras son contenedores, pero en realidad quien las llena o las vacía es quien las recibe... ;)

      Abrazo

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  13. He oído hablar mucho de la autora, pero no he leído nada de ella. Por lo que sé, creo que Anais y las cincuenta sombras no se llevarían muy bien. No la descarto para más adelante, me has dejado prendada de ella con tu reseña.
    Besos!

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    1. No, me imagino a Miller y a Nin leyendo las 50 sombras y me da la risa floja... Pero bueno, es lo que hay. El confuso mundo de la literatura y los libros...

      Un abrazo

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  14. Qué recuerdos me has traído, Ana. Y no porque haya leído este libro, sino por esa biblioteca paterna en la que descubrí el Decameron, los trópicos... A escondidas todos, eso sí. En mi próxima visita consultaré si también se encuentra allí Anaïs Nin

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    1. Te entiendo, te entiendo, a mí también me trajo muchos recuerdos releer a Nin y acordarme de aquella biblioteca paterna...
      Pero no, ya te lo digo, Anaïs Nin no estaba en esa colección (afortunadamente no tuve que leerla a escondidas y con el tiempo he valorado esa libertad para leer lo que fuera, cuando fuera). Anaïs estaba AL LADO de esos libros. En la misma estantería, al lado de un Trópico de Miller (no recuerdo cual). Y algún libro más que, siendo erótico, no pertenecía a la colección. Era la baldosa caliente de la estantería :)

      Un abrazo

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  15. Presente., yo también he caído en esa colección y quizás por eso ahora me ofenden tanto las sombras y comapía. Miller de hecho me gusta y ahora estoy retomando su lectura con los inéditos de Navona que no pasan por los trópicos y crucifixiones rosadas.
    Creo que no hemos leído el mismo libro, tendré que revisar mi edición y buscar si acaso. Pero no cabe duda que tenemos que aprender un poco de quienes demostraron hace tiempo loq ue sabían.
    Besos

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    1. Claro, quienes conocimos aquella colección estamos que echamos espuma por la boca con las sombras y demás... Hoy tuve precisamente en la mano un inédito de Miller, El puente de Brooklyn, pero me pillóo ya con las manos llenas y no me salían las cuentas. Además sé que como me líe con Anaïs y Miller no salgo, no salgo...

      Un abrazo

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  16. No me había planteado nunca acercarme a esta autora, tengo que confesarlo. Quizás porque solo conocía su vertiente erótica y no me llamaba mucho. Pero con estos diarios no me importaría animarme, que por lo que cuentas y por las maravillosas citas que has puesto, estoy segura que lo voy a disfrutar.
    Besotes!!!

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    1. Los diarios, contemplados como lo que son, diarios, no narrativa y por tanto el estilo es peculiar, son una manera directa de conocer a Nin y su entorno. Citas de Nin se pueden sacar a puñaos :) Puede luego gustarte o no, pero no dejará de resultar interesante acercarse a ella a través de sus diarios.

      Un abrazo

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  17. He leído varios textos de Anaïs Nin. Su prosa, si bien es hermosa, es también algo escueta, al menos cuando uno lee las traducciones al español. ¿Será por eso que no la traducen tanto? Maravilloso encontrar este recordatorio aquí; la última vez que terminé un libro de Nïn (Una espía en la casa del amor) me hice la nota de leer sus diarios.

    Besos!

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    1. En los diarios evidentemente el estilo es distinto, escueto, a parrafadas. Es la forma de "contarse". Luego está el tema de las traducciones. En este libro al menos deja mucho que desear, había cada cosa que se me saltaban hasta las lágrimas. Ya veré con los Diarios amorosos de Siruela si al menos ese aspecto ha mejorado. Los diarios son... fascinantes, porque ella lo era.

      Un abrazo

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  18. Pues no es un género que toque de manera habitual. Alguna referencia vaga tenía de la autora pero de oidas.

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    1. Espero que te refieras al género "diario" y no al "erótico", porque este libro no es erótico, es... la mente introspectiva de Nin.

      Un abrazo

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  19. Siento ser la nota discordante, peor esta novela no creo que sea para mí. Además, Miller no está entre mis favoritos.Un beso.

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    1. Eh, que el libro es de Nin, no de Miller (aunque hable de él) :)

      Un abrazo

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  20. No he leído nada de Anaïs Nin, pero me has convencido. Henry Miller si me gusta mucho, de hecho existe un librito pequeñito y muy poco conocido aunque muy interesante (“Querida Brenda” – Seix Barral) donde se recoge de modo epistolar la última aventura amorosa del escritor con Brenda Venus… y donde están presentes en todo momento todas las mujeres importantes que pasaron por su vida: Mona, June, Betty, Anaïs… y Brenda.

    Muy chulo este post, Anetta. Un beso.-

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    1. Conocía la historia con Brenda de Miller, pero no el libro. Me lo apunto ya mismo :) Voy a acabar siendo una experta de Miller y Nin (qué personalidades más fascinantes).

      Gracias, caballero Krust. Un abrazo.

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  21. A mí desde luego me los has descubierto, tanto a Nin como a este libro, y no sabes lo que te lo agradezco. Yo no soy de bibliotecas, así que espero que no me resulte muy difícil dar con él ...

    bsos!

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    1. Pues tengo la sensación que igual no es fácil de hacerse con el libro. No es Nin una autora cuyos libros sean fáciles de encontrar, salvo en Siruela con sus Diarios amorosos

      Un abrazo

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  22. No me hubiera importado nada tener a mano esa colección. Alguno de esos libros sí los he leído pero a Nin precisamente no y después de leerte me quedo con unas ganas tremendas de hacerlo. Me parece una vida y una experiencia muy interesante.
    Las famosas sombras ni las he leído ni siento ninguna curiosidad por ellas pero esto es otra cosa, sin ninguna duda y espero ponerle pronto remedio.

    Besos

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    1. Una muy buena colección, sin duda. Lástima que no se conserve completa (en mi casa, digo). Nin estaba al lado de la colección, junto con alguno más no incluído en la misma pero que mi padre debía de considerar debieran de estar :) La vida de Nin es fascinante, ella lo era. Esto es otra cosa, sin duda.

      Un abrazo

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  23. Pues no conocía a la autora así que gracias por descubrírmela. Una entrada preciosa. Me ha encantado la última cita y también la de "Si te amo será porque hemos compartido en algún momento las mismas fantasías, la misma locura, el mismo escenario."
    Besos!!

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    1. Pues encantada de presentártela :) La cita que hace referencia a June es preciosa preciosa preciosa... Tiene muchas para subrayar, que no todas las puedo poner ;)

      Un abrazo

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  24. Pues no te falta razón, Ana, incluso entre el lectores más recalcitrantes Anaïs Nin sigue siendo sinónimo de literatura erótica. Creo que es la primera idea que te viene a la cabeza cuando lees uno de sus títulos. Muy buena entrada, no solo reivindicando la voz literaria de la autora sino invitando (¡y que tentadora!) a volverla a leer, a redescubrirla. Voy a ver si rescato mi ejemplar de "Henry y June" :-) Bss

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    1. Sinónimo de literatura erótica o directamente desconocida. No se lo merece. Aunque es mi opinión, claro. Rescata el ejemplar, aunque supongo que será la misma edición que la mía y es chapucerilla, y si no, echa mano de sus Diarios amorosos.

      Un abrazo

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  25. Qué bueno que hayas traído a Nin y su literatura a tu espacio, Ana. Más de una vez estuve tentado de curiosear por su obra y nunca me decidí por uno de sus libros. Creo que me será fácil encontrar Delta de Venus -sugerente desde el título, ¿verdad?-.
    Un abrazo grandote.

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    1. Tenía que hacerlo. Desde hace tiempo además. Tenía una deuda con Anaïs Nin. Volverá, ella y Miller, al que tengo que hacerle hueco también. Sugerente el título, cierto, Delta de Venus. Mucho :)

      Un abrazo

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  26. Es una de mis asignaturas pendientes. No sé por qué pero nunca ma animo con ella aunque lo que cuentas me ha gustado mucho.
    Besos!

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    1. Es que la carrera del leer tiene muchísimas asignaturas. Infinitas, diría yo :) Si tienes que llegar a Nin, lo harás, algún libro suyo te escogerá a ti. Seguro.

      Un abrazo

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  27. Tengo ganas de leer algo de esta autora pero quiero elegir bien porque creo que no todo me gustará. Este libro tiene muchas posibilidades.
    Un beso.

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    1. Es fácil que no te guste todo, creo que apreciaras más sus diarios. Tienen un montón, así que puedes elegir la época que más te interese ;)

      Un abrazo

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  28. Mi primer contacto con la literatura erótica fue a través de esta autora: recuerdo que siendo adolescente su nombre me llamó la atención y se lo rapiñé a mi tía de sus estanterías... Supongo que no tenía edad para captar a la autora en toda su profundidad, pero lo cierto es que no me he olvidado de ella. Gracias por traerla a la blogosfera, creo que nunca antes había leído un comentario sobre su obra por aquí. 1beso!

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    1. En verdad es que su nombre es muy bonito, y combinado con el apellido, delicadamente sonoro. Yo no tuve que rapiñarlo, que estaba ahí y nadie me dijo que no :) Es una autora poco comentada, la verdad, una pena.

      Un abrazo

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  29. De nuevo me presentas a una autora desconocida pero a la que hago un hueco ipso-facto en mi estantería. Qué mujer, independiente, honesta consigo misma... qué personalidad.¡Me encanta! Sólo por ella estoy convencida de que la lectura merecerá la pena. Y si tú la recomiendas...pues un acierto seguro. ¡Gracias, Ana!
    Mil besos.

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    1. ¡No dirás que no te pongo al día! Aunque sea al día de ayer, que Nin no es una novedad precisamente. Espero que la descubras, sus diarios, sus novelas eróticas y que disfrutes de la atractiva personalidad de esta mujer.

      Mil abrazos

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  30. Es una autora que tenía apuntada ya... así que ahora, con más razón =)

    Besotes

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    1. Bueno, al menos no añades nada a la lista, en todo caso igual reorganizas :) Me alegro que ya la tuvieras en cuenta.

      Un abrazo

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  31. Yo la verdad es que no la conocía y no es lo que suelo leer pero esta evz no me importaría intentarlo.
    Un beso!

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    1. Si no te interesa mucho aproximarte a sus novelas eróticas, ahí están sus diarios, opciones hay. Tiene más cosas también, eh.

      Un abrazo

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  32. Uyy!! Cuantas coincidencias... Nin, la devoré cuando estaba en la veintena, diarios, novelas eróticas, todo lo que cayó en mis manos. La asocié con otras dos autoras, una de ellas la mencionas aquí, Simone de Beauvoir, y se convirtieron para mi en un faro que me guió en aquellos años.

    Sin embargo no pude con Miller y sus trópicos, y mira que es raro porque yo no me rindo nunca ante una obra, nunca la dejo a medias y sea como sea la acabo. Con Miller hubo un par de intentos y le dije adiós. De eso hace muchos años, podría replanteármelo pero, a fecha de hoy, no lo he hecho y no me motiva.

    Coincido en muchas de las sensaciones que trasmites, requetebién como siempre, en tu reseña.

    Abrazos!!

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    1. Muchas coincidencias :) Cuando Anaïs Nin llega, arrasa. Yo la devoré casi del tirón. Volví a ella. Y ahora ha vuelto ella a mí. Cosas de la vida.

      Miller es otra cosa, pero me fascina también. Tengo la correspondencia de él y Nin y creo que no tardaré en leerlo. Sus trópicos son desiguales, y no fáciles. Pero tiene otras cosas que me gustan mucho, además de su personalidad, que me resulta muy interesante también.

      Esperaba que coincidieras en las sensaciones, si me llegas a decir que no conocías a Nin me hubieras dejado ojiplática :)

      Un abrazo

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  33. Yo soy una de esas desconocedoras de esta escritora, pero después de la pasión y el entusiasmo que me has transmitido sobre ella, se me ha despertado la curiosidad, y no veas de qué forma. La ERÓTICA, con mayúsculas, es algo difícil de encontrar; todo termina siempre en "lo mismo". Yo tampoco quiero SÓLO besos, también quiero preámbulos. Abrazos.

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    1. Por aquí siempre hay mucha pasión, Marisa, hasta cuando no me gusta lo que leo :) Me encanta, me EN-CAN-TA lo de los preámbulos :)

      Un abrazo

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  34. Nin es una de mis lecturas pendientes. Comencé hace tiempo uno de sus libros, pero me lo dejé en el avión al irme de viaje y como acababa de comenzarlo lo interpreté como una señal de que aún no había llegado el momento de leerla y ahí la dejé, abandonada, yo, que disfruto tanto con la lectura de sensaciones... Quizás sea el momento. Estas próximas vacaciones. Al subir de nuevo a un avión.

    Besos

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    1. Curiosa historia la de Nin y el avión... Sí, los libros mandan ese tipo de señales, escogen su momento. Y Anaïs habrá agradecido el viaje y volar :) No sé cuál libro estabas leyendo, sus diarios son... únicos. Muy Nin. A mí es que me encanta, ya te habrás dado cuenta :)

      Un abrazo

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  35. Vi la película y me doy por satisfecha. Tengo la biografia de Nin y, bueno, se puede decir que fue una gran mentirosilla...
    Besines,

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    1. uy... pues la película no es buena. Fue mucho más que una mentirosilla. Y ¿quién no miente? (o se miente). Mucho más.

      Un abrazo

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  36. De Anais Nin lei ya hace algún tiempo una colección de relatos cortos reunidos en un volumen con el título "Delta de Venus". Me agradaron. Luego los recordé cuando no hace mucho lei de Djuna Barnes "El bosque de la noche". Ddjuna Barnes fue como Nin una mujer liberada en todos los aspectos en un momento en que las vanguardias artísticas estallaban en toda Europa.
    Sobre quién ganaría en la comparación de las obras de Nin con "Las 50 sombras de Grey" mi opinión es categórica: los relatos de Nin los leia de principio a fin, las famosas"Sombras..." las abandoné a las 90 paginas porque me aburrían.
    Saludos

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    1. Djuna Barnes, la leí también por la época en la que descubrí a Nin. La tengo pendiente en relecturas. Respecto a la comparación yo lo tengo muy, muy, pero que muy claro también. Entre la literatura erótica de calidad y la que se hace ahora hay un abismo. Es una pena que los lectores no sepan apreciar dónde está la calidad.

      Un abrazo

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  37. Anais está desde los tiempos entre mis favoritas.

    Siempre me gustan las personas que son capaces de salirse de las normas que -en realidad- no tienen ninguna base, ni nos piden opinión para colocarlas como modo de vida "normal".

    Las personas que abren caminos y construyen puentes que mas tarde podemos transitar con menos dificultades.
    Las personas "apartabarreras".

    Pero entro a comentar para felicitarte por el entusiasmo, la claridad y el talento que muestras en esta reseña. Imposible -si no se conoce a Nin- no dejarlo todo y salir corriendo a por este libro.

    He disfrutado leyéndote. Me he propuesto releer el libro.

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