«Nadie está predestinado o condenado a amar a nadie.
ocurren en nuestras vidas como accidentes de tráfico,
libros que nos cambian, barrios
a los que nos mudamos y que acaban por gustarnos.
“Tristan und Isolde” no es precisamente la historia,
las mujeres al menos deberían saber la diferencia
entre el amor y la muerte. Ni copa de veneno
ni penitencia. Nada más la idea de que la grabadora
debería haber capturado algún rastro de nosotras: esa grabadora
no sólo reproducía, sino que debería habernos escuchado,
y podría instruir a las que vinieran después:
esto es lo que fuimos, así es como intentamos amar,
y éstas son las fuerzas que habían alineado en nuestra contra,
y éstas son las fuerzas que habíamos alineado en nuestro interior,
en nuestro interior y en nuestra contra, en nuestra contra
[y en nuestro interior »
De algunos libros es una auténtica penitencia elegir qué texto compartir, elegir las palabras de las que emerja el deseo que reivindique la necesidad de leerlo, la urgencia de coger ese libro y sentir que libera el pájaro que tienes en el alma.
Rich tiene un sueño, el sueño de una lengua común, y quizás esa lengua común sea el sentimiento que provoca la poesía, esa a la que el silencio pone algodón, amortiguando el grito a la vez que le da forma y textura, un tacto y contacto que no rechazas porque acoge como lo hace todo aquello que une y no separa.
“Dos mujeres juntas es una tarea
que nada en la civilización ha hecho sencilla”
Doy fe.
Este libro de poemas, que es sobre las mujeres pero no (sólo) para las mujeres, sino para las personas, nos dice que la comunicación y el compromiso es el mejor cuidado mutuo que podemos ofrecernos. Rich desnuda el lenguaje, le quita carne y piel al hueso, porque la contundencia de lo sencillo y llano no carece de belleza ni poética y transmite el mensaje con la humildad y la garra de lo verdadero. Nos sostiene.
Quizás las mujeres sintamos que siempre llegamos tarde, pero aún estamos a tiempo de hacer el futuro.
“La valentía de sentir esto
De contar esto
De estar viva
Intentando aprender
Lecciones imposibles de enseñar”
Gracias, Adrienne Rich.
