miércoles, 2 de agosto de 2017

El tamaño de una bolsa (John Berger)

Título original: The Shape of a Pocket
Traductora: Pilar Vázquez
Páginas: 272
Publicación: 2001 (2017)
Editorial: Alfaguara
Sinopsis:«La bolsa en cuestión es una pequeña bolsa de resistentes. Una bolsa se forma cuando dos o más personas se ponen de acuerdo y se unen. Se unen para resistir contra un nuevo orden económico mundial que no puede ser más inhumano. Nos reunimos tú -el lector-, yo y todos aquellos de quienes se habla en los ensayos que contiene este libro: Rembrandt, los pintores de las cuevas rupestres, un campesino rumano, los antiguos egipcios, un experto en la soledad de ciertas habitaciones de hotel, unos perros en la media luz del crepúsculo, un locutor de radio. Y este intercambio refuerza inesperadamente nuestra convicción de que lo que está sucediendo hoy en el mundo es perverso y que las explicaciones que se nos suelen ofrecer al respecto son un montón de mentiras. Nunca he escrito un libro con mayor sensación de urgencia».
Puedes leer las primeras páginas AQUÍ

Lo que vemos habitualmente nos confirma.
Lo importante no es el tamaño de la bolsa. Es su contenido. Esa combinación de ensayo y narrativa, de belleza y compromiso, de análisis y prosa, de conocimientos y resistencia, de arte y vida, de cultura y sensibilidad. Ese contenido tan valioso es la bolsa que nos regala John Berger. Porque leer este libro ha sido un regalo.
Este silencioso arte que detiene todo lo que se mueve.
Siempre que voy a un museo me estalla el deseo de que desaparezca la gente a mi alrededor, poder disponer de todo el espacio y todo el tiempo para mí sola. Sentarme en el suelo a mirar cada cuadro, cada escultura, cada fotografía sin escuchar más comentarios que los que aquello que contemplo me quiera contar. Cuéntame una historia, pienso. Como cuando abro un libro o conozco a alguien. Poder ver.

John Berger ha perfeccionado mi mirada, porque la suya es inquisitiva, excepcional y generosa. Seguiré deseando que me dejen encerrada en un museo a solas, pero ahora estaré acompañada de la visión de Berger, de su sabiduría, de su tarannà.
Vivimos en un espectáculo de ropas y máscaras vacías.
Berger comienza haciéndonos una advertencia necesaria: Lo visible no es lo único que existe. Que parece una perogrullada, pero no. Porque no solo lo que vemos puede no ser exactamente real o verdadero, sino que además están “los intersticios existentes entre las diferentes gamas de lo visible”. Y las imágenes, en forma de fotografía, dibujo, escultura… nos abren la cancela a ese espacio que aparece inesperadamente entre lo visible.
Ya no se comunica ninguna experiencia. Lo único que se comparte es el espectáculo, ese juego en el que nadie juega y todos miran. Ahora cada cual tiene que intentar situar por sí solo su propia existencia, sus propios sufrimientos, en la inmensa arena del tiempo y del universo.
Berger nos habla de arte, principalmente de pintores, como una metáfora, un vehículo para explorar y profundizar sobre la vida, la sociedad, las convenciones, las ideas… Mirar no es ver. Berger quiere que veamos. Y yo, que quiero ver, me he sentido afortunada por cada página de este libro.

No todo lo que vemos nos agita, nos convulsiona. No todo lo que vemos está vivo ¿qué hace que una imagen, un cuadro, una escultura, nos sacuda, nos haga estremecer, llame nuestra atención?, ¿qué hace que una obra sea singular? Para Berger es una cuestión de distancia: si el artista no tiene el coraje de acercarse a aquello que quiere retener en su obra, no palpitará la vida en ella. ¿Y qué significa acercarse?:
Acercarse significa olvidar la convención, la fama, la razón, las jerarquías y el propio yo. También significa arriesgarse a la incoherencia, a la locura incluso.
Las distancias están para romperlas y no sirven los trucos (quien tiene magia no los necesita). Qué magnífica alegoría sobre la vida y las relaciones... Acercarse es la respuesta. Si  no te acercas, te quedas en la superficie, no ves. Hay que romper distancias, sí, aunque acercarse sea, también, un riesgo. Somos receptores de lo que la vida nos da.

Si bien estamos hablando de un libro de ensayos no es en absoluto un libro con un poso académico, técnico ni arduo. La prosa de Berger, suave como un abrazo, descriptiva y acariciando lo poético, hace que lo contemples más como un desplazamiento hacia la luz, esa que ilumina las sombras o como un viaje guiado hacia la belleza. Su sabio, profundo, delicado y cuidadoso trato del arte, los artistas, las personas y la vida en general, hacen de esta lectura una delicia.

Indispensable leer este libro con conexión a Internet a mano (y un lápiz si también subrayas: es un no parar) para conocer más de algunos artistas de los que habla y para tener más presente las obras sobre las que reflexiona.
La capacidad de sentir dolor es la primera condición de los seres sensibles.
Al texto que habla sobre Frida Kahlo llegué como quien llega a un buen postre, después de paladear deliciosos y exóticos platos y sabiendo que después del postre todavía quedaba café, copa y hasta puro.
Cuando el dolor es mucho, no se puede compartir. Pero sí se puede compartir el deseo de compartirlo. Y en esa forma de compartir inevitablemente inadecuada reside la resistencia.
De alguna forma, es un libro que deja un poso de esperanza, de posibilidad: caer en la belleza. Una gozada.

19 comentarios:

  1. Hola Ana!
    Tu reseña es fantástica y el libro no tiene mala pinta, pero aún así no me decido a leerlo, de momento.

    Besitos 💋💋💋

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    1. El libro es delicioso, pero entiendo que además siendo ensayo tiene que atraer el tema. Pero la prosa de Berger merece si no este libro, cualquier otro suyo ;)

      Un abrazo

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  2. Bueno, no está mal, tiene su punto interesante sobre todo para los que no estamos curtidos en ese tema del Arte y no sabemos ver pero no me llama la atención lo suficiente como para colarlo en la lista.
    Abrazos

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    1. Ummmm... plantéatelo como una lectura complementaria. Lees otro y este como quien lee un artículo, sin prisas. Es interesante y está bien escrito. O, en todo caso, piensa en Berger como un autor al que echar un vistazo. Y no es que quiera dinamitar tu lista ni mucho menos :P

      Un abrazo

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  3. Hola Ana, yo si me apunto, no puedo resistirme a querer leer todo libro que cuelgas aquí.
    Muchas gracias por tu tiempo.
    Un beso de La letra como alimento

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    1. Ay, pobre, lo llevas claro, jajajaja. Ojalá lo que te lleves de aquí lo disfrutes o te llegue como a mí.

      Gracias a ti por comentar.

      Un abrazo

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  4. Ummm, aunque el tema no me atrae mucho no lo descarto; soy bastante curiosa :-D
    Besos.

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    1. La curiosidad es muy sana y suele recompensar ;)

      Un abrazo

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  5. Ay, cómo me ha atraído este libro... Bueno, tus reseñas hacen atractivos muchos libros, pero no me llaman todos. Porque a ver, reseñas libros muy interesantes... pero quizás no interesan en el momento. Ahora estoy en un período un poco que no sé por dónde tirar, comienzo libros que no estan mal pero... me aburrooooooooo!
    Éste me ha llamdo, parece ameno, así que lo buscaré.
    Feliz verano con abrazo.

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    1. ¿Crisis lectora? Este libro en verdad puede combinarse con otras lecturas, pero yo preferí leerlo del tirón y sin prisas (curioseas mucho buscando los artistas o sus obras). No sólo es ameno, está muy bien escrito y también te hace reflexionar.

      Un abrazo (fresquito)

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  6. A mi Berger es que me encanta. Releo sus textos de vez en cuando. En mi blog tengo bastantes de ellos recogidos. Un saludo

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    1. Es que era un gran escritor. Ha sido un lujo leerlo.

      Un abrazo

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  7. Arte y literatura son dos de mis grandes pasiones. Y si se trata de un ensayo tan poco común, más todavía.
    Besos.

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    1. Entonces este es tu libro :) Es muy ameno, y Berger un grandísimo escritor. Ya contarás.

      Un abrazo

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  8. Pues no sé si me hubiese fijado por mí misma en este libro pero tu reseña y algunas de las perlitas que nos has dejado me han dado ganas de leerlo. No le diría que no si se me cruza pero de momento voy a priorizar otras lecturas.
    Un abrazo

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    1. No había leído nada de Berger y me ha encantado, además es que el arte me encanta, así que he disfrutado muchísimo, he aprendido y he reflexionado :)

      Un abrazo

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  9. Que lo visible no es lo único que existe no es una perogrullada, en absoluto. También yo disfruto del observar a mi manera, sin condicionamientos ni compañía, tanto que a veces me da que pensar. Anotado queda. Un beso!

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    1. ¿Y que te da por pensar? En Málaga tenéis mucho que observar y ver, eso me consta ;)

      Un abrazo

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  10. He leído un par de novelas de Berger y me gusta su estilo literario. Se también que ha sido un reflexivo observador del arte en todas sus expresiones. Será cuestión de visitarlo en su faceta ensayista.
    Un abrazo.

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