miércoles, 19 de julio de 2017

Piel de lobo (Lara Moreno)




Páginas: 272
Publicación: 2016
Editorial: Lumen
Sinopsis: Un viejo caballito de plástico blanco y azul espera a las dos hermanas cuando entran en casa del padre, un hombre solo que murió hace un año, dejando tras de sí pocos recuerdos y algunas manchas de café en el mantel. Sofía y Rita han venido al pueblo para recoger lo poco que queda de aquellos años en que eran niñas y pasaban los veranos allí, en el sur, cerca de la playa.
Puedes empezar a leer las primeras páginas AQUÍ

No se te ocurra intentar convencerme de que no te quiero.

Quiero detenerme en la imagen de la portada, de la fotógrafa Bia Ferrer, porque me parece un gran acierto, especialmente después de terminar la lectura. De entrada es una imagen inquietante, muy turbadora. Todo en ella sugiere apnea, tensión, la imposibilidad de moverse para no dar un paso en falso. Parálisis del cuerpo y del espíritu. Cualquier gesto será una cisura. 

Cegada la mirada, autocegada, lo que no se ve no existe, si no ves te escondes mejor, si no ves no te ven… Pero ligeramente relajados los dedos, dejando un resquicio, tal vez una grieta, una mirada que atisba para ver el peligro, para prevenir, para protegerse, para saber el movimiento que sucede fuera. Ahí fuera. No se miran. Las mentiras se camuflan mal en la lona de la confrontación de miradas (mirada con mirada).

En silencio. Están alertas. Tensas como el león antes de saltar, poderoso, formidable, vertiginoso, al cuello de su víctima. Tensas como la gacela un segundo antes de sentir que las zarpas le desgarran el cuello, lejos ya el instante anterior, apenas un segundo, en el que pastaba con la placidez de la inocencia. Tensión. Distensión. Un segundo, la vida deja de ser lo que era. Esa tensión previa. 

Unidas, no pueden estar de otra forma. Como las relaciones fraternales, unidas por la sangre, sangre compartida, no hay divorcio posible, podemos dejar de ser amiga de, compañera de, pareja de, pero nunca podemos renunciar a los lazos familiares, a ser hija de, hermana de, madre de. 

Las manos juntas, la tirantez, la resistencia, el pulso sostenido, manteniendo un único eslabón, la trenza fraterna, hecha con los mimbres de la convivencia, los recuerdos, la infancia, las huidas, los encuentros, reencuentros y desencuentros, la familia, los silencios, las entrañas…

Bien podría Lara Moreno haber escrito la historia de Sofía y Rita a partir de esa imagen. En cualquier caso, mi enhorabuena a quien la seleccionó. Esa imagen refleja todo lo que contiene el libro de una forma espléndida; todos los detalles, todo, está ahí, en la portada.
Tenía miedo del espíritu santo, por ejemplo, una paloma tétrica de pico sucio y garras afiladas que entraba volando en un oscuro pajar, aleteando a traición, robándote algo muy valioso que había dentro de ti, algo irrecuperable. Era más que un misterio, era una amenaza. También sentía un vértigo que me revolvía las tripas cuando pensaba en el infinito […] porque detrás de todo eso inabarcable estaba dios, la única teoría, la única incógnita, una razón que me apretaba hasta el insomnio.
No solo estamos hechos de historias. También de miedos. La cita anterior describe a la perfección algunos de mis (muchos) miedos infantiles: el miedo al espíritu santo, a dios, al infinito. Curioso cómo la educación católica en vez de aportarme sosiego me generó temor casi desde que tengo uso de razón. Encontrar esos miedos definidos tan certeramente en la primera página me ganó para la causa de Lara Moreno desde el minuto cero.
La casa del amor y del veneno. La casa donde fuimos infancia y donde siempre lo seremos, a pesar de todo. En el fondo la casa eran los adultos, esos ojos cargados que eran nuestros ojos, que velaban por nosotros, casi siempre sin vernos.
Sofía vuelve. Vuelve a la casa donde transcurrió su infancia y sus veranos. La casa que pretende ser despedida y se convierte en refugio, la meta de su huida, el vientre en el que renacer y donde deshacer los abandonos. La abandona su marido, su madre, su hermana. Hay tantas fórmulas para el abandono, tantas formas de abandonar, de abandonarse, de que nos abandonen. La alquimia del abandono. Pero su hermana, Rita, también retorna a la casa. Y ambas se agarran fieramente a esa trenza, hecha de ambas, que las mantiene (des)unidas. 

Pero Sofía no solo es abandonada, también abandona. A su hijo, madre desnaturalizada, quién sabe. La maternidad puede ser un lugar inseguro, borroso, un territorio en el que todo encaja y a la vez todo se desmorona. Sofía también renuncia a sí misma, sobre todo a sí misma. El dolor es egoísta. ¿Por qué se duele Sofía? Quizás porque de repente se ha detenido, algo vibra dentro, y las huidas y los silencios buscan su lugar, son piezas que hay que encajar, necesitan salir a la luz, brillar, gritar su mensaje. Tienen un recado para Sofía.
Porque no importa al final quien clavó la bandera en qué levantamiento del terreno, quién apretó el cuchillo en la carne con ese movimiento final de valentía, quién dio la vuelta a la carta que llevaba posada media vida sobre la mesa, oscura como una promesa, un tesoro vacío: la verdad. Eso qué importa cuando durante años has arrastrado tu vida con suspicacia, sin él suficiente empeño, no basta con abrir las ventanas y ventilar cada mañana la casa donde te asfixias.
Sofía, que sentía que algo la separaba del mundo, y señala a todo el mundo, se señala a sí misma. Siente que los demás no la han dejado ser ni sufrir, que ahora es su momento, el momento de sentir, de ser, de sufrir. ¿Pero cómo hacerlo si aún sin moverse sigue huyendo?
Nada interrumpe la colisión entre dos personas cuando sucede.
Las colisiones son ineludibles, el impacto visible, el instante previo inadvertible. Sofía y Rita tienen que chocar, que chocarse. Es inevitable y lo sabemos desde el principio. Que ahí está el núcleo. La portada me lo dice, cada línea me lo indica.

Por las venas de este libro corren los silencios. Los silencios en las relaciones familiares, en todas las relaciones. Tanto silencio, tantas conversaciones que nunca se producen terminan por ser cuchillas voladoras a las que más tarde o temprano tienes que domesticar. Ordenar el caos. Coger las piezas del puzle, encajarlas.
Con qué lisura convierte el verdugo a la víctima en cómplice.
Me ha gustado mucho la voz de Lara Moreno, su lenguaje descriptivo de lo invisible, lo íntimo, su musicalidad introspectiva, su cadencia en el lenguaje. Sin excesos pero plagado de matices, que a su vez se pliegan y superponen. 

Es una voz joven todavía, se está haciendo, afinando como si fuera la cuerda de un violín. No cuenta ninguna historia que no esté ya contada (¿hay algo nuevo que contar?), pero ha encontrado el tono, su tono. A veces sentí que estaba leyendo un libro de relatos con los mismos personajes como protagonistas. Le faltó quizás esa cohesión a la historia, a la trama, aunque no fue obstáculo porque estaba fascinada por la voz de Lara, a la que sin duda no pienso perder de vista.
… qué tonta eres, me dice, eres muy tonta, y yo le digo por qué no me has llamado, y ella me responde, dejé la puerta abierta, solo tenías que entrar.
(Qué tonta eres, qué tonta fuiste… 
qué tonta soy, qué tonta fui…
dejé la puerta abierta...)


27 comentarios:

  1. La iglesia católica me enseñó(lo intentó) a tener miedo y dejar el mundo como está... que luego ya habrá premio a mi estupidez cuando sea ya cadáver.
    El abandono es, a veces, un método de defensa, cortar puentes, derruirlos, que nadie vaya ni vuelva de ningún sitio, yo en mi frontera, en mi lugar, del sitio donde soy.
    Madre no soy, ni puedo, ni hubiera querido, no hay ganas de generación en mí( ni siquiera de regeneración:))
    La relación con la familia es como con la vida, hay inviernos y veranos, hay corrientes o calma chicha, sin pizca de brisa
    La escritora, tú escritora habla, entiendo por tus palabras, sobre el pasado, sobre el mundo que se vivió, el peligro de esos mundos suelen ser cuando se presentan, de repente, cuando no lo esperas en tu círculo de protección, y lo traspasan. La vida te golpea por delante y te acuchilla por detrás siempre, no hay escapatoria

    a veces como dice ACDC “el infierno es un mal sitio para vivir”

    un abrazo

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    1. es la segunda vez que me pasa será el infierno...
      realmente acdc dice "El infierno no es un mal sitio para estar"
      :)

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    2. El abandono es una variante del miedo, qué duda cabe. Y es que el miedo tiene muchos disfraces. Las relaciones familiares son el eje de lo que somos, de lo que fuimos, y casi siempre, de lo que seremos. Demasiados silencios en las familias. No solo en las familias, es verdad, pero quizás en el seno familiar es donde aprendemos a callar... cosas.

      La vida ya tiene sus buenas dosis de infierno ;)

      Un abrazo

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  2. Muy interesante la propuesta, las relaciones familiares están teñidas de un color muy diferente del del resto de relaciones que establecemos a lo largo de la vida. Para bien y para mal. En lo bueno y en lo malo. Si además trata el tema de la maternidad, con lo que de posibilidad de estigma tiene para la mujer... entonces me lo llevo apuntado. Y como siempre, vendré a comentarlo.

    Abrazo.

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    1. Trata varios temas, algunos de soslayo, lo que más me gustó, ya lo digo, es la voz de Lara. Le falta profundizar en la historia o historias, hacerlas más potentes. Pero seguiré buscándola.

      Un abrazo

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  3. hola! hoy venimos de visita y nos llevamos tu reseña con una tematica muy original y las frases que has marcado le da un toque de urgencia en el leerla. gracias y saludosbuhos!!quedas compartida en el muro.

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    1. Muchas gracias por compartir y por la visita :)

      Un abrazo

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  4. Pues de mano te iba a decir que no, es que es muy intensa y dramática para mi gusto. Es que me da la sensación de que sufren tanto todos... Pero es que igual es un sí, porque hace tiempo también dije que no a una toda convencida y ahora resulta que la voy a leer en breve. No digo nada por si acaso y el destino decidirá.
    Abrazos

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    1. No es tan dramática, en realidad, aunque drama haya, pero atemperado, acunado por el modo de Lara Moreno. Me dejas llena de curiosidad, ya sabes, con ese no que acaba siendo un sí, o al menos una lectura que no tenías prevista (ni de coña, a lo que parece).

      Un abrazo

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  5. No me hablas de relaciones familiares que desde hace años el 50% de mi parentela me tiene hasta las narices, y si fuera fácil deshacerse de ellos ya lo habría hecho, pero la familia te toca y pocas veces puedes mandarlas definitivamente a la mierda (ea) demasiada intensidad real como para embarcarme en una ficticia...lo dejaré para cuando no tenga ganas de asesinar, jajajajaja.

    Un besito!

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    1. jajajajaj No podemos renunciar a la familia, no. Es lo que hay. Para que luego digan del matrimonio. No hay divorcio posible de padres, hijos, hermanos... Creo que es compatible la lectura con tu momento, pero tú decides ;)

      Un abrazo

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  6. Leí el anterior de la autora y me pareció aire fresco y nuevo. Este lo tengo sin leer todavía pero me daba buenas vibraciones. Apunto los puntos a favor y esa falta de cohesión. De todos modos no lo veo para esta época del año. Besos

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    1. Cierto que lo que más me ha gustado es ese aire fresco que trae Lara, y lo trae desde algo que contar y unas formas que me han gustado mucho. Hay que seguirla.

      Un abrazo

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  7. A mi me encantó. Me gustó en las formas, en las voces y, sobre todo, en los silencios. Cada vez me importan más los silencios en algo tan necesario de letras como son los libros
    Besos

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    1. Sí, esa escritura fragmentada para mí lo primordial es eso, los silencios, lo insinuado, lo implícito. Por eso Las defensas no me convenció tanto, porque carece precisamente de eso.

      Un abrazo

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  8. Me encantó tu entrada, me encantó el tema del libro, que soy llorona y dramática. Lo que he leído de Lumen no me ha decepcionado hasta ahorita además de esa portada, está fregona, si es así como lo cuentas, no quiero esperar.
    Saludos.

    https://laletracomoalimento.blogspot.mx/

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    1. jajajja, pues si te gusta lo dramático en este blog estarás como Pedro por su casa, porque últimamente mis lecturas tienen tela :) Lumen es una editorial que me gusta, posiblemente la que más dentro de las grandes editoriales.

      Un abrazo

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  9. Esta es una de esas lecturas que no me resulta tentadora a pesar de que casi todas las opiniones que veo son muy buenas.
    Un beso.

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    1. Si no te tienta está claro que no voy a intentar convencerte, viendo que además sabes que tiene buenas opiniones ;)

      Un abrazo

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  10. Muy buena tu reseña, pero eso ya es habitual. Tengo el libro apuntado desde la reseña de Lorena. Ya sabes que esas relaciones familiares me fascinan en sus contradicciones. Mucho amor y entrega, pero también mucho egoísmo y resentimiento. Interesante ver como sentimientos tan contradictorios se compaginan para hacer tan complicadas las relaciones familiares.
    Un beso.

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    1. Gracias, Rosa. Creo que este libro te gustará, y sobre todo, harás también de Lara Moreno una autora a seguir. La vida es así: contradicciones, y así son las relaciones, familiares o no. A mí que no me digan que la vida es fácil porque no me lo creo ;)

      Un abrazo

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  11. Me fascinó el libro y me fascinó Lara Moreno. Recuerdo que empecé también mi reseña de esta novela precisamente hablando de su portada. Es genial, llama la atención cuando la ves y tras leer el libro te das cuenta de que toda la historia está ahí. Realmente hay que felicitar a quien la seleccionó. Luego tal vez nos vamos por derroteros distintos pero ese "dejé la puerta abierta, solo tenías que entrar" creo que no podía faltar. Genial la reseña, como siempre. Yo tampoco voy a perder a Lara Moreno de vista.
    Un abrazo

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    1. Es que es inevitable hablar de la portada. De entrada ya es sumamente atractiva, pero una vez leído el libro es mucho más significativa. Un gran acierto. No, la puerta abierta no podía faltar, sin duda. Nunca, además :) La tenemos asediada, a Lara :) Es su mérito, sin duda. Espero poder contar con ella para un club de lectura (esto último es para darte envidia) :p

      Un abrazo

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  12. Pues no sé qué decirte. Me parece esencial escribir de temas que tocan el alma, pero a la vez, no siempre tengo fuerzas para afrontarlos. Por eso, lo anoto, por si acaso. Abrazos.

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    1. Marisa, no es un libro que duela, algo tiene la voz de Lara que acuna. No lo descartes.

      Un abrazo

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  13. Tengo el libro anterior de Moreno para degustar. Por lo que he visto, varios otros lectores fueron de la idea de que un poco se repite en éste y no alcanza a tensar las cuerdas como en aquél (tú misma lo has marcado en esa falta de cohesión interna).
    Igualmente, gracias por tus líneas.
    Un gran abrazo.

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