Título: Mañana será tierraAutor: Alfredo ÁlamoPáginas: 206Publicación: 2011Editorial: Viaje a BizancioISBN: 9788493727284Sinopsis: Jaume, un militante comunista y cobarde huye de la Guerra Civil Española por los Pirineos, igual que los 550 mil españoles que perdieron la guerra en el año 1939. Jaume el Comunista es internado en el campo de concentración de Argelers, junto a miles y miles de derrotados en las playas de arenas blanquecinas de la costa mediterránea de Francia. Hambre, humedad, frio, disentería, sarna y horror bajo las arenas de la playa. Y luego el mar y sus abismos.
Qué novela más desconcertante: lo que parece una
historia basada en la realidad de los refugiados republicanos en Francia al
final de la guerra civil, se transforma en… en otra cosa. El relato hasta el
momento en que el protagonista se va de Argelers es
una descripción más que correcta y muy interesante de los campos de refugiados con todo lo que
ello implica: la denigración del ser humano. El retrato de las vivencias de
Jaume, el protagonista de esta historia, es probablemente bastante fiel a lo que sucede en los campos
de refugiados y, en ese sentido, es una lectura claustrofóbica y oscura. Es un
escenario propicio para que el ser humano muestre lo mejor y lo peor de sí mismo,
algo que nos hace siempre torcer el gesto de la cara y mirar hacia otro lado,
conscientes quizás de que, en el fondo, en cada persona (en nosotros mismos) cabe
la capacidad de hacer lo más hermoso y grande, pero también lo más ruin y
abyecto.
Cuando el protagonista se traslada (le trasladan) de
Argelers a Petit Chatel, un enclave de la Línea Maginot, el relato se vuelve
aún más claustrofóbico y horroroso. La narración da una vuelta de tuerca soreprendente y
nos sumerge en el descenso a la ¿locura? colectiva de los habitantes de la base
de Petit Chatel, y que finalmente se resuelve en una especie de catarsis para el
protagonista. No queda claro si hablamos de un proceso de locura o de la
introducción por parte del autor de un elemento fantástico o de terror en el relato. Y esta
duda es que lo que, finalmente, desestabiliza lo que venía siendo un relato diferente,
interesante y atractivo.
Hay quien cataloga este libro dentro del género de
terror. Yo tengo un género distinto para Mañana
será tierra: desconcertante.
En definitiva, un relato desigual, con una primera parte
muy interesante, pero que a partir del traslado a Petit Chatel se vuelve más
bizarra (en el sentido de grotesco y extraño). Tal vez le sobre ser tan
explícito en determinadas escenas. Pero le doy el valor de lo diferente y arriesgado
y, sobre todo, que tiempo después de su lectura es un libro que (inexplicablemente)
ha dejado una huella inquietante en mí (y que es la razón por la que finalmente
he hecho una reseña de un libro que estaba destinado inicialmente a ir dentro de unas Reseñas Express).
Puede que esta reseña alivie vuestra lista de
pendientes, pero puede también que os apetezca arriesgaros. En vuestras manos
queda la decisión.
NOTA: Alfredo Álamo,
el autor de libro reseñado, ha tenido el detalle y la amabilidad de dejar un
comentario en la reseña. Creo que lo que comenta aporta información a la reseña
y que es de interés para que tengáis una visión más clara del libro, así que
aquí os dejo su comentario:
(©AnaBlasfuemia)
(©AnaBlasfuemia)
Gracias por la reseña! Se agradece que se hable del libro unos años después de que saliera al mercado. La verdad es que defines perfectamente la naturaleza del libro y lo que buscaba, aunque desde el principio pensaba hacer un libro de terror y esa fue mi intención durante toda su creación (de hecho quedó finalista del Maracena de Terror).
Una de mis principales preocupaciones era darle un marco histórico riguroso y un estilo narrativo acorde a la época, quizá ese aspecto histórico atrae a lectores que normalmente no se acercan al terror que suelo escribir y entiendo que pueda ser desconcertante. En cuanto a la ambigüedad entre locura y fantasía, es completamente deliberada. La idea era dejar que cada lector siguiera pensando qué había pasado en Petit Chatel, o incluso si Petit Chatel existía realmente.En cualquier caso, que el libro haya dejado su huella es suficiente, que pueda generar debate literario me encanta
Campo de refugiados de Argelers